La sublevación de la Escuadra de Chile fue un motín y movilización gremial protagonizada por el conjunto de la marinería de la Armada de Chile entre el 31 de agosto y el 7 de septiembre de 1931. El movimiento nació como protesta frente a una fuerte rebaja de salarios, que había sido decretada por el gobierno del vicepresidente Manuel Trucco, en medio de la crisis económica y política que atravesaba Chile a raíz de la Gran Depresión. La sublevación pasó por varias fases durante la semana que duró. Tras apoderarse de los buques y bases, la marinería presentó a las autoridades un petitorio, que el gobierno tramitó y negoció durante algunos días.

En el transcurso de las negociaciones, los sublevados engrosaron su petitorio con demandas cada vez más generales, y relacionadas con la crisis del país. Ya el día 4 de septiembre, tras el ultimátum del gobierno y en la víspera de ser atacados, los sublevados manifestaron abiertamente su deseo de que el movimiento adquiriera características de revolución social.

A partir del 5 de septiembre, los marinos comenzaron a ser atacados por fuerzas adeptas al gobierno, por lo que intentaron inicialmente sostener por algunos días una resistencia militar. Luego de sostener combates en Coquimbo y Talcahuano, las tripulaciones capitularon.

Antecedentes thumb|200px|Mujeres chilenas preparan ollas comunes, en 1932, como método solidario para combatir el hambre y la escasez. Situación económica

En agosto de 1931, los marineros de la Armada de Chile fueron informados de una rebaja salarial del 30 %, que el ministro de Hacienda, Pedro Blanquier, había aplicado a todos los funcionarios públicos, incluyendo a los de las fuerzas armadas. Esta merma se sumaba a otra vigente desde el año anterior, que había reducido los sueldos de la Armada en un 10 %, y a la pérdida definitiva de las bonificaciones adeudadas por concepto de períodos de instrucción en el extranjero.

La rebaja de sueldos estaba agravada por la pérdida del poder adquisitivo real, producto de la inflación, y por el desquiciamiento general de la economía chilena a raíz de la Gran Depresión.

La caída de las exportaciones, el derrumbe de los precios de los productos chilenos, la falta de liquidez y la alta deuda externa completaban el grave panorama. La situación económica era tan preocupante que un informe de la Sociedad de Naciones concluyó que Chile era el país más golpeado a nivel mundial por la coyuntura económica.

En tanto, se producía la migración masiva de los obreros de las oficinas salitreras nortinas, que abandonaban la pampa, debido al hambre y la falta de trabajo, dirigiéndose en su mayoría a la Zona Central del país.Lombardi Borgoglio, Juan. Historia de la cirugía en el Hospital de Iquique. En: Revista Chilena de Cirugía. Vol. 46- N° 4, agosto 1994, p. 443.Góngora, Mario. Ensayo Histórico Sobre la Noción de Estado en Chile en los siglos XIX y XX. Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2006 ISBN 9561118556, pp. 219, 220.

La situación ya había provocado la caída de la dictadura del general Carlos Ibáñez un mes antes, el 26 de julio de 1931.El impacto de la Gran Depresión en Chile (1929-1932). En (sitio web).

Tesis de manipulación política Algunos contemporáneos y autores posteriores consideraron que la Sublevación era fruto de la agitación e infiltración de elementos externos a la Armada. Esta tesis ofrecía varios posibles responsables. Pero la acusación más persistente y difundida es la que sindica al Partido Comunista de Chile como promotor en las sombras de todo el movimiento. Sin embargo, no fue el único sector político al que se responsabilizó de detonar la sublevación. La tesis que implicaba a los comunistas es solo una entre varias hipótesis lanzadas por las autoridades de la época. De manera que, en ocasiones, incluso una sola fuente oficial sindicó a grupos políticos de distinto signo, desde comunistas hasta nacionalistas ibañistas. Cada una de las tesis que explican el episodio como una manipulación también presentan algún nivel de debilidad lógica y probatoria, como se explicita a continuación.

Infiltrados en el Reino Unido

thumb|150px|Se acusó como responsables, alternativamente, a los comunistas, socialistas y a los seguidores del depuesto caudillo nacionalista Carlos Ibáñez del Campo. Ricardo Donoso y el entonces encargado de las negociaciones con los rebeldes por parte del gobierno, el contraalmirante Edgardo von Schroeders, secundado por el capitán de navío Luis Muñoz Artigas, consideraron decisiva la agitación a que habrían sido sometidos los marineros que fueron enviados a Davenport. Dicho destacamento había viajado al Reino Unido a hacerse cargo del acorazado Almirante Latorre, que estaba siendo modernizado. Según esta versión, políticos exiliados por el presidente Carlos Ibáñez, reunidos en el llamado Comité Revolucionario de París, habrían iniciado una campaña de propaganda entre la marinería. Entre los exiliados se encontraba, de hecho, el propio expresidente Arturo Alessandri, eterno rival de Ibáñez. Alessandri fue personalmente responsabilizado por Ventura Maturana, el jefe de la cuestionada policía política organizada por Ibáñez.Ricardo Donoso; Alessandri agitador y demoledor, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 1954..Edgardo von Schroeders; El delegado del gobierno y el motín de la escuadra, Impr. y Lit. Universo, 1933.Sebastián Jans, Militares chilenos. La deliberante década 1924-1933; patrocinado por Instituto Laico de Estudios Contemporáneos (ILEC), Santiago, 2004.

Apuntando a otro de los miembros del grupo de París, el general de ejército Tobías Barros Ortiz acusaba como instigador a Marmaduke Grove, oficial socialista de la aviación que protagonarizaría un golpe de Estado en junio de 1932. Pero esta acusación presenta una dificultad. El día que caía Ibáñez, 26 de julio de 1931, Grove llegaba a París después de vivir una larga odisea y escapar en una goleta tahitiana desde la isla de Pascua. Allí había permanecido confinado tras el llamado incidente del "Avión Rojo" de septiembre de 1930. Es decir que entre esa fecha y julio de 1931 Grove estuvo fuera de circulación.Tobias Barros Ortiz, Claudio Orrego Vicuña, Guillermo Blanco y María Ignacia Alamos, Testigos del siglo XX; Santiago, 1979.

Infiltración comunista Los oficiales navales de la época, como el ya citado Von Schroeders, responsabilizaban a un par de aspirantes a condestables que habían sido contratados en el mundo civil para llenar los cupos necesarios en el Almirante Latorre, tras el regreso del acorazado a Chile. Eran los cabos despenseros Manuel Astica y Augusto Zagal. Se les acusaba de ser agitadores profesionales del comunismo y de ser los instigadores del motín. Ambos se habían embarcado en Coquimbo, en mayo de 1931, tres o cuatro meses antes de que se iniciara la sublevación. Astica había pertenecido a la Unión de Centros Juveniles Católicos, donde conoció a líder sindical Clotario Blest, y había realizado alguna labor política y periodística en las oficinas salitreras del cantón Antofagasta.Simpson Trostel, Adolfo; Manuel Astica; El Mercurio de Valparaíso, p. C9, jun. 9, 1996. Díaz O., Enrique, Manuel Astica Fuentes, El Mercurio de Valparaíso, 5 de mayo de 1996,

Infiltración ibañista Por otro lado, existen ciertas posibles contradicciones en las versiones conspirativas. El mismo contraalmirante Von Schroeders deslizaba sospechas acerca de la supuesta acción intrigante de un exministro del recién derrocado gobierno nacionalista de Ibáñez: el almirante retirado Carlos Froedden, extitular de Interior, Guerra y Marina. Von Schroeders aseguraba que aquel oficial habría visitado localidades cercanas a Coquimbo antes y durante la Sublevación. El delegado del gobierno acompañaba sus acusaciones con comentarios antisemitas acerca del mal concepto que le merecía el carácter de los judíos, como el ex almirante Froedden.De acuerdo al testimonio de Von Schroeders, Froedden estaba o en un fundo en Ovalle o "alojado en una quinta en los alrededores (de Coquimbo)" (Edgardo von Schroeders; El delegado del gobierno y el motín de la escuadra, Impr. y Lit. Universo, 1933). Patricio Manns (1971) publicó fragmentos de un "Informe secreto" de Von Schroders al ministro de Guerra que hacía especial hincapié en sus sospechas hacia Froedden.

Así, Von Schroeders, simultáneamente, acusaba a los exiliados anti ibañistas —socialistas y alessandristas—, a un ministro ibañista y a los despenseros cercanos al comunismo. En la versión del almirante la sublevación aparece siempre como una contaminación exógena a la Armada, procedente de todo tipo de fuentes disímiles, que se habrían combinado en un mismo hecho.

Debilidades de las teorías thumb|250px|right|El acorazado Almirante Latorre, buque insignia de la Escuadra chilena en 1931. Estas tres versiones; la del Almirante Latorre infiltrado en Davenport, la de los dos cabos comunistas del Almirante Latorre y la de Froedden merodeando en Coquimbo; no explican el casi instantáneo apoyo que la Sublevación concitó en el resto de los buques, en diversos puertos y rutas, y en bases lejanas entre sí. Pues el motín no se concentró solo en el Latorre, sino que se extendió por Talcahuano, Valparaíso, Quintero y el resto de la escuadra estacionada en Coquimbo.

La teoría de la infiltración en Davenport por los exiliados anti-ibañistas no parece considerar que para agosto de 1931 Ibáñez ya había caído.

La teoría de las intrigas del almirante retirado Froedden se basa en rumores de su mera presencia en la provincia de Coquimbo, prejuicios raciales y argumentación ad hominem. Por otro lado, entre las primeras demandas de los marineros estaba exigir la extradición de todos los sospechosos de desfalcar las finanzas públicas. Éste era un reclamo común de la opinión pública y los petitorios sindicales en agosto de 1931, y se refería sobre todo a Ibáñez y al propio Froedden. A este último, de hecho, muchos lo creían fugado fuera del país.Von Schroeders cita los siguientes comentarios sobre Froedden: "[...] persona tan ambiciosa, con fuertes pasiones y profundos despechos, y por consiguiente, capaz de todo por llegar a recuperar su antigua situación".Constitucional y legalmente se deja escapar a los ladrones; pero nada se puede hacer por los trabajadores; periódico Justicia, Santiago, pág. 3, 22 de agosto de 1931. Citado por Jorge Canales Urriola; El otro fantasma de la Pampa: La ideología del estado frente al movimiento obrero salitrero de Tarapacá, entre 1930 y 1960 (tesis); Centro de Investigaciones Hombre en el Desierto, Universidad Arturo Prat, Iquique – Universidad de Tarapacá, Arica; Iquique – Santiago de Chile, Abril 2003 – Abril 2004.