Faramir es un personaje ficticio que forma parte del legendarium creado por el escritor británico J. R. R. Tolkien y que aparece en su novela El Señor de los Anillos. Es el hermano menor de Boromir de la Compañía del Anillo y el segundo hijo de Denethor II, senescal del reino de Gondor. Las relaciones entre estos tres personajes se van desarrollando a medida que avanza la historia, al igual que con las descripciones en los apéndices.
Faramir apareció en la historia por primera vez en Las dos torres, cuando se enfrentó a la tentación de tomar posesión del Anillo Único después de haberse encontrado con Frodo Bolsón. En El retorno del Rey, lideró las fuerzas de Gondor durante la Guerra del Anillo, en la que estuvo a punto de morir. Finalmente, sucedió a su padre como senescal y contrajo matrimonio con Éowyn.
En el libro La Guerra del Anillo, Christopher Tolkien explica que su padre no había previsto la aparición de Faramir mientras escribía las primeras partes de El Señor de los Anillos, sino que la concepción del personaje había tenido lugar en el mismo momento de ser descrita su aparición en Las dos torres. J. R. R. Tolkien notó, en aquel momento, que la irrupción de Faramir implicaría el aplazamiento del desenlace de la historia y se necesitaría una descripción adicional de Gondor y Rohan. Mucho después de completar El Señor de los Anillos, Tolkien afirmaría que, de todos los personajes que participan de una u otra manera en la obra, Faramir es el personaje que mejor lo representa, ya que le asignó deliberadamente varios de sus propios rasgos y características.
Historia ficticia
Las primeras etapas de la vida de Faramir no están descritas detalladamente en la narración principal de El Señor de los Anillos, pero se desarrollan en mayor medida en los apéndices. Se relata que Faramir nació en el año 2983 de la Tercera Edad y que su padre era Denethor II, un hombre de estirpe noble dada su pertenencia al linaje de los senescales de Gondor, cargo que asumió un año después del nacimiento de Faramir. Denethor se había casado con Finduilas, hija del príncipe Adrahil de Dol Amroth; sin embargo, ella había muerto cuando Faramir tan solo tenía cinco años, lo que le dejó al joven «un recuerdo de una dulce belleza lejana, y de su primer dolor».
En los años que siguieron a la muerte de Finduilas, Denethor se volvió un hombre sombrío y apartado de su familia. Sin embargo, la relación entre Faramir y su único hermano, Boromir, quien era cinco años mayor que él, se volvió más cercana. Los dos hermanos tenían una buena relación y, tanto durante la infancia como durante los años posteriores, no existió ningún tipo de rivalidad o celos entre ellos a pesar del favoritismo explícito de Denethor hacia su hijo primogénito. Con un hermano algo autoritario y un padre bastante severo —cuyo fuerte carácter, sumado a su estatus de «señor de los Númenóreanos», intimidaba a Faramir—, el joven hermano de Boromir solía verse obligado a callar sus propias opiniones y a soportar todo aquello que le disgustaba o lo dejaba disconforme. Entre otras cosas, a Denethor le desagradaba que su hijo recibiera frecuentemente al mago Gandalf, quien ocasionalmente visitaba Minas Tirith, la capital de Gondor. A pesar de esto, dada su avidez de conocimientos, Faramir aprendió mucho de Gandalf, sobre la historia de su propio reino y sobre la muerte de Isildur.
Para ese entonces, hacía ya largo tiempo que Gondor estaba amenazado por el reino cercano de Mordor. En el año 3018 de la Tercera Edad, el señor oscuro Sauron decidió emprender finalmente la Guerra del Anillo y atacó a la ciudad en ruinas de Osgiliath debido a que esta resguardaba un pasaje a Minas Tirith. Faramir y Boromir comandaron la defensa y estuvieron entre los pocos que lograron sobrevivir cuando la mitad oriental de Osgiliath fue tomada y los puentes, situados a lo largo del Río Anduin, fueron destruidos.
En La Comunidad del Anillo se relata que, poco antes de la batalla, Faramir había tenido un sueño profético que más tarde se le volvería recurrente, y que incluso se le presentaría a Boromir una vez. En el sueño, una voz hablaba sobre el concilio que iba a tener lugar en Rivendel, lejos al norte de las fronteras de Gondor, sobre «el despertar del "Daño de Isildur"» y «la aparición del "Mediano"». Faramir decide entonces viajar hacia Rivendel para escuchar el consejo de Elrond, el Medio Elfo, pero Boromir exige llevar a cabo dicha misión él mismo. Aquel pedido fue aprobado por Denethor y por su consejo de ancianos en detrimento de las intenciones de Faramir; por ello, este último no tuvo otra alternativa que quedarse defendiendo a Gondor en los campos de batalla.
Las dos torres thumb|right|250px|Ilustración de Ithilien, lugar del encuentro entre Faramir y Frodo Bolsón, por Matěj Čadil.
Faramir se encontró por primera vez con los hobbits Frodo Bolsón y Samsagaz Gamyi en Ithilien, y reconoció en ellos a los «Medianos» mencionados en sus sueños. Faramir interrogó a Frodo sobre su misión y este reveló que había partido desde Rivendel junto con otros ocho compañeros. Asimismo, le preguntó recurrentemente por Boromir.
Una noche, mientras hacía guardia, Faramir descendió hasta el Anduin después de haber visto un bote llevado por la corriente del río. El bote contenía el cuerpo sin vida de su hermano, que había sido asesinado por los orcos.
En el refugio secreto de los montaraces de Ithilien detrás de la catarata Henneth Annûn, Faramir también le preguntó a Frodo sobre el Anillo Único, pero el hobbit trató de evadir el tema. Por lo tanto, llegó a la conclusión de que el hobbit llevaba consigo una de las grandes armas de Sauron, los Anillos de Poder. Sam accidentalmente habló del deseo de Boromir de poseer el Anillo Único y terminó revelando de este modo el objeto que Frodo estaba portando. Llegada esa circunstancia, Faramir mostró la diferencia entre él y su hermano: al contrario de lo que temían los hobbits, entendió que no debía utilizar dicha arma y si bien lo deseaba con mucha fuerza, logró controlarse. Sus palabras al respecto fueron:
Además, tras pasar por esta experiencia, Faramir se dio cuenta de la terrible tentación que su hermano había tenido que enfrentar y supo que Boromir, de haber tenido la posibilidad concreta de colocarse el Anillo Único, no habría sido capaz de oponer resistencia alguna a la seducción que el objeto habría ejercido sobre él. Faramir se convirtió, con estos sucesos, en el único ser humano —junto a Aragorn el montaraz del norte— que logró superar exitosamente la tentación del Anillo Único.
Finalmente, les dio provisiones y los dejó continuar con su misión. Sin embargo, juzgó necesario advertir a Frodo que su guía, Gollum, era una criatura traicionera y que un terror desconocido habitaba en Cirith Ungol, a donde este los conducía.
El retorno del Rey
A la mañana siguiente en Cair Andros, Faramir envió a su compañía hacia el sur para reforzar la guarnición ubicada en Osgiliath, en tanto que él y tres de sus hombres se encaminaban a Minas Tirith. Mientras transitaban este camino fueron perseguidos por los Nazgûl, servidores de Sauron, pero Gandalf acudió hacia ellos en su ayuda y espantó temporalmente a los espectros. Faramir llegó a Minas Tirith y allí relató su encuentro con Frodo y Sam al mago y a su padre. Denethor se disgustó sumamente con el hecho de que Faramir hubiese permitido a los hobbits intentar ingresar a Mordor con el Anillo, en lugar de llevarlos nuevamente hacia Minas Tirith para que fuese escondida la joya.
El lugarteniente de Sauron, el señor de los Nazgûl, condujo una fuerza mucho mayor a la de Gondor que partió de Minas Morgul y atacó Osgiliath. Después de que esta última fuese tomada, Faramir, que comandaba la defensa, decidió permanecer con la retaguardia para asegurarse de que la retirada hacia los Campos del Pelennor no conllevase ningún riesgo. Él resultó gravemente herido por una flecha haradrim y por el Puñal de Morgul del señor de los Nazgûl. Tras esto, todos los soldados de caballería de la ciudad acudieron en su ayuda y lo llevaron de vuelta a Minas Tirith.
Cuando Faramir arribó inconsciente a Minas Tirith, Denethor creyó que estaba fatalmente herido. Este pensamiento, sumado a una visión que había tenido en una palantir, hicieron que Denethor perdiera el juicio. Ordenó a sus sirvientes que construyeran una pira funeraria en la Casa de los Senescales para él y su hijo. Peregrin Tuk, que cumplía la función temporaria de sirviente de Denethor, alertó a Gandalf y a Beregond, uno de los Guardias de la Torre con quien había entablado amistad. Gandalf y este lograron detener justo a tiempo el inminente sacrificio de Faramir, mientras que Denethor, loco de pena, saltó en la pira ardiente y se quemó vivo.
Dos días después, cuando ya la batalla hubo terminado, Aragorn acudió en ayuda de Faramir y lo revivió con hojas de la planta athelas en las Casas de Curación. Durante los días siguientes, mientras aún se encontraba en plena recuperación en las Casas, Faramir conoció a la dama Éowyn de Rohan, hermana del rey Éomer de los Rohirrim. La belleza y el porte orgulloso de esta mujer, así como la pena que ella sentía por él, lograron que Faramir se enamorara. Éowyn siempre rechazaba sus avances, solo deseando ir a la guerra para encontrar el honor en la muerte, pero pronto la joven resignada correspondió al hijo de Denethor.
Faramir sirvió como senescal gobernante durante un breve tiempo y comenzó a preparar la ciudad para la llegada de Aragorn, quien era ahora el rey de Gondor. En el día de la coronación oficial, Faramir renunció a su cargo. Aragorn, sin embargo, anunció que mientras su linaje durara, Faramir y sus descendientes serían senescales de Gondor.
Además, Aragorn otorgó el título de «príncipe de Ithilien» a Faramir, quien se convirtió —junto al príncipe de Dol Amroth— en el nuevo comandante en jefe del ejército del rey Elessar. En una carta dirigida a un lector de El Señor de los Anillos, Tolkien escribió que los deberes de Faramir también incluían ser guardia residente del principal puesto de avanzada oriental de Gondor, reconquistando territorios perdidos y liberándolos de bandidos y orcos. Entre los lugares que debían ser saneados se destacaba Minas Morgul, la antigua ciudad gondoriana denominada «Minas Ithil» que Sauron había capturado y renombrado hacía mucho tiempo. Faramir también cumplía el tradicional rol del senescal, actuando como el consejero principal del rey y gobernando a Gondor en su ausencia.
Faramir estableció su residencia con Éowyn en Emyn Arnen, donde ambos tuvieron un hijo llamado Elboron. Después de la muerte de Faramir en el año 82 de la Cuarta Edad, su hijo lo sucedió en todos sus títulos. Barahir, nieto de Faramir, escribió Los Relatos de Aragorn, los cuales fueron transcritos en el Libro del Thain en forma abreviada por Findegil.
Características
En lo que respecta al aspecto físico, Tolkien escribió que Faramir se asemejaba en gran medida a Boromir, quien en La comunidad del anillo fue descrito como «un hombre alto de cara hermosa y noble, cabello oscuro y ojos grises, de mirada orgullosa y seria». Los miembros del linaje de los senescales eran conocidos por ser de apariencia y porte más noble que la mayoría de los habitantes de Gondor. Más aun, sobre Faramir se ha dicho que «por un azar extraño la sangre de Oesternesse le corre casi pura por las venas». Esta última característica fue descrita por Pippin:
La personalidad de Faramir se describe principalmente en los apéndices de El Señor de los Anillos.