Hipólito de Este, en húngaro Esztei Ipoly, (Ferrara, 20 de marzo de 1482 - Ferrara, 3 de septiembre de 1520) fue el cuadragésimo octavo arzobispo de Estrigonia, cardenal protodiácono de la curia pontificia, mecenas y miembro de la Casa de Este, sobrino además de Beatriz de Nápoles, esposa del rey Matías Corvino de Hungría.
Biografía Era hijo de Ércole o Hércules I de Este, duque de Ferrara, y de Leonor de Aragón, hija del rey Fernando I de Nápoles; la otra hija de este rey era Beatriz de Nápoles, esposa del rey Matías Corvino de Hungría.
A los tres años, recibió la abadía de Casalnovo en encomienda, y con seis años, en diciembre de 1485, tras recibir su primera tonsura, fue nombrado abad encomendado (esto es, administrador apostólico) de la abadía benedictina de Santa Maria di Pomposa en la diócesis de Ferrara. Incluso en una época en la que era común acumular beneficios eclesiásticos, un comienzo tan temprano era sumamente inusual. Dos años después, en enero de 1487, el rey húngaro lo nombró arzobispo de Estrigonia (esto es, Esztergom, Hungría, al infante Hipólito, de solo 5 años de edad, en calidad de encomendado tras la muerte de Giovanni d'Aragona, hermano menor de la reina, que ocupada dicho cargo eclesiástico, para continuar controlando los enormes ingresos del arzobispado y el poder eclesiástico que suponía en sí mismo. La pareja real colocaba así en la silla a su pequeño sobrino y solo muchos años después el papa Inocencio VIII accedió a confirmarlo.
En 1490 falleció el rey Matías y su esposa Beatriz no consiguió permanecer en el poder, pues fue coronado Vladislao II de Hungría. Hipólito continuó sin embargo en la silla arzobispal, pero a causa de su minoría de edad no pudo coronar al nuevo rey. El papa Alejandro VI nombró a Hipólito a sus doce años de edad cardenal diácono en 1493., pp. 22 note 1 and 23 no. 13. Luego fue desde 1498 arzobispo de MilánEubel, II, p. 188. y desde 1502 arzobispo de Capua y en 1503 obispo de Ferrara, y desde 1507 administrador de Módena y abad de Nonantola, aunque estos últimos dos cargos fueron anulados por el papa Julio II, por mencionar solo los cargos más importantes de su larga lista de prebendas, acumulación habitual en los altos eclesiásticos católicos de tiempos anteriores al Concilio de Trento.
El 11 de diciembre de 1497, Hipólito viajó a Roma por vez primera vez y demostró ampliamente la riqueza e influencia de la familia Este y sus parientes, los Aragona y los Sforza, entrando en la ciudad por la puerta de Santa Maria del Popolo acompañado del séquito de 250 personas que formaba su corte, de su hermanastro Giulio de Este y de los cardenales Ascanio Sforza y Federico Sanseverino. El 20 de diciembre de 1497, tras una hábil jugada política, se logró que Hipólito aceptase cambiar su puesto de arzobispo con Tomás Bakócz, recibiendo de este el título de obispo de Eger, sin obligación de residencia. De hecho, entre 1501 y 1512, Taddeo Lardi fue nombrado obispo auxiliar de la diócesis de Eger; los ingresos se transferían a Roma a través del banco Fugger. Al parecer, el obispado de Eger solo recaudaba 32.000 ducados al año; sin embargo, siguió siendo uno de los cardenales más ricos de la época, como lo demuestran los impuestos de 1500, en los que ocupa el quinto lugar en cuanto a riqueza. Tras esto, el experimentado y prestigioso Bakócz consiguió acabar con la crisis que giraba en torno a la arquidiócesis de Estrigonia desde hacía varias décadas.
Tras recibir la bula papal que lo nombraba arzobispo de Milán el 8 de enero de 1498, regresó a Ferrara para preparar su entrada en la ciudad, que tuvo lugar el 6 de marzo. Su juventud, y especialmente su reputación de mundano, no eran bien vistas por los milaneses, y para fortalecer su posición, Hipólito fue nombrado también gobernador de la ciudad en ausencia del duque. Sin embargo, la carga de sus deberes administrativos y oficiales afectó negativamente su salud y se retiró primero al castillo de Cusago y luego al monasterio de Baggio (Milán). Se recuperó rápidamente, como confirman las crónicas de las cacerías y celebraciones a las que asistió, hasta tal punto que, en mayo de 1498, para apaciguar a la opinión pública, el duque Ludovico el Moro obligó a Hipólito a emprender un programa de reformas monásticas.
La muerte de Carlos VIII en abril de 1498 y la ascensión al trono de su primo Luis XII marcaron el inicio de un nuevo período de injerencia francesa en la política italiana. Ludovico el Moro, tras perder el apoyo del emperador, el papa y Nápoles, y bajo el ataque de franceses y venecianos, se vio obligado a huir de Milán el 10 de septiembre de 1499. Hipólito acompañó a su cuñado primero a Innsbruck y luego a Trento. La familia Este, por otro lado, no podía correr demasiados riesgos, dados los estrechos lazos que la unían a ambos bandos, hasta el punto de que el duque Ércole estuvo presente en la entrada de Luis XII en Milán el 6 de octubre, y Este, tras regresar a Ferrara el 14 de noviembre, se encontraba en Milán en febrero de 1500 con los cardenales Sforza y Sanseverino.
Sin considerar que en 1512 Hipólito hizo un concilio en Eger, estuvo muy poco tiempo en Hungría y residió más bien en las propiedades de su familia en Italia. No participó en el primer cónclave de 1503 durante el cual Pío III fue elegido papa, porque sufrió un accidente durante el viaje; pero sí en el segundo cónclave de 1503 (elección de su enemigo Julio II, quien no solo se oponía a las políticas francófilas de la familia Este, sino que también tenía otros motivos para desaprobar sus acciones); tampoco lo hizo en el de 1513 (elección de León X, favorable a sus intereses). No participó en el Concilio de Letrán de 1514-1515: fue Ghillino Ghillini, obispo de Comacchio y miembro de su familia, quien lo representó y actuó como sufragáneo del cardenal en Milán y Ferrara. Los motivos que impulsaron a Hipólito a regresar a Hungría en 1517 no están del todo claros. Quizá, tras la muerte del rey Ladislao en 1516 y la sucesión al trono de su joven hijo, estuviera preocupado por preservar la sede de Eger frente al creciente poder de los magnates. Tras partir de Ferrara en octubre de 1517, llegó a Buda el 4 de diciembre, después de un viaje que duró más de cuarenta días por el mal tiempo. Le acompañaban Celio Calcagnini, recientemente ascendido al puesto de historiador de la corte de Ferrara, Ludovico da Bagno, Andrea Marone, Alessandro Ariosto (cuyo hermano, Ludovico, se había negado rotundamente a ir a Hungría) y otros miembros de su séquito, que al parecer aún incluía 250 perros de caza, sementales, halcones y dos leopardos. La actividad política de Hipólito en esta visita fue importante: en abril de 1518 fue a Cracovia para asistir a la boda de Bona Sforza con Segismundo I Jagellón el Viejo de Polonia; unos meses después participó en la dieta de Bács, actual Bačka; tras la dieta, fue a Belgrado para supervisar las obras de reconstrucción y construcción de nuevas fortificaciones contra los turcos.
Tras la muerte del emperador Maximiliano I de Habsburgo (12 de enero de 1519), apoyó la candidatura de Carlos V y desempeñó un papel importante en la elección del conde palatino de Hungría, conde de Temisvár, cuyo voto era buscado por ambos candidatos al Imperio. Calcagnini fue enviado a representar a su señor en la Dieta Imperial de Fráncfort. En 1520 visitó su lugar favorito en Hungría, Felsőtárkány y, tras volver al fin a Ferrara, falleció repentinamente el 3 de septiembre de 1520.Eubel, II, p. 23. Marino Sanuto, Diario Vol. XXIX, p. 164, cita la recepción de una carta del duque Alfonso, en la que éste cuenta que Hipólito murió el 2 de septiembre durante la séptima hora de la noche. Fue enterrado en la sacristía de la catedral de Ferrara, donde permaneció unos años hasta que su cuerpo fue trasladado.
A su muerte era obispo de Eger, Ferrara y Módena, arzobispo de Capua y poseía numerosas abadías y beneficios menores, mientras que el arzobispado de Milán había sido cedido a su sobrino del mismo nombre, Ippolito d'Este, en mayo de 1519. El cardenal dejó a su hermano Alfonso como heredero de su patrimonio, estimado en 200.000 ducados. Su carácter rácano le impidió acumular obras de arte y no sufragó en Italia muchas construcciones. Tuvo dos hijos naturales con la cantante Dalida de' Putti: Ippolito y Elisabetta, que se casó con Giberto Pio.
Fue muy generoso con los pobres y un gran amigo de escritores y artistas. Por ejemplo, fue mecenas del escultor Benvenuto Cellini, al que consiguió el perdón a sus delitos. En su juventud fue un buen lector de textos clásicos, y se dice que leyó a Plauto y Virgilio durante su viaje a Hungría, animado por su tutor Sebastiano da Lugo. Tras la muerte de Matías Corvino, adquirió al menos un manuscrito raro; fue mecenas de un amplio círculo de eruditos, y en su corte, aparte de Ludovico Ariosto, se encontraban Calcagnini, Annibale Collenuccio, Francesco Negri, Giovanni Mainardi y Guido Postumo Silvestri, quien le dedicó sus Elegías. También son destacables sus relaciones con Mario Equicola, quien le dedicó su De religione libellus y la Oratio dicta Papiae —un discurso pronunciado en la Universidad de Pavía en 1498— y le entregó, en 1503, un manuscrito con el borrador de otra de sus obras, el Libro de natura de amore. El elogio que Equicola dedica a su amo, a quien llamó gloria de nostro seculo (6 de julio de 1513), junto con los elogios de Baltasar de Castiglione (El Cortesano, I, cap. VI), ayudan a crear un contraste con los aspectos más oscuros y menos loables de su carácter.
Se cree que Ludovico Ariosto formaba parte de su corte desde 1503, cuando el poeta compuso un epigrama a "Ippolitus castus" para su elección como obispo de Ferrara; pero la primera misión emprendida por Ariosto en nombre de Hipólito d'Este fue en la primavera de 1507, cuando fue enviado a felicitar a Isabella d'Este y a su esposo Francesco Gonzaga por el nacimiento de su hijo Federico. En esta ocasión Ariosto ofreció a Isabella como regalo un primer borrador del Orlando furioso, obra culmen del llamado Canon de Ferrara, formado además por los poemas caballerescos de los poetas Luigi Pulci y Mateo Boyardo.
El amor de Hipólito d'Este por la música queda confirmado por la presencia en su familia de músicos como Giovanni Lourdel, Giovanni Jacopo, Giangiacomo Fogliani y Lorenzo da Bologna; a su regreso de Hungría en 1496, el cardenal creó un taller de flautas. También tenía un interés particular en coleccionar e inventar emblemas y lemas, y los suyos eran especialmente apropiados: "Nihil ultra vires", posteriormente sustituido por "No sufro más de lo que puedo".
Sin embargo, su verdadera pasión era la caza: coleccionaba halcones de toda Europa (los más preciados eran los de Rusia) y también tenía leopardos. Su destreza en este campo queda demostrada sobre todo por las cartas que Ludovico da Bagno escribió entre 1517 y 1519 desde Hungría, donde, en un famoso episodio, Hipólito mató a un gran oso sin ayuda. Fue además un poeta diestro que dejó numerosa obra religiosa y profana hasta el punto de que "el Homero italiano" Ludovico Ariosto le dedicó estos versos: