Megaponera analis es la única especie del género de hormigas Megaponera. Es una especie de hormiga de la subfamilia Ponerinae, caracterizada por estar especializada en la depredación de termitas, especialmente las de la subfamilia Macrotermitinae.

Las hormigas Megaponera habitan diversas áreas del África subsahariana. Se ha reportado su existencia en los países de Senegal, Sierra Leona, Ghana, Togo, Nigeria, Etiopía y Camerún.

Descripción Las colonias se componen de varias castas o ejemplares de varios tamaños. Los tamaños de los individuos pueden oscilar entre los 5 y los 18 mm. Son hormigas de color negro brillante, con fuertes mandíbulas triangulares, como las pertenecientes al género Pachycondyla. Se alimentan de termitas.

Comportamiento Establece su hábitat bajo tierra —a veces alcanzando los 70 cm de profundidad—, o bien utiliza termiteros abandonados. Sus hormigueros son de geometría simple, con galerías amplias y carentes de "cámaras". En ocasiones se han hallado termitas vivas en los hormigueros de Megaponera; se ha sugerido que esta aparente incongruencia se debe a que las hormigas podrían utilizarlas como reserva de emergencia en caso de escasez.

Las colonias se componen de relativamente pocos individuos, en número no inferior a 450. El número máximo de miembros difiere notablemente según las fuentes, relatándose desde 600 adultos hasta 1400. Cuentan con una única reina, cuyas crisálidas suelen permanecer al sol en las inmediaciones de la entrada del hormiguero. Se trata de una especie venenosa que ataca con su aguijón antes que sus mandíbulas, las cuales son capaces de perforar la piel humana.

Comportamiento

Incursiones

Las Megaponera se alimentan exclusivamente de termitas, cuyos termiteros saquean en breves pero intensos ataques. En ellos, las hormigas inoculan su veneno neurotóxico, neutralizando a sus rivales. Un mismo termitero puede ser atacado de forma continuada hasta ser destruido, en ocasiones hasta dos veces en un mismo día. Los ataques suelen producirse al amanecer o al atardecer.

Se han descrito dos tipos de ataques: los masivos, que penetran en el interior del termitero, y los individuales, que se limitan a la captura de ejemplares en la superficie.

Las Megaponera utilizan exploradoras para localizar sus objetivos. Una vez localizado un termitero, la exploradora deja una señal química y regresa en busca de refuerzos para efectuar el ataque. La defensa de las termitas consiste en bloquear a tiempo las entradas del termitero, por lo que algunas especies de Macrotermes han desarrollado un sistema de defensa, disponiendo un perímetro de seguridad con varios puestos de avanzadilla. La misión de estos puestos, situados a varios metros del termitero, es únicamente ofrecer resistencia para retrasar el asalto a la entrada principal, dando así tiempo para efectuar el sellado de los túneles.National Geographic, "Insectos en guerra" video documental (2005) minuto 40.

Si el asalto ha tehormiguero éxito, los ejemplares más grandes recogen las capturas con sus mandíbulas de vuelta a la base. Una sola hormiga puede llegar a acarrear hasta 8 y 10 presas a la vez.thumb|236x236px|Cabeza de la M. analis

Tamaño de la colonia y reproducción El tamaño de la colonia varía, dependiendo de la ubicación y la longevidad de la colonia, de entre 440 a 2300 hormigas adultas. Se sabe poco sobre la reproducción de M. analis. Los machos alados de M. analis se observan con frecuencia entrando y saliendo de los hormigueros de colonias establecidas utilizando rastros de feromonas de incursiones anteriores como guías para llegar al hormiguero. Dado que las colonias de M. analis son cazadoras de termitas, una reina no podría establecer un hormiguero por sí sola, ya que no podría llevar a cabo una incursión contra las termitas sin un ejército permanente de hormigas obreras. Por lo tanto, se asume que las nuevas colonias siempre se crean mediante fisión de colonias, en la que la nueva reina se lleva consigo a varias obreras de la antigua colonia para crear una nueva colonia.

Cooperación y ayuda

Defensa cooperativa Aunque la defensa del hormiguero en grupo se conoce bien en las hormigas, la defensa fuera del hormiguero es mucho menos conocida. Cuando las hormigas M. analis son atacadas por hormigas guerreras fuera del hormiguero, cooperan entre sí en un intento de defenderse revisando las extremidades de las demás en busca de hormigas enemigas y eliminando las que se adhieren a sus patas o antenas.

Rescate médico

Durante los enfrentamientos con termitas, algunas hormigas resultan heridas. Las termitas soldado pueden arrancarles las extremidades o permanecer aferradas a sus cuerpos después de su muerte. Para hacer frente al aumento del coste de la búsqueda de alimento asociado a estas heridas, las hormigas han desarrollado un mecanismo de rescate. Las hormigas heridas liberan una feromona producida en su glándula mandibular, compuesta por dos sustancias químicas: disulfuro de dimetilo y trisulfuro de dimetilo. Esta señal atrae a otras hormigas de la colonia, que inspeccionan al individuo herido, lo recogen y lo transportan de vuelta al hormiguero. Este comportamiento reduce la mortalidad de las hormigas heridas del 32 % a prácticamente cero.

Una vez en el hormiguero, las termitas que permanecen adheridas al cuerpo de la hormiga son eliminadas. Las hormigas que han perdido una o dos patas pueden adaptarse a la locomoción utilizando cuatro o cinco patas, respectivamente, lo que les permite alcanzar velocidades de desplazamiento similares a las de individuos sanos. Tras recuperarse, las hormigas heridas pueden reincorporarse a las tareas de la colonia e incluso participar en posteriores incursiones contra las termitas.

Según un modelo, este comportamiento de rescate permite que una colonia alcance un tamaño un 28,7 % mayor que el de una colonia que no presenta este comportamiento, debido a la energía que se ahorra al evitar la sustitución de las obreras heridas por nuevos individuos. Se trata de la única especie de invertebrado conocida que presenta este tipo de comportamiento hacia individuos heridos.

El comportamiento de rescate se limita a las hormigas con heridas leves, que han perdido una o dos extremidades, mientras que las que presentan heridas graves, con la pérdida de tres o más extremidades, permanecen en el terreno de búsqueda de alimento. Se cree que la regulación de este comportamiento se basa en un mecanismo relativamente simple de dos pasos. Tras resultar herida, la hormiga intenta primero recuperar una posición de reposo normal sobre sus patas. Si lo consigue, puede iniciar el segundo paso, que consiste en solicitar ayuda y cooperar con las hormigas que acuden en su auxilio. Si no logra recuperar la posición de reposo, el comportamiento de rescate no se desencadena.

Como consecuencia, las hormigas gravemente heridas, que no pueden completar el primer paso, continúan intentando recuperar dicha posición sin llegar a recibir asistencia. Este mecanismo permite que el rescate se produzca principalmente en individuos que todavía pueden recuperarse y reincorporarse a las actividades de la colonia.

Tratamiento de heridas

Las observaciones realizadas en el interior del hormiguero han mostrado que estas hormigas tratan las heridas de sus compañeras, lo que las convierte en la primera especie no humana conocida que proporciona cuidados sistemáticos de las heridas a otros individuos. Las compañeras de hormiguero sujetan con sus mandíbulas la extremidad dañada y la mantienen en su posición con las patas delanteras. A continuación, lamen la zona lesionada durante varios minutos. Este tratamiento se produce principalmente durante la primera hora después de la lesión. En ausencia de tratamiento, la tasa de mortalidad de las hormigas heridas alcanza aproximadamente el 80 %.

Las heridas pueden infectarse por patógenos oportunistas presentes en la superficie del suelo, que penetran a través de la zona lesionada. Uno de los principales patógenos responsables de estas infecciones en M. analis es Pseudomonas aeruginosa, cuya exposición puede provocar una mortalidad cercana al 90 %. Las hormigas infectadas presentan cambios en el perfil de hidrocarburos de su cutícula, lo que permite a sus compañeras reconocer las heridas infectadas y adaptar el tratamiento.

Esta segunda fase de la atención incluye la aplicación de secreciones de la glándula metapleural, que contienen más de 100 compuestos y proteínas con propiedades antimicrobianas. Este tratamiento permite a las hormigas hacer frente a las infecciones de las heridas y favorece la recuperación de los individuos lesionados.

Referencias

Enlaces externos

Vídeo resumen del comportamiento de rescate Imágenes

Categoría:Ponerinae Categoría:Himenópteros de África Categoría:Insectos descritos en 1802