Josefina Vicens (Tabasco, 23 de noviembre de 1911 - Ciudad de México, 22 de noviembre de 1988), conocida también por sus seudónimos Pepe Faroles,Chico, Lumbrera (20 de julio de 2009). La Jornada, ed. «Josefina Vicens, llamada Pepe Faroles». p. a45. Consultado el 3 de diciembre de 2018. José García y Diógenes García,Lorenzano, S. (2007). «Hay que inventarnos. Mujer y narrativa del siglo XX». En Lamas, M. Miradas feministas sobre las mexicanas del siglo XX. Fondo de Cultura Económica. p. 443. fue una novelista, periodista, guionista de cine y feminista mexicana.Trejo Fuentes, I. (26 de noviembre de 2011). Siempre!, ed. «(Re)encuentro con Josefina Vicens». Consultado el 3 de diciembre del 2018.Gil, E. (26 de noviembre del 2006). Fondo de Cultura Económica, ed. «El vacío siempre lleno». Consultado el 3 de diciembre del 2018. Aunque algunos estudios vinculan a la autora con La Generación del Medio Siglo debido a sus años de producción, se le considera una escritora inclasificable.Salas Gutiérrez, V. La novedad narrativa en Josefina Vicens. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2007. pp. 4-19.Vela Sánchez, M. H. Entre la creación y el oficio. Análisis de la obra reunida de Josefina Vicens. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2018, p. 153.
Biografía
Primeros años Hija de Sensitiva Maldonado Pardo, maestra tabasqueña, y de José Vicens Ferrer, comerciante español originario de las Islas Baleares, Josefina Vicens nació en Villahermosa (Tabasco) el 23 de noviembre de 1911. De su familia materna heredó el hábito de la lectura; su abuelo materno, Constantino Maldonado, incluso llegó a publicar. Por otra parte, atribuyó su taurofilia a una herencia proveniente de su abuelo paterno, a pesar de no tener contacto con su familia paterna sino muchos años después, cuando acompañó a José Vicens a recorrer España en 1947. Josefina fue la segunda de "5" hijas, menor que su hermana Lourdes y mayor que sus hermanas Amelia, Isabel y Gloria.González Dueñas, Daniel; Toledo, Alejandro (1986). Josefina Vicens: la inminencia de la primera palabra. Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Difusión Cultural, Dirección de Literatura. ISBN 978-968-837-897-7.Lojero Vega, Norma. Josefina Vicens. Una vida a contracorriente…sumamente apasionada. Universidad Autónoma de México, 2017. p.29-31. En 1917, a la edad de seis años, se desplazó junto con su familia a la Ciudad de México, donde concretó sus estudios y sus primeros trabajos.
Juventud y formación Josefina Vicens solamente acabó sus estudios de primaria para, posteriormente, estudiar una carrera comercial de dos años de duración que ella concluyó en uno solo. A pesar de que Vicens considerase no tener cultura académica, no sólo tuvo acceso a los libros en su ámbito familiar; también tuvo una gran voluntad autodidacta para aprender de su experiencia vital y establecer diversos vínculos con la cultura y con la lectura:
Tiempo después fui a clases universitarias, de oyente: a las de Edmundo O'Gorman (filosofía de la historia), a las de Sergio Fernández (literatura)... Mi cultura se concreta a lo que he leído, a lo que he observado, a lo que he vivido. Yo me considero una persona culta, pero por la vida, por lo que he leído. En la vida aprende uno mucho y hay diferentes accesos a la cultura, por lo académico o por lo vital, lo que a uno le va enseñando la vida.
Frente a la necesidad de independencia, consiguió su primer trabajo antes de los quince años como secretaria en las oficinas de Transportes México-Puebla. A partir de este primer empleo, Vincens se desplazó muy pronto hacia los cargos públicos. De este modo, se adentró en el mundo laboral a mediados de 1920, como muchas mujeres; en esta década, consolidaron un papel importante en los trabajos productivos, movidas por la necesidad económica pero también por una búsqueda de independencia. Este ingreso al mundo laboral también abrió las puertas a las mujeres en el ámbito sindical; sin embargo, su participación siguió siendo muy limitada, y sus demandas empezaron a tener aprobación y fuerza hasta la entrada de Lázaro Cárdenas al poder, entre 1934 y 1940.Monteón González, Humberto; Riquelme Alcántar, Gabriela María Luisa (enero de 2007/abril). «El presidente Cárdenas y el sufragio femenino» (PDF). Espiral, Estudios sobre Estado y Sociedad. Última revisión: 3 de diciembre de 2018
Activismo y cargos públicos A muy temprana edad, después de cumplir los quince años, Vicens comenzó a trabajar como secretaria del primer jefe del Departamento Agrario, Ángel Posada; allí, se ganó el apodo de “La Peque”. Este puesto le permitió conocer la situación campesina y tener una conexión con ella. Posteriormente, entró en contacto con la Confederación Nacional Campesina, en la cual desempeñó el cargo de Secretaria de Acción Femenil (SAF), desde la que luego se crearon las Ligas Femeniles.Vela Sánchez, M. H., La pasión por la existencia en El libro vacío de Josefina Vicens, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México, 1990, p. 5. Además de esta experiencia, también fue secretaria del director del Hospital General La Castañeda, el doctor Alfonso Millán; sin embargo, a pesar de su interés por muchos de los pacientes, no pudo soportar muchos casos y no duró más de un año. Posteriormente, adquirió mayor experiencia política trabajando en la Cámara de Senadores como secretaria de León García.
En el ámbito del activismo sindical mexicano, perteneció a la Secretaría de Acción Femenil de la Federación de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), junto a Gloria Barrera, Estela Jiménez Esponda, María del Refugio García y Francisca Zárate; en conjunto, demandaron la igualdad de condiciones en el ámbito laboral, civil y político para las mujeres, así como la misma condición de oportunidades que los hombres.
En 1946, ingresó como secretaria taquimecanógrafa al Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC), donde ocupó un empleo administrativo, como secretaria del Oficial Mayor; años más tarde, ella misma desempeñaría este cargo. También se integró como miembro de la Sección de Autores, donde empezaría a escribir sus primeros guiones, tanto por voluntad como por encargo.
En el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, conocería a quienes se convertirían en amigos cercanos, como la continuista y después realizadora Matilde Landeta y, tiempo después, a Julio Alejandro, a José “El Perro” Estrada y a Gonzalo Martínez Ortega. También fue presidenta, entre 1970 y 1976, de la Comisión de Premiación de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.Castro Ricalde, M. (2006). “Josefina Vicens y el cine” en Castro, M. y Aline Pettersson (edits.). Josefina Vicens. Un vacío siempre lleno. México: Fonca/Tecnológico de Monterrey. (Col. Desbordar el Canon), pp. 57-71. Además, fue vicepresidenta de la Sociedad Nacional de Escritores de México (1987-1988).Pasternac, Nora; Domenella, Ana Rosa; Gutiérrez de Velasco, Luzelena (1996). Escribir la infancia. El Colegio de México. p. 374.ISBN 978-968-120-702-1.
Trayectoria periodística: columnas y crónicas Josefina Vicens fue cronista de toros bajo el seudónimo de Pepe Faroles para la revista Sol y Sombra; posteriormente, elaboró junto con el dibujante Alfredo Valdez un periódico llamado Torerías que ella dirigía y cuya producción también corría por su cuenta , a partir de reseñas, entrevistas y más.José Francisco Coello Ugalde. «Las mujeres toreras, un rico capítulo en la historia de México» (PDF). Consultado el 8 de marzo de 2018.
Escribió artículos de opinión acerca de política, firmados con el seudónimo de Diógenes García, en una revista de Carlos Álvarez Rull, donde hacía una crítica a la sociedad después de la Revolución.Hernández Santiago, Joel (9 de abril de 2017). «La cronista del silencio». Excelsior. Última revisión: 3 de diciembre de 2018. Además del uso recurrente de seudónimos, Josefina Vicens firmó con su propio nombre en artículos sobre cine y podía suceder que sus diferentes firmas coincidieran en una misma publicación.
Cinematografía Una vez miembro de la Sección de Autores, su primera intervención en el guion cinematográfico fue en 1948, para la película Aviso de ocasión; no llegó a filmarse, pero despertó el interés de Gabriel Figueroa, quien la animó a que perseverara en la escritura cinematográfica. No sería sino hasta 1954 cuando su nombre aparecería entre los argumentistas de un filme del entonces ya veterano director, Chano Urueta con La rival, el primer guion de Josefina Vicens que fue llevado a la pantalla. Este sería el inicio de muchos otros títulos que, en ocasiones, no irían más allá de la fase de preproducción.
Obtuvo el Premio Ariel dos veces gracias a dos guiones: Renuncia por motivos de salud (1975) y Los perros de Dios (1979), por este último también ganó un reconocimiento de la Sociedad General de Escritores de México, la Diosa de Plata y El Heraldo. Muy crítica consigo misma, de todo su trabajo en el cine solo rescataba tres textos: los ya mencionados y el de la exitosa película Las señoritas Vivanco (Mauricio de la Serna, 1959), cuya anécdota surgió de la colaboración hecha por otros dos sobresalientes escritores, Elena Garro y Juan de la Cabada.Castro Ricalde, Maricruz. (2010)."La escritura cinematográfica de Josefina Vicens". Actas del XVI Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, Vol. 2
Frente a esta exigencia crítica con su trabajo, Vicens anunció haber escrito más de noventa guiones en toda su vida y estos representaron su mayor fuente de sustento y de reconocimiento; sin embargo, para ella el trabajo colectivo que implicaba la realización de sus guiones nunca fue tan satisfactorio como el trabajo y reto individual que implicaba sus novelas, por eso mismo, nunca quiso denominarse "guionista" y prefería considerarse "escritora".
Trayectoria literaria Josefina Vicens desarrolló su escritura a partir de la década de los cincuenta, década en la que la Ciudad de México se configuraba como el centro de la modernidad en el país y como punto de reunión para intelectuales y artistas.Tanto los estudios como las influencias de la época eran muy diversos: los poetas malditos, el surrealismo, el existencialismo francés, la filosofía de Nietzsche, etcétera. En la narrativa, se perfilaron autores como Rosario Castellanos, Juan Rulfo y Juan José Arreola. En diversos estudios se considera que fue por su matrimonio y su sólida amistad con José Ferrell, político, periodista y traductor de autores como Rimbaud y Gide, que Josefina Vicens tuvo contacto con el grupo de los Contemporáneos, pues era amigo de Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Elías Nandino.Reyes López, Trinidad Fernando. Novela y existencia en El libro vacio de Josefina Vicens. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México: 1993. Sin embargo, la autora forjó amistades con no pocos artistas, como los pintores Pedro Coronel, Juan Soriano, José Luis Cuevas y Antonio Peláez, así como con los escritores Sergio Fernández, Pita Amor, Edmundo Valadés, Octavio Paz y Juan Rulfo. Esta interacción con renombrados artistas se vincula también a sus visitas al café París, que era un espacio común de reunión para muchos artistas de la época, así como por su participación en múltiples reuniones.
Novelas El libro vacío