Jaraicejo es un municipio de España perteneciente a la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura. Tiene una población de .
Toponimia El nombre de Jaraicejo es un diminutivo de Jaraíz, del árabe xaharig: ‘lagar pequeño’.
Símbolos
El escudo y la bandera de Jaraicejo fueron aprobados mediante la "Orden de 28 de mayo de 1993, por la que se aprueba el Escudo Heráldico y Bandera Municipal para el Ayuntamiento de Jaraicejo", publicada en el Diario Oficial de Extremadura el 5 de junio de 1993 y aprobada por el consejero de Presidencia y Trabajo Joaquín Cuello luego de haber aprobado el expediente el pleno del ayuntamiento el 1 de junio de 1992 y haber emitido tres informes favorables el Consejo Asesor de Honores y Distinciones de la Junta de Extremadura.
El escudo se blasona así:
La bandera se define así:
Geografía Se integra en la comarca de Monfragüe y se localiza a 72 km de la capital cacereña. Su término municipal está atravesado por la Autovía del Suroeste, entre los pK 221 y 229. Ocupa un terreno situado entre la sierra de Piatones, en el parque nacional de Monfragüe, y el río Almonte. En su paisaje predominan las típicas dehesas extremeñas, en un relieve descendente de norte a sur con cerros aislados perteneciente ya a la penillanura trujillana. El pueblo se alza a 506 m sobre el nivel del mar, aunque al norte se alcanzan elevaciones de hasta 800 m. En la ribera del río Almonte la altura ronda los 400 m de altura.
El término municipal de Jaraicejo limita con las localidades de Torrejón el Rubio, Casas de Miravete, Deleitosa, Trujillo y Torrecillas de la Tiesa.
Historia Los Orígenes: siglos - La tradición cuenta que Jaraicejo fue fundado por la reina doña Urraca (1109-1126). Destacando por su ubicación estratégica cerca del paso o desfiladero de Miravete. Durante el , el territorio experimentó varios cambios de titularidad señorial, siendo la villa señorializada en 1284 por el rey Sancho IV en beneficio de Alonso Godínez. Posteriormente, el control de la población pasó a manos de Pedro Sánchez de la Cámara, quien se convirtió en el último señor laico de la villa. Al carecer de descendencia con su esposa Sol, Pedro Sánchez tomó la decisión de donar el señorío de la villa a la Iglesia y al obispado de Plasencia en el año 1294, convirtiéndose en un señorío eclesiástico. Finalmente, el rey Fernando IV confirma la donación del lugar y términos de Jaraicejo al obispo y cabildo de Plasencia en 1305.ES.45168.AHNOB//FRIAS,C.1243,D.2(A)
Durante la guerra de sucesión castellana (1475-1479), la villa de Jaraicejo tomaría partido por el bando de Juana la Beltraneja y el Reino de Portugal. Su posición estratégica y la presencia de una fortaleza amurallada en el lugar lo convertiría en un espacio de intensas luchas en la zona. Según documentación presente en el Archivo General de Simancas, la villa fue rendida y entregada al obispo de Plasencia en 1477, ordenando Isabel de Castilla y Fernando de Aragón el desmantelamiento de la muralla para evitar que la villa se convirtiese en un foco de resistencia en el futuro.
A finales del , surgieron desavenencias entre los capitulares y la mitra respecto al gobierno del territorio. Para evitar conflictos y recaudar fondos destinados a la construcción de la catedral nueva de Plasencia —iniciada en 1497—, el cabildo decidió vender su mitad de la villa. Tras la aprobación inicial de la permuta por el papa Julio II en 1503 y diversas reclamaciones eclesiásticas, el acuerdo se consolidó mediante una concordia firmada por el obispo Gómez de Solís y ratificada por León X en 1513. Desde entonces, el título feudal de «señor de la villa de Jaraicejo» fue ostentado de manera ininterrumpida por los obispos de Plasencia hasta la segunda mitad del , cuando el prelado Juan Pedro Zarranz y Pueyo renunció a su uso para adaptarse a las directrices del Concilio Vaticano II.
Los Años de Esplendor: siglos - miniatura|Vista nocturna de la fachada de la iglesia de Nuestra Señora de la AsunciónDurante el Renacimiento, aparece una figura clave en la historia de la villa de Jaraicejo, el obispo Gutierre de Vargas Carvajal. Este se consolidó como señor temporal de la villa, administrando el territorio con las atribuciones propias de los príncipes de la época. Durante su mandato impulsó un notable desarrollo urbanístico y arquitectónico en la localidad, financiando las obras con su propio patrimonio. Entre sus intervenciones destacaron la creación de una plaza pública, el empedrado de las calles principales y la edificación de un palacio episcopal que se comunicaba directamente, a través de un pasadizo, con el nuevo templo parroquial, también levantado a sus expensas. Su particular interés por la villa la convirtió en un importante centro administrativo, llegando a designarla como sede del II Sínodo Diocesano de Plasencia, celebrado entre el 13 de enero y el 1 de febrero de 1534. En él se anticipa a las reformas que plantearía en el Concilio de Trento en cuanto a la ordenación y administración de las diócesis. Entre los 107 artículos de las constituciones sinodales, se ordenan temas como institución de libros de bautizados en todas las parroquias, visitas periódicas del prelado a los pueblos, la vida de los clérigos o el diezmo.
A pesar de esta intensa labor de mecenazgo territorial, la relación con los habitantes de la villa fue tensa, lo que derivó en múltiples pleitos interpuestos por los vecinos contra el prelado. Sin embargo, en su testamento dejó constancia de la condonación de todas las deudas del pueblo. Tras enfermar en Madrid en la primavera de 1559, el obispo de Plasencia decidió emprender un último viaje hacia Jaraicejo, la villa por la que mostró especial predilección a lo largo de su vida. Allí dictó sus últimas voluntades, falleciendo en la villa el 27 de abril de ese mismo año. Aunque el obispo Gutierre de Vargas Carvajal falleció en Jaraicejo, sus cenizas descansan actualmente en la Capilla del Obispo de Madrid, junto a la iglesia de San Andrés. Sin embargo, su presencia permanece en la localidad a través de numerosos emblemas personales del prelado presentes en la fuente de la plaza, iglesia y convento del lugar.
Su iglesia parroquial acogió por una noche los restos de Isabel de Portugal, esposa de Carlos I, de camino a Lisboa (1539). Desde entonces, en señal de respetuoso luto, la puerta por la que el féretro accedió y salió del templo permanece tapiada en recuerdo de la soberana. Según documentación presente en el Archivo General de Indias correspondiente al Consejo de Indias y a la La Casa de la Contratación de Sevilla, fueron numerosos los vecinos de la localidad de Jaraicejo que participaron en las exploraciones y conquista de América durante los y . Destaca Diego Velázquez, criado de Hernando Pizarro (hermano de Francisco Pizarro) y partícipe en la campaña del Perú, el cual mantendría numerosos problemas legales tras regresar de América y finalmente huiría al Nuevo Mundo en 1547 de forma irregular.ES.41091.AGI/21//INDIFERENTE,1964,L.10,F.209V-210V
Entre las personalidades de relevancia histórica nacidas o vinculadas a la villa destaca la venerable doña Luisa de Carvajal y Mendoza, nacida en Jaraicejo en 1568 y fallecida en Londres en 1614, quien fue conocida por su intensa labor mística y de predicación en Inglaterra, conservándose su cuerpo incorrupto en el Real Convento de la Encarnación de Madrid. En el ámbito de las artes plásticas sobresale el pintor Juan Labrador, discípulo y compañero del Divino Morales, que vivió entre 1542 y 1600 y se especializó en la pintura de flores y motivos decorativos. En la vertiente científica y exploradora figura el eminente boticario Pedro de Osma, nacido en 1524, quien participó junto a su hermano Hernando en una destacada expedición al Perú en 1549 donde realizó diversos descubrimientos científicos. Asimismo, la localidad es la cuna de otros hombres ilustres como el historiador Juan Solano Figueroa y Altamirano, que desarrolló su vida entre 1610 y 1684, Francisco Gregorio de Salas, eclesiástico y poeta español, y don Juan de Salas, quien ocupó el cargo de consejero público del rey Carlos IV en el último tercio del . Además, Jaraicejo es el pueblo natal del siervo de Dios Abundio García Román (1906-1989), sacerdote, fundador de las Hermandades del Trabajo.
Uno de los personajes de La tía fingida, la novela atribuida a Miguel de Cervantes, se dice que es de "Xaraicejo", lugar de Extremadura. Es uno de los bellacones que acuden a la ronda nocturna de la protagonista y que hace un elogio y un comentario al soneto que se recita debajo de su balcón.
Los Años Oscuros: siglos - Durante la guerra de sucesión española, la villa de Jaraicejo sufrió innumerables daños, entre ellos, la peor parte se la llevó el Palacio Episcopal, conocido popularmente como El Palacio de los Carvajales, construido por el obispo Gutierre de Vargas Carvajal y pensado para ser la residencia de los obispos de Plasencia en sus largas estancias en la localidad. Campomanes, en su viaje a Extremadura escribió: Que el Palacio Episcopal se halla arruinado y sus fragmentos son de la propia arquitectura de las Casas Consistoriales.
Un episodio especialmente trágico en la historia del municipio tuvo lugar durante la Guerra de la Independencia en 1809, cuando la invasión de las tropas francesas napoleónicas provocó la devastación del patrimonio local; los soldados saquearon la población, incendiaron imágenes sagradas en la plaza pública, destruyeron los bienes materiales del templo e hicieron arder la mayor parte de los legajos que componían el archivo parroquial. De esta quema documental logró salvarse de manera excepcional el denominado Libro de Becerro, un manuscrito datado en 1729 que, junto al Libro Anales de la Parroquia iniciado en 1910 por el sacerdote Luis González Nuevo, constituye en la actualidad la principal fuente para el estudio de la historia local.
A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura. Desde 1834 quedó integrado en el partido judicial de Trujillo.Cervantes Virtual A mediados del , la villa contaba con 200 hogares y 1096 vecinos.Municipio Código INE -10.103 A mediados del la villa tenía contabilizadas 180 casas. Aparece descrita en el noveno volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:
Demografía Jaraicejo cuenta con una población de .
Patrimonio El principal monumento de la villa es la iglesia parroquial dedicada a la Asunción de Nuestra Señora de la Junciana, un imponente templo erigido a expensas del obispo de Plasencia Gutierre de Vargas Carvajal, quien falleció en la propia localidad de Jaraicejo en 1559. A nivel arquitectónico, el edificio está construido empleando piedra, ladrillo y argamasa, reservando el granito fino para los elementos más destacados como los ábsides, los arcos y los ventanales. Su interior se articula en torno a una sola nave de estilo gótico y un crucero que da acceso a cuatro capillas laterales dedicadas a la Virgen del Carmen, al Santísimo Cristo, a la Virgen del Rosario y a San José. A lo largo de los primeros años del , el templo experimentó sucesivas reformas y restauraciones en su pavimento, sustituyendo gradualmente el antiguo suelo de tierra por losas de pizarra, baldosas hidráulicas y mosaicos de cemento. Adosado a la parte sureste de la iglesia se encontraba el convento de religiosas Clarisas, fundado hacia el año 1600 por el vecino Juan Jiménez Moreno, aunque otros historiadores apuntan a una fundación original en el año 1530 por parte del obispo Vargas Carvajal para albergar a las monjas de la Tercera Orden de San Francisco. Este conjunto monástico, que se comunicaba con la iglesia y poseía un claustro con arcos, fue finalmente clausurado a finales del y sus bienes enajenados en 1835 como consecuencia de las leyes desamortizadoras.