La Biblioteca Nacional de Chile es el principal centro bibliográfico de Chile. Fundada el 19 de agosto de 1813, tiene su sede en la ciudad de Santiago. Se encuentra ubicada en la Alameda (Avenida Libertador General Bernardo O'Higgins) n.º 651, y es colindante con la salida «A» de la estación Santa Lucía del Metro de Santiago.

En sus comienzos en 1813, y luego entre 1818 y 1823, funcionó en una de las dependencias de la Universidad de San Felipe, ubicada en los terrenos donde se construiría posteriormente el Teatro Municipal de Santiago. Diez años más tarde, para 1823, se instala en la esquina sur oriente de las calles Bandera y Compañía, en un edificio construido en 1805 por José María Atero con base en diseños de Joaquín Toesca, que había sido sede de la ex Real Aduana y que hoy alberga al Museo Chileno de Arte Precolombino.

Si bien se había ordenado en 1839, es en 1843, bajo la dirección de Francisco García Huidobro, que la Biblioteca se traslada a la esquina sur poniente de las calles Bandera y Catedral, a un edificio de adobe de dos pisos, construido especialmente para dichos fines.Ramón Briseño, en los «Anales de la Universidad de Chile», correspondiente a diciembre de 1875 y recogido en el tomo XXV, correspondiente a diciembre de 1875 y recogido en el tomo XXV, indica de forma precisa, en la página 460, que el cambio se produce en junio de 1843, esto lo reitera nuevamente en la pág. 462. Esta fecha es replicada por Sergio Martínez Baeza en el libro Biblioteca Nacional, pág. 28. Pero el mismo Martínez Baeza hace un relato algo distinto en El libro en Chile, donde indica que para junio de 1840 aun estaba «en trámite» la instalación de la Biblioteca Nacional en el nuevo local, pero que desde principios de 1842 ya se había realizado el cambio al nuevo local. A a falta de mayores antecedentes se mantiene la fecha de junio de 1843 como fecha del cambio definitivo a este edificio, en desmedro de otras fuentes que indican el año del cambio tanto en 1834, como en 1842. En 1886, se mueve al antiguo edificio del Real Tribunal del Consulado, diseñado por Juan José de Goycoolea hacia 1807, ubicado en la esquina de Bandera con Compañía, donde se desarrolló el cabildo de Santiago del 18 de septiembre de 1810 y donde actualmente se ubican los Tribunales de Justicia. Finalmente, en 1913, el Estado compró el terreno del convento de las monjas clarisas donde en 1925 se terminó de construir el edificio en el que se ubica desde entonces. Historia

Patria Vieja (1810-1814) La Biblioteca Nacional nació bajo el gobierno del político y militar José Miguel Carrera, quien también creó otras instituciones en la naciente República de Chile, como el Instituto Nacional, que lleva su nombre, y la Escuela de Granaderos, predecesora de la Escuela Militar.

Durante la ceremonia de apertura del Instituto Nacional, el 10 de agosto de 1813, Mariano Egaña, secretario del Interior, en representación del poder ejecutivo pronunció un discurso en el que da cuenta de la fundación de la Biblioteca Nacional de la siguiente forma:

A pesar de lo dicho por Egaña, la Biblioteca Nacional no existía como entidad independiente y, a diferencia del Instituto Nacional, no se habían realizado trabajos preliminares que permitiesen su apertura. Por eso se hizo necesario crearla expresamente, lo que se tradujo en la Proclama de fundación de la Biblioteca, que fue publicada en el El Monitor Araucano —el periódico oficial del Gobierno— el 19 de agosto de 1813. Firmada por Francisco Antonio Pérez, Agustín de Eyzaguirre y Juan Egaña, en ella se hacía un llamado a todos los ciudadanos a donar libros para contribuir a formala.La Biblioteca Nacional en Memoria Chilena, s/f; acceso 26.08.2012

miniaturadeimagen|El Monitor Araucano n.º 57 del 19 de agosto de 1813, donde se publica la Proclama de fundación de la Biblioteca Nacional.|page=2

Los libros se depositaban en una de las salas de la Universidad de San Felipe hasta fines de septiembre de 1814. Como otras instituciones republicanas, fue clausurada después del desastre de Rancagua, ocurrido los días 1 y 2 de octubre de 1814, en el que las tropas chilenas fueron derrotadas por el ejército realista. Comenzó entonces el período conocido como la reconquista, en el que muchos partidarios de la independencia fueron apresados y exiliados al archipiélago Juan Fernández; entre ellos había partícipes directos en la creación de la Biblioteca Nacional como Francisco Antonio Pérez, Agustín de Eyzaguirre, Juan Egaña y Manuel Egaña, y también personajes que influirían en su historia futura, como Manuel de Salas. El jefe militar realista Mariano Osorio asumió el mando del país con el título de gobernador, tras lo cual se abolieron todas las iniciativas republicanas decretadas por José Miguel Carrera y Bernardo O'Higgins y se restauraron las instituciones de la Colonia. Los libros recogidos durante la Patria Vieja quedaron guardados en dos habitaciones de la Universidad de San Felipe.

Patria Nueva (1817-1823) La Biblioteca Nacional reabrió durante la Guerra de la Independencia, después de la victoria de Chacabuco. De acuerdo a Barros Arana, el 11 de marzo de 1817, San Martín, que se encontraba en Santiago, partió hacia Buenos Aires sin previo aviso, con el fin de evitar una «aparatosa despedida»; el cabildo de Santiago, enterándose de la situación y como reconocimiento, ordenó que se le alcanzase y se le entregaran 10 000 pesos para gastos de viaje. San Martín hizo devolver la suma y a su llegada a Mendoza, el 17 de marzo de 1817, elaboró un oficio que entregó a José Ignacio Zenteno y Bernardo Vera estipulando que ese dinero sirviese para construir «una Biblioteca Nacional», pero, en rigor, los fondos serían destinados a su reapertura, ya que esta se había creado en 1813. Tanto el oficio como la respuesta del 24 de marzo de Zenteno y Vera fueron publicadas en Viva La Patria, "gazeta del Supremo Gobierno de Chile", el 26 de marzo de 1817. Finalmente, el 8 de agosto de 1818 se publicó el decreto que ordenaba la creación del catálogo de libros y de un reglamento a cargo de Manuel de Salas, primer bibliotecario de la institución, lo que significó la reapertura efectiva de la Biblioteca Nacional.

Según Ricardo Donoso, de acuerdo a lo que consta en "varios documentos y cartas", fue Manuel de Salas quien redactó el primer reglamento de la Biblioteca Nacional; si bien Donoso no pudo establecer la fecha de elaboración del mismo, la orden para su confección estaba contenida en el decreto del 5 de agosto de 1818. El reglamento, que se «conserva[ba] en una antigua copia» —y que constaba de trece puntos—, permaneció inédito hasta que el mismo Donoso lo publicó en el año 1963 en la revista Mapocho.

El 9 de abril de 1819, Manuel de Salas envió al gobierno una propuesta para la adquisición de libros —que O'Higgins autoriza el 14 de ese mismo mes—, y solicitó ayuda para construir estanterías y resolver otros problemas menores, sugiriendo que se utilizaran fondos municipales, y si esto último no era posible, con cargo a los 10 000 pesos donados por San Martín. Para el 22 de julio de 1820, la Biblioteca Nacional contaba con una colección de 8510 volúmenes.

Después del desastre de Rancagua, Camilo Henríquez (director de la Aurora de Chile y luego de El Monitor Araucano), quien desempeñaría pronto un papel relevante para la Biblioteca Nacional, había partido desterrado hacia Buenos Aires. El 1 de octubre de 1821 O'Higgins decidió nombrarlo «capellán de ejército del Estado Mayor General» —decreto del que se tomó razón solo el 12 de abril de 1822— y para el 15 de noviembre de 1821, lo invitó explícitamente a retornar a Chile. Promovió oficialmente su regreso entregando 400 pesos a Miguel Zañartu para ayudar a Henríquez en su viaje de regreso.

Camilo Henríquez llegó de vuelta a Chile a principios de 1822 y el 27 de abril de 1822 O'Higgins lo nombró segundo bibliotecario de la Biblioteca Nacional con un sueldo de 500 pesos anuales; además, se le encargó la edición de la Gazeta Ministerial y la creación de un periódico con estadísticas sobre Chile, últimos trabajos por los que se le asignó un sueldo adicional de 1000 pesos anuales.

Organización de la República (1823-1831) El 19 de julio de 1823, mediante un decreto de Ramón Freire, el Estado decidió trasladar la Biblioteca a un recinto más espacioso y central; entonces pasó a utilizar dos salas del segundo piso del costado derecho del edificio de la antigua Aduana de Santiago, ubicado en la esquina surorienteSi bien Ramón Briseño, en los Anales de la Universidad de Chile indica que la ubicación es la esquina poniente, en rigor el edificio del Palacio de la Real Aduana de Santiago se situaba en la esquina oriente, como lo confirman también otras fuentes entregadas precedentemente. de las calles Compañía y Bandera. Al momento de este cambio, la Biblioteca ya contaba con 12 000 volúmenes.

Finalmente, la Biblioteca Nacional abrió sus puertas al público el 19 de agosto de 1823, bajo la dirección de Salas, en el aniversario de su fundación, con el nombre de «Sociedad de Lectura de Santiago».

Poco después de la apertura, Manuel de Salas solicitó que se le reemplazara debido a su avanzada edad y a que participaba en paralelo en varias comisiones de servicio público que consumían gran parte de su tiempo; en su lugar fue nombrado Manuel José Gandarillas, que luego de poco más de dos años fue nombrado Ministro de Hacienda. El 22 de octubre de 1825, por decreto de Freire y su ministro Joaquín Campino, asumió como nuevo director Francisco García-Huidobro. El decreto disponía, además, que la Imprenta del Estado fuera administrada por el director de la Biblioteca.

Tres días después, otro decreto indicaba que debía hacerse un depósito de los escritos que se publicaran a través de la prensa, ya que el Gobierno necesitaba estar en conocimiento de la opinión pública «para expedirse con acierto en sus resoluciones», por lo que se ordenó depositar «un ejemplar en la Biblioteca Nacional, otro en la intendencia de la policía, otro en el ministerio fiscal, y otro en la secretaría del Gobierno».

República Conservadora (1831-1861) A partir de lo establecido en la Constitución de 1833, se dictó la Ley de Propiedad Literaria y Artística del 24 de julio de 1834, que sentaba las bases para el continuo enriquecimiento de los fondos de la institución, ya que de acuerdo a lo establecido en dicha ley, para poder gozar de los derechos concedidos por la misma bastaba con depositar tres ejemplares de la obra en la biblioteca pública de Santiago y anunciar en la portada de la obra quien era el autor.

Francisco García-Huidobro elaboró el segundo reglamento de la Biblioteca Nacional, que encargado el 3 de septiembre de 1829 fue presentado el 16 de septiembre de 1834 y aprobado el 2 de octubre de ese mismo año.

De acuerdo a Ramón Briseño (Anales de la Universidad de Chile de 1875), entre el 22 de octubre de 1825 y el 2 de octubre de 1834 la «Biblioteca se resintió, como todas las demás instituciones sociales, de las contingencias políticas de la época, i no pudo por tanto prestar por completo sus servicios al público, sino hasta que llegó la era de la paz orgánica del estado, esto es hasta principios de 1835»; el periodo posterior a esta fecha y hasta 1841 lo definió como «progresivo ».

Briseño atribuye a este incremento la necesidad de realizar un nuevo cambio de localización, y si bien la orden del cambio se conoce desde el 17 de abril de 1839, ya que aparece explícitamente mencionada en el Decreto con Fuerza de Ley que da fin a la Universidad de San Felipe, no es hasta junio de 1843, y bajo la dirección de Francisco García-Huidobro, cuando se traslada nuevamente la Biblioteca Nacional a una nueva ubicación, en un edificio de dos pisos, construido en adobe, más amplio y compartido con el Museo de Historia Natural, ubicado en la esquina de la calle Bandera con Catedral. Para esa fecha la Biblioteca Nacional contaba con 14 829 volúmenes.