La Batalla de Bocachica (o Boca Chica) fue un enfrentamiento militar librado entre las fuerzas de la Segunda República de Venezuela y el Imperio español en el marco de la guerra de independencia de Venezuela. Ocurrió el 31 de marzo de 1814, cerca de San Mateo, en el actual Aragua, donde las fuerzas patriotas al mando del general en jefe Santiago Mariño enfrentaron a las realistas del teniente coronel José Tomás Boves, desde la mañana hasta el final de la tarde, cuando la fatiga les hizo retirarse; Mariño hacia La Victoria y Boves hacia Valencia.
Antecedentes Situación previa El «Estado de Venezuela» o «Confederación Americana de Venezuela» estaba dividido en dos estados: el de Centro-Occidente, compuesto por las provincias de Caracas, Barinas, Mérida y Trujillo con Simón Bolívar como Jefe Supremo; y el de Oriente, formado por las de Barcelona, Cumaná, Margarita y Guayana con Santiago Mariño como su contraparte, aunque en la práctica sólo las tres primeras estaban bajo poder patriota. Para enfrentar la guerra, Bolívar había asumido poderes dictatoriales y «queda reconocido popularmente dictador, por el tiempo que baste a afirmar la libertad de la patria». Mariño deseaba crear un estado propio en sus dominios, pero Bolívar quería unificar todo el país bajo su mando, contando con apoyo neogranadino para su propósito.
Gracias a sus dotes militares y carisma, Mariño había establecido su sede de gobierno en Cumaná y se había proclamado «Libertador y dictador de Oriente», siguiendo el ejemplo de su contraparte, y reconociendo a Bolívar como «Libertador de Occidente». Se negaba a unir fuerzas a pesar de las urgencias militares y primero deseaba discutir la estructura política que tendría Venezuela. Como señala Baralt, el «Jefe Supremo de Oriente» contaba con un buen ejército y no deseaba ser menos que su competidor, priorizando que su autoridad fuera reconocida por Bolívar a destruir a los realistas. Debe entenderse que había un choque de ego entre ambos caudillos, pero también un choque de intereses. Bolívar, miembro de las élites criollas de Caracas, deseaba establecer un gobierno único para todo el país, pero Mariño, parte de los ricos propietarios de Oriente, veía en toda solicitud de ayuda un ardid para subyugarlo. En palabras del historiador peruano Roberto Barletta Villarán: «Para Bolívar, Mariño estaba formando una nación distinta cuando su objetivo era formar una sola integrando a toda Nueva Granada. Para Mariño, Bolívar estaba formando una nación solo para sí». Como señala en varias partes de una carta que escribió a Mariño, Bolívar consideraba que lo más importante era formar un gobierno unificado que coordinara sus ejércitos y para eso debían reunir una Asamblea general lo antes posible:
Mientras la «Provincias de Guayana y Maracaibo» y la «Comarca de Coro» seguían fieles a la Corona española, el capitán general Juan Manuel Cagigal y Mac Swing se había retirado a Guayana y los llaneros se alzaban a las órdenes de Boves.
Campaña thumb|250px|Mapa de la Capitanía General de Venezuela y el Virreinato de Nueva Granada en 1810. En amarillo la provincia de Caracas. Finalmente, a mediados de enero Mariño marcha al oeste desde Aragua de Barcelona con un gran ejército a auxiliar a sus aliados. Su hueste era principalmente caballería y pasó los siguientes dos meses limpiando de guerrillas monárquicas la provincia de Caracas, dividiendo su ejército en columnas que marcharon de forma independiente. Envió a Valdés y Arrioja hacia Tucupido y el río Orinoco. Arrioja siguió hasta Cabruta, luego a Tucupido, Agua Negra y Orituco para asegurar la retaguardia y flancos del ejército oriental.
Por aquel entonces, José Tomás Boves sitiaba en San Mateo a Bolívar y el coronel José Ceballos y el teniente coronel Sebastián de La Calzada al general de brigada patriota Rafael Urdaneta en Valencia. Justo apareció Mariño como una especie de especie de salvación, la unión de los ejércitos occidental y oriental era «considerada por Bolívar como base insustituible de toda estrategia capaz de dominar la reacción española». El caraqueño sabía que la caballería llanera era infinitamente superior a la que tenía, necesitaba de la numerosa y hábil caballería oriental cambiara eso. Mariño había reclutado a la mayoría de sus jinetes en los Llanos orientales, adaptándose para un nuevo tipo de guerra en que importaban más las cargas de caballería que movimientos de infantería, ya practicado por los realistas.
El 20 de marzo, el general división occidental José Félix Ribas venció en Ocumare del Tuy al capitán realista Francisco Rosete usando una columna de 900 soldados. Su tropa incluía defensores de San Mateo, muchos estudiantes del Colegio Seminarista y el escuadrón de Montilla, que era su núcleo. Tenía su infantería al mando del coronel Leandro Palacios, su caballería del comandante José María Jiménez y como jefe de su Estado Mayor al teniente coronel Mariano Montilla. Al comenzar la lucha, el jefe monárquico tenía unos 3000 hombres a su mando. Después de la victoria, Palacios y Montilla fueron encargados de perseguir a los fugitivos dispersos.
Entre tanto, en San Casimiro de Guiripa Bermúdez se enteró de que Rosete había sido vencido y salió a cazarlo. El 22 de marzo, avistaron a los orientales en la zona de Los Pilones. Era la vanguardia al mando del coronel Bermúdez, que combatió por nueve horas a Rosete, debiendo solicitar ayuda a Mariño. Durante la noche orientales y occidentales lograron establecer comunicaciones. Al día siguiente, apareció Mariño con refuerzos y horas más tarde llegaron sus aliados occidentales. Entre las 8:00 y 9:00 horas, entre abrazos y felicitaciones se unen ambas fuerzas y Mariño decide reunir todo el ejército unido en Camatagua. Los realistas se retiran y luego se disuelven, permitiendo a Mariño reestructurar sus mandos, poniendo a su vanguardia a las órdenes de Palacios y nombrando a Montilla jefe de su Estado Mayor General. Después decide avanzar contra Villa de Cura, cuartel general de Boves: «solo restaba la destrucción de Boves para obtener la total tranquilidad de la Provincia de Caracas».
Fuerzas enfrentadas Patriotas Respecto de los patriotas, el ejército de Mariño era principalmente de caballería e incluía 4 cañones de campaña y se organizaba en columnas a cargo de los coroneles José Francisco Bermúdez (centro), Manuel Valdés (derecha), Agustín Arrioja (izquierda) y el teniente coronel Manuel Izaba (reserva), además de media brigada de artillería con 4 piezas de campaña a cargo del oficial español Antonio Tanago.
El coronel patriota José de Austria informa que Mariño habría iniciado la campaña con 4300 hombres organizados en cuatro columnas: derecha (a cargo del coronel Manuel Valdés), centro (coronel José Francisco Bermúdez y teniente coronel Manuel Lobatón), izquierda (coronel Agustín Arrioja y teniente coronel Casimiro Isaba) y reserva (teniente coronel Manuel Isaba), con la artillería servida al mando del teniente coronel Antonio Freites. Finalmente, agrega que la tropa de Palacios incluía 400 fusileros escogidos. Respecto al día de la batalla, cree que los patriotas sumaban alrededor de 4000 plazas. <center> {| class="wikitable" |colspan=6| Fuerzas de Mariño (al salir de Aragua de Barcelona según el coronel De Austria) |- !Unidad!!Derecha!!Centro!!Izquierda!!Reserva!!Total |- |Infantería||600||700||600||600||2500 plazas |- |Jinetes||300||450||450||300||1500 plazas |- |Escuadrones||2||3||3||2||10 unidades |- |Artillería||1||1||0||2||4 cañones |} El historiador chileno Francisco Rivas Vicuña sostenía que los patriotas eran 3500 orientales a los que se sumaron 500 occidentales mandados por Montilla. El argentino Bartolomé Mitre contabiliza en 3500 los orientales que seguían a Mariño. El colombiano José Manuel Restrepo sostiene que Mariño, gracias al aporte de los occidentales, aumentó sus fuerzas a 4000 combatientes. El historiador Rafael María Baralt coincide en esos números. José Félix Blanco, otro historiador venezolano, concuerda en que el ejército oriental sumaba 500 hombres con 4 cañones al llegar al centro del país. El cronista venezolano y partidario de la monarquía española, José Domingo Díaz, cree que Mariño había traído con él 4000 «sediciosos de las provincias de Cumaná y Barcelona que se habían reunido». El también realista Mariano Torrente repite sus números y palabras. El historiador chileno Francisco Antonio Encina cree que eran 4000, incluyendo a occidentales y orientales. En cambio, Vicente Lecuna argumenta que las tres columnas se componían de 1000 efectivos cada una y la reserva de 400. La infantería había sido reclutada en Cumaná y Barcelona y la caballería en Maturín y la Villa de Santa Ana.
Algo diferente es la estimación del historiador venezolano Jesús Lapenta. Según él, Mariño llegó con 2500 hombres desde el Oriente venezolano a los que se sumaron los batallones Barlovento (500 plazas) y Valencia (250). También señala que la reserva se componía de indios guaiqueríes y chaimas armados con macanas, arcos y flechas. Estas tribus ya habían luchado por la independencia.
El mismo Mariño indica en un manifiesto del año anterior, que era capaz de agrupar cuatro o cinco mil hombres en sus campañas: «Asegurado el Gobierno en la Provincia de Cumaná, me preparaba a marchar con cuatro o cinco mil hombres hacia Caracas...». En una carta de Bolívar, se creía que Mariño venía a ayudarlo a luchar en los Llanos con 3000 hombres: «solicité los auxilios del Oriente; y el General Mariño, a la cabeza de tres mil hombres, marcha sobre Calabozo». El historiador francés Clément Thibaud señala que los orientales podían movilizar entre 3500 y 4500 plazas. Según el español Francisco Pi y Margall, a finales de 1814 Bermúdez y Ribas movilizaron 6000 hombres en las provincias orientales venezolanas.
La mayoría eran jinetes de los Llanos orientales, lo que se adaptaba mejor al tipo de guerra que los monárquicos estaban librando en el país, donde valían más cargas de caballería en masa que movimientos de infantería. Mariño contaba con los batallones Cumaná, Barcelona y Maturín. Los nombres de los batallones no son por azar. Corresponden a sus urbes de origen de sus soldados cuyo honor estas unidades defendían. En esa época la gente tenía una identidad más vinculada a su origen geográfico o étnico que a una naciente nacionalidad.
Realistas Sus fuerzas estaban equiparadas con las de sus enemigos y en ambos bandos predominaba la caballería. En un informe del coronel republicano Vicente Campo Elías, a inicios de año Boves llegaba a los valles centrales con 800 a 1000 infantes y 2000 jinetes. El mismo día que partió de Calabozo a Villa de Cura para enfrentar a Campo Elías, el 1 de febrero, el mismo Boves afirma que disponía de 3300 hombres, incluyendo 600 fusileros. Este documento es usado por Restrepo y Lecuna para descartar toda cifra superior dada por otros autores respecto del ejército llanero. Lo cierto es que no era el único caudillo.