thumb|300px| Encinar tropical en Alto Lucero, Veracruz, cerca de la central nucleoeléctrica de "Laguna Verde"

El bosque tropical esclerófilo (Quintero, 1974González Quintero, L. 1974. Tipos de vegetación de México. In: Lorenzo, J. L. (ed.). El escenario geográfico de México, panorama histórico y cultural II: Secretaría de Educación Pública e Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, D.F. pp. 109–218.) o encinar tropical es un tipo de vegetación de origen templado que logró ajustarse a las condiciones climáticas cálido húmedas de las zonas bajas de latitudes tropicales. Es posible que estos encinares tuvieran un papel relevante como refugio florístico y faunístico durante el Pleistoceno (Prance, G.T. 1982Prance, G.T. 1982. Biological diversification in the tropics. Columbia University Press. New York. 258 pp.). Estas comunidades arbóreas sobrevivientes del Pleistoceno, se comprende que debido a las bajas temperaturas durante la última glaciación se pudieron desarrollar a bajas altitudes y latitudes, inclusive hasta Costa Rica, pero al término de la glaciación solo sobrevivieron comunidades aisladas, las cuales se terminaron adaptando al clima cálido de la planicie costera del Golfo. Cabe notar que Sarukhán (1968)Pennington, T. D. y J. Sarukhán. 1998. Árboles tropicales de México. Manual para la identificación de las principales especies. Universidad Nacional Autónoma de México y Fondo de Cultura Económica. México, D.F. Segunda edición 521 págs. y Sousa (1968)Sousa, M. 1968. Ecología de las leguminosas de Los Tuxtlas, Veracruz. Anales del Instituto de Biología, señalaron esta posibilidad debido a la conexión que presentan estos encinares tropicales con encinares de zonas más altas, donde también se presentan las especies de Quercus de los bosques tropicales.

Generalidades Los encinares tropicales presentan gran afinidad climática con las selvas, a diferencia de los bosques de encino templados mucho más diversos, los tropicales solo se componen de una, dos o tres especies de encinos perennifolios, que con escasos acompañantes de otras especies conforman una comunidad poco densa (Marquez Ramírez, 2005Juan Márquez Ramírez, M. H. (2005). Variación en semillas de Quercus oleoides Schl. et Cham. de tres poblaciones del centro de Veracruz, México. Foresta Veracruzana , 31-36.) con un estrato de no más de 15 m. aunque en ecotonía con las selvas puede alcanzar hasta 25 o 30 m., generalmente se encuentra rodeada por selva baja caducifolia, selva alta o mediana perennifolia o subperennifolia y pastizales, inclusive con humedales, tal es el caso de los encinares tropicales del sur de Veracruz y los de Tabasco. Se desarrollan sobre suelos pobres, someros o con limitante rocosa de tipo volcánica donde han desarrollado una asociación mutualista con micorrizas (hongos asociados a la raíz)(Boucher, 1981Boucher, D. H. (1981). Seed predation by mamals and forest dominance by Quercus oleoides, a tropical lowland oak. Oecologia , 409-414.). La principal especie que compone los encinares tropicales es Quercus oleoides, aunque también se encuentran Quercus conspersa, Q. sororia, Q. affinis, Q. glaucescens, Q. castanea, Q. sopotaefolia y Q. peduncularis.

Descripción Los encinares tropicales tienen gran afinidad climática con la selva alta perennifolia y la selva mediana subperennifolia y subcaducifolia principalmente. Es el factor edáfico el que determina la fisonomía y composición florística de las zonas contiguas al encinar tropical. Los suelos donde pueden presentarse estos bosques pueden ser suelos aluviales muy antiguos, formados del arrastre de cenizas volcánicas, con abundante grava cuarzosa en forma de cantos rodados, y se sitúan en las partes altas de lomeríos donde el drenaje superficial es muy fuerte. También se establecen en suelos derivados de materiales ígneos rocosos o cenizas, de tipo extrusivo o intrusivo, que se presenta en forma de mesas emergidas entre material calizo frágil, como puede observarse en la planicie costera del norte de Veracruz y las estribaciones de la Sierra Norte de Puebla, así como en San Luis Potosí e Hidalgo. En estas circunstancias los suelos pueden ser negros, arcillosos, someros, que sobreyacen a rocas basálticas o lateralíticos indiferenciados profundos y rojos, igualmente derivados de ceniza volcánica. Un tercer tipo de suelo típico de encinar tropical se presenta arenoso y de origen reciente, en planicies costeras de la zona de Tampico, Tecolutla y Nautla, en la zona del Golfo Norte (Pennington y Sarukhán, 1998Pennington, T. D. y J. Sarukhán. 1998. Árboles tropicales de México. Manual para la identificación de las principales especies. Universidad Nacional Autónoma de México y Fondo de Cultura Económica. México, D.F. Segunda edición 521 págs). thumb|300px| Cícadas en el sotobosque de un encinar tropical. La vertiente del Golfo de México es conocida por su exuberante vegetación conformada por selvas, manglares, vegetación riparia, palmares y pantanos, ecosistemas típicos del trópico, sin embargo también se encuentra un tipo especial de bosque de encinos, vegetación típica neártica, de climas templados pero aquí sobre la llanura costera, en clima cálido y rodeados de selvas y otras comunidades tropicales.

Este ecosistema tan especial se presenta en forma de fragmentos desde Tamaulipas hasta Tabasco, inclusive en Oaxaca y Chiapas, siempre como comunidades aisladas a menos de 800 metros sobre el nivel del mar. Los encinares tropicales de la planicie costera del Golfo se hallan particularmente en Aldama y Soto la Marina, en Tamaulipas; en pequeños relictos en el norte de Puebla e Hidalgo; Rzedowski (1966)Rezedowski, J. (1978). Vegetación de México. México: Limusa. cita la presencia de encinares tropicales puros de Q. oleoides en la Huasteca potosina sobre suelos arcillosos rojos o amarillos; en ciertas condiciones pueden incluir especies típicas de selva de Brosimun alicastrum; algunas especies son: Bursera simaruba, Carpodiptera ameliae, Ceiba pentandra, Dendropanax arboreus, Tabebuia rosea, Zinowiewia integerrima y Zuelania guidonia. En el norte de Puebla los encinares tropicales ocupan afloramientos ígneos que se presentan en forma intermitente y de pequeñas islas biogeográficas en medio de la selva mediana perennifolia en las estribaciones de la Sierra Norte. Estos bosques incluyen especies de selva tales como Ficus glaucescens, Sapium lateriflorum, Tapirira macrophyla y Alchornea latifolia; en Veracruz se encuentran pequeños bosques aislados al norte de Tepetzintla, una franja discontinua de mayor importancia cercana a Comapa, Xalapa, Actopan y Laguna Verde, un relicto entre el Puerto de Veracruz y Alvarado, y como pequeños manchones aislados entre Acayucan y Soteapan hasta Playa Vicente. Gómez Pompa (1966)Gómez-Pompa, A. 1966. Estudios botánicos en la región de Misantla, Veracruz. Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renovables, México, D.F. 173 p GÓMEZ-POMPA, A. 1966. Estudios botánicos en la región de Misantla, Veracruz. Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renovables, México, D.F. 173 pp. describe los encinares de Misantla, Colipa y Nautla, en Veracruz, desarrollándose en la costa sobre suelos arcillosos y derivados de rocas basálticas. En la región de Tuxtepec, en Oaxaca, los encinares tropicales se presentan de igual forma en partes altas de lomeríos típicos en suelos con fuerte drenaje, de textura gravosa y en las partes bajas no es raro que se entremezcle con la selva alta perennifolia. Sousa Sánchez (1966Sousa, M. 1968. Ecología de las leguminosas de Los Tuxtlas, Veracruz. Anales del Instituto de Biología, UNAM, Serie botánica 1:121-160) describe los encinares de los Tuxtlas en condiciones edáficas semejantes, a menos de mil metros de altitud sobre el mar. De igual forma en el centro de Tabasco se extienden hasta Chiapas e incluso en la Depresión Central colindando con sabanas o selva baja caducifolia. En algunos lugares de Chiapas, el encinar tropical puede presentar especies de selva alta tales como Vochysia guatemalensis y Terminalia amazonica (Pennington y Sarukhán, 199)Pennington, T. D. y J. Sarukhán. 1998. Árboles tropicales de México. Manual para la identificación de las principales especies. Universidad Nacional Autónoma de México y Fondo de Cultura Económica. México, D.F. Segunda edición 521 págs.).

Importancia de los encinares tropicales Debe destacarse también su papel ecológico preponderante, pues los bosques de encino resultan ser excelentes biomejoradores edáficos, ya que propician el desarrollo y el rejuvenecimiento del suelo a causa de la incorporación constante de hojas y permiten un control natural así como eficiente de la erosión, siendo también buenos retensores de suelo evitando desplazamientos en las pendientes. Asimismo, evitan el abatimiento de los mantos acuíferos, la desecación y azolve de presas, así como tolvaneras, entre otros aspectos de índole ecológica. Poseen resistencia como barrera ante huracanes y vientos fuertes, ya que son árboles muy robustos y fuertemente anclados al suelo. Y por si eso fuera poco, estos árboles constituyen un alto potencial de atractivo paisaje escénico, en donde numerosas epifitas como las orquídeas, las bromelias, anturios, peperomias e inclusive hasta cactáceas crecen en los encinos del bosque, además de mantener en el sotobosque otras especies interesantes como cícadas (Dioon edule, Zamia inermis y Z. loddigesii, las dos primeras en peligro de extinción), palmas (Sabal mexicana, Acrocomia aculeata, Chamaedorea elegans) y dioscoréas; en suma, en los encinos se conforman importantes nichos ecológicos de los ecosistemas. thumb|300px| Palmas (Sabal mexicana) en un encinar tropical de la vertiente del Golfo de México.

Los encinares tropicales son muy importantes para la fauna, son fuente de alimentación ya que sus bayas son devoradas por una gran cantidad de mamíferos como cotuzas, pecaríes, venados, ardillas, ratones, cerdos, etc., y por las aves, algunos de estos animales también encuentran en los encinos sitios ideales para anidación, reproducción y caza. Al estar inmersos entre ecosistemas tropicales exuberantes mantienen estrecha relación con la ecología de dichos ecosistemas, funcionando como corredores y hábitat de la fauna. Una característica peculiar de estos bosques es que suelen mantener humedad en el suelo durante todo el año, además la humedad obtenida de la niebla en épocas de sequía mantiene el sotobosque con gran variedad de hierbas y epífitas, excelentes microhábitats para anfibios y reptiles, por tanto la mayoría de las especies faunísticas (inclusive aves) no tienen que migrar a otros sitios, manteniendo una abundancia y diversidad relativamente constante a lo largo del año a causa de la disponibilidad de especies base de la cadena trófica (Prance, 1982).

Problemática