Los guaiqueríes (también guayqueríes, guaiquerí, o en la literatura internacional waikerí) son un pueblo indígena de Venezuela, históricamente asentado en la isla de Margarita, la isla de Coche, la isla de Cubagua y el litoral del actual estado Sucre (Cumaná, Araya, Paria), así como —según un testimonio español de 1553— la serranía de la isla de Trinidad. Su etnónimo significa «hombre, gente» en varias lenguas caribes.

La lengua guaiquerí, perteneciente al tronco caribe, se extinguió hacia el siglo XVIII, y el pueblo es hoy hispanohablante, aunque conserva un rico sustrato de léxico y toponimia indígena. Según el censo de 2001, 2 767 habitantes de Margarita se autoidentificaron como guaiqueríes; el de 2011 registró entre 1 728 y 2 200, cifras que la propia comunidad considera muy inferiores a la realidad.

Etnónimo El término aparece documentado por primera vez en 1545, bajo la forma quayquiríes, en el juicio de residencia del licenciado Juan de Frías en Margarita. En las fuentes coloniales se usó como denominación genérica para diversos pueblos pescadores del litoral sur del Caribe, no solo para los antepasados de los actuales guaiqueríes. Cognados con el significado de «hombre» o «ser humano» se registran en toda la familia caribe, desde el kariña hasta el trío de la Amazonia.

Alexander von Humboldt recogió una etimología popular según la cual el nombre derivaría de la respuesta guaike, guaike («palo puntiagudo», es decir, el arpón) dada a los compañeros de Colón; los etnohistoriadores actuales lo vinculan en cambio con la voz caribe para «hombre». La grafía Waikerí, basada en una ortografía fonética, es frecuente en la literatura internacional, pero las propias comunidades reivindican la forma hispanizada Guaiquerí.

Lengua La lengua guaiquerí pertenecía a la rama costera o septentrional de las lenguas caribes y formaba parte del continuo dialectal choto maimur («la lengua de la gente»), junto con el chaima, el cumanagoto y el caraca de la costa central. Su cercanía con el kariña queda ilustrada por un episodio de 1550, cuando el capitán margariteño Juan de Salas, capturado por caribes insulares cerca de Puerto Rico, fue comprendido por sus captores en su propia lengua. Los misioneros Gumilla y Gilij la clasificaron como caribe en el siglo XVIII, y Loukotka la incluyó en el grupo tamanaco.

La hipótesis de Humboldt de un parentesco con los waraos quedó refutada por la serología: los guaiqueríes resultaron Diego-positivos (frecuencia del alelo DI*A de alrededor del 12 % en el Caserío Fajardo), como otros pueblos caribes, mientras que los waraos son Diego-negativos, lo que hace «prácticamente imposible» tal afiliación. Hacia 1799, ancianos de Cumaná dijeron a Humboldt que hacía cerca de un siglo que nadie hablaba la lengua.

Pese a su extinción, numerosas voces de origen guaiquerí siguen vivas en el español de Margarita y Sucre: topónimos como Pampatar («casa de sal»), Paraguachí («lugar en el mar») y Cocheima («lugar de venados»), y términos como guacuco, botuto y guarura (trompetas de concha), mara y mapire (cestos), manare y sebucán (utensilios para procesar la yuca), aripo (budare), cachapa o piache (chamán).

Historia

Época prehispánica La secuencia arqueológica neoespartana comienza con pescadores-recolectores precerámicos (concheros de ca. 2340 a. C. y ca. 1745 a. C.), seguidos por agricultores y alfareros arawakos (horizontes saladoide y barrancoide, ca. 100-420 d. C.). Los ancestros de los guaiqueríes, caribehablantes, agricultores y alfareros, llegaron desde la región del Orinoco y los llanos hacia 1000-1280 d. C. y terminaron por convertirse en el componente dominante, probablemente absorbiendo parte de las poblaciones anteriores, como sugiere la heterogeneidad genética de sus descendientes.

A fines del siglo XV los guaiqueríes habitaban Margarita, Coche y Cubagua y el litoral sucrense desde Cumaná hasta Paria. Eran pescadores, cazadores de tortugas y navegantes expertos que comerciaban pescado salado, perlas, sal de Pampatar y Araya, hojas de hayo, alfarería y cestería.

Período colonial Tras el primer contacto de 1498-1499, los guaiqueríes comerciaron perlas con los pobladores de Nueva Cádiz (Cubagua) y, a diferencia de la mayoría de los pueblos indígenas de Venezuela, no fueron sometidos a encomienda: las cédulas reales los declararon reiteradamente vasallos libres y el rey se dirigía a ellos como «mis caros, nobles y leales guaiqueríes». Sus flecheros, célebres por sus flechas envenenadas, sirvieron en milicias que defendieron las islas frente a corsarios y potencias rivales: los franceses en Cubagua (1528), Lope de Aguirre (1561), John Burg (1593), William Parker (1601), los holandeses en Araya y La Tortuga (décadas de 1620-1630) y William Jackson (1642). Por estos servicios fueron honrados con el trato de hidalgos y «caballeros».

Sus comunidades se organizaron como pueblos de doctrina y más tarde como resguardos con cabildos, alcaldes y regidores propios, y litigaron con éxito por sus tierras y aguas durante todo el período colonial.

La figura colonial más célebre de la etnia es el mestizo Francisco Fajardo, hijo de la cacica Isabel (nieta del cacique Paraguarime y de Charamaya, señor caraca del valle de Maya). En 1560 Fajardo fundó el poblado de San Francisco en el valle de los Toromaimas; testimonios coloniales y una cédula real de Felipe II de 1563 lo consideran la primera fundación de la actual Caracas. Fajardo fue ejecutado en Cumaná en 1564 por el alcalde Alonso Cobos.

Guerra de independencia Durante las guerras de independencia los guaiqueríes se sumaron a los patriotas de Juan Bautista Arismendi y tripularon la Flota Sutil republicana; Mariano Montilla elogió el «inagotable plantel de excelentes marineros, los guaiqueríes». Numerosos guaiqueríes cayeron en la batalla de Matasiete (31 de julio de 1817) y en el Fuerte de Juan Griego, y su heroísmo inspiró el nombre del estado Nueva Esparta. El propio Pablo Morillo reconoció en un parte de 1817 que el heroísmo del contingente guaiquerí había sido una pieza decisiva de la defensa insular.

Siglos - En los siglos y los guaiqueríes siguieron siendo un pueblo de pescadores, marineros, alfareros (El Cercado, Manicuare), tejedores de hamacas y buzos perleros: un grupo de buzos guaiqueríes trabajó incluso en los perlarios del mar Rojo en 1934-1935. Defendieron sus tierras comunales hasta que la ley de resguardos de 1904 las dividió (solo El Poblado escapó al reparto, por influencia del político José Asunción Rodríguez).

En el censo de 2001, 2 767 margariteños se autoidentificaron como guaiqueríes (86 % de ellos en el Caserío Fajardo de Porlamar); el de 2011 registró entre 1 728 y 2 200, mientras la comunidad reclama cifras muy superiores (unos 15 000 solo en el Caserío Fajardo según un padrón comunal de 2015) y atribuye la diferencia al subregistro. Hacia 2009, alrededor del 90 % de los unos 20 000 pescadores de la flota artesanal de Margarita eran guaiqueríes o descendientes suyos. Se mantienen oficios tradicionales como la extracción de guacucos y pepitonas, la salazón de pescado, la alfarería de El Cercado y Manicuare y el tejido de hamacas, y un fuerte sentido identitario expresado en la frase guaiquerí rajao («guaiquerí de pura cepa»).

Economía La economía guaiquerí se basaba primordialmente en la pesca, la recolección de moluscos y la navegación, actividades que siguen definiendo la vida de sus descendientes en Margarita. Eran expertos pescadores, cazadores de tortugas y buzos perleros.

Practicaron también la agricultura de roza y quema, aprovechando la fertilidad de valles como los de Arichuna (San Juan Bautista), Arimacoa (Tacarigua) y Charaima (El Valle del Espíritu Santo), así como zonas como La Sabana de Paraguachí y La Mira. Entre sus cultivos destacaban el maíz, la yuca amarga (procesada en budares para hacer casabe), la batata (chaco), la auyama y el ají.

Como diestros marinos, navegaban en sus piraguas (canoas monóxilas) por todas las costas del oriente y centro de Venezuela, e incluso remontaban el río Orinoco, estableciendo extensas redes de trueque con otras etnias. Intercambiaban pescado salado, perlas, sal extraída de las salinas de Pampatar y Araya, hojas de hayo, alfarería y cestería. Su organización política y económica estaba regida por caciques y cacicas, entre los que destacaron figuras como Charaima y la cacica Isabel, madre del capitán poblador Francisco Fajardo.

Cultura y religión Los guaiqueríes practicaban un sistema de parentesco con preferencia por el matrimonio entre primos cruzados y residencia matrilocal; el liderazgo era tribal, sin poder coercitivo, y las mujeres podían ejercer la jefatura, como la célebre cacica Isabel. La pesca, la construcción de canoas y la cestería (mara, mapire, manare, sebucán) eran tareas predominantemente masculinas; la alfarería —modelada por enrollado, cocida a cielo abierto y a menudo con engobe rojo—, el hilado del algodón y el tejido de hamacas, femeninas.

Durante los tres primeros siglos de colonia los guaiqueríes resistieron en gran medida la evangelización y mantuvieron sus cultos ancestrales en lugares como la cueva del cerro El Piache, descrita por el obispo Abbad y Lasierra en 1773. Solo en torno a las guerras de independencia incorporaron a la Virgen del Valle a su propio panteón: según la tradición, los guaiqueríes la vieron atender a los heridos en el campo de Matasiete. Los investigadores interpretan este proceso no como sincretismo sino como «apropiación cultural»: la extracción de la Virgen de la cosmología cristiana y su inserción en el panteón autóctono. Los guaiqueríes la llaman «Virgen Patriota» o «Reina Guaiquerí» y la celebran el 9 de septiembre, «Día del Guaiquerí», desde 1952.

Véase también Francisco Fajardo Virgen del Valle Batalla de Matasiete Nueva Esparta Tacarigua

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos Fundación José Joaquín Salazar Franco (Cheguaco) Instituto Caribe de Antropología y Sociología

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