¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (título original ) es una novela corta de ciencia ficción del subgénero ciberpunk del autor Philip K. Dick (1928-1982) publicada inicialmente en 1968. Fue adaptada libremente por Ridley Scott en la película Blade Runner de 1982. Dick murió ese mismo año, antes de que se estrenara el filme. Posteriormente también se adaptó en cómics, una obra de teatro y un serial radiofónico.
La acción se sitúa en un mundo lleno de polvo radiactivo después de una guerra nuclear que terminó matando a la mayoría de los animales, llevando a que la gente tenga animales eléctricos. El protagonista es Rick Deckard, un experto cazador de androides renegados, tarea a la que él mismo se refiere como «retirar». En la historia, tendrá que retirar a un grupo de androides de última generación, modelo Nexus-6, que tienen como peculiaridad ser casi idénticos al ser humano y que han llegado hasta la Tierra huyendo desde una colonia espacial debido a las terribles condiciones a las que estaban sometidos.
La novela, uno de los clásicos del autor, trata temas como el impreciso límite entre lo artificial y lo natural, la decadencia de la vida y la sociedad, y aborda diversos problemas éticos sobre los androides. También, dada su estética y descripciones de un mundo destruido, abandonado, donde la tecnología es omnipresente, dentro de la ciencia ficción se la puede enmarcar en el subgénero ciberpunk.
Conceptos y argumento ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? transcurre en 1992 (2021 en algunas ediciones más recientes de la novela), varios años después de la lluvia radioactiva provocada por la Guerra Mundial Terminus, que destruyó gran parte de la Tierra. Este polvo radiactivo que contamina gran parte de la Tierra no se había originado en ningún país y no había sido previsto, y sin embargo, se había ido extendiendo hasta abarcar gran parte del globo.
Como consecuencia, las Naciones Unidas alientan y animan a la gente a emigrar a colonias fuera de la Tierra para preservar a la raza humana de los efectos del polvo radiactivo producido por la guerra. La ONU utiliza medios como la televisión para promover la emigración, mediante frases como «¡Emigra o degenera! ¡Elige!». Uno de los incentivos es que cada familia que decida emigrar recibirá un androide sirviente hecho a medida. En la novela el término «androide» es usado generalmente para referirse a seres artificiales de composición biológica —«Androide Orgánico» según el libro—, aunque en la ciencia ficción moderna el término ha llegado a significar a máquinas no-biológicas, p. ej.: los robots. thumb|200px|left|Rick Deckard posee una oveja eléctrica en el tejado de su edificio. En el mundo del libro, tener y cuidar un animal real es considerado símbolo de alto estatus social. Las personas que permanecen en la Tierra viven en ciudades caóticas donde la radiación causa enfermedades y daña sus genes. Todos los animales están en peligro de extinción: el polvo radiactivo ha matado todas las aves y diezmado a las otras especies animales. Tener y cuidar un animal se considera un símbolo de alto estatus social y una responsabilidad moral, dependiendo en la rareza de la especie. Los animales se compran y venden tomando como referencia el último número de la revista Sydney de aves y animales; los animales figuran allí con el precio del último ejemplar vendido. El alto coste de los animales reales hace prohibitivo para la mayoría de las familias tener uno así que eligen adquirir uno artificial para mantener su posición social. El protagonista de la historia, Rick Deckard, tenía una oveja que murió de tétanos y la reemplazó por una réplica eléctrica del animal para mantener las apariencias. Las empresas encargadas de crear, reparar y atender animales eléctricos gozan de popularidad en esta sociedad. Preguntar si el animal del vecino es eléctrico se considera descortés, «más aún que averiguar si los dientes, el pelo o los órganos internos de una persona son genuinos».
Los androides son usados en colonias humanas, principalmente la de Marte, pero muchos de ellos huyen a la Tierra para escapar de la soledad del planeta rojo y para ser libres de la esclavitud a la que los someten los humanos. Se fabrican con elementos completamente orgánicos y son físicamente indistinguibles de las personas. Funcionarios como Deckard rastrean y «retiran» androides fugitivos que generalmente se hacen pasar por humanos pues su estancia en la Tierra está prohibida. Después de ser retirado se realiza un análisis de médula a los restos del androide para comprobar que no se haya asesinado a un ser humano. Debido a diferencias en el nervio vago, un androide puede suicidarse con sólo contener la respiración.
Es necesario para los cazadores de recompensas aplicar pruebas como la de empatía de Voight-Kampff para diferenciar humanos de androides. La prueba mide la reacción y el movimiento de los ojos en respuesta a disparadores emocionales, muchos de los cuales involucran maltrato a los animales. Como los androides no pueden sentir empatía, su respuesta emocional es significativamente diferente a la de los seres humanos, ya sea que en intensidad o en tiempo de respuesta. La prueba de Boneli, algo más sencilla, mide la velocidad de respuesta del Arco Reflejo que se produce en los ganglios superiores de la columna vertebral.
Otro de los instrumentos de la novela es el «Órgano de Ánimos Penfield» («Climatizador de Ánimo Penfield» en algunas traducciones), llamado así por el neurólogo Wilder Penfield, que induce emociones en los usuarios. El usuario puede marcar un número y experimentar de forma automática cierto humor o emoción. Ejemplos incluyen: «Conciencia de las múltiples posibilidades que el futuro me ofrece» (481), «Reconocimiento satisfactorio de la sabiduría superior del marido en todos los temas» (594), «Deseos de ver la televisión, no importa lo que haya» (888), «Descanso reparador y merecido» (670) y «Deseo de marcar» (3). Muchos usuarios tienen un programa diario de ánimos.
El icono cultural más significativo de la Tierra es el «Amigable Buster», el jovial presentador del talk show de humor El programa del Amigable Buster, emitido simultáneamente tanto por radio como por televisión 23 horas al día, por lo que algunos personajes en la novela infieren que se trata de un androide. Buster ataca frecuentemente en sus programas el mercerismo.
Mercerismo El mercerismo es un prominente movimiento religioso/filosófico de la Tierra. El movimiento está basado en la historia de Wilbur Mercer, un hombre que vivió antes de la Guerra. Él se esfuerza para revertir la putrefacción, la decadencia del mundo tumba y ascender de nuevo a la Tierra escalando una inmensa cuesta. Sus adversarios le lanzan rocas a lo largo del camino, hasta que Mercer alcanza la cima, y el ciclo vuelve a empezar. thumb|166px|El personaje de Mercer ha sido relacionado con la figura cristiana de Jesucristo. Los seguidores del mercerismo agarran las asas de una «caja de empatía» que funciona con electricidad, mientras observan un monitor que muestra patrones aparentemente sin sentido hasta que se agarran las manijas. Después de un corto intervalo, el usuario se siente transportado al mundo de Wilbur Mercer, donde sumerge su mente en una experiencia compartida con todos los que estén usando una caja de empatía en el momento. Los usuarios de las cajas de empatía, al utilizarla, reviven en carne propia el eterno ascenso de Mercer y sienten cómo las piedras los golpean, al igual que golpearon a Mercer. Los de las cajas empáticas, resienten el ascenso de Mercer, sienten el sufrimiento de Mercer, entre todos los usuarios se comparten emociones.
El mercerismo mezcla el concepto de una deidad con un ciclo de vida-muerte-renacimiento, al modo de Jesucristo, con la importancia de la unión y la empatía. Es muy importante para los merceristas compartir, cuando sienten que lo necesitan, sus sentimientos. Creen que si una persona tiene un sentimiento de felicidad es inmoral que se lo guarde para sí misma y no se «funda con Mercer en acto de gratitud». Del mismo modo, una persona al sentirse deprimida puede paliar su depresión fundiéndose con Mercer. Cuando una persona se «funde» a través de la caja comparte sus sentimientos con todos los demás. Así, si una persona tiene un sentimiento de pesar, todas las demás podrán sentir una pequeña porción de ese sufrimiento, del mismo modo con la alegría o la felicidad. Una conversación entre Rick y su esposa sobre esta experiencia, resulta especialmente esclarecedora (pág. 179):
Temas principales Al leer la novela se nos presenta el dilema de cuál es el tema principal. En una primera lectura vemos que hay dos temas principales: el asunto religioso del mercerismo y la relación entre hombres y androides, pero ambos temas están tan estrechamente ligados que desembocan en un único tema: la realidad (tema recurrente en las novelas de Philip K. Dick).
A lo largo de la novela destaca la idea de unión espiritual entre todos los seres humanos a través de una máquina con la que los sentimientos de cada persona individual son compartidos por el resto. Sin embargo, es curioso que para lograr esta unidad los seres humanos deban recurrir a una máquina y que, en cierto momento de la novela, se plantea la teoría de que Mercer pueda ser un impostor. Así se ahonda en la idea de que todo lo que parece real para los humanos es algo falso, como ocurre en el caso de los androides. Por otro lado, en muchos aspectos, los objetos artificiales son más perfectos que los reales puesto que no degeneran: los animales eléctricos no enferman y los androides humanos parecen más conscientes de la importancia del concepto de humanidad que los propios hombres. thumb|164px|Los androides Nexus-6 de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? son indistinguibles físicamente de un ser humano. Pero, ¿qué es la realidad en este libro? Como se ha mencionado antes, es difícil establecer los límites entre lo que es real y lo que no. La dificultad con la que se encuentra el protagonista a la hora de distinguir a los humanos de los androides es una prueba de esta confusión entre lo real y lo ficticio. Asimismo, el propio mercerismo triunfa por el culto a lo falso: sensaciones falsas que ayudan a evadirse de la realidad, la probable falsedad de Mercer... El sueño de realidad del protagonista, identificado con su necesidad de un animal vivo, se pierde en la nada. De nuevo lo irreal se impone a lo real. Lo vivo está condenado a morir y a degenerar; lo no vivo seguirá ahí para siempre.
Aparte del tema principal de la realidad, la novela plantea muchos otros temas interesantes:
Jerarquías y subdivisiones de seres vivos y androides En la Tierra de la posguerra Mundial Terminus, las formas de vida real y artificial están divididas en jerarquías. A los animales se los considera enormemente preciosos, los humanos reciben menos consideración y los androides son simplemente insignificantes. Después de un encuentro sexual, Rachael le dice a Deckard: «A esa cabra nubia negra la quieres más que a mí. Y probablemente más que a tu esposa» (pág. 205). Phil Resch le cuenta a Deckard en otro momento:
Los tres grupos también están subdivididos. Los humanos están divididos entre aquellos que pueden emigrar fuera de la Tierra y aquellos que, por defectos genéticos producidos en su mayor parte por el polvo radioactivo, no tienen permitido salir del planeta (los llamados «especiales» o «cabezas de chorlito»); y los androides se van mejorando continuamente, creando las empresas nuevos modelos de androide que son superiores a los anteriores.