thumb|Armas de la Edad del Bronce. Un arma es una herramienta para la caza y la autodefensa, y puede ser utilizada contra seres humanos en tareas de ataque, defensa y destrucción de fuerzas o instalaciones enemigas, o simplemente como una efectiva amenaza. Un arma es por tanto un dispositivo que amplía el alcance y la magnitud de una fuerza.AKSHOY, Paul y otros, Engineering Mechanics and Strength of Materials, Prentice Hall of India, 2005, pág. 215. (ISBN 8120326113), vid. también este enlace. Según otra interpretación, podrían definirse como los dispositivos más sencillos que utilizan ventajas mecánicas para multiplicar una fuerza.ASIMOV, Isaac; Understanding Physics, Barnes & Noble, Nueva York, 1988, pág. 88. Vid. la referencia online. En ataque, las armas pueden ser utilizadas como un instrumento de coacción, por contacto directo o mediante uso de proyectiles. Estas herramientas, por tanto, van desde algo tan sencillo como un palo afilado a un complejo aglomerado de tecnologías, como un misil balístico intercontinental. En sentido metafórico, cualquier cosa capaz de causar un daño puede ser entendida como arma, y en este sentido se interpreta el desarrollo de la guerra psicológica durante las guerras del . Como ejemplo: los aviones Junkers Ju 87, conocidos como «Stukas», activaban sus bocinas en los bombardeos en picado para inducir temor a sus enemigos.

Más recientemente, se han diseñado armas no letales, diseñadas para ser utilizadas por grupos paramilitares, fuerzas de seguridad o incluso tropas en combate, y cuyo objetivo es provocar daños suficientes para neutralizar a un adversario sin causarle la muerte y minimizando su impacto sobre el medio ambiente.Actas del Congreso de los Estados Unidos, págs. 115-126. En la práctica, se entiende que cualquier elemento capaz de dañar podría ser considerado un arma (aun cuando esta no fuera su principal función), dependiendo de las circunstancias y fines con que se la utilice. Criterio similar es el utilizado en la Ciencia del Derecho, donde el puño, pese a no ser su función inmediata la de dañar, puede llegar a ser considerado un arma. Sin embargo, según el Derecho penal vigente en muchos países, un objeto no puede ser considerado como arma si no fue creado con las funciones específicas de ataque o defensa. Por ejemplo, la legislación española establece que:

thumb|Bayonetas, espadas y arma de fuego.

Concepto teórico

Definiremos de un modo genérico a un arma como aquel objeto o instrumento que sirve para atacar o defenderse. La función básica del arma no ha cambiado desde la antigüedad. Las armas hacen una o más cosas de entre las siguientes: Concentrar presión: el borde afilado de una piedra rota o un palo puntiagudo aplicarán más fuerza por unidad de área y hará mucho más daño que el lado sin filo o punta. La dureza del material determina la capacidad de aplicar o resistir la presión. Energía acumulada: un objeto acumula energía cinética mientras la persona lo acelera y libera esta energía, en un lapso de tiempo más corto, sobre el blanco; de esta manera amplifica la potencia del objeto y el poder de la persona. Fuerza proyectada: una piedra lanzada o un palo largo permiten dañar a un adversario desde cierta distancia. El daño se deriva de la energía cinética acumulada en el trayecto, dispersada en el momento del impacto.Este es el mismo principio físico con que se diseñan armas contemporáneas, como las balas de punta hueca. Por otra parte, las armas modernas pueden combinar varios de estos factores para causar mayor destrucción (Véase la lista de armas según tipo al final del artículo).

Las armas pueden ser ofensivas -adecuadas para que la transformación de energía recaiga sobre un objetivo-, o defensivas, dirigidas a neutralizar, evitar o al menos absorber parte de la energía que un enemigo pueda concentrar sobre nosotros. Más adelante se analizan con mayor detalle según criterios más específicos.

Armas prehistóricas

thumb|Un conjunto de artefactos neolíticos, compuesto por brazaletes, hachas, formones, y herramientas para pulir. miniaturadeimagen|El arqueólogo Hartmut Thieme con una Schöninger Speere.

La observación de otras especies de mamíferos superiores, como los chimpancés, ofrece la posibilidad de observar el uso rudimentario de herramientas, y las armas no escapan a esta definición.Jill D. Pruetz1 y Paco Bertolani, "Los chimpacés de la sabana, Pan troglodytes verus, cazan con herramientas", publicado en Current Biology, 6 de marzo de 2007. Craig Stanford, experto en primates y profesor de antropología en la Universidad del Sur de California ha sugerido que el descubrimiento de "lanzas" rudimentarias -esto es, palos más o menos afilados- por parte de los grandes simios se puede evidenciar, por analogía, el descubrimiento de las primeras armas utilizadas por la humanidad, hace alrededor de cinco millones de años.Rick Weiss, "Observaciones sobre chimpancés que fabrican sus propias armas", publicado en The Washington Post, el 22 de febrero de 2007. De un modo natural, por tanto, los palos y las estacas afiladas han compuesto el primer arsenal de la humanidad, y es más que probable que se utilizasen también como proyectiles, junto a piedras pequeñas. Estas herramientas pudieron haber sido muy útiles para el ser humano cuando su propia evolución biológica le hacía más lento, más torpe, más pequeño o más débil que otras criaturas con las que competía por los recursos. Efectivamente, en la competencia contra animales provistos de cuernos, garras, colmillos afilados o una piel impenetrable, las armas deben considerarse como una herramienta muy beneficiosa para la supervivencia de la especie humana, quien por otra parte pronto recurrió a esas defensas naturales para perfeccionar su propio armamento. De cualquier modo, las hachas de piedra son las primeras armas humanas desarrolladas específicamente para causar un daño mediante un contacto directo, utilizadas como un amplificador sencillo de energía. Los primeros proyectiles de los que se tiene una datación fiable son ocho lanzas de madera, de entre 1,80 y 2,30 metros hechas de pino, llamadas Schöninger Speere, que se estima fueron construidas hace 400.000 años."Lower Palaeolithic hunting spears from Germany", por THIEME, Hartmut; en Letters to Nature, Nature n.º 385, 807 - 810, del 27 de febrero de 1997; doi:10.1038/385807a0 ; Vid. la edición online. Estas ocho lanzas fueron encontradas en Schöningen, en Alemania (entre 1995 y 1998) por un equipo dirigido por Hartmut Thieme. Fueron analizadas hasta llegar a la conclusión de que desde un punto de vista aerodinámico eran perfectas. Fueron construidas por artesanos muy hábiles que tuvieron en cuenta el centro de gravedad para que la lanza se desequilibrase lo menos posible durante el vuelo y que a la vez fuera fácil de lanzar. Pusieron la punta un poco más pesada que la cola, por lo que el centro de gravedad no estaba exactamente en medio sino ligeramente desplazado hacia delante.Corbella, J., Carbonell, E., Moyà, S., Sala, R., Sapiens, Edicions 62, s. a., labutxaca, España, 2010, pág 100 Hace aproximadamente 250.000 años se empezó a utilizar el fuego para endurecer las puntas, y las primeras piedras talladas manualmente como punta de lanza se han datado alrededor del 80.000 a. C. Veinte milenios más tarde, el arco y las flechas supusieron una revolución en la tecnología armamentística, al multiplicar la fuerza ejercida reduciendo además el esfuerzo muscular del usuario."los arcos, con flechas de hueso, tienen una edad estimada de 60.000 años..." La primera jabalina conservada debió utilizarse hacia el 42.000 a. C. Durante la etapa Paleolítico, se empezaron a utilizar dardos, más precisos que las flechas, y el átlatl -un arma utilizada como propulsor de lanzas- más antiguo hallado ronda los 27.000 años.

Armas de la antigüedad

thumb|Una balista montada en un carro, tirado por catafractas acorazadas (circa 400 d.C.).

Las armas de la antigüedad ofrecían numerosas ventajas sobre sus precedentes prehistóricos, con mejoras significativas en cuanto a sus materiales y técnicas de uso, así como por su mayor durabilidad. El aprendizaje de la fusión de los metales convirtió a los herreros en figuras muy importantes en todas las comunidades humanas, y parte de sus atributos mágicos se debían a la revolución tecnológica que representaban las espadas de hierro, los escudos y la armadura personal. De este refinamiento técnico se siguió un mayor refinamiento táctico, de modo que empezaron a diseñarse armas para fines específicos, como la alabarda o el casco. La difusión de la rueda y la equitación, paralelas al desarrollo metalúrgico, forjaron la primera unidad militar compuesta, el carro de guerra, cuya invención se fecha alrededor del y cuyo uso tuvo su clímax en torno al (véase la Batalla de Qadesh). La formación de unidades montadas en esta época supuso la creación de un paradigma militar, la caballería, que perviviría hasta bien entrado el .

Armas de la Edad Media

150px|thumb|Un caballero con armadura; ilustración de un libro alemán, publicado en 1483.

El fin de la antigüedad en Europa, definido por el Gran Cisma y la difusión de la sociedad feudal, vino aparejado a una nueva revolución en los armamentos: Por un lado, mediante la construcción de grandes edificaciones defensivas, y por otro, con el perfeccionamiento de armas de asedio. La caballería adquiere un valor de estatus social. La nobleza se identifica con la fuerza militar -el Caballero feudal-, y ocupa junto a la monarquía y el clero la posición dominante en la estricta jerarquía feudal. Este modelo sociocultural, que pervivió durante siglos, va a cambiar hasta propiciar el llamado Renacimiento, definido también por la aparición de la pólvora, que planteó un paradigma completamente nuevo en la estrategia militar.

Armas de la Edad Moderna

La pólvora, fue introducida en Europa desde oriente cerca del año 1200, marcó el inicio de una nueva revolución bélica. Prescindiendo de la fecha de aparición de la pólvora, existen pruebas fidedignas del uso de armas de fuego, en las luchas de la Reconquista de la península ibérica por parte de los Reinos cristianos contra los Califatos árabes. Las crónicas hablan de "tiros de trueno" en los Sitios de Algeciras (1342), Orihuela (1.331), Baza (1.312), y especialmente en el Condado de Niebla (1.257), y toma de Zaragoza (1.118).

Durante el Renacimiento se van perfeccionando armas como la bombarda, la culebrina o la espingarda. La guerra adquiere un carácter completamente nuevo, surgiendo en consecuencia nuevos tipos de barcos, como el galeón o el bergantín. El progresivo refinamiento de esas armas de asedio redundaron en la aparición de armas de fuego de uso personal, un elemento clave, para los conquistadores españoles hacia la era de los descubrimientos. Esta tecnología afectó decisivamente la historia del mundo a nivel intercontinental.

thumb|320px|Los desastres de la guerra, n.º 33: «¿Qué hay que hacer más?». Francisco de Goya refleja en su obra gráfica la brutalidad y barbarie a que se llegó en la Guerra de la Independencia Española.