Las guerras de Lombardía fueron una serie de conflictos militares que se produjeron en el centro y norte de Italia que implicaron a la República de Venecia y al ducado de Milán, y a sus diferentes aliados. Se prolongó desde 1425 hasta la firma del Tratado de Lodi en 1454. La guerras de Lombardía se convirtieron en la lucha por la hegemonía en el norte de Italia, que devastó la economía de Lombardía y debilitó el poder de Venecia.

Antecedentes Con la muerte del duque Gian Galeazzo Visconti de Milán, el Estado que había construido colapsó con su hijo el incompetente Giovanni Maria Visconti (1402-1412), y se produjo la disgregación del poder de los Visconti en Lombardía, donde se independizaron Cremona, Crema, Plasencia, Bérgamo, Como, Lodi, Pavía, Alejandría, Parma y Brescia, de manos de los condottieri. En Romaña, el papa Bonifacio IX obtuvo las ciudades de Bolonia y Perugia e hizo las paces con Milán. En Toscana, Siena se independizó, y los feudatarios gibelinos de los Apeninos fueron sometidos por Florencia, pero Pisa fue asegurada por Gabriel María Visconti, hijo natural de Gian Galeazzo. thumb|250px|El ducado de Milán a la muerte de Gian Galeazzo en 1402.

Aprovechando la debilidad de Milán, el señor de Padua, Francesco Novello de Carrara, invadió territorio milanés, tomando Verona. Milán buscó el apoyo de Venecia, ofreciendo todo el territorio que había poseído al este del río Adigio, lo que fue aceptado, y se iniciaron las hostilidades contra Carrara, con gran éxito para los venecianos que en 1406, ya poseían Treviso, Feltro, Belluno, Verona, Vicenza y Padua, y habían logrado la desaparición de Carrara, ante la indiferencia de Florencia. Venecia, que no pertenecía al Regnum Italiae, y circunscrita a su laguna y a una fina franja costera lindando a la laguna (Dogado), había permanecido a espaldas de los acontecimientos en Italia, pero el poder alcanzado por los Visconti convenció a la Serenísima República para establecer un poder territorial en la península, para asegurar el libre pasaje de mercancías hacia Lombardía o los Alpes. Aprovechando la muerte de Gian Galeazzo, además de ampliar su territorio entre 1404 y 1405 con Verona, Vicenza, y Padua, entre 1411 y 1420 incorporó los amplios territorios del príncipe eclesiástico, el patriarca de Aquilea en Friuli, controlando el acceso desde Alemania a Italia oriental.

Tras la elección del papa romano Gregorio XII, este inició contactos diplomáticos con su rival aviñonés Benedicto XIII para lograr una solución al cisma, acordando ambos pontífices encontrarse en Savona. Gregorio XII abandonó pues, Roma en agosto de 1407, pero ante la negativa de iniciar un encuentro real por ninguno de ambos, fue el motivo para que la mayoría de los cardenales de ambos bandos los abandonasen y convocaran el Concilio de Pisa. Esta coyuntura fue aprovechada por el rey Ladislao de Nápoles para ocupar Roma y la Romaña en nombre de Gregorio XII, pero Florencia amenazada por el creciente poder de Nápoles resolvió que Alejandro V, el nuevo pontífice elegido en el Concilio de Pisa, tomara posesión del patrimonio de San Pedro. Entró en alianza con Siena, Bolonia y el pretendiente napolitano y conde de Provenza Luis II de Anjou. A pesar de la ayuda prestada por Génova, que había expulsado a los franceses en 1409, Ladislao tuvo que retirase de los territorios pontificios en 1410, de modo que el papa Alejandro V entró en Roma, siendo sucedido enseguida por Juan XXIII, pero como la campaña de Luis II y su ejército de mercenarios, contra Ladislao fue infructuosa, Ladislao reemprendió la conquista del Estado Pontificio, pero su éxito se truncó con su muerte en 1414. Mientras, el nuevo rey de Romanos, Segismundo de Luxemburgo entró en Lombardía en 1413, no para ejercer autoridad sino para acordar con Juan XXIII la convocatoria del Concilio de Constanza para acabar con el cisma.

thumb|left|140px|El duque de Milán, Felipe María Visconti en una ilustración de Grande illustrazione del Lombardo-Veneto... Milano, Corona e Caimi Editori, 1858.. Y en Milán, mientras se producía la guerra contra Nápoles, la incapacidad de Gabriel María Visconti para permanecer en Pisa le llevó a venderla a los florentinos, lo cual condujo a una rebelión que expulsó a Visconti, y se opuso a los intentos de Florencia por conquistarla, pero en vano, en 1406, Pisa se rindió a Florencia. Mientras Milán cayó en la anarquía y no fue hasta la ascensión de su hermano Felipe María en 1412, cuando se llevó a cabo la recuperación territorial y la afirmación de la autoridad del duque frente a los señores locales.

Hacia 1422, el duque Felipe María de Milán y su condottiero Francesco Bussone da Carmagnola habían recuperado y restaurado el poderío de época de Gian Galeazzo sometiendo a los señores locales de Lombardía, y también a la República de Génova (1421), ante la neutralidad pactada de Florencia, pero su expansión fue detenida en Mantua a instancias de Venecia para proteger sus territorios, de forma que logró crear una extensión territorial que iba desde la costa ligur, hasta el monte San Gotardo en los Alpes, bordeando las fronteras de Piamonte y de los territorios pontificios. Venecia, por su parte se debatía si expandirse sobre la tierra firme más allá de Padua, Vicenza y Verona, para contrarrestar la expansión milanesa, o simplemente aprovechar ganancias económicas en Lombardía. No fue hasta la elección del dogo Francesco Foscari en 1423, cuando terminó el aislacionismo de Venecia en Italia. Desde entonces, hasta la mitad de siglo, se produjeron una serie de conflictos prácticamente continuos contra una alianza de Florencia y Venecia, ante una nueva época de expansión milanesa.

Primera guerra

La solicitud del Papa de ayuda al duque de Milán para expulsar a los Bentivoglio de Romaña, la aprovechó el milanés para extenderse a Forlì (1424) con ayuda gibelina. Esta expansión motivó a Florencia el iniciar hostilidades contra Milán, pero con tan desastrosos resultados para ella, que tuvo que buscar alianzas y las encontró en Venecia, a la que se unieron en enero de 1426,Corner, Julia (1837). Questions on the history of Europe. Longman, Orme, Brown, Green, & Longmans. p.293. el duque Amadeo VIII de Saboya, el marqués Nicolás III de Este, el señor de Mantua, y la ciudad de Siena. Una breve paz fue firmada en diciembre de 1426 en Venecia.Trollope, Thomas Adolphus (1865). A history of the commonwealth of Florence: from the earliest independence of the commune to the fall of the republic in 1531. 2. Chapman and Hall. p.457.

Visconti recuperó las tierras ocupadas por Florencia en Liguria, pero tuvo que renunciar a la zona de Vercelli, conquistada por Amadeo VIII de Saboya, y a Brescia, que quedó para Venecia, y prometió dejar de inmiscuirse en Romaña y Toscana.

Segunda guerra La paz de 1426 fue pronto quebrantada por Milán a instancias del Rey de Romanos. Los milaneses tuvieron éxito inicialmente tomando Casalmaggiore. Piccinino, el condottiero al servicio de Visconti derrotó a Carmagnola, el condottiero al servicio de Venecia el 29 de mayo de 1427 en Gottolengo. Pero Carmagnola pudo reconquistar Casalmaggiore el 12 de julio, y esto fue aprovechado por Orlando Pallavicino, señor de varios castillos cerca de Parma, para rebelarse contra los Visconti, mientras que Amadeo VIII de Saboya y el marqués Juan Jaime de Montferrato invadían Lombardía por el Este.

La derrota milanesa en Maclodio en octubre de 1427 y el estancamiento de la situación para Felipe María Visconti, este se avino a firmar la paz en Ferrara, en abril de 1428. Un gobernador veneciano se estableció en Bérgamo y Crema (1429) y se reconoció la posesión de Brescia y su contado para Venecia. Los florentinos recuperaron los fortificaciones que habían perdido

Tercera guerra Florencia inició al año siguiente una guerra contra Lucca, ciudad que bloqueaba su acceso a Pisa, pero Paolo Guinigi, señor de Lucca se había aliado con Visconti, y Florencia tuvo que enfrentarse a la alianza con Siena y Milán, por lo que tuvo que buscar la ayuda de Venecia.

Milán obtuvo victorias en Soncino (17 de mayo de 1431) y Cremona, estableció posiciones sólidas en Toscana. Además Visconti logró atraerse a Amadeo VIII de Saboya a cambio de su ayuda contra de Juan Jaime de Monferrato.

thumb|140px|right|El emperador Segismundo de Luxemburgo en 1433, por Pisanello, Kunsthistorisches Museum de Viena. El rey de Romanos, Segismundo de Luxemburgo, que se había abstenido de intervenir directamente en Italia ante las peticiones de Florencia (1424) y de Milán (1427), aprovechó la coyuntura de su derrota en la Batalla de Domažlice y que el Concilio de Basilea invitó a los husitas, para bajar a Italia en 1431.

Felipe María Visconti, que se hallaba solo frente a Florencia, Venecia, y al nuevo papa de origen veneciano, Eugenio IV, favoreció la venida del rey de Romanos, quien como rey de Hungría había estado varias veces en guerra con Venecia. Segismundo de Luxemburgo obtuvo la corona de hierro en noviembre en 1431, y de camino a Roma, en Piacenza, tuvo conocimiento de la bula de disolución del concilio de Basilea. Segismundo se mantuvo partidario del Concilio, ya que a través de él, se podía lograr la paz con los husitas y ser reconocido como rey de Bohemia. De Piacenza, pasó por Parma, Lucca y finalmente Siena, donde tuvo que permanecer bloqueado y aislado nueve meses ante la hostilidad de Florencia y Venecia y la indiferencia de Milán. Mientras el Rey de Romanos y el Papa proseguían su diplomacia, el estado de guerra continuaba en Lombardía y Toscana.Hyett, Francis A. (2007). Florence - Her History and Art to the Fall of the Republic. Read Books. p.240. ISBN 9781406705805. Pese a las victorias milanesas en Pavía y Delebio, y el envío del condottiero Francisco Sforza para evitar la caída de Lucca había un estado de agotamiento general y gracias a la intervención del Papa se alcanzó otra nueva pacificación en Ferrara el 26 de abril de 1433, que volvió a statu quo, y que fue el momento para acordar la coronación imperial, la cual tuvo lugar al mes siguiente. El emperador emprendió regreso a Alemania y se presentó en el Concilio en octubre, y por su parte el papa, aislado, revocó la disolución del concilio en diciembre.

Cuarta guerra Con la paz de Ferrara, Venecia se había asegurado nuevas adquisiciones como Brescia y Bérgamo, de forma que comprendía el Dogado, la marca de Treviso, Friuli y parte de Istria que controlaba el acceso desde Alemania a Italia oriental, Padua, Rovigo, Vicenza, Verona, Bérgamo y Brescia, de forma que bordeaba Lombardía por el río Adda. El territorio, denominado Veneto, era rico, populoso, y fértil, y un buen mercado para el comercio de la ciudad. Estas adquisiciones le resultaron inmensamente beneficiosas, y así en 1440 los tributos eran de 306.000 ducados, frente a los 180.000 de las posesiones coloniales (al mismo tiempo mucho más costosas de defender).

La paz de Ferrara dejó desempleados a los condotieri milaneses, y apenas había partido el rey de Romanos de Roma en agosto de 1433, invadieron los Estados Pontificios, el Papa, incapaz de pararlos, concedió a uno de ellos, Francesco Sforza el título de Gonfaloniero y marqués de Ancona en marzo de 1434, y una rebelión expulsó al pontífice de Roma, estableciéndose en una Florencia que emprendería el cambio institucional tres meses después. El papa buscó protección y reactivó una liga contra Milán con Florencia y Venecia, que quedó capitaneada por Sforza.Stieber, Joachim W. (1978). Pope Eugenius IV, the Council of Basel and the secular and ecclesiastical authorities in the Empire: the conflict over supreme authority and power in the church. Brill. p.194. ISBN 9789004052406.

Cambio de alianzas