Los Fasci Siciliani, forma abreviada de Fasci Siciliani dei Lavoratori ("Ligas Sicilianas de los Trabajadores"), fueron un movimiento popular de inspiración socialista y democrática, que creció en Sicilia en los años entre 1889 y 1894.Fascio (plural: fasci) literalmente significa "haz" (como un haz de palos), pero también liga, y fue usado a finales del siglo XIX para referirse a grupos políticos de muchas y diferentes (a veces opuestas) orientaciones.

Los Fasci tuvieron el apoyo de las clases más pobres y explotadas de la isla, canalizando su frustración y descontento en un programa coherente basado en el establecimiento de nuevos derechos. En sí, eran una mezcla de sentimiento tradicionalista, religiosidad y conciencia socialista que tuvo su cima en el verano de 1893, cuando las nuevas condiciones fueron presentadas a los terratenientes y dueños de minas de Sicilia al respecto del cultivo compartido y los contratos de arrendamiento.

Tras el rechazo de estas condiciones, hubo un estallido de huelgas que se difundieron rápidamente por toda la isla, creándose un conflicto social violento, que se acercaba a la insurrección. Los líderes del movimiento no eran capaces de mantener exitosamente la situación bajo control. Los propietarios y terratenientes pidieron la intervención del gobierno, y éste, encabezado por el primer ministro Francesco Crispi, declaró el estado de excepción en enero de 1894, disolviendo las organizaciones, arrestando a sus líderes y restableciendo el orden mediante el uso de la fuerza extrema.

Características

El movimiento del Fasci estaba compuesto por una federación de núcleos de asociaciones que se desarrolló entre los jornaleros, campesinos arrendatarios, y pequeños medieros así como artesanos, intelectuales, y trabajadores industriales.Bruno Cartosio, Sicilian Radicals in Two Worlds, en: Debouzy, In the Shadow of the Statue of Liberty, pp. 120-21 Las demandas inmediatas del movimiento eran un precio justo para el alquiler de las tierras, salarios más altos, impuestos locales más bajos y distribución común de la tierra sin cultivar.Seton-Watson, Italy from liberalism to fascism, pp. 162-63 Entre 1889 y 1893 se establecieron unos 170 Fasci en Sicilia. De acuerdo a algunas fuentes el movimiento alcanzó más de 300.000 miembros a finales de 1893. Los Fasci constituían organizaciones autónomas con su propia insignia (rosetones rojos), uniformes y algunas veces incluso bandas musicales, sus propios locales para las reuniones y congresos.Colajanni, Gli avvenimenti di Sicila e le loro cause, p. 14

Mientras muchos de los líderes tenían inclinaciones socialistas o anarquistas, pocos de sus partidarios eran verdaderos revolucionarios. De ningún modo los campesinos que se agruparon en los Fasci estaban listos para la justicia social y convencidos de que un nuevo mundo estaba por nacer. Un crucifijo colgaba junto a la bandera roja en muchos de sus lugares de reunión, y retratos del rey colgaban junto a otros de revolucionarios como Garibaldi, Mazzini o Marx. Se oían en sus marchas, que prácticamente parecían procesiones religiosas, frecuentes "vivas" al rey. Muchos de los Fasci formaban parte del Partito dei Lavoratori Italiani, (nombre inicial del Partido Socialista Italiano) que había sido fundado en la conferencia de Génova el 4 de agosto de 1892.Colajanni, Gli avvenimenti di Sicila e le loro cause, p. 17Scolaro, Il movimento antimafia siciliano, p.18

Los Fasci rurales en particular fueron un curioso fenómeno que combinaba aspiraciones milenaristas con el liderazgo urbano intelectual, a menudo en contacto con las organizaciones de trabajadores y las ideas imperantes en el más industrializado norte de Italia.Clark, Modern Italy, 1871 to the present, p. 124-25

Fundación y rápido crecimiento

El movimiento creció bajo el gobierno del primer ministro Francesco Crispi, coincidiendo con aumentos impopulares en los impuestos y con la ratificación de varias leyes que restringían la libertad personal, con la depresión económica y un creciente sentimiento enfermizo acerca de la guerra comercial con Francia. La crisis agraria que se desarrolló entre 1888 y 1892 condujo a un desplome del precio del trigo. Los principales recursos económicos de la isla, el vino, la fruta y el azufre, sufrieron una caída importante. La clase dominante terrateniente canalizó la mayoría de los agravios económicos hacia el campesinado con mayores alquileres e impuestos locales discriminatorios. Al crecer la tensión social, varios jóvenes intelectuales socialistas bastante desconocidos, muchos de ellos recientes graduados en la Universidad de Palermo, tuvieron su oportunidad.Seton-Watson, Italy from liberalism to fascism, p. 161

El primer Fascio oficialmente fue fundado el 1 de mayo (Día del Trabajo) de 1891, en Catania por Giuseppe de Felice Giuffrida.En realidad el primer Fascio fue fundado en Mesina el 18 de marzo de 1889, pero llevó una vida durmiente desde el arresto de su fundador, Nicola Petrina, desde julio de ese año hasta 1892. Otra razón por la que el primer Fascio de Mesina, formado al ejemplo de los Fasci operai (ligas de obreros) constituidas en Italia y Central de 1871, no se desarrolló fue porque no agrupó trabajadores individuales sino a asociaciones de la ciudad que conservaban su independencia, su estatus y orientación económica. Véase: Scolaro, Il movimento antimafia siciliano, p.18 Otros líderes incluyeron a Rosario Garibaldi Bosco en Palermo, Nicola Barbato en Piana dei Greci (actual Piana degli Albanesi), y Bernardino Verro en Corleone. Mientras que la élite gobernante describía a los hombres del Fasci como traicioneros socialistas, comunistas y anarquistas buscando derrocar a la monarquía, en realidad muchos eran devotos católicos y monárquicos. El movimiento algunas veces tenía una naturaleza mesiánica, caracterizada por afirmaciones como "Jesús era un verdadero socialista y quería lo que los Fasci querían." Nicola Barbato era conocido como el "apóstol de los trabajadores".

El socialista más entusiasta entre los líderes del Fasci era Garibaldi Bosco. En agosto de 1892 asistió al congreso del Partido Socialista en Génova y a su regreso purgó obedientemente su fascio de sus miembros anarquistas o no socialistas, Su ideal de un frente unido democrático era compartido por el padre del socialismo siciliano, Napoleone Colajanni. El líder en Catania, De Felice también mantenía contacto con líderes anarquistas como Amilcare Cipriani. Sobre estos y otros importantes asuntos hubo bastante fricción entre Catania y Palermo.

Crispi fue finalmente reemplazado por Giovanni Giolitti en mayo de 1892. El 20 de enero de 1893, cuando los campesinos de Caltavuturo ocuparon la tierra que reclamaban como suya, 13 fueron matados por las autoridades locales.(en italiano) La matanza de «San Sebastiano», La Sicilia, 8 de febrero de 2009 Los disturbios continuaron el resto del año. Los Fasci comenzaron como un movimiento urbano, animados por artesanos, que evolucionó en un movimiento de masas combativo más popular que contaba con el apoyo de los mineros del azufre, y más tarde con el de los campesinos y medieros. En otoño de 1893, los conflictos sindicales en las ciudades y las minas se unieron a las protestas y reclamaciones de los campesinos. El movimiento alcanzó su mayor amplitud en las manifestaciones contra los impuestos, involucrando a las clases más bajas de la ciudad y del campo, siendo difícil, sino imposible, el control por parte de sus líderes.

Éxito inicial

Desde su desarrollo inicial en Sicilia Oriental, especialmente en Catania, el movimiento cogió un ímpetu verdadero con el establecimiento del fascio de Palermo el 29 de junio de 1892. Las Ligas rápidamente se extendieron por toda Sicilia. En primavera de 1893 el movimiento decidió llevar su propaganda a los campesinos y mineros del campo. Entre marzo y octubre el número de Fasci creció de 35 a 162.

Los días 21 y 22 de mayo de 1893 se celebró un congreso en Palermo al que asistieron 500 delegados de casi 90 ligas y círculos socialistas. Se eligió un comité central del Partido Socialista Siciliano, compuesto por nueve miembros: Giacomo Montalto por la provincia de Trapani, Nicola Petrina por la provincia de Mesina, Giuseppe De Felice Giuffrida por la provincia de Catania, Luigi Leone por la provincia de Siracusa, Antonio Licata por la provincia de Agrigento, Agostino Lo Piano Pomar por la provincia de Caltanissetta, Rosario Garibaldi Bosco, Nicola Barbato y Bernardino Verro por la provincia de Palermo.(en italiano) Il «battesimo» del socialismo, La Sicilia, 24 de mayo de 2009 El Congreso decidió que todas las Ligas estaban obligadas a unirse al Partido de los Trabajadores Italianos.

En julio de 1893 una conferencia campesina en Corleone diseñó un modelo de contratos agrarios para los trabajadores y medieros, presentádolo a los terratenientes. Cuando estos se negaron a negociar, estalló una huelga en la mayor parte de Sicilia occidental. Los llamados Patti di Corleone ("pactos de Corleone"), son considerados por los historiadores como el primer contrato colectivo sindical de la Italia capitalista.(en italiano) La firma de los «Patti di Corleone», La Sicilia, 14 de septiembre de 2008

En septiembre las autoridades estatales intervinieron y algunos de los terratenientes fueron convencidos de capitular. La huelga continuó hasta noviembre de 1893. Los trabajadores del ferrocarril de Catania y Palermo, los mineros del azufre y muchos otros trabajadores siguieron este ejemplo consiguiendo mejoras salariales y de condiciones laborales.

La exitosa lucha convenció a la élite gobernante siciliana de que la revuelta debía detenerse. Fueron embargados por el pánico e incluso algunos pidieron el cierre de las escuelas para detener la difusión de las doctrinas subversivas. Los prefectos y los asustados concejos locales acosaron al gobierno de Roma con peticiones para la inmediata supresión de los Fasci. A pesar de la presión del Rey, el ejército y los círculos conservadores romanos, Giolitti no trataría a las huelgas -que no eran ilegales- como un crimen ni disolvería a los Fasci ni autorizaría el uso de armas de fuego contra las manifestaciones populares.De Grand, The hunchback's tailor, pp. 47-48 Su política fue la de "permitir a estas luchas económicas resolverse por sí mismas a través de la mejora de las condiciones de los trabajadores" y no interferir en el proceso.

Caída thumb|200px|right|Primer ministro Francesco Crispi. Sin embargo, Giolitti reconoció la necesidad de reducir la agitación. De mayo de 1893 en adelante, los líderes de los Fasci fueron arrestados ocasionalmente y fueron enviados refuerzos policiales y militares a Sicilia, En otoño de ese año, los líderes perdieron el control de los Fasci, quedando fuera de orden la agitación popular. La tierra fue ocupada por los campesinos, las multitudes se manifestaron por el trabajo y contra el desgobierno local, las oficinas de recaudación de impuestos fueron quemadas, creciendo en intensidad y en cantidad de sangre derramada los enfrentamientos con la policía. El violento conflicto social casi llegó al punto de una insurrección. Los propietarios y terratenientes pidieron al gobierno que interviniera.