miniatura|310px|Dante y Beatriz en el Paraíso con un grupo de sabios, en un fresco de Philipp Veit.

El Paraíso es el tercer canto del poema medieval titulado Divina Comedia, del florentino Dante Alighieri; los primeros dos son el Infierno y el Purgatorio. Fue escrito entre 1313 o 1314 y 1321, fecha del fallecimiento del poeta. Mientras el Infierno y el Purgatorio son sitios terrestres, el Paraíso es un mundo inmaterial, etéreo, dividido en nueve cielos. Los primeros siete llevan el nombre de cuerpos celestes del sistema solar, que en su orden son Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno. El último par está compuesto por las estrellas fijas y el Primer móvil.

Un gran conjunto de escenarios compone el Empíreo. La relación entre Dante y los beatos, sin embargo, es diferente de la que había sostenido con los habitantes de los otros dos reinos. De hecho, todas las almas del Paraíso, se encuentran en el Empíreo, y precisamente en la cuenca de la Cándida Rosa (o Rosa Mística) desde el cual contemplan directamente a Dios. Sin embargo, para que su viaje por el Paraíso sea más fácil de comprender, las figuras aparecen por cielo, en una precisa correspondencia astrológica entre las cualidades de cada planeta y el tipo de experiencia espiritual realizada por el personaje descrito. De esa manera, en el cielo de Venus se encuentran los espíritus amantes, mientras que en el de Saturno los contemplativos.

Virgilio, que simboliza la Razón, ha desaparecido. En su lugar, Beatriz (Beatrice), quien representa la teología, toma el lugar de guía. De hecho, es imposible llegar a Dios tan solo con la razón, siendo necesaria la verdad iluminada. A continuación Dante encuentra un nuevo guía, Bernardo de Claraval. Beatriz sigue acompañándolo y ruega por él en el momento de la invocación final del santo a María.

Al recorrer los tiempos del viaje a través del Paraíso, Dante tiene presente el esquema del Itinerario de la mente en Dios de San Buenaventura, que buscaba platónicamente tres grados de aprendizaje: el Extra nos, la experiencia de los siete cielos, que corresponde al conocimiento sensible de teoría platónica; el Intra nos, o la experiencia de las estrellas fijas, correspondiente a la visión ; el Supra nos, o la experiencia del Empíreo, correspondiente al conocimiento intelectual. En esta ocasión sigue habiendo elementos de tipo escolástico-aristotélico (vida mundana, activa y contemplativa), y agustiniano (la vida activa según la Scientia, y la vida contemplativa según la Sapientia).

Introducción El Paraíso comienza en la cima del Monte Purgatorio, al mediodía del miércoles después de Pascua, coincidiendo narrativamente con el final del Purgatorio. Tras ascender por la atmósfera superior (Canto I), Beatriz guía a Dante a través de los cielos del Paraíso, hacia el Empíreo, que es donde Dios reside. Las nueve esferas son concéntricas, como en la clásica teoría geocéntrica de la cosmología medieval.C. S. Lewis, The Discarded Image: An Introduction to Medieval and Renaissance Literature, capítulo V, Cambridge University Press, 1964.

miniatura|El Paraíso adopta la cosmología geocentrista. Durante su viaje, Dante conoce y departe con varias almas bendecidas. Al respecto, es muy explícito al señalar que todas viven en estado de beatitud, en el Empíreo, por lo que no debe pensar que las encontradas en los cielos se encuentren efectivamente en un lugar distinto de las de los mayores santos. A diferencia de lo que sucede en los otros reinos, la disposición en capas se debe en el Paraíso a la propiedad de sentir más o menos a Dios de las almas que lo habitan:

"(...) del primer cielo son el ornamento, y gozan más o menos dulce vida según sienten allí el eterno alimento."ParaÍso, Canto IV, vv. 34–36, Versión de Ángel Crespo.

Sin embargo, como elemento didáctico respecto al entendimiento de Dante (y por ende de sus lectores) los personajes de los cielos y su disposición son "como una señal"Paraíso, Canto IV, verso 38. para mostrar las diferentes almas en distintas esferas según varios criterios de distribución. La escolástica asiste al autor en esta y otras explicaciones similares, que son frecuentes en la cántica.

Mientras las estructuras del Infierno y del Purgatorio se basan en las diferentes características del pecado, la estructura del Paraíso se basa en las cuatro virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Templanza, y Coraje) y las tres virtudes teologales (Fe, Esperanza, y Caridad).

Las esferas del cielo miniatura|upright| En el Canto 2 Beatriz explica a Dante las diferencias de luminosidad de la Luna. Las nueve esferas del Cielo son Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno, las Estrellas fijas, y el Primer móvil. Esos astros están organizados según la jerarquía de los ángeles. Dante también evoca otras asociaciones, como la existente entre Venus y el amor romántico. Las primeras tres esferas (que se encuentran bajo la influencia de la Tierra) están asociadas a formas deficientes de Coraje, Justicia, y Templanza. Las otras cuatro se vinculan a ejemplos positivos de Prudencia, Coraje, Justicia, y Templanza; por su parte, la Fe, la Esperanza y la Caridad se concentran en la octava esfera.

Esfera del fuego (Modo de subir, límite entre el plano terrestre y astral) Dante en el Canto I menciona como subir desde el paraíso terrestre en el purgatorio hacia las estrellas, elevándose teniendo en cuenta las dos virtudes intelectuales que son Inteligencia y Amor en su espíritu, y así, poder atravesar la esfera del fuego, por otro lado Beatriz le menciona que verá como esta constituido el orden del universo y las estrellas. Ascendiendo a la primera esfera.

Primera esfera (la Luna, cambios y mutaciones) En su visita a la Luna, Beatriz explica a Dante el por qué de las marcas en su superficie, describiendo un sencillo experimento de óptica. También expresa su estima por el método experimental en general (Canto II):

"Mas de esta instancia puede liberarte la experiencia, cuando es realizada, que es fuente del arroyo de vuestro arte."Paraíso, Canto II, versos 94–96, traducción de Ángel Crespo.

miniatura|upright|Dante y Beatriz hablan con Piccarda Donati y Constanza (fresco de Philipp Veit), Canto 3. Las fases de la Luna se asocian con la inconstancia.Dorothy L. Sayers, Paradise, notas del Canto II. Su esfera es por ende la de las almas que abandonaron sus votos de Castidad (en otras traducciones del libro hace referencia a Votos Monásticos, por lo que, es similar a los votos de Castidad), y por ende presentaron deficiencias en su virtud de coraje (Canto II). En esta los protagonistas conocen a Piccarda Donati, la hermana de Forese Donati, amigo de Dante, quien murió poco después de ser obligada a abandonar el monasterio. También conocen a Constanza I de Sicilia, quien (según Dante) fue arrancada por la fuerza de un monasterio para que contraer nupcias con Enrique VI (canto III).Dorothy L. Sayers, Paradise, notas sobre el Canto III. Beatriz habla sobre la libertad de la voluntad, el carácter sacro de los votos, y la importancia de resistir a las presiones (Canto IV):

"que el ánimo no cede si se esfuerza, y hace cual con el el fuego hace natura, aunque violencia mil veces lo tuerza.

Pues, ya se pliegue mucho o con mesura, cede a la fuerza; y esto hicieron, pero podían haber vuelto a la clausura."Paraíso, Canto IV, versos 76–81, traducción de Ángel Crespo.

Beatriz explica que un voto es un pacto firmado entre el hombre y DiosParaíso, Canto V, versos 28–29. en el cual una persona ofrece su libertad a Dios. Estas decisiones no deben tomarse a la ligera, y deben mantenerse una vez realizados, a menos que mantenerlo acarree un mal demasiado grande, como el sacrificio de la hijas de Jefté y de Agamenón (Canto V).Dorothy L. Sayers, Paradise, notas al canto V.

Segunda esfera (Mercurio, los ambiciosos) Debido a su proximidad al sol, el planeta Mercurio suele ser difícil de ver. Desde un punto de vista alegórico, el planeta representa a quienes hicieron el bien por el deseo de adquirir fama, pero quienes debido a su ambición fallaron en la virtud de la justicia. Su gloria terrenal palidece en junto a la de Dios, del mismo modo que el planeta Mercurio es casi insignificante junto al Sol.

miniatura|upright|El emperador Justiniano se encuentra en la esfera de Mercurio, en el canto 5. Dante conoce en esta esfera el emperador Justiniano, quien se presenta con las siguientes palabras: "César fui y soy Justiniano,"Paraíso, Canto VI, verso 10, Versión de Wikisource. indicando que su personalidad permanece, pero que su cargo terrenal ya no tiene validezDorothy L. Sayers, Paradise, notas sobre el Canto VI. (Canto V). Justiniano cuenta la historia del Imperio romano, mencionando entre otros a Julio César y Cleopatra; y lamenta la situación actual de Italia, debido al conflicto entre güelfos y gibelinos que así describe en el Canto VI:

"Uno al público signo los lirios áureos opone, el otro lo usurpa en pro de su parte, y duro es saber quién es el que más falta.

Obren los gibelinos, obren su arte bajo otro signo; que mal lo sigue siempre quien de la justicia lo aparta"Paraíso, Canto VI, versos 76–81.

Por asociación, Beatriz habla sobre la Encarnación y la Crucifixión de Jesús, que sucedió en tiempos del Imperio romano (canto VII).

Tercera esfera (Venus, los amantes) Al planeta Venus (el lucero de la mañana y de la tarde) tradicionalmente se lo asocia con la diosa del amor, por lo que el autor lo convierte en la esfera de los amantes, quienes fallaron en la virtud de la templanza (Canto VIII):

"Solía creer el mundo en su peligro que la bella Chipriota loco amor irradiase, girando en su tercer epiciclo;

(...) y de ella de la cual principio tomo tomaban el nombre de la estrella que ya de nuca el Sol admira, ya de cejas."Paraíso, Canto VIII, veros 1–3, 10–12, Versión de Wikisource.

Dante encuentra a Carlos Martel de Anjou-Sicilia, a quien ya conocía,Dorothy L. Sayers, Paradise, notas sobre el Canto VIII. y quien expresa que para funcionar correctamente cualquier sociedad necesita gente de diferentes tipos. Esas diferencias se ilustran con Cunizza da Romano (amante de Sordello), quien se encuentra en el Cielo, mientras que su hermano Ezzelino III da Romano en el Infierno, entre los violentos del séptimo círculo.Inferno, Canto XII, verso 109, Versión de Wikisource: "That brow with hair so black is Ezzelino."

El trobador Fulco de Marsella habla de la tentación del amor, y recuerda (como se creía en ese entonces) que el cono de la sombra de la Tierra toca la esfera de Venus. Condena la ciudad de Florencia (planeada según él por Satán) por producir la "flor maldita" (el florín) responsable de la corrupción eclesiástica, y critica la clerecía por dedicarse al dinero, en vez de consagrarse a las Escrituras y en los textos de los Padres de la Iglesia (Canto IX):

miniatura|350px|Fulco de Marsella lamenta la corrupción de la Iglesia, con la clerecía recibiendo dinero de Satán (miniatura de Giovanni di Paolo), Canto 9. "Tu ciudad, que de aquel es planta que primero volvió la espalda a su hacedor y cuya es la envidia tan llorada,

produce y expande la maldita flor que ha desviado a ovejas y a borregos, porque ha hecho un lobo del pastor.

Por ello el Evangelio y los doctores magnos son desechados, y sólo las Decretales se estudian, que así se ve por los márgenes. (...)"Paraíso, Canto IX, versos 127–138, Versión de Wikisource.

Cuarta esfera (el Sol, los sabios) Más allá de la sombra Tierra, Dante encuentra ejemplos positivos de Prudencia, Justicia, Templanza, y Coraje. En el Sol, que es la fuente de luz de la Tierra, Dante encuentra los máximos ejemplos de prudencia: las almas de los sabios, quienes ayudaron a iluminar el mundo intelectualmente.Dorothy L. Sayers, Paradise, notas sobre el Canto X.