Una vivienda pública o vivienda social es un tipo de propiedad inmueble que está en manos de una autoridad gubernamental central o local. Es un término global que se refiere a la vivienda que puede ser de renta o alquiler a cargo y de propiedad del Estado, de una organización sin fines de lucro o de una combinación de ambas o de una vivienda construida total o parcialmente por el Estado y cedida a beneficiarios, en general con el objetivo de proveer una vivienda económica.

Aunque la meta común de la vivienda pública es proveer vivienda económica, los detalles, la terminología, las definiciones de pobreza y otros criterios para la asignación varían.

miniaturadeimagen|250px|Karl Marx-Hof, vivienda social clásica en Viena.

Por países en Asia

China Hong Kong En Hong Kong, el gobierno provee vivienda pública por medio de departamentos rentados a un precio más bajo que el de los mercados, y a través del HomeOwnership Scheme (Esquema de Propiedad de Vivienda), en donde se venden a menor precio. Son construidos y administrados por la Hong Kong Housing Authority (Autoridad de Vivienda de Hong Kong) y la Hong Kong Housing Society (Sociedad de Vivienda de Hong Kong). Casi la mitad de la población de Hong Kong vive en viviendas públicas.Departamento de Censos y Estadísticas de Hong Kong - Población por tipo de vivienda (en inglés)

Singapur

En Singapur, el programa de vivienda pública, en particular la planificación y desarrollo de nuevas viviendas públicas y la asignación de unidades de renta y la reventa de las unidades existentes, es controlada por la Housing and Development Board (Junta de Vivienda y Desarrollo). La organización diaria de las comunidades de vivienda pública ha sido ampliamente delegada a los Concejos Municipales.

La mayoría de los desarrollos de vivienda en Singapur son gobernados y desarrollados de forma pública. En rigor, los residentes en la vivienda pública superan a los que alquilan (a diferencia de lo que ocurría en los años 1960).

Como la mayoría de los singapurenses habitan en viviendas públicas, la vivienda pública en Singapur no es considerada en general como un signo de pobreza ni un nivel menor de vivienda en comparación con otros países donde la escasez de tierras no representa un problema y el precio de la propiedad llega a ser significativamente más barato. Los precios de la propiedad para las viviendas sociales más pequeñas pueden llegar a ser más caros que las desarrolladas por entes privados.

miniaturadeimagen|derecha|250px|Departamentos más antiguos y pequeños en Tallinn, Estonia.

Por países en Europa Alemania Las primeras regulaciones sin legislación específica de las viviendas de clase trabajadora en Alemania se promulgaron en 1861 y estaban dirigidas a promocionar las sociedades inmobiliarias promotoras de casas económicas. Entre 1925 y 1930 en Alemania tuvo lugar una gran cantidad de proyectos innovadores de vivienda pública municipal, especialmente en Berlín, Colonia y Fráncfort del Meno. Estos (asentamientos), se hicieron necesarios por las terribles condiciones de vida de los propietarios urbanos de preguerra. El derecho a una vivienda digna se incluyó en la Constitución de Weimar de 1919, pero pocas viviendas se construyeron hasta alcanzar la estabilidad económica, en 1925.

Estos asentamientos fueron de poca altura, no más de cinco pisos, y en sitios suburbanos. Los habitantes tenían así acceso a luz, aire y sol. El tamaño, aspecto, orientación y estilo arquitectónico de la vivienda pública alemana se basó en las experiencias vienesas y neerlandesas, en el movimiento Ciudad Jardín en Inglaterra, por las nuevas técnicas constructivas industrializadas de producción en masa y prefabricación, por el uso novedoso del acero y el vidrio, y por las políticas progresistas y liberales de los socialdemócratas.

El arquitecto Martin Wagner (junto con Bruno Taut) fue el responsable de miles de viviendas construidas dentro y en los alrededores de Berlín, incluyendo el Siedlung Herradura (llamado así por su forma), y el Siedlung de la Cabaña del Tío Tom (nombrado en honor a un restaurante local). Pero Wagner quedó detrás del planificador urbano Ernst May en Fráncfort del Meno. May fue el responsable de la construcción de 23 asentamientos separados ( unidades en total) en cinco años. Encabezó su propio centro de investigaciones de grandes dimensiones para probar, por ejemplo, las corrientes de aire en diversas distribuciones de ambientes, técnicas de construcción, etc. La arquitecta austríaca Margarete Schütte-Lihotzky aplicó los principios del taylorismo a las cocinas y desarrolló la cocina Frankfurt cuando trabajaba para Ernst May.

Además de la investigación técnica, May publicó dos revistas y se embarcó en un importante proyecto de relaciones públicas, con películas y clases y exposiciones públicas, para hacer que los Neues Bauen ("Nuevo edificio") fueran aceptadas por la gente. A fines de la década de 1920, los principios del acceso equitativo a («luz, aire y sol») y los efectos sociales de la garantía de la («vivienda mínima») se transformaron en un tema de discusión frecuente en toda Alemania. Un resultado indirecto de esta publicidad fue el movimiento de vivienda en Norteamérica: una joven Catherine Bauer asistió a una conferencia de May en 1930, y escribió el germen de su basada en las investigaciones hechas en Fráncfort del Meno y con el arquitecto holandés J.J.P. Oud.

La presión creciente de los nazis en expansión significó el fin de esta era en 1933. La mayoría de los expertos de vivienda pública alemanes tenían simpatías socialdemócratas o comunistas y fueron expulsados y perseguidos.

Más tarde, sobre todo en los años de posguerra, el Plattenbau se extendió por muchas partes de Alemania.

Austria Gemeindebau (plural: Gemeindebauten) es una palabra alemana que significa "edificio municipal". En Austria, se refiera a edificios residenciales construidos por una municipalidad, en general para proveer vivienda social de bajo costo. Han sido una parte importante de la arquitectura y la cultura de Viena desde los años 1920.

Bélgica En Bélgica la primera regulación estatal en relación con la vivienda pública se aprobó en 1889, y facilitó a los particulares una línea de crédito directamente con la Caja de Ahorro y Retiro Belga; que fue ampliada a las promotoras inmobiliarias en 1900.

España La primera ley de vivienda pública en España se aprobó durante la época de la Restauración con la Ley de Casas Baratas de 1911, que fue ampliada mediante distintas modificaciones hasta su derogación en 1939.

La mentalidad española de rechazo a las casas de renta y los recortes presupuestarios de los años 1980 han hecho caer a las viviendas de protección pública al mínimo. Eran comunes en tiempos de la dictadura de Francisco Franco (1936-1975). Ahora, esa falta de vivienda es un problema social, especialmente por la importante subida de los costes, y actualmente muchos sectores reclaman más viviendas públicas para alquilar.

En Cataluña existe el Plan para el derecho a la vivienda del 2009-2012. Estos planes son tradicionales desde los años 1980, en los que se fomenta la vivienda de protección oficial y la política de fomento de la rehabilitación de edificios y viviendas.

La enseñanza de arquitectura en España hace ahora especial hincapié en el estudio tipológico de la vivienda colectiva y su manera de componer trazado y tejido urbano. Numerosos programas han surgido al hilo, como el Máster de Vivienda Colectiva (MCH) de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.

Finlandia Finlandia puede haber sido la primera en tener vivienda pública. En Helsinki, en 1909, se construyeron cuatro casas de madera proyectadas por el arquitecto A. Nyberg en Kirstinkuja (antes Kristiinankatu) para los trabajadores de la ciudad. Los residentes eran mayormente familias de clase trabajadora con muchos hijos. Los departamentos tenían un promedio de cinco personas por habitación, llegando a ocho en algunos casos.

Los pequeños departamentos estaban equipados con agua corriente, una despensa y un armario en el ático. Cada departamento tenía su propio baño en el sótano. La luz eléctrica se instaló en 1918.

Las casas y vidas de familias obreras en Helsinki de 1909 a 1995 son expuestas en un museo cercano al parque de diversiones Linnanmäki.

Francia miniaturadeimagen|izquierda|225px|Vivienda pública de la calle Jean Fautrier en el XIII Distrito de París, Francia.

Francia tiene una larga tradición de intervención estatal en el mercado de viviendas. La primera ley enfocada a las viviendas públicas se promulgó en 1894 a partir de las actividades del organismo Societé française des habitations à bon marchè, y fue reformada en 1906.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la población creció a tasas nunca vistas, el éxodo rural se incrementó, mientras los daños de la guerra habían reducido el número de casas en muchas ciudades. Los precios de renta se elevaron drásticamente, y el gobierno sancionó una ley en 1949 para bloquearlos, efectivamente acabando con los beneficios económicos del mercado inmobiliario. Además, la construcción fue regulada de manera estricta, lo cual complicó a la construcción que no contara con apoyo político.

El gobierno lanzó un gran plan de construcción, incluyendo la creación de "villes nouvelles" (nuevos pueblos) y nuevos suburbios con "Habitation à Loyer Modéré" ("vivienda de alquiler moderado"). El Estado tenía los fondos, los medios legales para adquirir los terrenos y podía proveer ciertas ventajas a las compañías que construyeran sus amplios complejos de vivienda con cientos de departamentos. La calidad también fue regulada efectivamente, resultando en viviendas decentes e incluso de alta calidad para los estándares de la época (años 1950 y 1960). Las fuerzas políticas usaron el arma de la HLM de forma efectiva, porque la familia que tuviera la oportunidad de acceder a una HLM solo podría agradecer a su alcalde; por otro lado, un alcalde "comunista" siempre se mostraba propenso a tener tantas HLM como pudiera, porque sus propietarios eran más pobres y podían llegar a votarlo, al tiempo que su vecino "gaullista" estaba también agradecido de que se alejaran.

La construcción de HLM fue también una fuente importante (e ilegal) de financiamiento político: las compañías constructoras tenían que pagar al partido político del alcalde que lanzaba un programa de HLM. Esto resultó en corrupción y escándalos.

Francia aún mantiene este sistema. Una ley reciente transformó en obligación para cada pueblo tener al menos un 20% de HLM. Hoy en día representa la mitad del mercado de rentas.

A la par del éxito en brindar lugares para vivir a familias de ingresos bajos, este sistema también llevó a la creación de guetos suburbanos. Allí, los estratos más bajos de la población, compuestos mayormente por inmigrantes y ciudadanos que sufrían el desempleo masivo, fueron aislados de los centros urbanos gentrificados, llevando a veces a conflictos con violencia y tensiones sociales. Solucionar este problema es cualquier cosa menos sencillo, varios planes fallaron, de forma que una actitud ciega de "ley y orden" se ha vuelto común en las políticas internas de Francia, con pocos resultados efectivos y síntomas de violencia.

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