thumb|Cántaro de La Rambla (Córdoba) Cántaro es un recipiente o vasija hecho de barro o de algún metal u otro material impermeable, que sirve para guardar, conservar y transportar líquidos. De forma ovoidal, con la boca y la base de apoyo más estrechas, puede disponer de una o más asas.Existen modelos de cántaros sin asas en Galicia, Asturias y en la alfarería canaria más cercanos a las vasijas africanas, precolombinas y asiáticas, que coinciden en el uso tradicional de vasija grande destinada a acarrear líquido, agua por lo general. Se fabrica en diferentes tamaños, sirviendo el mayor —de unos diez litros— como medida. Por extensión, también se ha llamado cántaro al contenido del recipiente: un cántaro de leche, un cántaro de vino, etc.Álvaro Zamora (1981), pp. 50-51
Cántaro es término de origen griego, «κάνθαρος», vertido al latín como «cantharus», jarro.Guillermo Fatás (1999), p. 67 Ha sido un objeto tradicional y en cierto modo emblemático de la cultura y la alfarería del agua, con abundantísima documentación arqueológica. Hay noticia de su existencia desde los primitivos textos hebreos, del Antiguo Testamento (pasajes dedicados a Gedeón,Wikisource. Jueces: Capítulo 7. Moisés o Rebeca y Eliezer); presencia que se continua en el Nuevo Testamento, en historias como la de la mujer samaritana que da de beber a Cristo o en las bodas de Caná.Nominalmente también protagoniza una de las ediciones matrices de los textos sagrados cristianos: la Biblia del Cántaro de 1602, obra de los monjes jerónimos Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Continúa luego apareciendo en la literatura romana, así como en los textos filosóficos y místicos de Al-Ándalus,Las traducciones árabes son "qulla" y "ŷarra", apreciándose una imprecisión evidente entre la palabra latina que se traduce como vaso de forma abierta y en época medieval de gran tamaño, y los significados árabes que se refieren más bien a formas cerradas. Guillermo Rosselló, El nombre de las cosas en Al-Andalus, p. 193. en especial en la poesía árabe en los reinos de taifas. Su utilidad y uso en los países de la sociedad de consumo casi han desaparecido, convirtiéndose el cántaro en un objeto de interés etnográfico y en pieza de coleccionismo.Información sobre índices de valoración de cántaros tradicionales. Sitio del Museo del Cántaro de Valoria la Buena.
Origen y formas thumb|left|Cántaros de Lérida, Miranda (Asturias) y Sestrica (Zaragoza). El modelo etimológico de referencia, el kantharos griego, era una gran copa con asas y base estilizada, de uso comunal en comidas, fiestas y rituales.Si bien el recipiente utilizado para transporte y conservación del agua era la hidria y la vasija más evocadora el ánfora. Otro claro precedente prerromano del cántaro fue la vasija casi esférica de pasado neolítico (con ejemplos mediterráneos en la cerámica cardial y americanos en el aríbalo incaico); y un tercer modelo serían las vasijas bitroncocónicas (como una central térmica a la inversa) rastreables hasta el primer Milenio a.C. De estas formas primitivas evolucionó el cántaro aguador, manteniendo o mezclando los tres modelos básicos: el ovoide (como un huevo con asas embocado por uno de sus extremos), el globular (más redondo), y el fusiforme (más estilizado, como un pez).Sánchez Trujillano, María Teresa: Cántaros. Trabajos del Museo de la Rioja nº 3. Logroño, 1987. DP: LO-308-1987.
La forma más extendida es el huevo invertido con altos hombros donde apoyan las asas: los modelos más 'anchos de caderas' son habituales en la Meseta ibérica, el Valle del Ebro, Extremadura, Andalucía Occidental y el sur de Portugal. Y los cántaros ovoides más esbeltos, en todo el Levante español, desde Cataluña a Jaén y Granada, incluido Baleares.Sánchez Trujillano, (1987) p.6
De la forma globular, quizá la más primitiva, quedan ejemplos entre las olas gallegas, los toneles asturianos y las tallas y bernegales canarios.En Canarias, el bernegal es la "tinaja que contiene el agua de beber" (Marcial Morera, "Diccionario histórico-etimológico del habla canaria", 2002).
Por su parte, los mejores ejemplos de cántaros fusiformes hay que buscarlos en Aragón (Sestrica, Jarque, Daroca), y piezas derivadas de los alfares desaparecidos de Guadalajara y de algunos focos conquenses.
Piezas alfareras de la familia de los cántaros: cántara, cantarilla y cantarillo, cantarica y cantarico, cantarellet (versión infantil -juguete de barro- del cántaro fragatino)...
Geografía del cántaro en España thumb|300px|Cántaros españoles (siluetas). Llorens Artigas, en sus estudios sobre cerámica popular española, enumera una relación geográfica de los más distinguidos: Alaejos, Albox, Arroyo de la Luz, Calanda, Cantalapiedra, Cespedosa de Tormes, Daroca, Figueras, Fraga, Guadix, Jiménez de Jamuz, Mota del Cuervo, Magallón, Mallorca, Miravet, Moveros, Níjar, Niñodaguía (Orense), Ocaña, Olivenza, Priego, Tamames, Tamarite de Litera, Totana, Traiguera, Trigueros, Úbeda, Vera y Villafranca de los Caballeros.Llorens Artigas (1982), p. 184-186.
A su vez, las variedades regionales son muy numerosas. Sirva de ejemplo la lista de los distintos tipos de cántaros fabricados en Aragón: Alforjero, de aguador, de arrope, blanco -o cántara de reja-, de boca ancha (o de vino), grande de Jarque, de raya, de chorro y boca (Ateca), y el de Sestrica, urdido a mano.Álvaro Zamora (1981), op.cit.: pp. 50-51.
Cántaros americanos thumb|240px|Alfarería mexicana. En la vasta cultura alfarera de los pueblos nativos americanos (norte, meso y sudamericanos), existe una rica variedad de modelos de cántaros:
El aríbalo de la cerámica incaica. La múcura precolombina, extendida desde Colombia al Caribe. La alfarería de los pueblos Anasazi, en lo que hoy es Colorado, Utah, Arizona y Nuevo México. La alfarería Lenca, en territorios de Honduras y El Salvador.San Luis Jilotepeque, en Guatemala, es conocido como la Tierra del Cántaro por la producción artesanal de la población femenina. La cerámica Pipil, cerámica Anaranjado Delgado, y cerámica Anaranjado San Martín, en México. La cerámica andina de los Huari, los Chancay y la Cultura Lima, en Perú y los Llolleo, en Chile.En Ecuador, la Fundación Cántaro Azul, agrupa nueve instituciones que impulsan prácticas y hábitos que mejoren el estado de salud en comunidades rurales de escasos recursos.
El cántaro en el lenguaje, la literatura y las tradiciones
En la lengua castellana y sus usos En la familia lingüística del cántaro están: la cantarera y el cantaral, mueble o vasar usado para colocar los cántaros; la cantarería y el cantarero, referentes a la especialidad del oficio de alfarero que hace o vende cántaros o piezas de alfarería de agua.
También abundan los dichos, expresiones populares y refranes: "llover a cántaros" (por una lluvia abundante);El cantautor extremeño Pablo Guerrero se hizo famoso con una canción que ilustra bien esta metáfora meteorológica. "tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió" (sobre los peligros de la reincidencia); "alma de cántaro" (para personas espíritualmente sencillas o ingénuas); en Asturias: "que dé la piedra n'cantaru o el cántaru na piedra, el cántaru se quiebra" (una reflexión rural sobre la fragilidad); también es asturiana la tradición mágica que consistía en depositar en un cántaro los nombres de las mozas y los mozos y casarlos según se iban sacando las papeletas (de los que quedaban al final sin casar se decía que "quedaron en cántaro").Cerámica tradicional asturiana: José Manuel Feito. Itto. de la Juventud y Promoción Comunitaria. Editora Nacional, Madrid 1985. p.295. ISBN 84-276-0716-4 Una de las tradiciones más extendidas en España era el llamado cántaro de novia, pieza decorada que los hombres regalaban a sus prometidas (una vez hecho público el compromiso) y que ellas usaban hasta el día de la boda, guardándolo luego con el resto del ajuar.Sánchez Trujillano, (1987) p. 7
En el simbolismo y la iconografía El cántaro, como otras vasijas antropomórficas, entra en la iconográfica del simbolismo femenino, llegando a representar a la Gran Madre como receptáculo de vida. Huizinga relacionaba la iconografía mariana medieval con la forma de la vasija empleada en Holanda para beber. El cántaro roto, símbolo de la pérdida de la virginidad en diversas culturas, es rito nupcial entre el pueblo gitano.Diccionario de Iconografía: Federico Revilla. Ediciones Cátedra, Madrid, 1990. p.78. ISBN 84-376-0929-1 Las coplas y seguidillas populares recogen toda esta simbología poética:
La rosa fue a por agua y le dijo el lirio:deja el cántaro rosa y vente conmigo.
Pobre cantarito mío,hoy lo lloro amargamente
porque ayer me lo rompieroncaminito de la fuente. Como imagen-símbolo, el cántaro ha sido utilizado también en heráldica. En el escudo de Alhabia, Almería, aparece un cántaro de oro en sinople; y en el municipio mexicano de Mier, dos cántaros en su escudo hacen alusión al antiguo nombre de la población: "Paso del cántaro". Por su parte, el escudo de la localidad de Bailén muestra un cántaro agujereado, en recuerdo de la leyenda de María Bellido durante la batalla de Bailén. En un estudio de 2007, Valero de Bernabé cataloga veinte apellidos españoles con cántaros en su escudo heráldico.Desde los Cantarelles levantinos, los Trullench aragoneses o los Sierralla vascos, hasta apellidos castellanos como: Borrajo, Laplaza, Merino y Ordovás. Luis Valero de Bernabé y Martín de Eugenio: Análisis de las características generales de la heráldica gentilicia española. Madrid, 2007. ISBN 978-84-669-3028-4 Tesis sobre heráldica gentilicia española.
En la literatura en lengua castellana La presencia del cántaro en la literatura, tanto española como hispanoamericana, es frecuente. Queden aquí algunos ejemplos: La moza de cántaro, comedia de Lope de Vega,Estudio lopiano de Fausta Antonucci. El cántaro fresco de Juana de Ibarbourou (1920), y El cántaro roto, poema escrito por Octavio Paz en 1955.
En el folclore y las tradiciones Distintos estudios de las tradiciones folclóricas españolas registran la costumbre, en fiestas, de hacer carreras con el cántaro en la cabeza.Salvador Olaso Climent, Pere Lavega Burgues: Mil juegos y deportes populares y tradicionales, (p.86). Editorial Paidotribo, 2007. ISBN 978-84-8019-401-3
Carreras de cántaros y paseadas thumb|left|300px|Carreras y paseadas festivas en: (arriba: ) Amorebieta y Cortes de Aragón; (abajo: ) Paracuellos de la Ribera —con el curioso cántaro fusiforme de Sestrica—, Portugal y Los Pedroches.
En el País Vasco, se conserva documentación gráfica de ellas en Amorebieta (Zornotza),Carrera de cántaros en Amorebieta, en 1931. Foto-crónica del diario ABC de Sevilla. en Ibarra (Orozco) y en Rentería. Del otro lado de los Pirineos, Roland Coquerel recoge esta costumbre en Pouyastruc.
También en Aragón se practican o practicaron carreras o "paseadas de cántaros", así, por ejemplo en: La Litera, Almudévar, Almonacid de la Cuba y Paracuellos de la Ribera.
Otras localidades españolas con carreras de equilibrio: Borobia,,Video de una carrera de cántaros en 2007. en Soria; Añora,, Los Pedroches y Dos Torres, en Córdoba; Montejaque, en Málaga; Las Casiñas,Programa de fiestas en Las Casiñas en Extremadura...
Asimismo, se han documentado en el Norte de Portugal.Onofre Ricardo Contreras Jordán: Juego y deporte en el ámbito escolar (p.83). Ministerio de Educacion y Ciencia. Subdirección General de Información y Publicaciones, Instituto Superior de Formación del Profesorado (España). Ministerio de Educación, 2006. ISBN 978-84-369-4173-9 Juego y deporte en el ámbito escolar.
El cántaro en las artes
Pintura