Sitrama de Tera es una localidad española del municipio de Santibáñez de Tera, perteneciente a la provincia de Zamora, en la comunidad autónoma de Castilla y León.
Fundada a mediados del durante la repoblación del valle del Duero, pertenece desde entonces a la comarca de Benavente. Está situada a orillas del río Tera y por ella discurren dos importantes vías de comunicación: la carretera nacional N-525 y la autovía de las Rías Bajas. Es tierra de viñedos, que producen vino desde hace siglos en numerosas bodegas particulares e incluso comerciales.
Ocupa un pequeño territorio de 8,7 km y su población no superó nunca los 450 habitantes. A pesar de ello, logró ser un pueblo con ayuntamiento propio durante muchos años. Finalmente, tras varias décadas de lento pero continuo declive demográfico tuvo que perder su autonomía e integrarse en el municipio de Santibáñez de Tera.
Su principal atractivo lo constituye la cercanía al río Tera, donde se ha establecido una playa fluvial a escasos metros del pueblo. Destaca la iglesia parroquial de San Miguel, con una mezcla de estilos de diferentes épocas, y en la que resalta un magnífico artesonado mudéjar del .
Topónimo El nombre del pueblo aparece por primera vez como Siatrama en 1096, y como Sietrama en 1333. A partir de 1446 se estabiliza en Sitrama, aunque durante algunas décadas alterna con Sytrama para distinguir la letra i de la t. En algunos mapas y catálogos de siglos posteriores, sobre todo extranjeros, figurará como Sistrama.
Puesto que el latín sĕptem, con E breve, se convirtió en el castellano y asturleonés siete, eso ha llevado a proponer para Sitrama la posible etimología *sĕptemrama "siete ramas". El numeral siete aparece en algunos topónimos para indicar abundancia de algo: Sietefuentes en Turón; Setefuentes en San Cibrao da Repostería; Sietecerros en Brunete; Sietecantos en Geria. En caso de que el número sea literal, se desconoce a qué siete ramas se puede referir. Tal vez se pudiera referir a que el río Tera se bifurcaba en siete mangas o cauces estrechos a su paso por ese punto. Pero en todos esos casos se esperaría una forma de plural, *Sietramas, que no aparece en ninguna parte.
Se ha pensado incluso en que el nombre se refiere a la Menorah, el candelabro hebreo de siete brazos, con lo que el pueblo habría sido fundado por judíos llegados de Al-Ándalus junto con los mozárabes que ayudaron a repoblar la comarca de Benavente. Aunque no es imposible (se han contado más de veintiún asentamientos judíos en la provincia de Zamora durante la Edad Media, y muchos más en las vecinas León y Valladolid), no hay ninguna constancia de ello.
Una opción más probable es que el nombre podría proceder de *Sĕpterama o *Sĕptirama, de origen prerromano y tal vez emparentado con Sĕptimanca > Simancas. La segunda parte (-rama) quizá tenga alguna relación con otros topónimos prerromanos, como Jarama o Meirama. También se ha sugerido la posibilidad de que derive del latín saeptum > sēptum «recinto, cercado», pero lo impiden razones fonéticas: sēptum, con E larga, habría derivado en *Setrama, sin posibilidad de diptongar a siat-, siet- ni de convertirse en sit-.
Geografía izquierda|miniatura|Mapa de Sitrama de Tera Se encuentra situada en la margen izquierda del valle del río Tera, en un llano rodeado de terrenos fértiles a los pies de un sistema de monte bajo que discurre paralelo al río. Pertenece a la comarca natural de Benavente y Los Valles, que está situada geográficamente dentro del ángulo noroeste de la submeseta Norte peninsular.
La orilla izquierda de la vega del Tera es menos fértil que la derecha, por cuanto el monte discurre más cerca y el terreno es más abrupto y seco. El resultado es que entre Vega de Tera y Sitrama sólo hay tres pueblos más en el margen izquierdo (Calzada, Camarzana y Santa Marta de Tera), mientras que en el margen derecho hay 9 pueblos en el mismo recorrido (Olleros, Calzadilla, Pumarejo, Melgar, Santa Croya, Santibáñez, Abraveses, Micereces y Aguilar de Tera).
Un aspecto destacable de Sitrama es que se halla en el punto donde la distancia entre el río y el monte es más estrecha. Eso ha provocado que el pueblo se halle encajonado entre ambos accidentes geográficos, hasta el punto de que las calles principales discurren en pendiente. Esa característica se refleja en las dos partes en las que tradicionalmente se ha dividido el pueblo: el barrio de Arriba, desde la carretera hasta poco más allá de la travesía Alta, y el barrio de Abajo, alrededor de la plaza y la iglesia. Las consecuencias han sido que el espacio destinado a viviendas y cultivos ha sido siempre escaso, lo que ha limitado su crecimiento demográfico y económico.
Ubicación
Relieve miniatura|Monte de Sitrama en el Alto de los Llanos, con el río Tera al fondo|izquierda La comarca de Benavente y los Valles está formada por antiguos sedimentos que han dado lugar a un terreno arcilloso y blando, de un color entre anaranjado y rojizo. Los diversos ríos que la cruzan han creado valles alargados y relativamente anchos a unos 750 m de media sobre el nivel del mar. Tienen forma de artesa, con unos márgenes constituidos por plataformas planas y pedregosas que se elevan entre 50 y 130 m sobre la llanura del fondo, y que separan los valles entre sí. Los suelos de dichas plataformas (lo que se llama genéricamente El Monte) son ácidos, sueltos y de gran porosidad, sujetos a la aridez y la erosión. En las proximidades de los pueblos se cultivan viñedos y cereales, mientras que en las zonas más alejadas se conservan superficies relativamente extensas de bosques de encina y roble, que sobre estos suelos arcillosos resiste bien la aridez del verano. miniatura|Bodegas de Sitrama de Tera En el caso concreto de Sitrama, la llanura fluvial junto al río Tera se halla a una media de 715 m de altura, mientras que el Monte que lo rodea por el norte tiene una altitud media de 760 m. El punto más bajo se encuentra a 711 m, donde el río abandona el término municipal por Sitramina, al este, mientas que el punto más alto está a 767 m en el Monte de Arriba, al noroeste.
La arcilla ha tenido una gran importancia en la historia de Sitrama y los demás pueblos de la comarca. No sólo ha servido para fabricar el adobe con el que se construían las viviendas tradicionales y excavar las bodegas subterráneas típicas, sino que también ha determinado los cultivos agrícolas. Así mismo, ha permitido que los ríos fluyan suavemente, sin límites ni obstáculos, lo que ha tenido efectos devastadores con frecuentes riadas.
Hidrografía izquierda|miniatura|Playa fluvial de Sitrama en el TeraSitrama se halla en el curso inferior del río Tera, que justo a partir de aquí deja su recorrido hacia el este desde Sanabria y toma el rumbo sudeste hasta su desembocadura en el Esla, en el término de Bretocino. miniatura|Puente de Santibáñez desde el Tamaral. El río pasa muy cerca del pueblo, lo que ha provocado numerosas crecidas y riadas a lo largo del tiempo. La peor que se recuerda fue la que sucedió en la Navidad de 1909, cuando todo el noroeste peninsular sufrió inundaciones catastróficas. En la comarca de Benavente, provocó enormes daños en Santa Cristina de la Polvorosa y arrasó por completo Abraveses. En Sitrama destruyó el molino y doce casas, y numerosas fincas y sembrados quedaron convertidos en un enorme barrizal. Los embalses construidos en el curso superior del Tera han controlado los desbordamientos, aunque no los han evitado por completo.
En la actualidad, tanto el curso inferior del río Tera como los arroyos que desembocan en él (el Regato y el Almucera) presentan numerosos obstáculos, lo que provoca inundaciones periódicas y un deterioro ecológico. Para remediarlo, se ha emprendido una gran obra en forma de eliminación de motas y escolleras fluviales, así como la limpieza y apertura de antiguos brazos secundarios, además del desbroce de la vegetación de ribera. miniatura|Puente entre Sitrama y Santibáñez
Al estar la comarca de Benavente surcada por varios cursos fluviales (los ríos Esla, Órbigo, Eria, Tera y Castrón, además del arroyo Almucera), que en determinadas épocas se volvían muy caudalosos, durante siglos fue necesario utilizar diversos medios para cruzarlos. Los puentes de madera eran escasos, puesto que se arruinaban continuamente con las crecidas de los ríos, y había que dedicar mucho esfuerzo y dinero a su mantenimiento.
El sistema más habitual eran las barcas o balsas para pasar, previo pago, personas, mercancías y ganado de una orilla a otra. Entre Sitrama y Santibáñez hubo también una para cruzar el Tera a la altura del Tomillar de los Arenales, unos 500 m aguas arriba del actual puente. Su propiedad y derechos de uso dio origen a diversos pleitos. El último tuvo lugar en 1815, cuando los vecinos de Sitrama se apoderaron de la barca porque Santibáñez no había renovado el arrendamiento del puerto de atraque. Los tribunales otorgaron a Santibáñez la propiedad de la barca, pero a Sitrama la del puerto, y les exhortaba a buscar un entendimiento.
De este modo, en 1816 Sitrama y Santibáñez acordaron construir un pontón de madera en el lugar por donde cruzaba la barca. Tras ser derribado en parte por las riadas, en 1853 acordaron reconstruirlo también en madera, pero asentado en dos pilares de piedra en el centro, en una obra mancomunada para la que contrataron a un maestro albañil de Santiago de Compostela. Fue un parche temporal: sólo tres años después, en 1856, el nuevo puente ya tenía las pilastras de piedra «una arruinada y otra bastante deteriorada». Finalmente, en 1906 el ayuntamiento de Micereces (donde estaba integrado Santibáñez por entonces) acometió en el punto actual la construcción de un puente íntegramente de piedra de arcos escarzanos. La obra estaba financiada a medias por el Estado y la Diputación de Zamora, mientras que los municipios se encargarían del «acarreo de materiales y la prestación personal necesaria». Los arcos se terminaron en 1909 y para 1917 tendrían que haber rematado la obra, pero aun en ese año faltaba la baranda y el refuerzo de los estribos. De este modo, las continuas dificultades técnicas y económicas retrasaron su completa finalización al menos hasta 1921.
El control de ese tramo del río Tera contribuía a la riqueza de Sitrama, pero tenía la obligación de compartirlo con los pueblos vecinos del valle de Vidriales. Granucillo tenía arrendado un molino en el Tomillar de los Arenales, cerca de la actual playa de la Tablada, en Santibáñez, al que accedía por el «Camino del Molino de Granucillo». Por su parte, Cunquilla de Vidriales tenía en arriendo tanto el molino anterior como el propio de Sitrama, en Sitramina, al que llegaba por el «Camino de Cunquilla al Molino de Sitrama». En los tiempos de sequía Sitrama restringía el acceso de sus vecinos a la preciada agua, lo que era motivo de conflictos y pleitos. En cuanto a Brime de Urz, accedía a las aguas del Tera en el Tamaralico, una franja de terreno enfrente de Sitramina, entre el río y el Canal del Molino; durante mucho tiempo Sitrama sostuvo que ese terreno era suyo y que debía cobrar los arriendos, hasta que los tribunales concedieron la propiedad a Micereces.
En la parte oriental de Sitrama, en Sitramina, se halla una planta potabilizadora del agua del Tera, que desde 2010 da suministro a los pueblos de la Mancomunidad ETAP Benavente y los Valles.
Naturaleza miniatura|Gran pino de Sitrama de Tera|izquierda El curso inferior del río Tera forma un paisaje de ribera en el que predominan plantaciones de chopos junto a la vegetación característica del bosque en galería, formada por álamos, sauces y alisos. En las orillas del río aparecen especies arbustivas propias de lugares húmedos como junqueras, paleras y mimbreras. Como contraste, en las zonas altas de sus terrazas fluviales el paisaje es totalmente diferente, integrado por una vegetación de dehesa en la que predominan la encina, el sotobosque y el monte bajo de jara y tomillo.