San José, llamado frecuentemente San José de Bellavista y más correctamente San José de Tecapa, su nombre fundacional, es una localidad peruana, capital del distrito homónimo ubicado en la provincia de Pacasmayo en el departamento de La Libertad.

Se encuentra situado en la Costa Norte del país, en el valle del río Jequetepeque, al pie del cerro San José y sobre un tablazo circundado por una fértil campiña.

Su territorio abarca 183 km² y está conformado por dos pueblos, tres centros poblados y dieciséis asentamientos humanos y caseríos. En él reside una población de 11.504 habitantes. Por el Norte limita con el distrito de Guadalupe, por el Oeste y el Noroeste con el distrito de Jequetepeque, por el Noreste y el Este con la provincia de Contumazá (Cajamarca), por el Sur y el Sureste con el Distrito de San Pedro de Lloc y por el Suroeste con el distrito de Pacasmayo. Es el tercer distrito más grande de la provincia y el único de ellos que no posee litoral.

El distrito fue creado por decreto supremo del 21 de junio de 1825 dado por el libertador Simón Bolívar. Años más tarde, fue reafirmado como distrito, el 2 de enero de 1857, durante el gobierno de Ramón Castilla y Marquesado, que dictó la Ley Nº 12.301.

La población de San José de Bellavista, su capital, lugar desde donde se administra todo el distrito, se originó a mediados del , colonizado por mestizos, castizos, indios y criollos pobres provenientes del pueblo de Jequetepeque a consecuencia de los desastres naturales.

Los colonos formaron un pequeño poblado al que denominaron San José de Tecapa (nombre que en los albores de la independencia sería cambiado por San José de Bellavista). En pocos años, sus tierras se convirtieron en una estancia y luego pasaron a manos del convento de Guadalupe, en la administración de la Orden de San Agustín. El padre agustino Fray Antonio Caballero de Barrera, luego de una ceremonia cristiana, refundó el pueblo de San José de Tecapa en uno de los cálidos días de verano de 1769.

En el antiguo territorio del distrito de San José también existieron importantes pueblos, como Tecapa, Cosquepón, Cosque, Ñampol y Cultambo.

En la actualidad, San Martín de Porres es el segundo poblado más importante del distrito, seguido por La Portada de la Sierra.

El distrito y, particularmente, el pueblo de San José fueron partícipes de hechos históricos como la Guerra del Pacífico, además de ser tierras de héroes y literatos.

También cuenta con importantes zonas arqueológicas, el bosque El Cañoncillo y hermosas campiñas.

Con su clima cálido y templado durante todo el año, es un lugar excelente para la salud.

Toponimia

Los primeros pobladores que se asentaron en las tierras del curaca Tecapec (Tecapa), provenían del pueblo Jequetepeque, los colonos trajeron consigo a su Santo Patrón , “San José Patriarca” que veneraban en su grupo del ayllu. ES así como En honor a su santo patrón bautizaron al pueblo con el nombre de San José de Tecapa, a Tecapa, que es la castellanización de Tecapec; el cacique que en alguna época fue propietario de estas tierras. Años más tarde en época de la independencia para adelante rebautizaron al pueblo con el nombre de San José de Bellavista, en honor a la independencia, pues se habla de una frase que exclamaron los antiguos sanjosefanos: “La vista de San José será aún más bella si nos encaminamos hacia la libertad”. Este nombre se mantuvo desde 1820 hasta mediados del , hasta que este se pierde en el tiempo, para que simplemente se diga el pueblo de San José.

Historia de San José

Época prehispánica

Las tierras del actual pueblo de San José formaron parte del territorio de los caciques Tecapa y kos-Kon, los entierros y cerámicos hallados en las faldas del cerro San José lo confirman Es muy probable que el cerro San José fuera un lugar de adoración por los antiguos pobladores del valle, sin embargo no se tienen pruebas que haya sido un lugar de asentamiento humano.

Época virreinal

left|thumb|150px|Religiosos Padres Agustinos

A inicios del virreinato el territorio del actual pueblo de San José se encontraban inhabitadas , hasta que pasaron a formaban parte de la encomienda de Cherrepe, la cual fue dada al capitán español Francisco Pérez de Lezcano en 1550.Para entonces Tecapa era el pueblo más cercano. Al morir Francisco Pérez de Lezcano las tierras pasan a manos de los Padres Agustinos, que aceptan el establecimiento de los moradores que jequetepeque, que fundarían el pueblo de San José de Tecapa.

Fundación del pueblo de San José Los primeros pobladores de la actual capital distrital (San José) eran pobladores del pueblo de Jequetepeque, formando parte del ayllu. Siendo mestizos y criollos con fuertes tradiciones españolas. Las fuertes lluvias torrenciales de los primeros años del siglo XVII afectaron gravemente al pueblo de Jequetepeque y por ende al grupo mencionado, es así como deciden separarse e ir en busca de nuevas tierras que colonizar y cultivar.

Asentándose en la faldas del actual cerro San José, desde eso momento se convirtieron en colonizadores de esas tierras, bajo el resguardo de la fe cristiana. Los colonos bautizaron al nuevo poblado con el nombre de San José de Tecapa en honor al santo de su devoción y al cacique de la zona.

Pero pocos años después el español Pedro de Alvarado con el apoyo de la corona adquiere las tierras de San José de Tecapa, esto fue rechazado por los colonos quejándose ante el corregimiento de Trujillo, llevando juicio a Pedro de Alvarado, sin embargo la sentencia le fue favorable a Alvarado teniendo que compartir parte de las tierras además de la creación de una hacienda donde también se realizarían obrajes. Para entonces el pueblo aun era considerado un pueblo de mestizos y criollos de bajo estatus.

El 9 de diciembre de 1761 El virrey don Manuel de Amat y Junyent expide un decreto para que se cumpla la disposición del 31 de agosto de 1758 del señor José Antonio Manso de Velasco conde de Super Unda, para que las tierras de San José de Tecapa pasen a poder del Convento de Guadalupe (agustinos). Los hijos de Pedro de Alvarado ante tan alto mandato decidieron ceder la hacienda al convento de Guadalupe. Para los colonos sanjosefanos les fue más conveniente así que apoyaron el mandato. Los Padres Agustinos tomaron posesión y administraron eficazmente las tierras, la relación entre los colonos y religiosos fue buena permitiendo expandir las zonas de cultivo. thumb|left|250px|Pedro de Alvarado, español dueño de las estancias de San José y Tecapa.

Las estancias de “San José de Tecapa” y “Tecapa la Vieja”

Pocos años después de la fundación de San José de Tecapa, el español Pedro de Alvarado, radicado en Trujillo adquiere las tierras de San José con el apoyo de la corona española, además de que ya era propietario de las tierra de Tecapa. A estas tierras las denomina estancia de San José de Tecapa, el rechazo de los pobladores fue inmediato, se oponían al ambiente de maltrato e injusticia que se darían a los indios mitayos de las parcialidades yengle, totero y otras, de tratarlos de la misma manera de los indios comunes, desconociendo su condición de mestizos, españoles pobres e indios adoctrinados, además de no respetar las tierras que les fueron asignadas.

La protesta se intensificó, sin embargo, al saber los pobladores de que no podían competir con el poder del español Alvarado y su influencia, decidieron llegar a un acuerdo. Se respeta solo una parte de las tierras colonizadas, además de que podían trabajar de jornaleros asalariados en la estancia y podían pastar su ganado en todas las tierras que la conforman. A pesar del acuerdo pactado, los pobladores tuvieron muchas riñas y problemas con los indios de las parcialidades que eran traídos a trabajar a la estancia, también los indios del poblado tenían riñas con los de las parcialidades vecinas, además de negarse a pagar el tributo.

La población fue creciendo entre autóctonos y foráneos, siendo la población autóctona en su mayoría mestiza, además de una considerable población de españoles jornaleros, indígenas doctrinados y comunes, muchos de ellos fueron siervos de españoles. El crecimiento poblacional fue constante hasta cuando se dio el gran fenómeno del niño de 1728, esto llevó al descenso poblacional de la zona, los indios fueron los más afectados, siendo trasladados gran parte de ellos a las poblaciones vecinas.

Pocos años después la estancia desaparece y las tierras vuelven a poder de los pobladores autóctonos, que serían mestizos y españoles en su mayoría, también existían indios pero en realidad tenían las características culturales de un mestizo y muchas veces lo eran, pero no los reconocían así, ante esto muchos de ellos ya se definían como mestizos debido a que ya se empezó a respetar el derecho del mestizo en este siglo.

Refundación del pueblo de San José

En 1768, Los sanfosefanos estaban cansados de las promesas de las autoridades españolas de darle una fundación formal al poblado, para hacer valer los derechos y beneficios que traían, las carencias y los desastres fueron constantes, como el fenómeno del niño de 1728 que casi hizo que los pobladores abandonasen sus tierras y regresaran a Jequetepeque, pueblo que abandonaron hacía más de un siglo, por el mismo problema.

En ese mismo año de 1768 una comisión de sanjosefanos, se pone rumbo hacia Trujillo, encabezada por el castizo Alfredo de Ortiz apodado el tuerto, que además estaba acompañado por el padre agustino fray Antonio Caballero de Barrera. La misión era exponer al corregidor las carencias que sufría el pueblo y el pedido de los pobladores de darle fundación formal y cristiana al poblado de San José de Tecapa. Las autoridades españolas de Trujillo, dejan el caso en manos de las de Saña, finalmente los sanfosefanos solicitan una fundación simbólica más que formal y el reconocimiento de sus derechos como mestizos, algo que recientemente se daba, afirmando no ser un pueblo de indios y además de sufrir el ambiente de crueldad de los españoles hacia las parcialidades indígenas de San Pedro de Lloc y Jequetepeque que trabajaban en la estancia.

Las autoridades acceden al pedido de los sanfosefanos recién al siguiente año, permitiendo que el fraile agustino Antonio Caballero de Barrera, hiciera los preparativos para refundar y reorganizar la población. Como se sabe en el verano de 1769 se inicia la ceremonia de refundación, Fray Antonio unos día antes mandó cortarles las ramas a un pequeño árbol que se encontraba en el centro del poblado, dejándolo como un tronco, luego hizo un tajo en su vértice superior, que era símbolo de la justicia real. A la mañana siguiente Fray Antonio Caballero de Barrera se dirigió hacia la picota o tronco, hacia su alrededor se encontraban los pobladores, entre ellos destacan Alfonso de Ortiz, Alfredo de Ortiz, Pedro Molina, Leonardo de Ahumada, el indio Mateo Paira, etc. También se encontraban indios yengle, los padres agustinos de Guadalupe, cura y vicario Julián de Texada y Gastelumendí y el doctrinero de Jequetepeque, quien hizo la ceremonia religiosa.

Ante el silencio de los presentes, Fray Antonio tomó la espada de su amigo el capitán Antero de López y proclamaba a los cuatro vientos la refundación del poblado, repitiendo en voz alta este poblado está al servicio de Dios y el rey y luego aún más fuerte repetía aquí se funda el pueblo de San José de Tecapa, vengan e inténtenme si no están de acuerdo, así desafiando aquella persona que se opusiese.

Una vez conseguida la uniformidad de criterio, se acercó al rollo y levantó la espada, empezando a herirlo de arriba abajo, descortezándolo en parte. Con esto se demostró que todos los pobladores estaban en posesión de estas tierras en nombre del Rey y con el consentimiento de las autoridades del partido de Saña así declaró refundado el pueblo. Como la fundación fue simbólica no se redactó un acta, se dice que solo tallaron sus iniciales en el tronco o rollo.