thumb|250px|Una litografía que celebra la revolución de los Jóvenes Turcos con el eslogan libertad, igualdad y fraternidad.Jóvenes Turcos (en turco: Jöntürkler o Jön Türkler) es el sobrenombre de un partido nacionalista y reformista turco de principios del , oficialmente conocido como el Comité de Unión y Progreso (CUP) —en turco İttihat ve Terakki Cemiyeti—, cuyos líderes se rebelaron contra el sultán Abdul Hamid II, quien fue oficialmente depuesto y desterrado en 1909. Gobernaron el Imperio otomano entre mediados de 1908 y el final de la Primera Guerra Mundial, en noviembre de 1918 cuando la ocupación de Constantinopla vio la partición del Imperio otomano.
Durante su gobierno, perpetraron el genocidio armenio, (alrededor de1.5 millones de personas muertas) y son culpados por promover persecuciones y las masacres contra cristianos asirios, llamado el "Seyfo" (entre 250.000 y 350.000) muertes estimadas y griegos entre (350.000 y 450.000) estimados en la Anatolia, cifras aportadas por la "Asociación Internacional de Estudiosos del Genocidio (IAGS)" y diferentes investigadores como David Gaunt y Vahakn Dadrian entre otros , ocurridos entre 1915 y 1923,.
Los Jóvenes Turcos tenían sus orígenes en sociedades secretas de estudiantes universitarios y cadetes militares, subrepticiamente conducidas por la disidencia política después de que la Constitución fuera revocada por el sultán Abdul Hamid II.
Orígenes
El rechazo al gobierno despótico y desconfiado del sultán Abdul Hamid II hizo que en 1889 surgiese una organización secreta de oposición: el Comité de Unión y Progreso, cuyo objetivo era acabar con el sistema absolutista, restaurar la Constitución de 1876 e implantar un gobierno constitucional liberal. La persecución gubernamental hizo que la mayoría de sus miembros emigrasen, principalmente a París, donde recibieron el sobrenombre por el que son más conocidos: «Jóvenes Turcos». Durante el reinado de Abdul Hamid, el poder político lo ostentaban el sultán y una reducida camarilla palaciega, incapaces de garantizar la estabilidad del imperio. La ineficacia gubernamental suscitó el descontento en el seno de la Administración Pública y del Ejército, vigilados por los espías del monarca. El reinado de Abdul Hamid fue el del apogeo de las reformas legales, administrativas y educativas, pero el poder político siguió en manos del sultán, que consideraba todo liberalismo político una amenaza a sus prerrogativas. Paradójicamente, las reformas gubernamentales fomentaron el surgimiento de la oposición, que buscaba un cambio político, social y económico que le favoreciese.
La fuerza de la oposición creció con la fundación en Salónica en 1906 de la Sociedad Otomana por la Libertad, que tenía partidarios entre los oficiales y suboficiales destinados en Macedonia. La Sociedad se unió al Comité en 1907. La posibilidad de que las potencias volviesen a actuar en Macedonia ante el fracaso de las reformas impuestas en 1903 tras la revuelta de Ilinden —los soberanos ruso y británico se reunieron en Revel en enero y trataron el asunto— y el temor de que el sultán desbaratase el comité y purgase el ejército de sus partidarios llevó a los Jóvenes Turcos a actuar en 1908.
Revuelta y control del poder Rebelión y restauración constitucional
thumb|150px|Ismail Enver, uno de los líderes de los Jóvenes Turcos. Ante los sucesivos reveses políticos y territoriales del Imperio y la amenaza de nuevas pérdidas de territorio por las revueltas nacionalistas en Creta, Armenia y Macedonia, conspiradores con base en Salónica y el apoyo de gran parte del Ejército exigieron al sultán Abdul Hamid II la restauración de la Constitución de 1876 y amenazaron con marchar sobre la capital. El detonante del alzamiento fue el motín de la pequeña guarnición de Resen el 3 de julio de 1908. Sus doscientos soldados se amotinaron y se echaron al monte para fomentar la rebelión contra el gobierno del sultán. Los amotinados exigían la restauración inmediata de la Constitución de 1876. Otras fuerzas pronto se sumaron al levantamiento: primero unos setecientos soldados, la mayoría albaneses; luego, los ochocientos del mayor Enver Bey. Por fin los ejércitos 2.º y 3.º, desplegados en Macedonia, se rebelaron, como lo hicieron también las unidades traídas por el Gobierno de Anatolia para sofocar la revuelta. A finales de junio, la rebelión había cobrado tanta fuerza que el Gobierno temía que los alzados marchasen en cualquier momento contra la capital.
Tras momentos de duda, el sultán restauró la Constitución el , admitiendo el poder militar de los opositores. El sultán pretendía así conservar algo de su poder. Convocó elecciones para finales de 1908, proclamó una amnistía general y disolvió la policía secreta. El poder del monarca quedó muy limitado. El entusiasmo de la población al comienzo no se limitó a la comunidad turca, sino que se extendió a las comunidades cristianas del Imperio, que veían en el gesto un cambio de rumbo en la política nacional hacia la igualdad.
División de los constitucionalistas Sin embargo, los rebeldes, conscientes de su falta de experiencia administrativa, se limitaron a influir sobre el Gobierno, cuyos miembros siguieron designando el sultán. Tampoco conservaron la unidad una vez obtenida la claudicación del sultán: en septiembre de 1908, parte de ellos formaron una nueva organización política, el Partido Liberal Otomano, donde se concentró el elemento más conservador y próspero. Los liberales abogaban por la descentralización administrativa, la autonomía de las minorías —como en el millet, lo que les granjeó las simpatías de la población no turca, tanto musulmana como cristiana— y un sistema económico con escasa intervención estatal. Contaron en general con el respaldo de las grandes potencias. Los unionistas —los que permanecieron en el CUP— pertenecían fundamentalmente a otra clase social, compuesta por profesores, abogados, periodistas, doctores, pequeños funcionarios, oficiales de baja graduación, artesanos y comerciantes. Propugnaban cambios mayores que los liberales, pero no defendían la implantación de un gobierno democrático. Mientras que la Unión Liberal del príncipe Sabahedín defendía una cierta descentralización y autonomía, el CUP prefería un gobierno centralista y con predominio turco.
En un principio, el poder quedó repartido entre el sultán, los liberales que dominaban el Gobierno, y el CUP. Este último, aunque parecía ser el elemento principal, estaba debilitado por las desavenencias intestinas y por su rechazo a entrar en el Consejo de Ministros. Al mismo tiempo, los conservadores del Ejército y la Administración Pública se aprestaron a desbaratar las posibles reformas. El propio sultán trató de asegurarse infructuosa e inconstitucionalmente el dominio del Ejército mediante un decreto el 1 de agosto, maniobra que frustraron los constitucionalistas.
Con el control progresivo del Gobierno por el CUP, la influencia temporal lograda por las minorías fue desapareciendo.
Consecuencias del levantamiento En el exterior, el pronunciamiento también tuvo gran repercusión. En Grecia hubo manifestaciones a favor de los Jóvenes Turcos y se planteó la alianza contra los «eslavos», a pesar de la anterior hostilidad greco-otomana. La actividad terrorista-guerrillera en Macedonia disminuyó de inmediato, reduciéndose intensamente el número de muertes en la región durante los meses siguientes al golpe en Constantinopla. El entusiasmo por el cambio, sin embargo, fue efímero: el mantenimiento de las aspiraciones nacionalistas de las comunidades y la división entre los Jóvenes Turcos enfriaron el optimismo inicial.
Genocidio armenio, griego y sayfo El genocidio griego (también denominado genocidio de los griegos pónticos, capadocios y de Licia) es usado para referirse a los eventos a los cuales se vieron enfrentados los griegos pónticos, los griegos de la capadocia y los griegos de las costas occidentales de Anatolia antes y durante la Primera Guerra Mundial. Después de estos eventos, los vencedores Aliados en la Primera Guerra Mundial autorizaron la ocupación de Esmirna, que todavía tenía muchos habitantes griegos, por parte de Grecia en mayo de 1919. Esto condujo a la guerra greco-turca de 1919-1922, la posterior derrota de Grecia y el Tratado de Lausana en 1923. Ese tratado contenía un protocolo, el intercambio de población entre Grecia y Turquía , que prohibía permanentemente el regreso de cualquier refugiado ortodoxo griego a sus hogares en Turquía (incluidos los refugiados anteriores de Livissi) y requería que cualquier cristiano ortodoxo restante en Turquía, deje sus hogares hacia Grecia (con la excepción de los griegos que viven en Estambul).
El genocidio contra el pueblo armenio (; ), también llamado holocausto armenio, o Gran Crimen (Մեծ Եղեռն, Mec Yełeṙn), fue la deportación forzosa y el intento de exterminar la cultura armenia. Se calcula que entre un millón y medio y dos millones de civiles armenios fueron perseguidos y asesinados por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, entre 1915 y 1923.
El genocidio sayfo, usualmente conocido como genocidio asirio, se refiere al asesinato masivo de la población asiria del Imperio otomano durante los años 1890, la Primera Guerra Mundial y el período de 1922-1925. La población asiria de Mesopotamia superior (las regiones de Tur Abdin, Hakkâri, Van, Siirt del actual sureste de Turquía y la ciudad de Urmía del noroeste de Irán) fueron reubicados a la fuerza y masacrados por las fuerzas otomanas y paramilitares kurdos entre 1914 y 1920. Las estimaciones sobre la magnitud de la masacre varían. Informes contemporáneos ubican la cifra en 250.000, número que es aceptado por varios académicos y periodistas. Algunas fuentes carentes de un análisis estadístico detallado sostienen que las cifras llegan hasta 750.000.
Primeros reveses Pérdida de Bosnia y Bulgaria
Por el contrario, las consecuencias en Bulgaria y Bosnia fueron negativas: la primera aprovechó la confusión en Constantinopla para proclamar su independencia () y la segunda fue anexionada definitivamente por Austria-Hungría al día siguiente. Esta había temido perder poder en la provincia si se celebraban las elecciones previstas y Bosnia enviaba diputados a las Cortes otomanas.
El problema de Creta El los griegos cretenses declaraban unilateralmente su unión con Grecia. Grecia, temerosa de otra derrota como la de 1897, decidió no aceptar la anexión y poner el asunto en manos de las grandes potencias, por lo que el gobierno de Constantinopla no perdió inmediatamente la provincia. Tras un momento de duda a finales de año, en 1909 el gobierno turco descartó la cesión a Grecia de la isla, proponiendo en cambio un estatuto de autonomía especial. Para desviar la atención de otros problemas, el gobierno de los Jóvenes Turcos se mostró intransigente en el problema cretense, amenazando a Grecia con la guerra, mientras ésta esperaba en vano el respaldo de las potencias. Contrarrevolución fallida