Carmen Eulalia Campoamor Rodríguez, conocida como Clara Campoamor (Madrid, 12 de febrero de 1888Ficha en Público sobre la II República Española en su 80 aniversario: Protagonistas Público. Consultado el 12 de mayo de 2012.- Lausana, 30 de abril de 1972),Clara Campoamor (por fideus)Biografía de Clara Campoamor en "plusesmas.com". Consultado el 9 de mayo de 2011. fue una abogada, escritora, política y defensora de los derechos de la mujer española. Durante la Segunda República, creó la Unión Republicana Femenina y fue una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España, que se incluyó en la Constitución de 1931 y fue ejercido por primera vez en las elecciones de 1933. A causa de la guerra civil, tuvo que huir de España y murió exiliada en Suiza.
Biografía
Infancia y juventud miniaturadeimagen|Busto de Clara Campoamor en la plaza Guardias de Corps de Madrid. Clara Campoamor Rodríguez nació el 12 de febrero de 1888 en Madrid, hija de Pilar Rodríguez Martínez, costurera, y Manuel Campoamor Martínez, contable en un periódico, fue bautizada como Carmen Eulalia. Su familia paterna procedía de Cantabria y Asturias, y la materna de Madrid y Toledo. El matrimonio tuvo dos hijos más, de los que únicamente terminó sobreviviendo Ignacio, que ocupó puestos de responsabilidad política durante la Segunda República.
En 1898, con diez años de edad, la muerte de su padre llevó a Clara a dejar sus primeros estudios para colaborar en la economía familiar. Estuvo trabajando de modista, dependienta comercial y telefonista, y en las oposiciones de junio de 1909 consiguió plaza como auxiliar femenina de segunda clase del cuerpo auxiliar de Telégrafos del Ministerio de la Gobernación, en las primeras oposiciones de auxiliares femeninas de Telégrafos con destinos sucesivos en Zaragoza (unos meses) y San Sebastián (cuatro años). En 1914, ganó una plaza en el Ministerio de Instrucción Pública, con el primer puesto por oposición, lo que le permitió regresar a Madrid, donde fue destinada como profesora especial de taquigrafía y mecanografía en las Escuelas de Adultas. Durante los años siguientes alternó este trabajo con los de traductora de francés y auxiliar mecanógrafa en el Servicio de Construcciones Civiles del propio Ministerio.
La Tribuna y su conexión con ambientes intelectuales madrileños Fue también secretaria de Salvador Cánovas Cervantes, director del periódico conservador, maurista, La Tribuna, trabajo que le llevó a interesarse por la política y donde publicó sus primeros artículos en 1920. Allí conoció a la escritora Eva Nelken comprometida también por los derechos de las mujeres. Fue en esta época cuando Campoamor empezó a frecuentar los ambientes intelectuales madrileños y entró en contacto con activistas feministas como la sufragista Carmen de Burgos, empezando a colaborar en diversas asociaciones feministas, dando conferencias y escribiendo para la prensa. Tras licenciarse como abogada en 1924 también participó en la fundación de dos agrupaciones profesionales: la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas y el Instituto Internacional de Uniones Intelectuales.
Derecho y política En 1920 inició sus estudios de bachillerato, consiguiendo el título y matriculándose luego en la Facultad de Derecho, por la que se licenció el 19 de diciembre de 1924.Los datos sobre su periplo 1909-1924 proceden de N. Samblancat Miranda, “Clara Campoamor en busca de la igualdad” (publ. en GEXEL, Grupo de Estudios del Exilio Literario, 2012) , introducción revisada y ampliada de su edición de la obra de Clara Campoamor La revolución española vista por una republicana, Bellaterra, Barcelona, Universitat Autònoma de Barcelona, Servei de Publicacions, 2002, pp. 19-58], que a su vez cita en detalle las referencias oportunas. Con 36 años, se convirtió en una de las pocas abogadas españolas de la época, y pasó a ejercer su profesión. En 1925 se convirtió en la segunda mujer en incorporarse al Colegio de Abogados de Madrid, un mes después que Victoria Kent. Fue la primera abogada en defender un caso ante el Tribunal Supremo. La primera en ocupar la junta directiva del Ateneo de Madrid, la primera mujer en hablar en el Congreso cuando accedió a su escaño en las elecciones de 1931 y la primera entre las españolas en pronunciarse ante la Sociedad de Naciones, antecedente de la actual ONU.
Su lucha por la igualdad de derechos representó un punto de inflexión en la historia política del país y dejó huella tanto en el ámbito jurídico como en el social. Clara fue la primera en alzar la voz por las mujeres en el ámbito internacional.
Habló acerca de su defensa de los derechos humanos, especialmente contra la trata de mujeres y niños. Destaca su inmensa dedicación a la situación jurídica de las mujeres a nivel internacional, ella defendía el divorcio por mutuo disenso, argumentando que si el matrimonio era un contrato civil basado en el amor, el estado no debía obligar a mantenerlo si ese amor desaparecía, su objetivo era que los países cooperaran para proteger a las mujeres, menores y mejorar sus condiciones legales y sociales. Además Campoamor destacó por ser una de las primeras mujeres e intervenir en ese organismo internacional, lo que fue muy importante para visibilizar los problemas.
Gracias a su valentía y a su firme compromiso con la igualdad, logró abrir camino para muchas otras mujeres que posteriormente participarían en la vida política y social. Su trabajo contribuyó a que temas como la igualdad de derechos, la protección de la infancia y la lucha contra la explotación de mujeres y menores comenzaran a recibir mayor atención a nivel internacional. Asimismo no se limitó únicamente a reclamar el derecho al voto; su visión abarcaba un conjunto más amplio de derechos civiles y sociales. Defendió la educación como herramienta de liberación, insistiendo que las niñas debían tener acceso a los mismos recursos y oportunidades que los niños. Su compromiso con la justicia social también la llevó a denunciar la discriminación legal y laboral que sufrían las mujeres y proponer reformas legales que protegieran a quienes eran más vulnerables en la sociedad, incluyendo a las madres solteras y a las trabajadoras explotadas.
Algunas fuentes deducen que sus ideas sobre la igualdad de las mujeres le acercaron al PSOE, ya que en 1925 escribió el prólogo del libro Feminismo socialista de María Cambrils, dedicado a Pablo Iglesias. Pero nunca llegó a afiliarse a dicho partido, ni aceptó la colaboración de los socialistas con la dictadura de Primo de Rivera. Sí perteneció, en 1929, al comité organizador de la Agrupación Liberal Socialista, que desapareció poco tiempo después. Clara y Matilde Huici, republicanas y enemigas del régimen de Primo de Rivera, propusieron —sin éxito y probablemente fue el motivo por el que la abandonaron poco después de ingresar— que dicha Agrupación se desmarcara de la dictadura.
Clara Campoamor mantuvo una gran actividad como conferenciante en la Asociación Española de Mujeres Universitarias y en la Academia de Jurisprudencia —donde junto a otras compañeras de promoción fueron las primeras en formar parte de la institución— defendiendo la igualdad de derechos de la mujer y la libertad política. Trabajó con Enrique Martí Jara, amigo de Manuel Azaña en el embrión de Acción Republicana, en cuyo Consejo Nacional figuró al principio. Sin embargo, nunca logró su ideal estratégico: la unión de todos los republicanos en un gran partido de centro con Azaña como delfín natural de Alejandro Lerroux.
Después de la rebelión de Ángel García Hernández y Fermín Galán en Jaca, y el proceso contra el Comité Revolucionario, Clara asumió la defensa de algunos de los implicados, entre los que se encontraba su hermano Ignacio.
El sufragio femenino
En el primer tercio del en España destacaron las movilizaciones de grupos como la Agrupación Femenina Socialista de Madrid, las republicanas radicales Damas Rojas, las sufragistas Cruzada de Mujeres Españolas, o la Unión de Mujeres de España. Campoamor estuvo en contacto con activistas sufragistas como Carmen de Burgos.
miniaturadeimagen|Busto de Clara Campoamor en las inmediaciones del Centro Conde Duque de Madrid, obra de Lucas Alcalde.|alt=Tras proclamarse la Segunda República, Clara Campoamor fue elegida diputada por la circunscripción de la ciudad de Madrid en las elecciones de 1931Congreso: Histórico de Diputados 1810-1977 —entonces las mujeres podían ser elegidas, pero no podían votar— por el Partido Radical, al que se había afiliado por haberse proclamado este «republicano, liberal, laico y democrático», constantes de su propio ideario político.
Durante el período de las Cortes Constituyentes de 1931 formó parte del equipo que elaboró el proyecto de la Constitución de la nueva República integrada por veintiún diputados. En dicho organismo luchó por establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal, a menudo llamado «voto femenino». Consiguió todo, excepto lo relativo al voto, que tuvo que debatirse en las Cortes de España.
Los partidos republicanos de corte radical no querían que la mujer votase porque se suponía que estaba muy influida por la Iglesia y votaría a favor de la derecha. Por ello, el Partido Radical Socialista enfrentó a Clara con otra reconocida diputada, Victoria Kent, contraria al voto de las mujeres. El debate final celebrado el 1 de octubre fue un acontecimiento. Campoamor fue considerada como la vencedora y la aprobación del artículo 36 que posibilitó el sufragio femenino se logró con 161 votos a favor por 121 en contra. Contó con el apoyo de la mayor parte del Partido Socialista —con algunas excepciones importantes como la de Indalecio Prieto—, buena parte de la derecha —con algunas excepciones importantes como la de José Calvo Sotelo—, casi todos los diputados de Esquerra Republicana de Catalunya y pequeños grupos republicanos como los progresistas y la Agrupación al Servicio de la República. En contra votaron Acción Republicana, el Partido Radical Socialista y, lo que más pudo contrariar a Clara, el propio Partido Radical salvo otros cuatro compañeros. Ni ella ni Victoria Kent consiguieron renovar sus escaños en las elecciones de 1933 aunque Alejandro Lerroux le ofreció a Clara el puesto de directora general de Beneficencia y Asistencia Social. Un mes después de la votación, en noviembre de 1931, Campoamor creó la Unión Republicana Femenina, centrada en promover campañas a favor del sufragio femenino junto a actividades políticas y culturales en colaboración con los radicales.
Además de su lucha por el voto femenino Campoamor estuvo también muy implicada en la elaboración de la Ley de Divorcio (1932) y defendió en el Congreso el abolicionismo de la prostitución como una forma de garantizar la igualdad entre hombres y mujeres.
Directora general de Beneficencia
Como directora general de Beneficencia en el gobierno radical, en mayo de 1934, Campoamor impulsó una Bolsa de Trabajo de Ciegos para facilitar un trabajo "que los honre" y "para que desaparezca la mendicidad de los ciegos en la calle". A los ciegos mayores de 60 años se les concedió una pensión de 1.000 pesetas anuales. A finales de mayo habían sido concedidas cerca de cien pensiones.