miniatura|La familia del pintor, óleo sobre lienzo, 150 x 172 cm, Viena, Kunsthistorisches Museum. Juan Bautista Martínez del Mazo (Cuenca, 1605-Madrid, 10 de febrero de 1667)El año y el lugar del nacimiento han sido objeto de debate pero el hallazgo del expediente matrimonial y su publicación en 2025 por Manzano Rodríguez y Zamora Pérez parece dejar resuelta la cuestión en favor de la propia ciudad de Cuenca y el año 1605, en el que según una discutida partida de bautismo habría recibido las aguas bautismales el 22 de abril en la parroquia de San Martín. fue un pintor barroco español, discípulo y yerno de Velázquez. Pintor de cámara y especializado en retratos, dejó también vistas de ciudades, paisajes y copias de los grandes maestros en lo que, según Palomino, fue «tan único, y especialmente en las cosas de su maestro, que es casi imposible distinguir las copias de los originales».Palomino, p. 310.

Biografía No se tienen datos ciertos de la vida del pintor hasta la fecha de su matrimonio con Francisca Velázquez de Silva, hija primogénita de Diego Velázquez y de su mujer Juana Pacheco.Corpus Velazqueño, t. I, p. 94. En 1655, al hacerse información sobre su sobrino Diego Gadeo, el propio Mazo declaró ser de edad de cuarenta y cuatro años poco más o menos, declaración que se utilizó para fijar una fecha de nacimiento en torno a 1611.Corpus Velazqueño, p. 312. Por las declaraciones de Benito Manuel Agüero y de Julián Gonzalo y Prado, criado de su majestad, en las informaciones hechas para el ingreso de Melchor Mazo como seminarista en el monasterio de El Escorial, en septiembre de 1665, se sabe que era hijo de Hernando Martínez, natural de Alarcón, y de Lucía del Mazo, natural de Beteta en el Obispado de Cuenca, «que vivieron de su hazienda por ser gente honrrada y principal en esta dicha Villa de Madrid».Corpus velazqueño, t. II, p. 518. Ambos testigos le tenían además por «natural del obispado de Cuenca», aunque Palomino lo creía nacido en Madrid, y su hijo Gaspar, al testar en 1703, lo decía nacido en «las montañas de Burgos cuyo nombre del lugar o Villa no recuerdo».Doval, p. 109.

El extenso expediente matrimonial conservado en el Archivo Diocesano de Madrid, motivado por la inicial negativa de Velázquez y su esposa a consentir el matrimonio entre su hija Francisca, de solo catorce años, y Martínez del Mazo, arroja algo de luz sobre el pasado del pintor, que en el curso del pleito, en agosto de 1633, declaraba ser natural de Cuenca, de edad de veintisiete años, y llevar ocho años residiendo en Madrid.Manzano Rodríguez y Zamora Pérez (2025), p. 2. La información disponible no resuelve la cuestión de su formación inicial, que debió de tener lugar en la misma Cuenca antes de asentarse en Madrid, ya con veinte años. En torno a 1631, siendo parroquiano de la iglesia de San Sebastián, entró a trabajar como oficial de Velázquez, según lo declarado por Francisca, que en el mencionado expediente dijo que «conoce al dicho Juan Baptista Martínez de tres años a esta parte de que entrava en casa del dicho Diego Velázquez de Silva padre desta declarante».Manzano Rodríguez y Zamora Pérez (2025), p. 3.

El 9 de abril de 1633 Martínez del Mazo denunció ante el licenciado Lorenzo de Iturrizarra, juez eclesiástico de Madrid, que él y Francisca se habían dado palabra de casamiento y que habiendo tenido noticia de ello los padres de la muchacha la habían enviado a Sevilla, poniéndola bajo el cuidado de los abuelos, para impedir que el matrimonio se llevase a efecto. Inés García, criada de Velázquez, confirmó que en su presencia y poniéndola como testigo, Francisca y Martínez del Mazo se habían dado palabra de casamiento —habían pasado ya dos noches juntos— y ratificado por escrito en un documento fechado el 30 de marzo de ese año su voluntad de desposarse, sin conocimiento de los padres de ella que, una vez enterados, el 5 de abril se la llevaron a Sevilla. El expediente se envió a Sevilla y el propio Mazo se desplazó a la ciudad andaluza el 23 de abril para proseguir las indagaciones. Francisco Pacheco, abuelo materno, que tras haber tenido en su casa a Francisca la ocultó cuando los procuradores judiciales se personaron en su domicilio, recibió sentencia de excomunión y se le embargaron bienes por valor de doscientos ducados, entre ellos diecisiete cuadros de retratos y una lámina de Italia con la historia de Venus y Marte enmarcada, que se pusieron al cuidado del escultor Juan Martínez Montañés, presente en el acto de ejecución del embargo.Manzano Rodríguez y Zamora Pérez (2025), pp. 4-5. Como la medida de presión no surtió efecto y Francisca seguía sin aparecer, a Pacheco se le amenazó con excomunión agravada y el embargo y venta de todos sus bienes. Solo entonces Francisca se presentó ante el juez, el 5 de mayo, acompañada de Ana de Silva y de una esclava del abuelo paterno. Francisca negó ante el juez haber dado palabra de matrimonio a Martínez del Mazo y se ratificó en la negativa el día 11 de mayo, en un careo con su futuro esposo. Ante la discrepancia, el juez dictó que Francisca quedase bajo custodia de Martínez Montañés hasta su traslado a Madrid. Devuelto el expediente a Madrid, el 15 de agosto compareció Francisca ante el licenciado Iturrizarra y reconoció ser cierto que había dado su palabra de matrimonio a Martínez del Mazo y que así lo había firmado además de ratificarse en su voluntad de contraer matrimonio con él, y que si en Sevilla lo había negado era por respeto y obediencia a sus padres, siendo su voluntad la que ahora afirmaba, ante lo que los jueces dictaminaron que el matrimonio debía celebrarse en el plazo de seis días.Manzano Rodríguez y Zamora Pérez (2025), pp. 6-7.

La boda con la hija de Velázquez se celebró el 21 de agosto de 1633 en la parroquia de Santiago de Madrid, pero las velaciones se retrasaron al 26 de febrero del año siguiente y se celebraron en la ermita de San Blas, próxima al palacio del Buen Retiro.Doval, p. 110. De su suegro recibió como dote la plaza de ujier de cámara, cargo con el que iniciaba su carrera en palacio, siempre a la sombra de Velázquez. Del matrimonio nacieron al menos ocho hijos: Inés Manuela, bautizada el 16 de agosto de 1638 con Alonso Cano de padrino,Corpus Velazqueño, p. 129. José, bautizado el 18 de marzo de 1640 con Cano y su mujer, Magdalena de Uceda, de padrinos,Corpus Velazqueño, p. 144. Diego Jacinto, apadrinado por su abuelo Diego Velázquez, el 29 de mayo de 1642,Corpus Velazqueño, p. 151. Gaspar (?), Baltasar, bautizado el 9 de enero de 1645 y apadrinado por Sebastián Mendoza, conde de Coruña, en representación del príncipe Baltasar Carlos,Corpus Velazqueño, p. 164. María Teresa del Rosario, bautizada el 13 de enero de 1648,Corpus Velazqueño, p. 186. Jerónima Bautista, bautizada el 20 de mayo de 1650,Corpus Velazqueño, p. 225. y Melchor Julián, bautizado el 6 de noviembre de 1652, actuando sus abuelos como padrinos.Corpus Velazqueño, p. 274. De ellos solo Inés, Gaspar, Melchor, Baltasar y Teresa sobrevivieron a la madre, fallecida en noviembre de 1653 «con dolores de parto».Corpus Velazqueño, p. 290. right|thumb|300px|Vista de Zaragoza, 1647, óleo sobre lienzo, 181 x 331 cm, Madrid, Museo del Prado. En 1643 se formó la casa del príncipe Baltasar Carlos, del que fue nombrado pintor. En el curso del viaje a Zaragoza de 1646, en el que falleció el príncipe, recibió el encargo de pintar la vista de la ciudad, ahora en el Museo del Prado. Un año después, y por encargo del rey Felipe IV, marchó a Pamplona para pintar la vista de esta ciudad (The Welllington Museum, Apsley House).De la Vista de Pamplona encargada por el rey, presente en la ciudad en el curso de las guerras contra Francia da cuenta el cronista de Aragón Juan Francisco Andrés de Uztarroz, a quien se pidieron las inscripciones latinas: «...hallandosse con su Magestad en la Ciudad de Pamplona q. se pintasse de punto bajo, i mando a Juan Bautista Martinez Maço Uxer de Camara de su Magestad, i Pintor de su Alteza, I muy favorecido, natural de Cuenca la dibuxasse; i le advirtió que para hermosearla pusiesse en los términos mas propinquos a los ojos, diversidad de figuras, assi de hombres como de mugeres, en traje Guipuzcoano, Vízcaino, Roncales y Provinciano, cuya variedad i edificios, son hermosa detencion de la vista. Consiguiose el acierto pero la que mereció mayor agrado en su Alteza, fue Çaragoça, pues no se contentó que se copiara en lienzo de pocos ensanches, sino en uno que se dilatava en largueza algo más de quatro varas Castellanas, i en altura nueve palmos». Citado en Doval, p. 218. Palomino, que vio ambas vistas en el pasadizo de la Encarnación, las elogió por su exactitud y por las figuras que las acompañaban, «con historiejas de aquellas casualidades, que en el campo suelen ocurrir, merendando unos, y paseando otros, ya a pie, o ya a caballo».

En junio de 1657 pagó la media anata correspondiente al nombramiento de ayuda de la furriera e inmediatamente partió hacia Nápoles, donde la mayor de sus hijas, Inés, casada con Jerónimo Lanfranchi, acababa de enviudar. Una parte al menos del coste del viaje lo aportó Velázquez, que recibió además alguna ayuda de palacio.Doval, p. 124. Se desconoce la duración del viaje y lo que hiciera en él pero, en cualquier caso, se encontraba de vuelta en enero de 1658, como consta por los pagos que se le hicieron por acompañar a los reyes en la jornada de Aranjuez de ese año. Un documento del año posterior, por el que solicitaba del rey casas de aposento, indica que se había vuelto a casar y que era padre de otros tres pequeños habidos con su segunda esposa, Francisca de Vega, el mayor de solo tres años. No obstante, la relación con Velázquez seguía siendo estrecha, y a la muerte del sevillano pasó a ocupar la plaza de pintor de cámara que dejaba vacante.Doval, p. 128.

Volvió a enviudar en marzo de 1665 y contrajo nuevo matrimonio en fecha desconocida con Ana de la Vega, posiblemente su cuñada. En 1666, a la muerte de Felipe IV, intervino en el inventario y tasación de las pinturas del Real Alcázar que conocía bien y entre ellas las de quien había sido su suegro. Falleció el 10 de febrero de 1667. Residía en las Casas del Tesoro, donde también había tenido su residencia Velázquez, y fue enterrado con su segunda esposa en la iglesia de San Ginés.Doval, p. 133.

Obra thumb|La infanta doña Margarita de Austria, hacia 1665, óleo sobre lienzo, 212 x 147 cm, Madrid, Museo del Prado. La proximidad a Velázquez posibilitó a Mazo asimilar su estilo de tal modo que han llegado a confundirse algunas de sus pinturas, y todavía ahora existen vacilaciones en la atribución de ciertas obras a uno u otro maestro. Pintor versátil, en la producción de Mazo se encuentran retratos de miembros de la familia real, cercanos a los de su suegro, vistas de ciudades y sitios reales, cacerías, paisajes, copias de Tiziano, Tintoretto, Veronés, Rubens y del propio Velázquez además de alguna obra derivada de estos sin ser estrictamente copia. De forma un tanto anómala para un pintor español de su siglo, no se conocen encargos eclesiásticos y la pintura religiosa documentada se limita a la media docena de títulos mencionados en el inventario de los bienes de Francisca Velázquez, su primera esposa. El pequeño San Fausto de colección particular, la única obra religiosa conservada que se ha puesto en relación con la producción de Mazo, es obra significativa por cuanto la figura del santo labrador reproduce con razonable fidelidad la del Esopo de Velázquez (Museo del Prado), sustituyendo el fondo neutro por un fondo de paisaje también velazqueño.Doval, pp. 166-167.Catálogo de la exposición, París, 2015, p. 324.

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