La cátedra de Maximiano es un trono realizado en marfil esculpido realizado a mediados del para el arzobispo Maximiano de Rávena. Actualmente se encuentra expuesto en el Museo Arzobispal de Rávena. Se cree, en general, que el trono fue tallado en el Oriente griego del imperio bizantino y embarcado a Rávena, pero ha habido un largo debate erudito sobre si fue realizada en Constantinopla o Alejandría.Kitzinger, p. 94 Rávena se había convertido en 402 en la capital imperial del Imperio romano de Oriente.

El estilo del trono es una mezcla de arte paleocristiano y el de la Primera Edad de Oro del arte bizantino. Está realizado en paneles tallados en marfil, con marcos de vides y parras, sobre un marco de madera. El trono en sí es grande, con un respaldo alto semicircular y puede que sostuviera una cruz enjoyada o Evangelio durante algún tiempo. La talla en marfil se hizo en relieve y los paneles representan importantes figuras bíblicas. La parte trasera del trono muestra escenas de la Vida de Cristo, los lados incluyen escenas de la Historia de José del Libro del Génesis, y en la parte delantera del trono están los Cuatro evangelistas alrededor de Juan el Bautista, que está sosteniendo un medallón con el Cordero de Dios y el nombre de Maximiano por encima.

Descripción de la pieza thumb|left|Escena navideña La pieza se encuentra expuesta en el Museo Arcivescovile, que también alberga la Capilla de Sant’Adrea y obras de la antigua catedral. La iglesia bizantina no favorecía la escultura en bulto redondo, temiendo que recordara a los ídolos de la religión pagana grecorromana. Sí que se permitían pequeñas tallas en relieve. Este estilo de talla implica tallar figuras que se proyectan ligeramente sobre el fondo, más que alzarse libremente. Esto crea una pieza con una mezcla de bi- y tri-dimensionalidad. La talla en marfil (eboraria) se usó en muchas esculturas de lujo bizantino incluyendo díptico como la que muestra la Adoración de los magos y el Díptico Barberini, representando a Justiniano como Sacro Emperador. El trono es la pieza más grande marfil que procede de la Antigüedad tardía, y atrae por sus líneas simples y proporcionadas junto con sus tallas elaboradas.

El tamaño del trono y las claras variaciones estilísticas entre los paneles sugieren que implicó el trabajo de varios artistas bizantinos del . La técnica de los paneles sugieren, al menos, dos artistas diferentes de habilidades desiguales habían ejecutado las tallas debido a los estilos diferentes. Aunque el estilo general de los paneles puede reconocerse, los del frente son bastante sencillos, esbozados, en comparación con las escenas del lado y el respaldo de la silla, que son bastante llamativos y alfo descuidados.Kitzinger, 94-96 Las dos técnicas diferentes de dos artistas distintos puede explicarse por la pandemia que arrasó en aquella época (h. 540, la peste de Justiniano). La peste se difundió por todo el imperio romano desde África oriental a través de la ruta del marfil y los artistas de los talleres eborarios podrían estar entre las primeras víctimas de la enfermedad. El deterioro de la técnica por lo tanto puede explicarse por el fallecimiento del principal maestro inicial y el posible deseo del emperador de terminar la pieza tan pronto como se pudiera, en cualquier caso.

Esta famosa silla episcopal está totalmente realizada en marfil, a excepción de unos paneles perdidos que han sido reemplazadas en la actualidad por paneles de madera recubiertos de pergamino (lo que armoniza mejor con el tono y el color de las otras partes de marfil). De los paneles del respaldo del trono, sólo han sobrevivido o se han restaurado, 16 de los 24 paneles. De 1,50 m de alto y 0,60 m de ancho, estuvo formada originariamente por 26 paneles de marfil tallado, en los que se representan dos ciclos narrativos diferentes: los del respaldo estuvieron dedicados a la vida de Cristo, los que aparecen en ambos reposabrazos representan escenas del ciclo de José y, en la parte delantera, donde se encuentran los paneles mejor tallados, se ve a los cuatro evangelistas y San Juan Bautista, incluida una representación del «cordero de Dios» (agnus dei) en un medallón.

Se trata de una cátedra que debe ser considerada como el símbolo de la dignidad y autoridad del obispo, ya que en ella se hace explícitamente alusión a la función de enseñanza asumida en recuerdo de la función docente de Cristo. El obispo, habiendo conseguido la plenitud del sacerdocio, debe servir de guía a los fieles confiados a sus cuidados pastorales.(2)

Análisis formal y estilístico La cátedra de Maximiano es una pieza clave en lo que se ha llamado «estilo justinianeo» o arte bizantino temprano.Kitzinger, capítulo 5, con págs. 94-96 sobre el trono El exterior de marfil del trono está concebido como una serie de paneles enmarcados, aunque el papel estructural aparente de las secciones no reflejan por completo su verdadera función. Un rasgo inusual es que la profundidad del relieve es en general más profundo en las secciones «marco» decorativas que en las escenas enmarcadas. El esquema general es extremadamente rico, como si demostrara cierto horror vacui.Kitzinger, p. 94-95 Los artistas adaptaron complicadas pautas y diseños a partir de tejidos y tallas de Oriente próximo y que aparecían en sus objetos artísticos. Los elementos que enmarcan, en el trono, se encuentran decorados con parras típicas del arte paleocristiano, «habitadas» por animales y aves dentro de las retorcidas ramas de las vides.

Muchas escenas talladas en la cátedra de Maximiano, como el milagro de Cristo y la historia de José, se pueden encontrar también en otros trabajos, incluyendo mosaicos y manuscrito. Los Cuatro evangelistas representados en la parte frontal del trono también era un tema muy habitual usado en todo el período medieval. Las figuras muestran una fuerte preferencia por poses de contrapposto, «una herencia del arte grecorromano, pero que aquí se han convertido en una especie de manerismo».Kitzinger, p. 96

Contexto histórico thumb|Vista lateral representando los episodios de la vida de José el Hebreo thumb|left|150px|Detalle de mosaico de San Vital mostrando a Maximiano thumb|Monograma del obispo Maximiano. La forma del trono es la misma que encontramos varias veces en las sillas episcopales de la iglesia primitiva. En la parte delantera y en la zona superior, entre motivos vegetales y zoomorfos, se ve claramente en relieve un monograma. Algunos especialistas han creído descifrar el nombre MAXIMUS SALONE EP (i) (Corpus) haciendo referencia o a Máximo I o Máximo II de la iglesia de Salone en Dalmacia (Martroye); otros han querido leer IOANNES EP (iscopus) AL (exandrinus), y lo han atribuido al obispo de Alejandría (San Juan Capellán) que vivió hacia principios del (Cortinovis).

Pero son interpretaciones muy aisladas. La mayoría de los arqueólogos e historiadores del arte entienden que el monograma debe interpretarse como MAXIMIANUS EPISCOPUS. Y se refería a Maximiano, obispo de Rávena en tiempos de Justiniano I. Maximiano fue «un pobre diácono de Pola que alcanzó una posición alta gracias a su habilidad política» como un protegido de Justiniano, habiendo ganado también el favor de Teodora. La gente de Rávena no lo quería como arzobispo, pero «por astutas maniobras superó su oposición, y se ganó su respeto gracias a su discreción, generosidad, y grandes empresas de construcción y decoración de las iglesias».Schapiro, 38 Se le muestra, y se le llama con un gran titulus, en el famoso mosaico de la iglesia de San Vital de Rávena de Justiniano rodeado por sus ministros y guardaespaldas (emparejado con un panel para la emperatriz). Fue uno de los más clarividentes obispos de Ravena. Consagró, entre otras, dos de las más célebres iglesias de la ciudad: San Vital y San Apolinar en Classe. Hay que remarcar que la atribución a Maximiano del monograma, está confirmada por la forma similar a otros monogramas del obispo que figuran en algunas obras de arte en Rávena, que pertenecen con seguridad al .

El trono representa la presencia de Justiniano en Rávena, que había sido la capital occidental del imperio romano y el imperio bizantino. Maximiano bien pudo haber actuado como regente del emperador en el reto del territorio bizantino en Italia,Schapiro, 36-38 y es posible que se pretendiera dejar como un trono vacío (etimasia) simbolizando la autoridad de Dios o el emperador, o ambos, o sea, no para que lo usara realmente el arzobispo. No hay pruebas documentales, pero si parece probable que fuese enviada como símbolo de la benevolencia imperial

La cátedra se colocó en el centro del ábside en la catedral y, a ambos lados, los bancos de los sacerdotes asistentes. El trono también se llevaba durante las ceremonias religiosas. El respaldo decorado y el lado del trono sugieren que el trono fue diseñado para ser trasladado en procesión desde el ábside y colocado cerca del presbiterio mientras el obispo se dirigía a la congregación, en lugar de dejarlo inmóvilcontra la pared.

Datación El regalo también era para la dedicación de San Vital; Justiniano contrató a artistas bizantinos del , quienes fueron llamados a la corte de Constantinopla de todo el imperio, para crear esta pieza.

Su trono puede datarse en alrededor de 545–553. La mayoría de los estudiosos han mostrado acuerdo respecto a la fecha, poco antes de 547. Probablemente fue un encargo de Justiniano como un regalo para Maximiano por haberse convertido en el nuevo arzobispo y fortalecer su autoridad debido a que no siempre fue popular.

Como se sabe que Maximiano recibió en 550 el título de archiepiscopus («arzobispo»), si en el monograma se interpreta como MAXIMIANUS EPISCOPUS, se ha de atribuir la cátedra a los primeros años de su episcopado es decir, al periodo entre 546-550, ya que, si fuese posterior, en el monograma debería estar grabado su nuevo título.

Origen Ha habido considerable controversia en cuanto al lugar de origen: Antioquía, Alejandría, Rávena o Constantinopla. El estilo de los marfiles e incluso el propio uso del marfil sugiere que el trono pertenece a la Escuela Eboraria. Debido a los diferentes estilos dentro del trono se ha sugerido que algunos componentes, o incluso todo el trono, se tallaron en Alejandría. Un argumento que se dio en favor de este origen egipcio es la relevancia local de la historia de José, a la que se da tal prominencia, pero Meyer Schapiro demuestra una tradición artística y literaria que usaba a José, quien se alzó hasta ser ministro del faraón, como un símbolo para el papel como obispo, que en aquella época implicaba típicamente un papel destacado en el gobierno civil.Schapiro, 35-43 Sin embargo, se ha señalado que el culto a san Menas no estaba limitado a Egipto, sino que hubo una iglesia que le fue dedicada en Constantinopla.

Ha de ponerse en relación con el Díptico Barberini, con partes de algunos dípticos imperiales romanos, con el díptico de Berlín y con la gran bandeja de plata del obispo Paternus, que ofrece interesantes comparaciones con la decoración de la cátedra. Por eso se sitúa la cátedra dentro de la renovatio que, con toda certeza, tuvo lugar en la metrópoli durante el reinado de Justiniano. Es cierto que hay diferencias estilísticas entre estas piezas, pero es que en la Constantinopla del no había homogeneidad de estilo. El arte era un compendio de influencias diversas. Las obras de arte se insertan en la tradición tardoantigua y sin embargo no pertenece a la antigüedad tardía, son cristianas en espíritu y de herencia griega a nivel artístico, siendo por tanto un símbolo de la unión entre sacerdotium e imperium.

Artistas izquierda|250px|thumb|Los cuatro evangelistas y San Juan Bautista.