thumb|right|250px|Tanque de una milicia rebelde de Libia después de la primera guerra civil que azotó al país. Después de la caída de Muamar el Gadafi, Libia cayó sumida en el caos y la crisis política, económica y social, llevándola a adentrarse en una segunda guerra civil; es el mejor ejemplo de Estado fallido de los años 2010. Un Estado fallido es un Estado que ha perdido su capacidad para cumplir funciones fundamentales de seguridad y desarrollo, careciendo de un control efectivo sobre su territorio y fronteras. Entre las características comunes de un Estado fallido se incluyen un gobierno incapaz de recaudar impuestos, hacer cumplir la ley, garantizar la seguridad, controlar el territorio, dotar de personal a los cargos políticos o civiles y proyectar, mantener y ampliar las infraestructuras. Cuando esto sucede, es mucho más probable que se produzca la anomia social y sus consecuencias: corrupción y delincuencia generalizadas, la intervención de actores estatales y no estatales, la aparición de refugiados y el desplazamiento involuntario de poblaciones, un declive económico pronunciado y la intervención militar, tanto interna como externa, del Estado.

Fue originado en la década de 1990, el término se aplicó inicialmente para caracterizar la situación en Somalia. El país se sumió en el caos tras un golpe de Estado que derrocó a su dictador, Siad Barre, en 1991, lo que provocó conflictos internos entre los clanes del país. A principios de la década de 2020, Afganistán, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Haití, Libia, Mali, Birmania, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria, y Yemen han sido descritos como estados fallidos. Existe la preocupación de que Venezuela pueda estar camino a convertirse en un estado fallido en el futuro cercano.

El grado de control gubernamental que se necesita, para que un Estado no se considere como fallido, presenta fuertes variaciones. Más notable aún, el concepto mismo de Estado fallido es controvertido, sobre todo cuando se emplea mediante un argumento de autoridad, y puede tener notables repercusiones geopolíticas.

Se han desarrollado diversas métricas para describir el nivel de gobernanza de los estados, con una variación significativa entre las autoridades en cuanto al nivel específico de control gubernamental necesario para considerar a un estado como fallido. En 2023, el Fondo para la Paz, un grupo de expertos, identificó doce países en sus categorías más susceptibles en el Índice de Estados Frágiles. Designar formalmente a un estado como "fallido" puede ser una decisión controvertida con importantes implicaciones geopolíticas.

Definición y problemas miniaturadeimagen|229x229px|El Gobierno Federal de Somalia, reconocido por la comunidad internacional, actualmente sólo controla las áreas en rojo. Nótese el Estado autoproclamado de Somalilandia en amarillo. thumb|180px|El gobierno de Yemen, reconocido por la comunidad internacional, actualmente sólo controla las áreas en rojo. Nótese los rebeldes hutíes en verde que en 2014 ocuparon la capital Saná. El término "Estado fallido" se originó en la década de 1990, particularmente en el contexto de la agitación de Somalia después del derrocamiento de su dictador, Siad Barre, en 1991. La frase ganó prominencia durante la intervención liderada por Estados Unidos en Somalia en 1992. Se utilizó para expresar preocupaciones sobre el posible colapso de los estados pobres en una anarquía caótica después del final de la Guerra Fría, como lo destacó la descripción de Robert Kaplan del caos en Liberia y Sierra Leona y su advertencia de una "anarquía venidera" en varias regiones del mundo.Zapata Callejas, John Sebastián LA TEORÍA DEL ESTADO FALLIDO: ENTRE APROXIMACIONES Y DISENSOS Revista de Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad, vol. 9, núm. 1, enero-junio, 2014, pp. 87-110 Universidad Militar Nueva Granada Bogotá, Colombia

Se puede decir que un Estado tiene «éxito» si, en los términos de Max Weber, mantiene el monopolio del uso legítimo de la fuerza dentro de sus fronteras. Cuando no se da esta condición (por ejemplo cuando dominan el panorama los señores de la guerra, los grupos paramilitares o se presentan situaciones sistemáticas de terrorismo), la existencia misma del Estado resulta dudosa, y suele considerárselo como fallido.

Normalmente, el término significa que el Estado se ha vuelto ineficaz y no puede aplicar sus leyes de manera uniforme ni proporcionar bienes y servicios básicos a sus ciudadanos. La conclusión de que un Estado está fracasando o ha fracasado puede extraerse de la observación de diversas características y combinaciones de estas. Ejemplos de estas características incluyen, entre otras, la presencia de una insurgencia, la corrupción política extrema, las tasas de criminalidad abrumadoras que sugieren una fuerza policial incapacitada, una burocracia impenetrable e ineficaz, la ineficacia judicial, la interferencia militar en la política y la consolidación del poder por parte de actores regionales, de tal manera que rivaliza o elimina la influencia de las autoridades nacionales. Pueden intervenir otros factores de percepción. También se ha propuesto el concepto derivado de "ciudades fallidas", basado en la noción de que, si bien un Estado puede funcionar en general, las políticas a nivel subestatal pueden colapsar en términos de infraestructura, economía y política social. Ciertas áreas o ciudades pueden incluso quedar fuera del control estatal, convirtiéndose de facto en una parte del Estado sin gobierno.

Existen serias dificultades a la hora de determinar cuándo un gobierno es fallido, pues no existe por ejemplo, unanimidad sobre lo que sea el «monopolio del uso legítimo de la fuerza», comenzando por las complejas cuestiones subyacentes a la definición de «legítimo».

Algunos académicos se centran en la capacidad y la eficacia del gobierno para determinar si un Estado ha fracasado o no. Otros índices, como el Índice de Estados Frágiles del Fondo para la Paz, emplean evaluaciones del carácter democrático de las instituciones estatales para determinar su grado de fracaso. Finalmente, otros académicos centran su argumento en la legitimidad del Estado, en su naturaleza, en el aumento de la violencia criminal en un Estado, en las instituciones económicas extractivas, o en la capacidad de los Estados para controlar su territorio. Robert H. Bates se refiere al fracaso del Estado como la "implosión del Estado", donde este se transforma en un instrumento de depredación y pierde efectivamente su monopolio sobre los medios de fuerza.

Sin embargo, algunos analistas de renombre, consideran que el concepto no tiene «una definición coherente», por tanto es manipulable tanto política como metodológicamente, y que presenta graves defectos, aparte de que no permite realizar efectivos aportes de conocimiento, presentándolo por ende como un «concepto fallido».

Índice de Estados fallidos

El centro de estudio estadounidense Fund for Peace (Fondo por la Paz) emite anualmente el Índice de Estados Fallidos (Failed States Index), que publica la revista Foreign Policy. Clasifica a los países basándose en doce factores, como la presión demográfica creciente, movimientos masivos de refugiados y desplazados internos; descontento grupal y búsqueda de venganza; huida crónica y constante de población; desarrollo desigual entre grupos; crisis económica aguda o grave; criminalización y deslegitimación del Estado; deterioro progresivo de los servicios públicos; violación extendida de los Derechos Humanos; aparato de seguridad que supone un «Estado dentro del Estado»; ascenso de élites faccionalizadas e intervención de otros Estados o factores externos.

2024 179 Estados fueron incluidos en la lista. Los peores 20 y su clasificación se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2023 se indican entre paréntesis. En alerta máxima 1. (0) En gran alerta 2. (-5) 3. (0) 4. (-1) 5. (+1) 6. (+4) 7. (+1) 8. (0) 9. (-1) 10. (+1)11. (+1) En alerta 12. (-2) 13. (-21) 14. (+1) 15. (0) 16. (-1) 17. (+2) 18. (+2) 19. (-5) 20. (-1)

2023 179 Estados fueron incluidos en la lista. Los peores 20 y su clasificación se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2022 se indican entre paréntesis. En alerta máxima 1. (-1) En gran alerta 2. (+1) 3. (-1) 4. (-2) 5. (+2) 6. (-2) 7. (0) 8. (+3) 9. (0) 10. (-1)11. (-2) 12. (+2) En alerta 13. (-1) 14. (+2) 15. (-1) 16. (+1) 17. (-4) 18. (-74) 19. (+1) 20. (+1)

2022 179 Estados fueron incluidos en la lista. Los peores 20 y su clasificación se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2021 se indican entre paréntesis. En alerta máxima 1. (0) 2. (0) En gran alerta 3. (0) 4. (0) 5. (-1) 6. (+1) 7. (-1) 8. (-1) 9. (+2) 10. (-13)En alerta 11. (-2) 12. (-2) 13. (+2) 14. (-5) 15. (+5) 16. (+4) 17. (-2) 18. (-1) 19. (-3) 20. (-1)

2021 179 Estados fueron incluidos en la lista. Los peores 20 y su clasificación se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2020 se indican entre paréntesis. En alerta máxima 1. (0) 2. (0) 3. (-1) En gran alerta 4. (+1) 5. (0) 6. (0) 7. (0) 8. (0) 9. (0)En alerta 10. (0) 11. (-10) 12. (-2) 13. (0) 14. (-1) 15. (+4) 16. (+4) 17. (-1) 18. (-2) 19. (+3) 20. (+3)

2020 178 Estados fueron incluidos en la lista. Los peores 20 y su clasificación se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2019 se indican entre paréntesis. En alerta máxima 1. (0) 2. (0) 3. (0) 4. (0) En gran alerta 5. (0) 6. (0) 7. (0) 8. (0) 9. 20px Afganistán (0)En alerta 10. (0) 11. (-5) 12. (-3) 13. (+1) 14. (0) 15. (+4) 16. (-5) 17. (+4) 18. (+1) 19. (+1) 20. (-8)

2019 178 Estados fueron incluidos en la lista. Los peores 9 y su clasificación se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2018 se indican entre paréntesis. En alerta máxima 1. (-2) 2. (0) 3. (+2) 4. (0) 5. (-1) En gran alerta 6. (+1) 7. (0) 8. (-1) 9. 20px Afganistán (0)En alerta 10. (0) 11. (+2) 12. (0) 13. (-2) 14. (0) 15. (+2) 16. (+7) 17. (+2) 18. (+3) 19. (-3) 20. (+4)

2018 178 Estados fueron incluidos en la lista. Los peores 20 se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2017 se indican entre paréntesis.

1. (0) 2. (0) 3. (-1) 4. (-1) 5. (+2) 6. (-1) 7. (+2) 8. (0) 9. (0) 10. (-3)11. (+1) 12. (+2) 13. (+1) 14. (+1) 15. (0) 16. (0) 17. (-5) 17. (0) 19. (0) 20. (+3)

2017 178 Estados fueron incluidos en la lista. Los peores 20 se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2016 se indican entre paréntesis.

1. (-1) 2. (+1) 3. (0) 4. (0) 5. (+1) 5. (-1) 7. (-1) 8. (+1) 9. (0) 10. (-1)10. (+1) 12. (0) 13. (0) 13. (-3) 15. (-9) 16. (-1) 17. (+3) 17. (+2) 19. (+1) 20. (+1)

2016 178 Estados fueron incluidos en la lista; de estos, 8 fueron catalogados como en «alerta muy alta», 8 en «alerta alta», 22 en «alerta», 29 en «peligro alto», 40 en «peligro elevado», 18 en «peligro», 13 en «estable», 14 en «más estable», 10 en «muy estable», 15 en «sustentable» y 1 como «muy sustentable». Los peores 20 se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2015 se indican entre paréntesis.

1. (-1) 2. (+1) 3. (0) 4. (0) 4. (-2) 6. (-2) 7. (+1) 8. (+3) 9. (0) 10. (-1)11. (-1) 12. (+2) 13. (-1) 14. (+1) 15. (-3) 16. (0) 17. (0) 18. (-6) 19. (0) 20. (-1)

2015 178 Estados fueron incluidos en la lista; de estos, 4 fueron catalogados como en «alerta muy alta», 12 en «alerta alta», 22 en «alerta», 27 en «peligro alto», 42 en «peligro», 18 en «peligro bajo», 12 como «menos estable» 14 como «estable», 11 como «más estable», 14 como «sustentable» y 1 como «muy sustentable». Los peores 20 se nombran abajo. Los cambios en el ranking desde 2014 se indican entre paréntesis.

1. (0) 2. (0) 3. (0) 4. (-1) 5. (+1) 6. (0) 7. (0) 8. (-6) 9. (+1) 10. (-2)11. (+2) 12. (-1) 13. (+3) 14. (-3) 15. (+1) 16. (+5) 17. (+1) 18. (-3) 19. (-1) 20. (+1)

2014