Sofía del Reino Unido (Sofía Matilde; 3 de noviembre de 1777 - 27 de mayo de 1848) fue una princesa de la familia real británica, decimosegundo hijo del rey Jorge III del Reino Unido y de su esposa, la reina Carlota, nacida duquesa de Mecklemburgo-Strelitz.
Durante su juventud, Sofía fue más allegada a su padre, quien prefería a las hijas sobre los hijos, así como por el hecho de que tanto ella como sus hermanas tenían miedo de su propia madre. Las princesas fueron bien educadas, aunque criadas en una casa de carácter extremadamente rígido. A pesar de que no le gustaba la idea de casar a sus hijas, el rey Jorge tenía ya expresada la intención de encontrar maridos adecuados para ellas cuando tuviesen la edad suficiente. Sin embargo, los frecuentes ataques de locura que el rey sufría junto a los deseos de la reina de que sus hijas fuesen sus compañeras hasta el fin de su vida impidieron que los potenciales candidatos cortejasen a las princesas. Como resultado, tanto Sofía como sus hermanas, a excepción de la princesa Carlota, crecieron aisladas del mundo en la casa de su madre, a la que constantemente se referían como «convento».
A pesar de que nunca se casó, existieron rumores de que Sofía se había quedado embarazada de Thomas Garth, un escudero de su padre, y que dio a luz a un hijo ilegítimo en el verano de 1800. Aparecieron rumores también de que la propia Sofía había sido víctima de una violación de parte de su hermano mayor, el duque de Cumberland, que era muy impopular. Los historiadores mantienen una postura divergente en cuanto a la veracidad de estas historias, ya que algunos creen que la princesa dio a luz al hijo de Thomas Garth y otros consideran que los rumores fueron una invención de los enemigos políticos de la familia real.
Los esfuerzos de parte del príncipe regente para otorgar una mayor independencia a las hermanas se adelantaron por la muerte de su madre en 1818. En sus últimos años de vida, Sofía vivió en casa de su sobrina, la princesa Victoria de Kent, futura reina Victoria del Reino Unido, en el palacio de Kensington. Mientras vivía allí, Sofía fue víctima del administrador de Victoria, sir John Conroy, quien se aprovechó de su locura y ceguera. Con esto, comenzaron a circular rumores que decían que Sofía dependía de Conroy porque este era el único que conseguía lidiar con las amenazas inconvenientes del supuesto hijo ilegítimo de la princesa. Sofía fue frecuentemente la espía de Conroy en Kensington y de sus dos hermanos mayores, al mismo tiempo que el propio Conroy robaba su dinero. La princesa murió el 27 de mayo de 1848 y fue sepultada en el palacio de Kensington.
Primeros años miniaturadeimagen|izquierda|200px|Sofía (der.) con sus hermanas María y Amalia en un óleo de John Singleton Copley. miniaturadeimagen|La princesa Sofía con su hermana mayor María hacia 1778. La princesa Sofía nació en el palacio de Buckingham, en Londres, el 3 de noviembre de 1777 y fue el decimosegundo hijo de sus padres.Fraser 2004, p. 53Weir 2008, p. 299. Su padre, Jorge III, era el rey de Gran Bretaña, hijo del príncipe Federico Luis de Gales y la duquesa Augusta de Sajonia-Gotha. Su madre era la reina Carlota. La princesa fue bautizada el 1 de diciembre de 1777 en la Gran Cámara del consejo del palacio de St. JamesHall 1858, p. 307. por Frederick Cornwallis, arzobispo de Canterbury. Sus padrinos fueron el príncipe Augusto de Sajonia-Gotha-Altenburgo, su primo en segundo grado; Filipina Carlota de Prusia, la duquesa de Brunswick-Wolfenbüttel y prima en tercer grado y Luisa Federica de Württemberg, duquesa de Mecklemburgo, esposa de su primo en segundo grado. Todos fueron representados en la ceremonia por parientes próximos.Burke, John Bernard (1849). "The Patrician, Volume 6". The Patrician (Londres: Myers and Co): p. 100.
Tras el nacimiento de Sofía, el rey Jorge se aseguró de que sus hijos más pequeños recibieran dinero del Estado. A través de una norma adoptada por el parlamento, se estableció que Sofía y sus hermanas mayores recibirían unos ingresos anuales de 6000 libras tanto si se casaban como tras la muerte del rey.Fraser 2004, p. 59. La casa real era muy seria y formal, incluso en su vida privada. Por ejemplo, cuando el rey entraba en una sala, sus hijas tenían que levantarse, mantenerse en silencio hasta que se dirigiese a ellas y no podían salir sin autorización.Hibbert 2000, p. 203. La reina Carlota intentaba ahorrar de donde podía: las princesas usaban vestidos hechos en el campo al ser más baratos y comían comidas sencillas.Fraser 2004, p. 86. Los primeros años de Sofía se centraron en su educación.Hall 1858, p. 308 Charlotte Finch era el aya de la princesa y de todos sus hermanos.Beatty 2003, p. 226. Siguiendo el mismo modelo de educación recta que había practicado con los hermanos de Sofía, Finch, con la ayuda de sus ayudantes escogidas por la propia reina Carlota, contrató a tutores especialistas que les daban clases de inglés, francés, música, arte y geografía a las princesas. Sofía y las hermanas también tenían permiso para practicar deporte y jugar con sus hermanos.Purdue 2004. La reina intentaba utilizar el tiempo libre de las princesas en favor de su educación.Fraser 2004, pp. 86–87 A Sofía y sus hermanos no se les prohibió el teatro e incluso llegaron a actuar en obras especiales solo para niños.Hibbert 2000, p. 99. La primera aparición pública de Sofía se produjo cuando la princesa acompañó a los padres y a los hermanos mayores a una conmemoración en honor a Georg Friedrich Händel, realizada en la abadía de Westminster el 26 de mayo de 1784.Hall 1858, pp. 307–308.
Al contrario de lo que sucedía en aquella época, el padre de Sofía estuvo siempre muy presente durante sus primeros años de vida y prefería sus hijas a sus hijos.Hibbert 2000, p. 98. Siempre que podía, el rey estaba presente en los cumpleaños de las princesas y en otros momentos especiales y se mantenía informado sobre los progresos de las hijas en las clases. Un amigo de la familia le dijo una vez: «Nunca vi a niños más adorables, ni tuve una visión tan agradable como la adoración que el rey sentía por ellas».Hibbert 2000, pp. 98–99. Por otra parte, la reina Carlota era temida por sus hijas y, según el historiador real A. W. Purdue, no era una «madre benévola».Purdue 2004.
Edad adulta miniaturadeimagen|derecha|200px|La princesa Sofía por Richard Cosway. En 1792, Sofía y su hermana María empezaron a participar en más actividades con su familia.Fraser 2004, p. 145. A los 14 años, Sofía apareció por primera vez en la corte en el cumpleaños de su padre, el 4 de junio de 1792.Fraser 2004, p. 147. Según el biógrafo Christopher Hibbert, Sofía era una «chica encantadora, aunque malhumorada. Era guapa, delicada y apasionada».Hibbert 2000, p. 384. Tal como le había pasado durante su infancia, Sofía continuó siendo muy considerada con su padre, aunque a veces la exasperara. Escribió que «el querido rey es siempre amable conmigo y no hay palabras para describir cómo se lo agradezco».Hibbert 2000, p. 384. Antes de 1788, el rey Jorge había dicho a sus hijas que las llevaría a Hanóver para que encontrasen maridos adecuadosBlack 2006, p. 157. a pesar de que Sofía tenía sus dudas debido a los matrimonios infelices de sus hermanas. El rey afirmó: «No puedo negar que siempre he deseado que ninguna de ellas se casara: me siento feliz en su compañía y no deseo ni la más mínima separación». El rey había sufrido su primer ataque de locura ese mismo año, cuando Sofía tenía 11 años. Sofía escribió sobre el comportamiento del padre: «Se muestra siempre muy afectuoso y amable conmigo, pero a veces su amabilidad es exagerada y eso me asusta mucho». El rey volvió a dar señales de locura en 1801 y 1804, lo que atrasó las conversaciones sobre los matrimonios de las hijas. El asunto del matrimonio aparecía muy raramente y la reina Carlota temía hablar de ello, pues era un tema que siempre preocupaba al rey, y la conversación le llevaba a padecer nuevos ataques de locura. Además, la reina, que se sentía frágil por la enfermedad del marido, quería que las hijas se quedaran cerca de él.Beatty 2003, p. 229.
Como resultado, y al igual que la mayoría de sus hermanas, la princesa Sofía se vio obligada a vivir toda su vida en compañía de su madre. Las princesas no tenían permiso para mezclarse con personas que no pertenecieran a la corte real y rara vez se cruzaban con hombres, con excepción de los pajes, los escuderos o los criados. Estaban vigiladas constantemente y se quejaban con frecuencia de vivir en un «convento».Black 2006, p. 156.Hibbert 2000, p. 378.Hibbert 2001, p. 26. Para entretenerlas, la reina les leía sermonesBlack 2006, p. 156. y las princesas hacían bordados.Williams 2010, p. 60. En una ocasión, Sofía escribió que pasaba «un aburrimiento de muerte (...) ojalá tuviera un canguro».
La princesa Carlota fue la única hija del rey que se pudo casar cuando era relativamente joven. Las otras tenían sus pretendientes, pero la reina les impedía que se acercaran a sus hijas. La mayoría de las hermanas querían tener marido e hijos y muchas veces pedían ayuda a su hermano Jorge, al que se sentían muy unidas, para que les encontrara marido, les ayudara a casarse con sus amantes o para que les diera permiso para vivir fuera de la casa de la madre.Purdue 2004. En una ocasión, Sofía, agradecida por la ayuda del hermano, le escribió en tono de broma: «Me pregunto por qué no votas una ley que nos meta a todas en un saco para que nos ahoguemos en el Támesis». Antes de que Jorge asumiera la regencia tenía poco poder sobre el futuro de sus hermanas. Cuando la asumió, en 1811, aumentó de inmediato los ingresos para Sofía y sus hermanas de 10 000 a 13 000 librasHall 1858, p. 331. e hizo que, como ellas querían, participaran más en sociedad. La reina Carlota se sintió ultrajada y el príncipe regente tuvo que reconciliar a las hermanas y a la madre para que estas pudieran tener más independencia.Beatty 2003, pp. 229–230.
Hijo ilegítimo miniaturadeimagen|izquierda|200px|Sofía por Thomas Lawrence. Durante la vida de Sofía hubo varios rumores sobre una supuesta relación incestuosa con su hermano, el príncipe Ernesto Augusto, futuro rey de Hanóver.Gill 2009, p. 30. Hibbert 2000, p. 368, 384. El príncipe regente avisó a su hermana para que no se quedara a solas en el cuarto con su hermano,Shaw 2001, pp. 213–214. pues Ernesto era muy impopular para el pueblo británico. No se sabe si esos rumores tenían alguna base o si fueron inventados por los enemigos políticos de Ernesto Augusto.Panton 2011, p. 429.
Alejadas de la convivencia con hombres de su estatus social, Sofía y varias de sus hermanas acabaron por tener relaciones con cortesanos y escuderos. Sofía tuvo una relación con el escudero jefe de su padre, el general Thomas Garth, que tenía 33 años más que ella. Thomas tenía una gran señal de nacimiento morada en la cara, lo que llevó a María, hermana de Sofía, a llamarlo «la luz morada del amor»;Purdue 2004. por su parte, el cortesano Charles Greville lo llamaba «viejo diablo horrendo».Williams 2010, p. 35. A pesar de eso, una dama de compañía reparó en que «la princesa estaba tan profundamente enamorada de él que todos se daban cuenta. Ella no podía contenerse en su presencia».Williams 2010, p. 35. Greville escribió en su diario: «Las mujeres se enamoran por cualquier cosa -y la oportunidad y la casualidad de las pasiones son más importantes que cualquier mérito de la mente o del cuerpo (...) [las princesas] habían sido escondidas al mundo, habían convivido con pocas personas. Sus pasiones estaban en ebullición y estaban listas para caer en los brazos del primer hombre cuyas circunstancias le permitieran conquistarlas».David, Saul (2000). The Prince of Pleasure: The Prince of Wales and the Making of the Regency. Grove Press. p. 201. ISBN 0-8021-3703-2.