Béla Kun, nacido como Cohn Béla (Szilágycseh, Transilvania, Austria-Hungría, -prisión de Butyrka, URSS, ) fue un destacado político comunista húngaro de origen judío que gobernó Hungría durante un breve período en 1919.
Nacido en una familia judía de clase media en 1886, era abogado de profesión. Se afilió al Partido Socialdemócrata Húngaro en 1902, para el que trabajó antes de la guerra mundial, y al Partido Bolchevique en 1916, durante su periodo como prisionero de guerra en Rusia. En 1918 fundó el Partido Comunista Húngaro, que presidió.
En noviembre volvió a Hungría y en marzo de 1919 pasó a dirigir la breve República Soviética Húngara durante ciento treinta y tres días.
Más tarde combatió en Ucrania en 1920, durante la guerra civil rusa. Fue miembro de la presidencia colegiada de la Comintern, para la que trabajó el resto de su vida. Su oposición a los «frentes populares», su gestión del partido comunista húngaro, acusado de troskismo, le llevaron a su caída en desgracia y fusilamiento.
Detenido en junio de 1937, pasó veintinueve meses en prisión, donde se lo torturó infructuosamente para que confesase su desviacionismo antes de ser ajusticiado en noviembre de 1939 en la prisión de Butyrka. Está enterrado en el campo de fusilamiento de Communarka.
Familia y estudios Nació en el seno de una familia burguesa judía no practicante el 20 de febrero de 1886, en una pequeña población transilvana, Lele, en el condado de Szilágy. Era el mayor de tres hermanos. Su padre era notario, pero tenía que vender cereal para complementar su escaso salario. Kun y sus hermanos recibieron en su infancia frecuentes palizas de su padre, un borracho y pendenciero con malas relaciones con los poderes locales.
A pesar de realizar el Bar Mitzvah, el joven Kun no desarrolló un sentimiento religioso judío, influido por el radicalismo de su padre, su educación calvinista, el ambiente de librepensamiento de la intelectualidad de la región y la tendencia asimilacionista de la clase media-baja judía de la época.
Tras acabar sus estudios de primaria en la humilde escuela local, pasó a estudiar en un reputado gimnasio en Zilah, donde hubo de recibir apoyo por su bajo nivel académico y donde su madre le enviaba todo el dinero que podía; la familia seguía viviendo en la pobreza.
Kun, problemático en la escuela, abandonó sus estudios universitarios de abogado tras un solo semestre para trabajar como periodista. La familia, consciente de la dificultad de obtener un puesto en la Administración para un judío, pero también de que la educación superior podía otorgarle un puesto en la clase media mediante el ejercicio de una profesión liberal, lo había matriculado en la facultad de derecho de la Universidad de Kolozsvár.
Periodista y sindicalista Según su propia declaración, se afilió al Partido Socialdemócrata Húngaro en 1902. En 1905, tras un año sin empleo, aceptó uno a tiempo parcial en la oficina de seguro obrero local, a la vez que trabajaba como aprendiz sin paga en un diario local. Al año siguiente, se trasladó a Nagyvárad, donde comenzó a trabajar como reportero para el periódico radical Szabadság. En esta época, desarrolló una cercanía con los activistas socialistas y sindicalistas locales, mientras aprendía con éxito su nuevo oficio. Periodista polémico, en esta época se lo describe como una figura de importancia local, de vestimenta extravagante, ideología relativamente izquierdista, aire soberbio y carácter iracundo, habitual de las conferencias socialistas de la localidad.
Su actividad entre 1907 y 1912 no está clara, aunque se sabe que trató en vano de ingresar en el periódico del Partido Socialista, Népszava. A comienzos de 1910, pasó a trabajar en la oficina de seguro obrero de Kolozsvár. En 1913 se casó con la maestra de música Iren Gal, trabajando ya en organizaciones socialistas. El matrimonio resultó complicado por el rechazo inicial de la familia a acceder al matrimonio ante las exiguas finanzas de Kun. Ese mismo año, habiendo ascendido en la organización local, se lo envió como delegado del partido al congreso nacional. Director de la oficina de seguro obrero local, se convirtió en un apacible funcionario sindical, con sus actividades en la oficina, las conferencias sindicales y su participación en las campañas de candidatos socialistas. En esta época, se familiarizó con diversos escritores socialistas, aunque no con los de la socialdemocracia rusa. Más inclinado a la acción que a la teoría, su formación teórica era media y nunca llegó a destacar en la teoría marxista.
La guerra mundial Kun junto a su esposa Ágnes en 1915.|miniatura Al estallar la Primera Guerra Mundial, se alistó en Ejército en una unidad instrucción de oficiales de la reserva. Sirvió en el frente ruso durante quince meses, desde diciembre de 1914, donde ascendió a teniente. Cayó prisionero de las tropas rusas a comienzos de 1916. Se lo envió prisionero a un campo en Tomsk en mayo o junio de ese mismo año.
Para disipar el tedio del encarcelamiento, formó junto con otros oficiales un círculo de lectura marxista y, a comienzos de 1917, estableció contacto con los socialistas rusos locales.
La revolución rusa Es liberado del campo de prisioneros tras la Revolución de febrero de 1917, pero permanece en Tomsk. En el periodo revolucionario los cambios a su alrededor animaron a Kun a participar en la destrucción del antiguo orden capitalista. Más voluntarista que agudo analista de la situación, se mostró convencido de la pronta extensión internacional de la revolución.
Afiliado al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR, el que luego se denominaría Partido Comunista de la Unión Soviética) en dicha ciudad antes de junio de 1916, miembro del comité del partido en 1917, Kun trabajó como periodista y propagandista en el periodo interrevolucionario.
La primera semana de enero de 1918 Kun llegaba a Petrogrado desde el campo de prisioneros de Tomsk en Siberia. Se ofreció a trabajar en un periódico de lengua magiar en el departamento de propaganda internacional del Comisaría de Asuntos Exteriores. Al poco tiempo, ya era uno de los portavoces destacados de los prisioneros húngaros en Rusia. Desde enero a octubre de 1918, cuando se desató la revolución en Hungría, Kun desempeñó gran número de tareas junto a los bolcheviques: en enero fue nombrado organizador de los prisioneros de guerra húngaros, más tarde dirigió la resistencia húngara al avance alemán tras el fracaso de las conversaciones de Brest-Litovsk, fundó la sección húngara del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, del que fue elegido presidente; dirigió las tropas húngaras y letonas contra los socialrevolucionarios de izquierda en julio y, finalmente, creó el el Partido Comunista Húngaro, en Moscú.
A finales de noviembre, regresó junto con otros comunistas húngaros —entre doscientos y quinientos— a Hungría, donde el partido se refundó; contaba por entonces con escasos afiliados. Los comunistas rusos esperaban que la siguiente revolución tuviese lugar en Alemania, no en Hungría; la misión de Kun era establecer un partido comunista fuerte que llevase a cabo una revolución una vez comenzada esta en Alemania.
La revolución húngara y la república popular
La victoria de la Revolución de Octubre en Rusia tuvo un efecto electrizante en Hungría. La agitación antibélica de los bolcheviques durante las negociaciones de paz de Brest-Litovsk encontró un gran eco entre las masas de trabajadores, campesinos y soldados cansados de la guerra. La reivindicación de «paz sin anexiones, ni indemnizaciones» halló eco en las fábricas, en los pueblos y en las trincheras. El fermento en las fábricas se expresó en una huelga general contra la guerra, el 18 de enero de 1918 en Budapest. Los mítines eran masivos y además participaban muchos soldados.
thumb|Discurso de Béla Kun en Kassa (Košice), 10 de junio, celebrando la recuperación de la ciudad.
El 20 de junio de 1918, varios trabajadores fueron heridos por los disparos de la policía y estalló otra huelga general. La caída del frente búlgaro provocó una nueva oleada de deserciones, que se convertiría en una auténtica sangría para el ejército. Se produjeron insurrecciones y motines en el ejército y en la armada. Las bandas de desertores armados se unían a los huelguistas y campesinos en sus choques con la policía y participaban en las ocupaciones de tierras. Cuando ya era evidente que la guerra estaba perdida, los motines se generalizaron.
El 17 de octubre el conde Tisza, completamente desmoralizado, anunció: «Hemos perdido la guerra». El 28 de octubre hubo una manifestación en Budapest para exigir la independencia de Hungría. El 29 de octubre se proclamó la república. El 30 de octubre estalló en Budapest una insurrección de trabajadores, soldados, marineros y estudiantes. Al caer la noche del 30 de octubre, los insurgentes habían ocupado todas las posiciones estratégicas y liberado a todos los prisioneros políticos.
Envalentonados por el éxito, los trabajadores tomaron las calles para defender sus reivindicaciones de clase, a pesar de los frenéticos llamamientos a la calma que les hacían sus dirigentes. El 4 de noviembre Bela Kun fundó el Partido Comunista de Hungría. El 16 de noviembre se celebró una gigantesca manifestación en la que participaron cientos de miles de personas a las puertas del parlamento para exigir la república socialista. Para pacificar a las masas, el nuevo Gobierno del Conde Mihály Károlyi aprobó la reforma agraria; el objetivo era distribuir la tierra entre los campesinos, y el Gobierno compensaría económicamente a los antiguos propietarios. El propio Károlyi era un terrateniente y entregó sus tierras al campesinado.
El Kun fundó una nueva publicación, Vörös Ujság («Noticias rojas»), extremadamente crítica con el Gobierno, llegando a ser reprendido por Lenin, que interpretó que las críticas auguraban un golpe de Estado prematuro. Ya el , el partido planeaba hacerse con el poder mediante un golpe de Estado, desoyendo los consejos de Lenin. Mientras, los comunistas húngaros trataban de dividir a los socialistas y ganarse las simpatías de los sindicatos y la milicia.
Las movilizaciones obreras se ampliaron y, para tratar de detenerlas, el 22 de febrero de 1919 fue apaleada una manifestación comunista. El partido había intentado en vano tomar el poder por la fuerza a pesar de los consejos contrarios de los rusos, siguiendo el ejemplo espartaquista. Bela Kun fue detenido junto a la mayoría de los dirigentes comunistas, brutalmente golpeado y acusado de alta traición. Cuatro policías resultaron muertos en el choque entre manifestantes y policía y Kun fue detenido junto a otros partidarios, siendo liberado cuando la prensa denunció su maltrato. Durante su arresto le lanzaron ofensas antisemitas, recriminándolo porque su padre era judío. Todo esto no hizo sino convertir a Bela Kun en un héroe y concentrar en él toda la simpatía popular. El número de simpatizantes del partido, antes insignificante, creció.
La república soviética
El gobierno de Károlyi solo era nominal. No contaba con el apoyo del Ejército. Las armas estaban en manos de los trabajadores. La economía había colapsado. El control obrero se estableció en varias fábricas. Al tiempo Károlyi se vio presionado militarmente por los aliados, que exigían a Hungría aceptar una nueva frontera y, al recibir un ultimátum, dimitió. Los socialdemócratas, sintiéndose incapaces de gobernar sin el apoyo de los comunistas, liberaron a Kun y formaron un Gobierno en el que eran mayoría.
El 21 de marzo de 1919, se proclamó la República Soviética Húngara. El Partido Comunista decidió unirse a los socialdemócratas y formar un Partido Socialista. Kun, comisario de Exteriores, era la principal figura del nuevo Gobierno. Como responsable de la política exterior de la república, rechazó el acuerdo con la Entente en abril, al no aceptar las condiciones que la misión llegada a Budapest propuso.