Malisa Zini (Buenos Aires el 5 de marzo de 1921 - idem. 25 de febrero de 1985) cuyo nombre de nacimiento era María Luisa Zambrini, fue una actriz de cine, teatro, televisión y radio argentina.

Primeros años Era la hija menor de Americo Zambrini, empleado bancario y Adela Zambonini, ama de casa. Es interesante señalar que creció en un hogar en la cual la figura paterna era conflictiva, cosa rara para la época. Por línea materna, era nieta de Mariano Zambonini, "maestro de Patagones", una figura emblemática de Carmen de Patagones (provincia de Buenos Aires, Argentina) que entre otros, fue maestro de Luis Piedrabuena. Mostraba precocidad y resultaba hiperkinética. Al terminar sus estudios primarios concurrió al Teatro Infantil Lavardén donde estudió declamación con Blanca de la Vega y Alfonsina Storni y a mediados de la década de 1930, al igual que su condiscípula Delia García –Delia Garcés-, ingresó al Conservatorio Nacional dirigido por Antonio Cunill Cabanellas. De esa época la recordaba años después el actor Oscar Valicelli: «Malisa nos sorprendía a todos, porque su vocabulario no era el común en una jovencita y, además, no se callaba nada: no había para ella temas que fueran tabú. Además, era muy suelta en los ejercicios y tenía una simpatía arrolladora».Abel Posadas: Damas en la hoguera. Capítulo 8. Malisa Zini Acceso 6-2-2010

Sus inicios en el cine En 1936 hizo su debut cinematográfico en la película protagonizada por Luis Sandrini y dirigida por Manuel Romero, Don Quijote del altillo, sin que ella, al igual que Tilda Thamar que también actuaba, figuraran en los créditos. Tampoco figuró en el Juan Moreira dirigido por Nelo Cosimi ese mismo año, donde trabajó como extra.

Al año siguiente trabajó en ¡Segundos afuera! dirigida por Chas de Cruz y Alberto Etchebehere y protagonizada por Pedro Quartucci acompañado por Amanda Varela - hermana de Mecha Ortiz-. En los créditos figuró con su nombre de nacimiento –María Luisa Zembrini- al igual que su compañera de filmación Delia Garcés –como Delia García- y en esa película conoció a Eva Duarte que figuraba como Eva Durante.

También en 1937 participó en Melgarejo, escrita y protagonizada por Florencio Parravicini y dirigida por Luis José Moglia Barth. Ni ella ni Delia Garcés, que también actuaba, fueron acreditadas.

Del mismo año es Fuera de la ley, también dirigida por Romero, donde tiene un papelito de una niñera, pero con dos escenas importantes (en la película hay un secuestro de un bebé). Pedro Marzialetti la recuerda de esa época como «una adolescente morocha y de ojos verdes muy achispados, con una soltura singular». Siempre en 1937 obtuvo otro papel –sin acreditar- en una película de Romero, Los muchachos de antes no usaban gomina, en la que tiene un parlamento en el paseo donde toca la banda.

La película Viento Norte Algunas versiones indican que Malisa Zini escuchó que Ángel Magaña hablaba con Delia Garcés para cubrir un rol en Viento Norte, que iba a dirigir Mario Soffici, por lo cual esa misma noche concurrió al Estudio al mismo tiempo que Delia Garcés. La versión de esta última es que como había que rodar las escenas de noche y ella tenía miedo, Malisa Zini se ofreció a acompañarla pero aclarándole que iba a conseguir ese papel. Garcés le preguntó en sorna qué clase de chinita iba a ser con sus ojos claros y Malisa muy suelta de cuerpo le respondió que iba a trabajar con los ojos cerrados. Lo cierto es que Soffici la vio tan suelta y desenvuelta en comparación con la timidez de Garcés, que le dio el papel y figuró en los créditos ya como Malisa Zini en tanto que Garcés –que también trabajó en el filme- seguía apareciendo con su nombre verdadero. En una película en la que los protagonistas masculinos tenían absoluta preeminencia, dio vivacidad a una criollita de ojos claros, con una voz con dicción clara pero con ciertos matices extraños y, sobre todo, con una relación totalmente armónica con la cámara.

Nuevas actuaciones en el cine En el filme Con las alas rotas, dirigido por Orestes Caviglia en 1938, Malisa Zini y Ángel Magaña conformaron la parejita a cargo de las pausas, en un folletín que no rindió económicamente. Años más tarde volvería a reunirlos en la pantalla Carlos Schlieper. Luis César Amadori dirigió en 1938 el filme Madreselva, con tuvo gran repercusión en la época, un melodrama romántico-musical donde Hugo del Carril y Libertad Lamarque configuraron una pareja carismática y Malisa encarnaba a Delia, hermana menor de Libertad en la ficción, con una evidente mejora respecto de actuaciones anteriores.

El crítico Abel Posadas destaca la singularidad de esta actriz:

Siguió mostrándose como una muchacha independiente y agresiva en su actuación en Alas de mi patria, dirigida por Carlos Borcosque en 1939 y si se la compara con la de Delia Garcés –fue la última película que compartieron- se encuentran dos estilos opuestos y efectivos: Zini se entrega por completo y Garcés se mantiene en un discreto segundo plano depresivo. Dirá años después Delia Garcés:

En 1939 desistió de filmar con Pepe Arias, a quien no soportaba y al año siguiente ya no exhibió su coquetería en ...Y mañana serán hombres, un folletín dirigida por Borcosque, como pareja de Daniel Belluscio. Ese mismo año personificó a la unitaria Mercedes Ruiz en Huella, de Luis José Luis Moglia Barth, de nuevo en pareja con Belluscio y muy bien marcada para demostrar su horror ante el asesinato de una criatura, actuación que le valió un premio de la Municipalidad de Buenos Aires. En 1942 trabajó en una película multiestelar con la que Luis Saslavsky inició su relación con los Estudios Baires, Ceniza al viento, construida en varios episodios que giran en torno a las primeras planas de un diario. Acompaña en su episodio a Berta Singerman, en su única intervención para el cine argentino y juega en forma impecable el papel de una joven que irrumpe en la habitación de la famosa recitadora para pedir consejo pues su familia se opone a que se dedique al teatro. Al año siguiente tuvo un papel secundario en Los hijos artificiales, de Antonio Momplet, en pareja con Pedro Quartucci, como una muchacha que encuentra un novio cuando viene a Buenos Aires a legalizar su título de maestra. También de 1943 es Las sorpresas del divorcio, de Roberto Ratti, para EFA Establecimientos Filmadores Argentinos. En 1944 la dirigió Julio Saraceni en Nuestra Natacha, figurando su nombre en tercer lugar después de los de Amelia Bence y Esteban Serrador, pero no tuvo una feliz actuación: se la vio incómoda e inexpresiva en el rol de Marga en un filme aburrido.

El mismo año participó en un papel insignificante en La pródiga, dirigida Mario Soffici, Leo Fleider y Ralph Pappier, que protagonizaban Eva Duarte, Juan José Míguez y Alberto Closas. Por presión de Perón el filme no se estrenó en ese momento y recién fue exhibido en 1984. Fue durante su rodaje que Zini inició su amistad con quien luego sería Eva Perón. También comenzó a participar en Lauracha, una película que tuvo cuatro directores: Ernesto Arancibia, Enrique Cahen Salaberry, Antonio Ber Ciani y Arturo García Buhr que terminó de rodarse en 1946. Para Zini fue un trabajo solo discreto como la novia de García Buhr pero le sirvió para cimentar su amistad con Amelia Bence, una actriz no muy querida por sus colegas debido a su competitividad. Luego vino Corazón de turco, un filme para lucimiento de Alí Salem de Baraja que dirigió en 1945 Lucas Demare para la productora Pampa Film. Por esa época se le recrudecieron algunos problemas de salud a los que se agregó una tendencia al sobrepeso que combatía con regímenes alimenticios a los que ocasionalmente agregaba anfetaminas.

Trabajó para Artistas Argentinos Asociados en el melodrama Nunca te diré adiós, de Lucas Demare. Su personaje fue Mercedes, una muchacha que después de intentar suicidarse comienza a creer en la vida cuando llega a ella Médanos, el personaje de Ángel Magaña. Zini, que figura cuarta en los créditos luego de Magaña, Zully Moreno y Orestes Caviglia, hizo una excelente labor y obtuvo un nuevo premio de la Municipalidad como Actriz de Reparto.

Siguieron Cumbres de hidalguía, de Julio Saraceni en 1949, con Roberto Airaldi y Ricardo Passano, en el cual no convence en su rol de Adriana, una muchacha con padre inválido y El extraño caso de la mujer asesinada, de Boris Hardy, con María Duval –fue su último filme-, Jorge Rigaud y Francisco Martínez Allende, sobre guion basado en una obra de Miguel Mihura y Álvaro de Laiglesia, actuando como Raquel, con los tonos justos, recordándose su perfecto timing en una escena en que Martínez Allende se esfuerza por dictar una carta y la temperatura va subiendo. De 1948 es Tierras hechizadas, junto a Carlos Cores dirigidos por Emilio Guerineau.

Filmando con Carlos Schlieper Schlieper era un director obsesionado por los detalles que cronometraba cada toma y estudiaba cuidadosamente los encuadres; además, trajo al cine argentino una nueva visión de la mujer. Así

Cuando besa mi marido es una adaptación de Ariel Cortazzo y Schlieper de la obra Sexteto de Ladislao Fodor, y además de Zini la protagonizaron Ángel Magaña, Juan Carlos Thorry, Amelita Vargas, Marga Landova y Alberto de Mendoza. Zini estuvo realmente muy bien en el rol de un ama de casa dislocada y proclive a perder la cabeza cuando descubre que el amigo –Magaña- de su marido -Thorry- no es, precisamente, un ingenuo.

También de 1950 es Arroz con leche, con los mismos protagonistas salvo Esteban Serrador reemplazando a Thorry. Malisa Zini encarnó a Mónica Vieytes –una novia que por su exagerada superstición se niega a dar el “sí” en la iglesia- que supone que debe conseguir un marido a cualquier precio. Con un elenco de apoyo destacado: el eterno valet Carlos Enríquez, la histérica María Esther Podestá y Héctor Calcaño como el psiquiatra -ambos padres de Mónica- y una serie de muchachas que incluye a Susana Campos, Schlieper no dio resuello al público y transformó a Zini en la encarnación en la pantalla de la mujer burguesa de las décadas de 1940 y 1950, con todas las contradicciones inherentes a ello. En el imaginario colectivo Zini era una mujer de armas llevar, alguien que no pierde tiempo cuando debe enfrentarse con un hombre que le gusta. En el mismo año 1950 apareció en La culpa la tuvo el otro, dirigida por Lucas Demare, una película para lucimiento de Luis Sandrini donde ella, como Nelly, y Florindo Ferrario, en el papel de Trujillo, demostraron que la frivolidad bien puede ser divertida. Patricia Castell lo rememoraría años después:

En 1951 apareció en la modesta producción de Catrano Catrani, Mujeres en sombra, donde se la ve con sobrepeso y, además, insegura en las primeras escenas, en el rol de una empleada que delinque, con actuaciones muy festejadas de la protagonista Olinda Bozán y de Elisa Christian Galvé, en el reparto. Al año siguiente trabajó con Juan José Míguez en la comedia Marido de ocasión, dirigida en forma ineficiente por Adelqui Millar. Además de por la falta de timing de Míguez se la recuerda por el sopapo de Zini que, dentro de la trama, recibió la rubia Renée Dumas.