right|thumb|upright|250px|Mapa general de los pueblos anglosajones en torno al año 600. La misión gregoriana,Jones "Gregorian Mission" Speculum. conocida en ocasiones como la misión agustina,McGowan "Introduction to the Corpus of Anglo-Latin Literature" Companion to Anglo-Saxon Literature p. 17. fue el esfuerzo misionero enviado por el papa Gregorio Magno a los anglosajones en 596. Liderados por Agustín de Canterbury, su objetivo era convertir a los anglosajones a la Iglesia católica.Mayr-Harting Coming of Christianity p. 50. Para cuando el último misionero falleció en 653, habían conseguido establecer la Iglesia católica en el sur de Gran Bretaña. Junto a los misioneros irlandeses y francos, convirtieron las islas británicas a la Iglesia católica, preparando el terreno para las misiones irlandesas y escocesas al continente de los siglos posteriores.
Después de que el Imperio romano retirara a sus legiones de la provincia de Britania en el año 410, la isla fue invadida y colonizada por tribus paganas de origen germánico. A finales del , el papa Gregorio envió un grupo de misioneros a Kent con la misión de convertir al rey Ethelberto, cuya esposa, Berta, era una princesa franca ya convertida al catolicismo. Además del propósito cristianizador, Gregorio esperaba, posiblemente, ampliar el área de influencia del papado. Agustín era el prior del monasterio de Gregorio en Roma y el papa trató de allanar el camino para los misioneros con la ayuda de los gobernantes francos de los territorios por los que transitaría la misión.
thumb|Agustín predicando ante el rey Ethelberto. James William Edmund Doyle (1864). En 597, los cuarenta misioneros llegaron a Kent, donde fueron autorizados por Ethelberto a predicar libremente en la capital de su reino, Canterbury. Los misioneros escribieron a Gregorio informándole del éxito de la misión y de las conversiones que habían logrado realizar. En 601, una nueva misión partió hacia Kent, llevando libros y otros objetos necesarios para una nueva fundación. La fecha exacta de conversión de Ethelberto es desconocida, pero se sabe que ocurrió antes del 601. Gregorio designó a Agustín Arzobispo Metropolitano del sur de las islas británicas, concediéndole autoridad sobre todo el clero británico nativo, pero Agustín no consiguió llegar a acuerdos con los obispos locales.
Hasta la muerte de Ethelberto en 616 se habían establecido nuevas diócesis en el territorio británico, pero a partir de esa fecha tiene lugar un resurgimiento del paganismo, quedando abandonada la sede episcopal de Londres. La hija de Ethelbert, Etelburga de Kent, se casó con Edwin, rey de Northumbria, y en 627 Paulino de York, que la había acompañado al norte, había convertido a Edwin y varios de sus seguidores. A la muerte de Edwin, en torno a 633, su viuda y Paulina tuvieron que huir a Kent. Aunque los misioneros no consiguieron mantenerse en todos los lugares donde habían evangelizado, a la muerte del último de ellos en 653, el cristianismo había arraigado firmemente en Kent y sus alrededores, implantando los ritos romanos en el catolicismo británico.
Precedentes thumb|right|Ilustración con el nombre de «Augustinus» del manuscrito del siglo VIII conocido como "Beda de San Petersburgo" y escrito por Beda, aunque quizá represente a Gregorio el Grande.El nombre del halo es un añadido posterior. La figura se ha identificado con el santo por la tonsura eclesiástica.Schapiro. "Decoration of the Leningrad Manuscript of Bede". Selected Papers: Volume 3, pp. 199; 212–214. La idea de que representa a Gregorio parte de un artículo de Douglas Dales.Dales. "Apostle of the English" L'eredità spirituale di Gregorio Magno tra Occidente e Oriente, p. 299Wilson Anglo-Saxon Art, p. 63.
La provincia romana de Britania se había convertido al cristianismo en torno al e incluso habían dado lugar a una herejía en la persona de Pelagio. Gran Bretaña envió a tres obispos al Sínodo de Arlés en 314 y un obispo galo visitó la isla en 396 para participar en asuntos disciplinarios.Frend "Roman Britain". Cross Goes North, pp. 80–81. Se conservan restos materiales, como objetos grabados con símbolos cristianos y recipientes de plomo usados para bautismo, testificando una cada vez mayor presencia cristiana, al menos hasta el año 360.Frend. "Roman Britain". Cross Goes North, pp. 82–86.
Tras la retirada de las legiones romanas en el año 410, los nativos fueron abandonados a su suerte frente a los ataques germánicos de los anglos, sajones y jutos. Los invasores, denominados en conjunto anglosajones, ocuparon el sur de la isla tras la partida de las legiones, pero Gran Bretaña Occidental, lejos del alcance de los reyes anglosajones, continuó siendo cristiana. Su aislamiento del mundo continental favoreció el desarrollo de ciertas prácticas distintivas, conocidas posteriormente como cristianismo celta,Hindley. Brief History of the Anglo-Saxons, pp. 3–9. y su organización en torno a monasterios en lugar de diócesis. Mantenían igualmente diferencias con la Iglesia romana en temas como el cálculo de la Pascua o la tonsura, diferente a la del continente.Mayr-Harting. The Coming of Christianity, pp. 78–93Yorke. Conversion of Britain, pp. 115–118, discute la cuestión de la "Iglesia Celta" y su realidad histórica. De la continuidad del cristianismo en el oriente de Gran Bretaña son prueba la supervivencia del culto a San Alban y la aparición de la palabra eccles —derivada de la palabra latina para "iglesia"— en la toponimia.Yorke. Conversion of Britain, p. 121. No hay evidencia alguna de que estos cristianos nativos intentaran convertir a los anglosajones.Stenton. Anglo-Saxon England, p. 102.Mayr-Harting. Coming of Christianity, p. 32.
Las invasiones anglosajonas coincidieron en el tiempo con la desaparición de la mayoría de los vestigios romanos en las tierras del sur, incluyendo las estructuras económicas y religiosas.Kirby. Earliest English Kings, p. 23. Si esto fue resultado de las invasiones, según defendía Gildas,Yorke. Kings and Kingdoms, pp. 1–2. o una mera casualidad es una cuestión poco clara. La evidencia arqueológica sugiere que el modo en que las tribus germánicas se asentaron en Gran Bretaña varió mucho de un lugar a otro.Yorke. Kings and Kingdoms, pp. 5–7Esta evidencia se apoya en el número de enterramientos paganos y su densidad. Los enterramientos también muestran esa variación, con mayor proliferación de armas en los de ciertas áreas, lo que parece indicar una mayor concentración de guerreros. Con frecuencia, los huesos hallados presentan signos de malnutrición, lo que parece indicar que pertenecían a campesinos. Las zonas en las que la proporción de campesinos es mayor posiblemente fueron ocupadas de forma más pacífica que el resto. Sin embargo, el efecto neto de las invasiones fue que, cuando Agustín de Canterbury llegó a la isla en 597, los reinos anglosajones habían roto con la cultura romana que les había precedido. En palabras del historiador John Blair: "Agustín de Canterbury inició su misión prácticamente de cero".Blair. Church in Anglo-Saxon Society, pp. 24–25.
Fuentes La mayor parte de la información disponible acerca de la misión gregoriana procede de Beda, el autor medieval de Historia ecclesiastica gentis Anglorum (Historia eclesiástica del pueblo inglés).Mayr-Harting. Coming of Christianity, p. 40. Para este trabajo, colaboraron con Beda numerosos personajes, incluyendo el entonces abad de Canterbury, Nothelm, que entregó a Beda copias de cartas papales y documentos de Roma.Mayr-Harting. Coming of Christianity, p. 69. Otras fuentes de información para el período son las biografías del papa Gregorio, incluyendo una escrita en torno al año 700 en el norte de Inglaterra y otra procedente de un autor romano en el siglo IX. La entrada sobre Gregorio en el Liber Pontificalis es muy breve y su utilidad escasa, pero el propio Gregorio era un prolífico escritor, y sus cartas y documentos personales (han sobrevivido en torno a 850 documentos) dan una interesante perspectiva de la misión.Mayr-Harting. Coming of Christianity, p. 52.Mayr-Harting. Coming of Christianity, p. 52. Algunos escritos posteriores, como cartas de Bonifiacio, misionero anglosajón del siglo VIII, o cartas reales dirigidas al papado datadas a finales del mismo siglo añaden detalles adicionales al relato de Beda.Brooks. Early History of the Church of Canterbury. pp. 11–14. Algunas de estas cartas sobreviven únicamente en los trabajos de Beda.
Beda consideraba a los britanos originarios como un pueblo malvado y pecador, lo que para él explicaba que fueran conquistados por los anglosajones. Beda habría recogido esta idea del historiador Gildas, desarrollándola más ampliamente en sus escritos. Aunque reconocía que algunos clérigos britanos eran dignos de elogio, los condenaba por haber fracasado en el intento de convertir a los invasores y por su rechazo a acatar la autoridad eclesiástica romana.Foley and Higham. "Bede on the Britons", Early Medieval Europe, pp. 154–156. Esta tendencía podría deberse al conocimiento parcial de Beda acerca de las actividades misioneras entre los anglosajones. Originario del norte de Inglaterra, solo habría conocido los sucesos cercanos a esta zona.Yorke. Conversion, p. 21. Escribiendo sobre acontecimientos acaecidos más de cien años atrás, la información real de la que dispondría sobre la realidad de los misioneros del siglo anterior sería muy limitada, rellenando los huecos con datos e ideas de comienzos del siglo VIII.Las intenciones y prejuicios de Beda han sido objeto de estudio, incluyendo los trabajos de N. J. Higham (Re)-reading Bede: The Ecclesiastical History in Context (ISBN 0-415-35368-8) y Walter Goffart, The Narrators of Barbarian History: Jordanes, Gregory of Tours, Bede, and Paul the Deacon (ISBN 0-691-05514-9).
En cuanto a una antigua Vida de Gregorio, la opinión general es que está basada en tradiciones orales llevadas al norte de Inglaterra desde Canterbury o desde Roma, y que fue finalizada en la Abadía de Whitby entre 704 y 714.Kirby. Earliest English Kings, pp. 24–25.Thacker. "Memorializing", Early Medieval Europe, p. 63. Esta visión de los hechos ha sido puesta en tela de juicio por el historiador Alan Thacker, que defiende la tesis de que la Vida deriva de anteriores trabajos escritos; Thacker sugiere que mucha de la información contenida en la obra proviene de un trabajo escrito en Roma poco después de la muerte del papa.Thacker. "Memorializing", Early Medieval Europe, pp. 59–71.
Aunque algunas hagiografías escritas en la época de la misión han llegado hasta el presente, ninguna describe a los cristianos nativos como misioneros activos entre los anglosajones. La mayor parte de la información sobre la Iglesia británica de la época está centrada en las regiones occidentales de Gran Bretaña y no menciona a los misioneros gregorianos.Kirby. Making of Early England, p. 39. Otras fuentes incluyen las cronologías de Beda, las leyes emitidas por Ethelberto en Kent y la Crónica anglosajona, que sería compilada en el siglo IX.Yorke. Conversion, pp. 6–7.
Gregorio el Grande y sus motivaciones thumb|left|Gregorio dictando en un manuscrito del siglo X
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