miniaturadeimagen|Bandera rojinegra del anarco-comunismo. El movimiento anarquista en Chile surgió de inmigrantes europeos de tendencia bakuninista afiliados a la Primera Internacional que contactaron con el español Manuel Chinchilla, residente en Iquique. Sus primeras influencias se sintieron en los gremios de tipógrafos, pintores, albañiles y marítimos. Durante las primeras décadas del tuvo una poderosa influencia en el movimiento obrero y algunos sectores intelectuales chilenos. Entre los anarquistas chilenos más destacados se encuentran: el poeta Carlos Pezoa Véliz, el médico y profesor Dr. Juan Gandulfo, los obreros sindicalistas Luis Olea, Magno Espinoza, Alejandro Escobar y Carballo, Ángela Muñoz Arancibia, Juan Chamorro, Armando Triviño y Ernesto Miranda; la maestra Flora Sanhueza, los escritores José Domingo Gómez Rojas, Fernando Santiván, José Santos González Vera y Manuel Rojas. Actualmente, existe un resurgir de los colectivos y agrupaciones anarquistas en Chile de la mano de diversos colectivos estudiantiles, grupos de afinidad, centros sociales y culturales, y casas okupa.
Historia del anarquismo en Chile
Primera etapa: Los primeros años (1880-1917) miniaturadeimagen|Carlos Pezoa Véliz. Primeras publicaciones La propaganda anarquista en Chile se inició en la década de 1880, con material literario proveniente de España y Argentina. En 1893 se editó El Oprimido en Valparaíso, primer periódico libertario, seguido de otros con nombres tales como: El Ácrata, La Luz, La Revuelta, La Batalla, El Surco, Acción Directa, etc. Con mayor continuidad se publicó La Batalla, entre 1912 y 1926. También hubo varios periódicos voceros de sindicatos y Sociedades de Resistencia de tendencia anarquista, como: El Siglo XX, La Imprenta (tipógrafos) y El Marítimo de Antofagasta (marítimos).Ángel Cappelletti y Carlos Manuel Rama, El anarquismo en América Latina, Editorial Ayacucho, Caracas; pg. LXXXVLuis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 26
En lo que respecta a la publicación de literatura ácrata, se destacaba la labor de la Editorial Lux, que editaba libros de anarquistas europeos y chilenos (como Manuel Márquez y José Domingo Gómez Rojas). Entre otros militantes destacados se puede hacer mención del tipógrafo Enrique Arenas de Iquique, fundador de varios periódicos anarquistas; Luis Olea, Alejandro Magno Espinosa y Alejandro Escobar y Carballo, impulsores de diversas sociedades de resistencia (Cappelletti, LXXXV).
Sociedades de Resistencia y Mancomunales v/s Mutuales y Sociedades de Socorros Mutuos El 1 de mayo de 1899 los anarquistas chilenos conmemoraron por primera vez la gesta de los Mártires de Chicago con una concurrida manifestación. Un año antes, en 1898 se habían fundado la "Sociedad de Carpinteros y Ebanistas", la "Sociedad de Instrucción y Socorros Mutuos Caupolicán" y la "Sociedad de Resistencia de los Obreros de la Maestranza de Ferrocarriles"; todas de inspiración ácrata.
En 1901 visitó Chile el prestigioso jurista y teórico anarquista italiano, Pietro Gori, cuya influencia fortaleció la formación ideológica de los anarquistas chilenos.
Las primeras sociedades de resistencia (sindicatos obreros organizados por gremios, ramas u oficios) se crearon entre 1901 y 1902, en los gremios de carpinteros, ferroviarios, marítimos, relojeros, panaderos, tranviarios, yeseros, zapateros, mueblistas, gráficos y carboneros. Algunos activistas destacados en esta época fueron: Marcos Yánez, Belarmino Orellana, Eugenio Sagredo Jiménez, Luis Morales y Manuel Guerra.
Estas sociedades de resistencia prontamente entraron en conflicto con las viejas mutuales y sociedades de socorros mutuos, presentes desde mediados del ; a las que consideraron incapaces de defender los intereses de la clase obrera. El periódico El Faro criticaba a las viejas asociaciones mutualistas tildándolas como "las momias mutualistas (Sociedades de Socorros Mutuos) en las cuales eternamente han vegetado sin provecho práctico alguno, el mejoramiento económico que les corresponde como elaboradoras de toda clase de riqueza social". También, el periódico Siglo XX criticaba a las mutuales: "Lo esencial en esas sociedades es asegurar el pago de las cuotas de sus miembros, sin importarles un ardite si ese individuo tiene o no los recursos para cubrirlas (...) Estas sociedades se encuentran impotentes para defender los fueros e intereses del proletariado".Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 27
Hacia principios de siglo comienza a desarrollarse la corriente anarcofeminista, inspirado por la lectura de los textos de Louise Michel, Voltairine de Cleyre, Lucy Parsons y Emma Goldman.
En este contexto de crecimiento del movimiento obrero se originan las mancomunales que, aunque se inspiraban en la idea anarcosindicalista, eran de carácter estrictamente reivindicativo. La primera mancomunal fue fundada en Iquique por los portuarios el 1 de mayo de 1900, y posteriormente surgieron en Antofagasta, Chañaral y Copiapó. En 1904 se realizó en Santiago la "Primera convención nacional de mancomúnales"; participando 15 organizaciones en representación de 20 000 asociados. El carácter reivindicativo de este tipo de organizaciones favoreció que elementos socialistas y marxistas, principalmente a través del Partido Demócrata, se hicieran del control de la mayoría de las mancomúnales, pasando luego muchas de estas a integrar la Federación Obrera de Chile (FOCH).Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. XCI
El historiador trotskista Luis Vitale rescata el elemento aglutinador en el seno de estas organizaciones:
Las primeras movilizaciones Uno de los primeros conflictos gremiales impulsado por los anarquistas fue "la gran huelga de lancheros" de 1890 en Iquique, Antofagasta, Valparaíso, Concepción y otros puertos menores. En Valparaíso estalló en 1903 una huelga en la Compañía Sud Americana de Vapores (CSV) que fue reprimida con violencia, generando la reacción obrera: la sede de la empresa fue incendiada.Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVI
La Semana Roja (1905) En 1905 en Santiago ocurrió un movimiento espontáneo de trabajadores, estimulado por los anarquistas, conocido como la Roja. El movimiento se inició luego de una injustificada represión policial a un mitin en protesta contra el impuesto a las importaciones de carne. Como resultado de los enfrentamientos que causó la feroz represión se contabilizaron alrededor de 200 obreros muertos. La indignación de los trabajadores estalló declarando, la gran mayoría de los gremios, la huelga general. El gobierno decretó el estado de sitio y convocó al ejército a reprimir. Las muchedumbres intentaron tomar el palacio de gobierno, pero aunque no lo lograron, la ciudad quedó prácticamente en su poder.
miniaturadeimagen|Marcha de los pampinos previa a la matanza en la Escuela Santa María de Iquique. El gobierno reaccionó acrecentando la represión y persiguiendo a los anarquistas y sindicalistas revolucionarios que lideraban el movimiento. Pero a pesar de la represión la actividad anarquista siguió en alza. El periódico anarquista El Alba denunció en su edición de la segunda quincena de octubre de 1905: “el pueblo ha sido asesinado con toda saña y alevosía por la cosa quería y por la horda joven de la burguesía. Han sido asesinado cobarde y vilmente más de 500 ciudadanos y más de 1.500 fueron heridos”.
La Matanza de la Escuela Santa María de Iquique (1907) miniaturadeimagen|Antonio Ramón Ramón, el vengador de la matanza en la Escuela Santa María de Iquique. En 1906 se declaró la huelga general en Antofagasta, dirigida por los ferroviarios. El 21 de diciembre de 1907 la huelga por aumentos salariales de los salitreros en Iquique terminó en una masacre perpetrada por las autoridades, conocida como la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique. Allí el ejército ametralló a la multitud congregada en la plaza Santa María, asesinando a unas 3.000 personas, entre trabajadores, mujeres y niños.Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVIILuis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 30. Los anarquistas habían jugado un papel importante en la preparación de las huelgas de 30 oficinas salitreras con 40.000 obreros que condujeron en diciembre de 1907 a la movilización hacia la Escuela Santa María de Iquique, donde se destacaron los anarquistas Luisa Olea y José Brigg, dirigente de la Unión Pampina.
La Federación de Trabajadores de Chile (FTCH) (1906) En junio de 1906 las sociedades de resistencia de Santiago fundan la primera central sindical chilena: la Federación de Trabajadores de Chile (FTCH). Paralelamente se crea la "Federación Mancomunal de Valparaíso" (1906) que agrupa las sociedades de socorros mutuos y las sociedades de resistencia del principal puerto nacional. Siguiendo el mismo ejemplo se crea la "Federación Mancomunal de Santiago" (1907). La FTCH reconocía una sola organización por gremio, como una forma de evitar el paralelismo sindicial y como forma de debilitar a las sociedades de socorros mutuos, consideradas reaccionarias. En 1907, la FTCH apoya la huelga general, que culmina el 20 de junio. La matanza de la Escuela Santa María de Iquique provoca una mayor represión hacia las organizaciones obreras, por lo cual la FTCH y gran parte de las organizaciones anarquistas se disuelven o desarticulan. Durante todo este período, no existe un anarquismo sino múltiples, con muy diversas perspectivas y definiciones prácticas y teóricas. Es lo que Harambour ha definido como "el horizonte anarquista"
Segunda etapa: El esplendor de "la idea" (1917-1931) En 1917 trabajadores de Valparaíso, Santiago y otros puntos del país fundan la Federación Obrera Regional Chilena (FORCH), que aunque tuvo una efímera existencia, logró enviar dos delegados a la fundación en 1922 de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT).
Luego de la Revolución Rusa (que desde un primer momento fue vista con desconfianza por la mayoría de los anarquistas), las diferencias entre ácratas y marxistas se profundizaron. La cohabitación al interior de las sociedades de resistencia llegó a su fin, y los socialistas moderados y reformistas se apropiaron de la Federación Obrera de Chile (FOCH).Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVIII
En diciembre de 1919 obreros anarquistas fundan en Valparaíso la Industrial Workers of the World (IWW) sección chilena. La IWW chilena se diferenció de la organización obrera revolucionaria estadounidense debido a que en Chile fue mucho más anarcosindicalista que en Estados Unidos, pues allí, antes que libertaria, era una organización sindicalista revolucionaria. La IWW tuvo alcance nacional, desde Iquique a Corral; se declaraban enemigos del capital, el gobierno y la iglesia, y sus tácticas habituales eran la huelga, el boicot y el sabotaje. Tuvo enorme influencia entre los marítimos de Valparaíso, Iquique y Antofagasta, y organizó los sindicatos de panaderos, municionistas, albañiles y zapateros. Sus wobblies (miembros) más conocidos fueron: Juan Onofre Chamorro., Armando Triviño, Pedro Ortuzar, Porfirio Soto, entre otros. miniaturadeimagen|Industrial Workers of the World. El principal logro de la IWW fue organizar la dispersión del movimiento obrero en su enfrentamiento con el capital y el gobierno. Sin embargo, nunca pudo aglutinar a todas las organizaciones sindicales libertarias; de hecho, varias de ellas fueron rivales de los industrialistas porque preferían el tipo de organización por gremios o ramos. La IWW tuvo una relación muy estrecha con la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), lo cual alertó al gobierno que incrementó la represión hacia 1920. Las organizaciones nacionalistas, las turbas derechistas y los integrantes de las Ligas Patrióticas atacaron los locales obreros, anarquistas y asaltaron y saquearon la FECH, quemando la biblioteca en la calle, con la completa aquiescencia policial.