Heredia es la provincia número 4 de Costa Rica, localizada en la parte norte-central del país. Al norte limita con Nicaragua, al este con la provincia de Limón, al sur con la provincia de San José y al oeste con la provincia de Alajuela.
Por su extensión territorial, Heredia es la provincia más pequeña de Costa Rica, representando el 5,20 % del territorio nacional. Se encuentra dividida a su vez en 10 cantones. Geográficamente, la provincia se ubica al norte en las tierras bajas de las Llanuras del Norte, mientras que en el centro-sur la atraviesa la cordillera Volcánica Central; el sur de la provincia se encuentra localizada en el Valle Central, y es parte de la Gran Área Metropolitana. Pese a ser la provincia más pequeña del país, Heredia es la cuarta provincia más poblada del país. En efecto, según las proyecciones del INEC, la provincia tiene en 2026 un total de 558 782 habitantes, lo que representa el 10,84 % de Costa Rica. Heredia representó por mucho tiempo el corazón cafetalero costarricense con sus grandes plantaciones del llamado "grano de oro", aunque al día de hoy, muchos de esos cafetales han dado paso a proyectos residenciales, comerciales e industriales, convirtiendo a Heredia en sede de grandes empresas y desarrollos inmobiliarios.
Su temperatura va de cálida y húmeda en el norte de la provincia, a clima frío en sus zonas montañosas y zonas templadas en el área del Valle Central. La capital de la provincia es la ciudad de Heredia, conocida como la "Ciudad de las Flores". Esta ciudad se ubica a 10 kilómetros al norte de la capital de Costa Rica, la ciudad de San José, y a 12 kilómetros al este de la ciudad de Alajuela.
La provincia de Heredia es rica en tradición colonial. Dentro de su modernismo, se percibe, por sus viejas casas de adobe con los techos entejados y su arquitectura española, una singular prolongación de elementos coloniales. Desde un punto de vista de cultura y folklore popular, Heredia es llamada Provincia de las Flores, no solo por la presencia o cultivo de flores, sino por la alusión a la gran cantidad de pobladores de apellido "Flores".
Toponimia
El nombre de la provincia de Heredia deriva del hecho de haber sido Capitán General de la Capitanía General de Guatemala, el señor don Alonso Fernández de Heredia. Este, al conceder el día primero de junio de 1763 el título de villa a la población de la Inmaculada Concepción de Cubujuquí, agregó como era costumbre en aquel momento, al de por sí largo nombre del poblado, el "de Heredia" que habría de perdurar, pasando a llamarse así como "Villa de la Inmaculada Concepción de Cubujuquí de Heredia".
Adquirir el título de Villa implicaba una serie de compromisos y obligaciones. Era necesario delimitar la jurisdicción dentro de las cuatro leguas establecidas por ley; realizar el nombramiento de seis regidores, un alcalde provincial, un depositario general (tesorero), un alguacil mayor y un escribano; además, la población debía disponer de cerca de mil quinientos pesos para la construcción de la cárcel y las casas del cabildo, entre otras obligaciones.
Dado que se trataba de una comunidad con escasos recursos, muchos de los requisitos no pudieron cumplirse. El 23 de noviembre de 1779, el capitán general Matías de Gálvez revocó la validez del título de Villa. No obstante, la población continuó usando el nombre "de Heredia", hasta que, el 16 de octubre de 1813, don Florencio del Castillo gestionó y obtuvo nuevamente el título de Villa para la localidad, el cual permanece vigente hasta la actualidad.
No puede este hecho interpretarse como acto de reconocimiento y de cariño hacia el capitán general Alonso Fernández de Heredia, porque el personaje les era completamente desconocido a los habitantes de la Inmaculada Concepción de Cubujuquí de Heredia; lo que ocurrió al final de cuentas fue que a los habitantes del poblado, por no gustar de esta denominación tan extensa, adoptaron en definitiva el último de la larga serie de nombres que daría finalmente el nombre a la actual ciudad y provincia de Heredia.
Alonso Fernández de Heredia thumb|left|150px|Retrato de Alonso Fernández de Heredia presente en el Palacio Municipal de Heredia, Costa Rica Don Alonso Fernández de Heredia gobernó la Capitanía General de Guatemala del año 1761 al año 1765. Fue un político y militar español del , nacido en Cetina (Zaragoza, España). Fue además de la Capitanía General de Guatemala, Capitán General de la Florida y de Yucatán, todo ello bajo el reinado de Fernando VI y de Carlos III de España.
Cargos políticos de Fernández de Heredia
En 1745 se le otorga la gobernación de Nicaragua y la Comandancia General de Nicaragua y Costa Rica. En 1751 se convierte en Gobernador de Florida. En 1758 se le nombra gobernador y capitán general de Yucatán. En 1761 se le da el cargo de gobernador y capitán general de la Capitanía General de Guatemala.
Fernández de Heredia fue Capitán General de la Capitanía General de Guatemala hasta el día 3 de diciembre de 1765 en que por resolución Real se le destituyó.
Murió el 19 de marzo de 1782 en la ciudad de Guatemala donde fijó su última residencia. Sus restos reposan al lado del altar mayor de la Iglesia de la Merced en la hoy Antigua Guatemala.
Como dato curioso, Alonso Fernández de Heredia nunca llegaría a conocer la ciudad que finalmente y al día de hoy continúa llevando su nombre.
Historia
Durante la época precolombina, la parte sur de la provincia, que se encuentra dentro del Valle Central, estuvo habitada por indígenas de diversos cacicazgos huetares, que formaron parte del llamado Reino Huetar de Occidente, que en los inicios de la conquista eran dominio del rey Garabito. Estos grupos aborígenes se dedicaban a la caza y al cultivo de la yuca principalmente. Dos vasallos de Garabito tenían sus dominios en esta región: Yurustí, rey de Toyopán (cantones de San Rafael y Santo Domingo de Heredia), y Barvak, rey de Barva (cantón de Barva y cantón de Heredia). Al norte de la Cordillera Volcánica Central, existían otras etnias indígenas que eran tributarias de los huetares: los botos, en las faldas del volcán Barva, y los tises, en las llanuras de Sarapiquí.
En 1551 entran los primeros grupos de españoles al Valle Central. Juan de Cavallón, quien inició este proceso colonizador fue el primero en tener noticia de lo que había de llamarse durante la colonia El Valle de Barva, territorio comprendido entre el Río Virilla hasta los Montes del Aguacate (incluían parte de las actuales provincias de Alajuela y Heredia). Para dar inicio al proceso colonizador, los grupos dispersos de indígenas en el territorio fueron concentrados en un poblado que se llamó Barva, ubicado en las inmediaciones de Getsemaní (actualmente perteneciente al cantón de San Rafael) esto en el año 1575.
thumb|200px|right|Casas tradicionales. Cantón de Barva. Los emigrantes españoles poblaron fértiles valles como Alvirilla y Barva, se instalaron en humildes chozas y se dedicaron a la agricultura. Muchos de estos humildes españoles llegaron al territorio creyendo encontrar grandes riquezas como el oro, pero pronto se dieron cuenta de que era un territorio rico en valles sanos y fértiles, idóneo para cultivar.
Con el paso de los años, la formación de las familias integradas por españoles e indígenas dieron lugar a una completa colonización. Es claro que muchos españoles emigraron de su país trayendo consigo sus costumbres, artes, animales, pero destacablemente su religión con fervor cristiano. Es a partir de 1706 que este arraigado catolicismo da lugar al origen de la ciudad de Heredia.
Alvirilla y Barva fueron los fértiles valles donde comenzaron a llegar los primeros emigrantes que poblaron lo que hoy conocemos como la ciudad de Heredia. Una vez instalados en el lugar, comprendieron la imperante necesidad de contar con una pequeña iglesia como medio de cohesión de la incipiente villa.
Es a partir del año 1706 que los habitantes de los Valles de Alvirilla y Barva pidieron que se les fundara una parroquia. Esta parroquia se consolidó en una pequeñísima ermita en lo que hoy se conoce como La Valencia. En el año 1712 el pueblo ya contaba con ocho casas de adobe y techo pajizo alrededor de la pequeña ermita; siendo ese lugar malsano y pantanoso los habitantes deciden trasladar su caserío donde hoy se encuentra la ciudad de Heredia. De inmediato se colocan los cimientos de un nuevo templo de adobe en el mismo lugar donde se ubica la actual iglesia central de Heredia, pero bastante recostado al sector norte de la cuadra, siendo el sector sur el cementerio de la pequeña comunidad. thumb|200px|left|Templo Parroquial La Inmaculada. Cantón de Heredia. La aldea fue creciendo hasta convertirse en una comunidad bastante nutrida para esa época y su humilde templo cada vez se fue haciendo más pequeño e incómodo. En el año 1797 se inicia la construcción de la obra pública más grande e importante que se hubiere hecho en la pequeña aldea de Cubujuquí, la construcción del templo católico de la ciudad; la actual iglesia de la Inmaculada Concepción de María.
Cubujuquí se le llamó a esta aldea que a partir de 1763 se convirtió en villa; en un lapso de 45 años esa pequeña aldea con un endeble caserío, se convirtió de toda una villa denominándose Villa Vieja de la Inmaculada Concepción de Cubujuquí.
El nombre Heredia se heredó de un español, gracias a las simpatías que sentían los pobladores y en especial los políticos de Cubujuquí y a manera de quedar bien como el entonces Mariscal de Campo de los reales ejércitos de España, presidente de la Real Audiencia de Guatemala, gobernador y Capitán General de Guatemala, Alonso Fernández de Heredia. Villa Vieja de la Inmaculada Concepción de Cubujuquí de Heredia, sería más tarde solamente Heredia como todos los costarricenses la conocen.
En el año 1824 la Villa de la Inmaculada Concepción de Heredia se convirtió en la Ciudad de Heredia.
Heredia durante la independencia, Batalla de Río Segundo
En el año de 1823 las cuatro principales poblaciones centrales de Costa Rica estaba aliadas dos a dos, en bandos opuestos. Heredia llegó a pensar en la misma forma que Cartago, mientras que San José hacía causa común con Alajuela. La tensión era tal, que se libraron dos batallas: la Batalla de Ochomogo que enfrentó a Cartago y San José, y la Batalla del Arroyo en Río Segundo que enfrentó a Heredia y a Alajuela.
En la batalla en Río Segundo, los vecinos de Heredia atacaron a los "alajuelas" resueltamente y éstas entraron y desfilaron por las calles de Alajuela. En el pacto de rendición de los alajuelenses, se comprometieron a jurar al Imperio en un lapso de 3 días; sin embargo, el mismo día, un 5 de abril, se libró en Ochomogo una recia batalla en la que don Gregorio José Ramírez derrotó a los cartagineses, señalando así el triunfo de la causa republicana.
Heredia no tuvo más que rendir sus armas al general Ramírez quien hizo un llamado a los heredianos a la unidad del sentimiento con los demás miembros de la familia costarricense. Así Heredia hubo de agregarse a la causa de la república, un tanto convencida de su fracaso, sobre todo por qué en algunos momentos se había esperado otra cosa con su triunfo sobre Alajuela.
Heredia como capital de Costa Rica