La destrucción de la ciudad persa de Persépolis fue un hecho controvertido en la vida de Alejandro Magno. Considerando la calidad de ciudad abierta al ejército macedónico (que se aproximaba desde Susa), no existían motivos reales para un acto de barbarie que hasta el momento excedía el comportamiento de la fuerza expedicionaria helena. Los motivos y los personajes involucrados quedaron envueltos en una controversia que algunos cronistas narraron y otros intentaron deliberadamente ocultar.
Antecedentes
Los pretextos de la expedición contra los persas
El talento político de Alejandro se observa claramente en la creación de la alianza de pueblos griegos, quienes susceptibles al oro persa, continuamente guerreaban entre ellos con el consabido efecto de desgaste que provocaba en sus fuerzas.Robin Lane Fox, Alejandro Magno. Conquistador del mundo, Barcelona: Acantilado (2007, original de 1973), ISBN 978-84-96834-25-5.
Durante años, cuando emergía una polis hegemónica los sátrapas persas dejaban de apoyar financieramente para buscar y comenzar a solventar un nuevo oponente griego. Así se sucedieron las hegemonías de Atenas, Esparta y Tebas, de tal forma que ninguna polis griega podía ser una amenaza para el Imperio persa. La conformación de la alianza helena que llevó a cabo la invasión y derrota del Imperio persa se basó no solo en la fuerza sino también en la conformación de un entramado ideológico que actuara como unificador de las distintas poblaciones griegas (atenienses, tesalios, focidios, macedonios, etc.) para lograr la consecución de un objetivo común: la destrucción del Imperio persa.
Los historiadores han señalado que entre los pretextos de la expedición de Alejandro se encontraría la pretensión de liberar a los griegos que vivían en Asia de la opresión de los persas,Antonio Guzmán Guerra, Arriano, Anábasis de Alejandro Magno, libros I-III, pp. 298-299, nota complementaria 357, Madrid: Gredos (1982), ISBN 84-249-0266-1. así como efectuar una venganza por la invasión y usurpación de las tierras y templos griegos, en especial el incendio y destrucción de Atenas acaecido durante las guerras médicas al mando de Mardonio bajo el reinado de Jerjes I.Plutarco, Vida de Alejandro 38.Arriano, Anábasis de Alejandro Magno III,18,12.
A su vez, estos pretextos fijaban nuevos potenciales conflictos, ya que cumplida la venganza, no existía motivo suficiente para continuar la campaña expedicionaria. Alejandro seguramente tendría ya en mente el potencial conflicto político en ciernes, una vez que abiertamente la expedición militar, en principio punitiva, se convirtiese en abiertamente conquistadora de Asia.Robin L. Fox, obra cit., capítulos XVII y XVIII.
Aproximación a Persépolis
Una vez efectuada la entrada de Alejandro Magno en Susa, la capital política del Imperio aqueménida, la caída de la otra gran ciudad de Persia era cuestión de tiempo. Alejandro no continuaría persiguiendo a Darío III adentrándose en la Persia profunda hasta asegurar su retaguardia y los flancos de su ejército a la vez que la estación climática le permitiera encontrar provisiones cerca de la ciudad de Ecbatana, la actual Hamadán.Robin Lane Fox, obra cit, capítulo XVII.
Incursionando en el territorio persa, el ejército de Alejandro ya no era un ejército liberador de pueblos oprimidos, todo lo contrario, eran fuerzas que ocupaban un territorio totalmente hostil donde la resistencia era muy probable.
A mediados del mes de diciembre del año 331 a. C., Alejandro partió junto con su ejército de la ciudad de Susa y se dirigió a Persépolis. A la salida de Susa, el ejército heleno se encontró con pueblos nómadas que habitaban las zonas montañosas de Persia. Tras varias escaramuzas, Alejandro, junto con la ayuda de la reina-madre Sisigambis, alcanzó un acuerdo con los habitantes, de tal forma que estos últimos permanecieron en sus tierras a cambio de provisiones.
Alejandro dividió sus fuerzas para alcanzar la ciudad de Persépolis. Parmenión avanzó con las tropas pesadas y el bagaje del ejército macedónicoArriano, Anábasis de Alejandro Magno III,18,1. hacia el sudeste a través de la actual Kazerun en dirección a Persépolis. Alejandro, junto con la caballería e infantería, se dirigió directamente a la ciudad de Persépolis por el camino más corto pero a la vez más difícil, ya que tenía que atravesar un cordón montañoso. Con este planteamiento, la intención de Alejandro era enfrentar cualquier resistencia existente con tropas livianas en combates breves en lugar de batallas campales. De esta forma, el grueso del ejército que estaba con Parmenión no sufriría un desgaste.
En su camino, Alejandro llegó hasta las llamadas Puertas Persas, una barrera montañosa a la que se llegaba a través de un desfiladero. Los persas habían fortificado este paso mediante un muro y combatieron a los macedonios. Estos inicialmente sufrieron muchas bajas, pero posteriormente lograron vencer en la denominada batalla de las Puertas Persas.Arriano, Anábasis de Alejandro Magno III,18,2-9.
A principios del mes de enero del año 330 a. C., la capital ritual del Imperio persa había caído en manos del ejército macedónico. Alejandro Magno hacía su entrada en la ciudad.
Persépolis
thumb|left|300px|Reconstrucción de la Apadana, uno de los edicios que comprendían el conjunto arquitectónico de Persépolis. Los macedonios a su llegada se encontraron con una ciudad imponente Se situaba en una terraza artificial de casi veinte metros de altura, ubicada entre las montañas de la Misericordia y el río Araxes. Era el centro ceremonial del Imperio aqueménida. Fue una monumental obra de arquitectura e ingeniería, sobre una terraza excavada al pie de un cordón montañoso. El objeto de su diseño fue glorificar la grandeza de los reyes persas.
Tenía dos salones de audiencias, un salón para el tesoro real, un palacio destinado al rey y sus concubinas y también salones para la guardia real. Los muros de los edificios se alzaban a más de veinte metros de altura, construidos en ladrillo. A su vez, los techos eran de madera de cedro sostenidos por innumerables columnas de base de mármol o granito. Estas columnas terminaban en capiteles con imágenes de toros alados. Innumerables escaleras conectaban a las distintas dependencias entre sí.
250px|thumb|Plano de Persépolis.
Una vez al año, Persépolis era el escenario para una gran ocasión real: cuando todos los enviados de los distintos confines del Imperio persa llegaban para ofrecer los regalos al rey de reyes en el Festival de los Tributos.
En la actualidad se tiene una idea de como era tal festividad gracias a los relieves de los muros sobrevivientes. En dichas imágenes aparecen la Guardia de Inmortales alineados en fila, con sus lanzas en pie, los nobles medos y persas caminando por las escaleras, algunos portando regalos y flores a modo de ofrenda; mientras los distintos embajadores de los países sometidos vestidos con sus trajes tradicionales se encuentran esperando postrarse en el salón de un centenar de columnas ante el rey persa. Durante casi doscientos años esta festividad anual fue realizada ininterrumpidamente en Persépolis, el centro ceremonial del Imperio.Robin L. Fox, obra cit., capítulo XVIII.
Alejandro Magno en Persépolis
A principios del mes de enero de 330 a. C. Alejandro entró en Persépolis junto a su ejército de aproximadamente sesenta mil hombres nuevamente reunido al cruzar el último paso montañoso. El sátrapa persa a cargo de la ciudad salió a su encuentro con la intención de rendir la ciudad e implorar misericordia ante el nuevo gobernante heleno. El rey macedónico subió las vastas escaleras de la Puertas de Jerjes junto con sus hombres; la vista para los griegos debió ser asombrosa: una vasta pomposidad se extendía ante sus ojos, nunca visto en el mundo griego hasta ese entonces.
Acciones de Alejandro en Persépolis
Una vez encontrado el tesoro real persa y puesto bajo tutela, Alejandro liberó a sus tropas para el saqueo de la ciudad. Los hallazgos arqueológicos hoy día avalan el saqueo y expolio a que fue sometida la ciudad, donde se encontraron una gran cantidad de vajilla y enseres destruidos y esparcidos por doquier.
En el tesoro de Persépolis, Alejandro se encontró con una fortuna incomensurable para la época, que algunos historiadores estiman en 120 000 talentos de oro sin acuñar.Curcio V,7,9; Diodoro Sículo XVII,71. Considerando que era la capital ceremonial del reino aqueménida y por tal razón la receptoría de los tributos de los pueblos sometidos, tal tesoro seguramente era el de mayor tamaño de los encontrados hasta ese momento por los macedonios.
El tamaño del tesoro apoderado daba lugar a problemas logísticos. Se calcula que 10 000 animales de carga junto con 5000 camellos fueron enviados de Susa hacia Persépolis con el objeto de trasladar el tesoro real encontrado.Datos aportados por Robin L. Fox, obra cit., capítulo XVIII. Esas cifras dan testimonio de la magnitud de la riqueza acumulada en la capital persa.
Al frente de Persépolis, Alejandro Magno nombró como sátrapa a un noble persa. El tacto del macedonio se evidencia por la razón de que Persia nunca fue un territorio sometido dentro del Imperio aqueménida y como tal ni era gobernado por un extranjero ni estaba obligada a pagar tributos.
Por este motivo, Alejandro seguramente habría suavizado el dominio designando a un aristócrata persa, miembro de las Siete Familias, como su gobernador delegado; no obstante a su vez nombró a uno de sus hombres de confianza con un destacamento de aproximadamente tres mil macedonios como guarnición.
El incendio
A finales de la estación primaveral, que algunos historiadores estiman a mediados del mes de mayo de 330 a. C. inesperadamente se prende fuego a los palacios de la ciudad. Si bien desde el inicio de la expedición griega se observaron hechos de barbarie cometidos por las fuerzas macedónias como fue en la ciudad de Gaza, en Tiro o en la ciudad griega de Tebas, este caso en particular es de gran controversia entre los historiadores de hoy en día, como lo fue en tiempos de Alejandro. Los hechos de destrucción anteriores se debían a cuestiones políticas y militares. El caso de Tebas se explica por dejar una muestra de lo que sucedería a cualquier polis griega en caso de defección y traición de la coalición helena. A su vez las ciudades de Gaza y Tiro demostraron un rechazo innato al dominio macedónico, haciendo necesario un esfuerzo militar amplio para un sitio prolongado, costoso y arriesgado; sitio que al culminar con el apoderamiento de dichas plazas fuertes provocaron la ira y descontrol de los efectivos militares helenos culminando en la destrucción de las ciudades.
Por lo tanto, no es el caso de Persépolis, cuya rendición fue pacífica, su ocupación fue sin bajas para el ejército griego, que además fue ampliamente recompensado con las riquezas existentes en su tesoro real.
Los historiadores de la Antigüedad relataron de varias maneras las circunstancias que rodearon el incendio.
Versiones
Toda la vida de Alejandro Magno se encuentra rodeada de distintos historiadores, algunos contempóraneosComo Calístenes, Clitarco de Alejandría, Ptolomeo I y Aristóbulo. al gran macedonio, otros que redactaron la historia en siglos posteriores.Como Plutarco, Arriano, Curcio, Diodoro Sículo y Pseudo Calístenes y están los historiadores modernos de la actualidad.Entre otros, Robin Lane Fox, Mary Renault, Nicholas Hammond y Paul Cartledge.
Naturalmente, aquellos biógrafos contemporáneos de Alejandro tuvieron una visión sesgada de la realidad, en algunos casos por clara indicación política como es el caso de Calístenes, historiador de la corte que acompañaba a la expedición o en el caso de Ptolomeo de Lagos amigo, compañero y uno de los diádocos que heredaría la provincia de Egipto, quién al momento de la redacción de su historia se encontraba con en peleas por la herencia de Alejandro.