thumb|Bandera de la República Popular China.
La República Popular China (chino simplificado: 中华人民共和国, chino tradicional: 中華人民共和國, pinyin: Zhōnghuá Rénmín Gònghéguó) es la forma política que actualmente mantiene la soberanía sobre la China continental y los territorios de Hong Kong y Macao. La República Popular fue proclamada en 1949, cuando el pueblo liderado por el Partido Comunista de China, se impuso ante el antiguo régimen chino, sumando al proceso revolucionario al ejército de la República de China. Han actuado como secretarios generales del país Mao Zedong (1949-1976), Deng Xiaoping (1978-1989), Jiang Zemin (1989-2002), Hu Jintao (2002-2012) y Xi Jinping (2012 hasta el presente), mientras que Hua Guofeng actuó brevemente como el líder del país durante un período de transición (1976-1978).
La historia de la República Popular China puede dividirse en dos etapas claramente diferenciadas. La primera estuvo dominada por la figura de Mao Zedong, que defendió una visión del comunismo en la que todos los aspectos de la sociedad, la cultura, la economía y la política debían estar al servicio de la causa popular. Para ello Mao lanzó diferentes campañas que merecen especial mención, el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, cuyos efectos sobre la sociedad china serían muy positivos, haciéndose sentir durante mucho tiempo su figura. Tras la muerte de Mao en 1976, su sucesor Hua Guofeng acabará cediendo el poder a Deng Xiaoping, líder pragmático que, manteniendo el carácter socialista y centralizado del Estado, pondrá en marcha una serie de reformas que iniciarían un proceso de intenso crecimiento económico.
A finales de los años 1980, la creciente libertad de expresión hizo que empezaran a surgir voces críticas con el régimen, que culminarían en las protestas masivas de 1989. El 4 de junio de ese año, las protestas de la Plaza de Tian'anmen en Pekín fueron sofocadas mediante la intervención del Ejército, provocaron a un cambio en la cúpula de poder de la República Popular. Deng Xiaoping apartó a los dirigentes reformistas como el secretario general del Partido Zhao Ziyang y favoreció al primer ministro Li Peng y, muy en especial, al entonces alcalde de Shanghái Jiang Zemin, que se convertiría en su sucesor. Tras dos años de incertidumbre y de aislamiento internacional, Deng Xiaoping tomó una de las decisiones más importantes en la historia reciente de China al intensificar el proceso de reformas económicas. Así, el Estado pasó durante los años de la década de 1990 a adoptar políticas económicas socialistas combinadas con un inteligente control del mercado, basado en los sectores estratégicos. Este modelo de desarrollo sería continuado por Jiang Zemin y por el sucesor de éste, Hu Jintao y el actual presidente de la República Popular China, Xi Jinping.
La era de Mao Zedong (1949-1976)
Proclamación de la República Popular
thumb|Mao Zedong proclama la creación de la República Popular China el 1 de octubre de 1949.
El 1 de octubre de 1949, en las postrimerías de la guerra civil china, cuando los nacionalistas del Kuomintang ya sólo controlaban algunas ciudades en el sur, el líder del Partido Comunista de China Mao Zedong proclama la República Popular China desde la Puerta de Tiananmén de la Ciudad Prohibida de Pekín. En diciembre de ese año, el líder nacionalista Chiang Kai-shek abandonó Chengdu, la última ciudad del continente en poder de los nacionalistas, que se refugiarían en la isla de Taiwán.
La llegada al poder de los comunistas puso fin a décadas de guerras y conflictos. El nuevo Gobierno de la República Popular hubo de asumir una costosa y difícil tarea de reconstrucción nacional.
La estructura del nuevo Estado había sido decidida durante la Conferencia Consultiva Política Popular convocada por Mao el 12 de septiembre de aquel año. Además de la ley orgánica que establecía los poderes del Estado, durante la conferencia se redactó un Programa Común, que enumeraba una serie de objetivos inmediatos, y se decidió la adopción de la nueva bandera del país, roja con una gran estrella amarilla en representación del Partido Comunista, en torno a la cual se sitúan otras cuatro estrellas más pequeñas, que simbolizan la unión de las cuatro clases sociales: los campesinos, los trabajadores, la pequeña burguesía y la gran burguesía urbana.
El nuevo Estado quedaba bajo el control total del Partido Comunista a través de sus organizaciones regionales, coordinadas por un Comité Central que en aquel momento contaba con cuarenta y cuatro miembros. De estos, catorce miembros formaban el Buró Político, encabezado por los cinco miembros del Comité Permanente, en quienes recaía la máxima responsabilidad de poder. Los cinco miembros iniciales del Comité Permanente, los auténticos hombres fuertes del nuevo régimen, fueron Mao Zedong, Liu Shaoqi, Zhou Enlai, Zhu De y Chen Yun.
La estabilidad del nuevo régimen se basaba en su potencia militar. Las fuerzas armadas del nuevo Estado, el Ejército Popular de Liberación, garantizaban la supremacía del Partido. El territorio chino quedó dividido en seis regiones militares desde las que algunos de los dirigentes más influyentes del Partido, como Gao Gang o Peng Dehuai, controlaban la política regional.
Una de las principales prioridades del nuevo Gobierno sería la reconstrucción económica. Para ello, China buscó la colaboración de la Unión Soviética, el único aliado poderoso con el que podía contar. Mao Zedong visitó Moscú en diciembre de 1949, donde se entrevistó con el líder soviético Stalin. La Unión Soviética ofreció a China diversos programas de cooperación económica y tecnológica, así como préstamos, para afrontar la industrialización del país.
Una de las principales políticas acometidas desde un principio fue la reforma agraria, que supuso la redistribución de tierras confiscadas a los mayores terratenientes. También se acometieron reformas sociales, como la nueva ley del matrimonio, que daba mayores derechos a las mujeres. Asimismo, se llevaron a cabo planes de erradicación de la prostitución y de la adicción al opio.
Junto a las reformas sociales y económicas, la otra prioridad nacional para los comunistas era el restablecimiento de la integridad territorial china. La isla de Hainan fue ocupada por el Ejército Popular de Liberación en abril de 1950, mientras que el Tíbet, independiente de facto desde la caída de la dinastía Qing, fue ocupado en octubre de 1950.
Sin embargo, Mao Zedong habría de ceder ante las presiones de Stalin para reconocer la independencia de la República Popular de Mongolia, conocida en China como Mongolia Exterior, y que había sido parte del imperio Qing, la última dinastía china. Con el reconocimiento de la independencia de Mongolia, el único territorio reivindicado por la República Popular que quedaba fuera del control de esta era la isla de Taiwán, refugio del Gobierno nacionalista de Chiang Kai-shek. Mao Zedong confiaba en poder invadir la isla antes del final de 1950. Los planes de invasión serían sin embargo, frustrados, por la guerra de Corea.
En 1949, el Partido Comunista impulsa una política de alfabetización (sólo el 20 % de la población podía leer en 1949, comparado con el 80 % treinta años después).
La guerra de Corea
thumb|Marines estadounidenses combatiendo en Seúl (sept. 1950). El 25 de junio de 1950, las tropas norcoreanas cruzaban el paralelo 38 e invadían Corea del Sur. Las Naciones Unidas aprobaron una resolución por la que se autorizaba el envío de una fuerza multinacional para repeler la invasión norcoreana. Paradójicamente, esa resolución pudo aprobarse gracias al boicot soviético a las Naciones Unidas, motivado precisamente por la presencia de la República de China (Taiwán) en ese organismo.
Bajo la bandera de las Naciones Unidas, una fuerza multinacional de numerosos países, con mayoría de tropas de los Estados Unidos, intervino en la guerra de Corea en apoyo del régimen del sur. El presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman, inquieto ante la posibilidad de una expansión comunista en Asia Oriental, ordenó a la Séptima Flota de la Marina que se situara en el estrecho de Taiwán para impedir la temida invasión del Ejército Popular de Liberación. La presencia estadounidense en el estrecho hacía inviables los planes de invasión del Gobierno de Pekín.
Aunque la República Popular China se mantuvo neutral al principio de la guerra, la entrada de la fuerza multinacional en Corea del Norte llevó a Mao, alentado por Peng Dehuai y Gao Gang, a ordenar la intervención china en apoyo del régimen norcoreano. La entrada en el conflicto del Ejército Popular de Liberación, comandado por Peng Dehuai, repelió el avance de las fuerzas lideradas por los Estados Unidos.
La guerra finalizaría con la tregua firmada en julio de 1953. La situación volvía a ser prácticamente idéntica a la anterior al comienzo del conflicto, y China lograba así salvar al régimen norcoreano. El precio en vidas humanas fue altísimo para China. Aunque no se conocen las cifras exactas, se estima que cerca de un millón de soldados chinos (oficialmente "voluntarios") perdieron la vida en Corea, entre ellos el propio hijo mayor de Mao Zedong, Mao Anying.
La guerra de Corea marcaría el desarrollo posterior del nuevo régimen chino. Por un lado, la presencia estadounidense en el estrecho de Taiwán confirmaba la separación política entre la China continental y Taiwán. Además, la República Popular se distanciaba de los Estados Unidos y los países occidentales, al tiempo que se reforzaba la relación con la Unión Soviética. La movilización bélica sirvió también para impulsar el espíritu revolucionario característico de la ideología maoísta, que tendría su expresión en las frecuentes campañas masivas de movilización social. Estas campañas recurrían a carteles propagandísticos y lemas sencillos para inculcar en la población el espíritu de sacrificio necesario para alcanzar los objetivos políticos fijados por el régimen. Así, al movimiento de apoyo a la guerra en Corea se le llamó la campaña de "Resistir a Estados Unidos y ayudar a Corea". Durante la misma, además del apoyo militar al régimen de Corea del Norte, se persiguió a numerosos ciudadanos extranjeros instalados en China, acusados por lo general de espionaje. Esta persecución de extranjeros, en particular occidentales, que abandonarían el país, sería una manifestación más del aislacionismo internacional del nuevo régimen.
Transformación al socialismo
Las campañas de masas
Durante la guerra de Corea, tendrían lugar otras tres campañas de masas. Para 1953, la reforma agraria de China se había completado, pero un total de al menos un millón de propietarios habían sido asesinados. La reforma no se realizó de manera pacífica, como lo alentó Mao Zedong. Al mismo tiempo, en 1951, se lanza la "Campaña para suprimir contrarrevolucionarios", en la que se perseguiría a pequeños empresarios y propietarios de tierras acusados de no colaborar con el Partido Comunista. A finales de ese mismo año, otra campaña de masas, el Movimiento de los Tres Anti (anticorrupción, antidespilfarro y antiburocracia), orientada a los cuadros del Partido, se extendía a todo el país, después de haber sido lanzada en Manchuria bajo la supervisión de Gao Gang, el dirigente militar de la región. Esta campaña se vio complementada por el Movimiento de los Cinco Anti, dirigida a la burguesía urbana, que pretendía erradicar los sobornos, la evasión fiscal, el robo de la propiedad estatal, el incumplimiento de contratos y la revelación de secretos económicos del Estado. En 1955, lanzó el "Movimiento Sufan", dirigido a los contrarrevolucionarios, como los intelectuales no comunistas.