Las Relaciones entre la Unión Soviética y Japón entre el establecimiento de la URSS en 1922 y su colapso en 1991 tendieron a ser hostiles. Japón había enviado tropas para contrarrestar la presencia bolchevique en el Lejano Oriente de Rusia durante la guerra civil rusa, y ambos países habían estado en lados opuestos durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Además, los conflictos territoriales sobre las Islas Kuriles y el sur de Sajalín fueron una fuente constante de tensión. Estos problemas, junto con otra serie de pequeños conflictos, impidieron a ambos países solucionar sus problemas a partir de la firma de un tratado de paz de la Segunda Guerra Mundial, y la situación sigue actualmente sin resolver.

Las tensiones entre Japón y la Unión Soviética tienen profundas raíces históricas, llegando hasta la competitividad entre el Imperio del Japón y el Imperio Ruso por el dominio del noreste de Asia. El gobierno soviético se negó a firmar el tratado de paz de 1951 y el estado de guerra entre la Unión Soviética y Japón técnicamente existió hasta 1956, cuando terminó con la declaración conjunta de la URSS y Japón de 1956 . Un tratado de paz formal entre la Unión Soviética (luego Rusia) y Japón todavía no ha sido firmado.

El principal obstáculo para mejorar las relaciones entre la Unión Soviética y Japón en el período posguerra ha sido la disputa territorial sobre las islas Kuriles, que son conocidas en Japón como los Territorios del Norte.

1922–1925: Reconocimiento de la Unión Soviética thumb|300px| Propaganda Japonesa para la ocupación del lejano este ruso, 1919-1922.

Las malas relaciones entre la Unión Soviética y el Japón en las décadas de 1920 hasta 1940 probablemente tiene su origen en la victoria de Japón sobre la Rusia imperial, el Estado predecesor de la Unión Soviética, en la guerra ruso-japonesa de 1904 a 1905. Asimismo, durante la guerra civil rusa (1918 a 1921), Japón (como miembro de las fuerzas intervencionistas aliadas) ocupó Vladivostok y no se marchó del territorio hasta 1922, año en el que la Unión Soviética fue fundada.

El 20 de enero de 1925, después de varios años de negociaciones entre Japón y la Unión Soviética, ambos países firmaron un acuerdo para establecer relaciones diplomáticas. Estuvieron de acuerdo en que el Tratado de Portsmouth de 1905 (tratado entre el Imperio Ruso y el Imperio del Japón, que puso fin a la guerra ruso-japonesa) se mantuviera en vigor, mientras que otros acuerdos y tratados entre los dos los países debían ser reexaminados. Mediante este acuerdo, Japón reconoció formalmente a la Unión Soviética. La ratificación fue llevada a cabo en Pekín el 26 de febrero de 1925. El acuerdo se registró en la Liga de las Naciones el 20 de mayo de 1925.League of Nations Treaty Series, vol. 34, pp. 32-53.

1925-1932: Cooperación en la calma

Los primeros años después del establecimiento de relaciones diplomáticas se caracterizaron por la calma, que fue principalmente el resultado de la retención parcial de las políticas expansionistas del imperio japonés antes de 1931, así como la necesidad soviética de mantener el comercio, y el deterioro temporal en China de las relaciones chino-soviéticas en todo el período de la Guerra Chino-Soviética de 1929.

Ya en 1925, inmediatamente después del establecimiento de relaciones, el gobierno japonés retiró sus fuerzas de la parte norte de Sajalín, capturado por el ejército japonés durante la intervención de Siberia.

Un paso importante en este período fue la conclusión el 23 de enero de 1928 de un acuerdo de pesca soviético-japonés, lo que permitió a los japoneses pescar en las aguas del Océano Pacífico adyacente a la costa soviética. La ratificación fue llevada a cabo en Tokio el 23 de mayo de 1928. El acuerdo fue registrado en la League of Nations Treaty Series el 5 de septiembre de 1928.League of Nations Treaty Series, vol. 80, pp. 342-399.

1932–1946: Deterioro de las relaciones y guerra 400px|left

Después de la invasión japonesa de Manchuria y el establecimiento del estado títere de Manchukuo en 1932, Japón volvió a sus intereses militares en los territorios soviéticos. Las relaciones soviético-japonesas se deterioraron bruscamente a partir de 1936. Esto deriva del establecimiento del Pacto Antikomintern entre Japón y la Alemania nazi en noviembre de 1936, que fue diseñado como una defensa contra el comunismo internacional.

El primer gran incidente entre soviéticos y japoneses en la frontera, fue la llamada batalla del lago Jasán (1938), que sucedió en Primorie, no muy lejos de Vladivostok. Los conflictos entre los japoneses y los soviéticos sucedían con frecuencia en la frontera de Manchuria, y se convirtieron en una guerra fronteriza no declarada que se decidió en la batalla de Jaljin Gol (1939), que tuvo lugar en la frontera con Mongolia, en Manchuria. La Unión Soviética ganó con decisión, y disuadió a Japón de cualquier agresión durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1941, dos años después de la guerra fronteriza, Japón y la Unión Soviética firmaron un pacto de neutralidad. Más tarde, en 1941, Japón consideraría romper el pacto cuando la Alemania nazi invadió la Unión Soviética (Operación Barbarroja). Pero no lo hicieron, en gran parte debido a la derrota en la Batalla de Jaljin Gol, a pesar de que Japón y la Alemania nazi formaban parte del Pacto Tripartito.

En abril de 1945, antes de la derrota de Alemania, la Unión Soviética, anuló el pacto de neutralidad, y después de la derrota alemana en Europa y de conformidad con sus obligaciones en virtud del acuerdo de Yalta, la Unión Soviética declaró la guerra a Japón en apoyo de los aliados e invadió Manchuria. La invasión comenzó el 8 de agosto de 1945, exactamente tres meses después de la rendición alemana del 8 de mayo. Exactamente, se inició entre los lanzamientos de las bombas atómicas sobre Hiroshima (6 de agosto) y Nagasaki (9 de agosto).

La decisión de Japón de rendirse se llevó a cabo antes de la escalada de ataques soviéticos en Manchuria, Sajalín y las Islas Kuriles. Pero si la guerra hubiera continuado, los soviéticos tenían planes de invadir Hokkaidō mucho antes de la invasión aliada de la isla de Kyūshū.

Debido a la invasión, 56 islas de la cadena de las Kuriles, así como la mitad sur de Sajalín (es decir, los Territorios del Norte), fueron incorporados a la Unión Soviética en 1946 por un decreto del Presidium del Sóviet Supremo de la URSS. Este decreto creó una provincia de Sajalín del Sur en la Región de Jabárovsk de la Unión Soviética. Esta anexión no fue reconocida por Japón y evitó la conclusión de un tratado de paz soviético-japonés y el establecimiento de relaciones más estrechas entre los dos estados. La Unión Soviética se negó a devolver estos territorios, ya que temía que el retorno animara a China a impulsar sus propias reivindicaciones territoriales contra la Unión Soviética. Además, la URSS utilizó las islas como parte de una red de lucha antisubmarina protegiendo la desembocadura del Mar de Ojotsk.

1946–1960s: Restauración de las relaciones Durante la primera mitad de la década de 1950, otros problemas pendientes incluían los derechos de pesca de Japón en el Mar de Ojotsk y en las costas de las provincias marítimas soviéticas y la repatriación de prisioneros de guerra japoneses, que seguían detenidos en la Unión Soviética. La negociación de estas cuestiones se rompió a principios de 1956 debido a la tensión sobre las reivindicaciones territoriales.

Sin embargo, las negociaciones se reanudaron, y la Unión Soviética y Japón firmaron una Declaración Conjunta el 19 de octubre de 1956, en el que se disponía el restablecimiento de relaciones diplomáticas y el fin a la guerra.Compendium of Documents Las dos partes también acordaron continuar las negociaciones para un tratado de paz, incluyendo las cuestiones territoriales. Además, la Unión Soviética se comprometió a apoyar a Japón para ser miembro de las Naciones Unidas y renunciar a todas las reparaciones de la II Guerra Mundial. La declaración conjunta fue acompañada de un tratado de comercio que garantizaba un tratamiento mutuo como naciones favoritas para el desarrollo del comercio.

Japón obtuvo pocos beneficios evidentes a partir de la normalización de las relaciones diplomáticas. Ea segunda mitad de la década de 1950 se registró un aumento de los intercambios culturales. Sin embargo, la propaganda soviética tuvo poco éxito en Japón, donde se encontró con una gran antipatía derivada de la rivalidad ruso-japonesa en Corea, Manchuria, y China en el , de la guerra ruso-japonesa de 1904-5, y de la declaración de guerra soviética a Japón en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, por el acuerdo de Yalta.

La Unión Soviética trató de inducir al Japón a abandonar sus reivindicaciones territoriales alternando las amenazas y la persuasión. Ya en 1956, se insinuó la posibilidad de considerar la devolución de las islas Habomai y Shikotan si Japón abandonaba su alianza con los Estados Unidos. En 1960, el gobierno soviético advirtió a Japón de su posición contra la firma del Tratado de Cooperación Mutua y de Seguridad entre los Estados Unidos y Japón. Después de la firma del tratado, declaró que no entregaría las islas Habomai y Shikotan bajo ninguna circunstancia a menos que Japón derogase el tratado de inmediato. En 1964, la Unión Soviética ofreció devolver las islas, si los Estados Unidos ponían fin a su presencia militar en Okinawa y las islas principales del Japón.

1960s–1975: Mejorando las relaciones

A pesar de divergencias sobre la cuestión territorial, en la que ninguna de las partes se prestó a ceder terreno, las relaciones de Japón con la Unión Soviética mejoraron sensiblemente después de mediados de 1960. El gobierno soviético comenzó a buscar la cooperación japonesa en sus planes de desarrollo económico, y los japoneses respondieron positivamente. Los dos países firmaron un acuerdo comercial de cinco años en enero de 1966 y también un acuerdo de aviación civil.

La cooperación económica se expandió rápidamente durante la década de 1970, a pesar de una relación política a menudo tensa. Las dos economías eran complementarias, ya que la Unión Soviética necesitaba de Japón capital, tecnología y bienes de consumo; mientras que Japón necesitaba recursos naturales, tales como petróleo, gas natural, carbón, hierro y madera. En 1979 el comercio total había llegado a los $4.400 millones al año e hizo a Japón, después de la República Federal de Alemania (Alemania Occidental), el socio comercial no socialista más importante de la Unión Soviética.

Las relaciones políticas entre Japón y la Unión Soviética durante la década de 1970 se caracterizaron por el intercambio frecuente de visitas de alto nivel para explorar la posibilidad de mejorar las relaciones bilaterales y de repetidas discusiones de un tratado de paz, que fueron abortados porque ninguna de las partes estaba dispuesta a ceder en la cuestión territorial. El ministro de exteriores de la Unión Soviética, Andréi Gromyko, visitó Tokio en enero de 1972, un mes antes de que el presidente de los Estados Unidos Nixon realizara una visita histórica a China, para reabrir las relaciones a nivel ministerial, tras un período de lapso de seis años. Otras conversaciones de alto nivel entre la Unión Soviética y Japón se llevaron a cabo en Moscú durante los próximos tres años, incluyendo la reunión en octubre de 1973 entre el primer ministro Tanaka Kakuei y Leonid Brézhnev, secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, pero continuó el estancamiento de la cuestión territorial, y las sombrías perspectivas para una solución. Moscú comenzó a proponer un tratado de amistad y buena voluntad, como medida provisional, mientras que las negociaciones del tratado de paz continuaran. Esta propuesta fue rechazada con firmeza por Japón.

1975-1990: Tensiones en las relaciones