thumb|right|200px|Escudo de armas del marqués de Irache: casa de Ventimiglia combinado con la casa de Altavilla, desde 1433.En 1433 Giovanni I de Ventimiglia recibió de su rey, don Alfonso el magnánimo permiso para modificar el antiguo escudo de los Ventimiglia, que había estado usando hasta el momento, para encuadrarlo con las armas de los Altavilla. Referencias: , Pag 31 y , Pag 30. thumb|right|200px|Casa de Moncada durante el Virreinato de Sicilia, actualmente integrada en la casa de Medinaceli.

Simone I de Ventimiglia y de Luna (1485-Calabria, 15 de octubre de 1544) fue hijo de Enrico III de Ventimiglia y Nortman Prades y de doña Leonor de Luna., Página 117.

Títulos XIX conde de Geraci. V marqués de Irache.Investido inicialmente el 23 de octubre de 1500. El 18 de junio de 1502 está registrado en la Regia Cancellería, libro 1502, foglio 607, y confirmado por la Corona el 21 de enero de 1517, Regia Cancellería, V Indizione, foglio 487. Virrey de Sicilia (1534-1535). Presidente del reino de Sicilia en 1516, 1535 y 1541. Diputado del Reino en 1522 y 1525. Barón de Pettineo.Por herencia materna, junto al feudo de Cipolla. Señor de Castelbuono, Tusa, Gangi, S. Mauro y Pollina.El Señorío de Pollina fue rescatado en 1525 por la suma de 18.000 florines y cedido al hijo mayor en 1527.

Entorno político y social en Sicilia Fernando el Católico, desde que heredó el reino de Sicilia en 1468 y más tarde el resto de su vasto imperio, se caracterizó por una política cautelosa respecto a los grandes barones feudales de sus dominios, tanto más agudizada cuanto mayor era la lejanía en la que se situaban estos. Era parte de su política trasladar la autoridad y preminencia local hacia la figura de sus virreyes, en detrimento de la aristocracia y organismos locales.Ya en distintas ocasiones, algunos de sus señores feudales habían intentado explorar mejores situaciones para sus respectivos territorios, en detrimento de la Corona, antes de Aragón y ahora ya de España.

Sicilia, secularmente de difícil gestión, no fue menos y en el último período de la vida de Fernando el Católico, su virrey Hugo de Moncada propició una situación que aportó trágicas consecuencias: el trienio 1516-1518 está marcado por disturbios y sediciones en Sicilia, provocados esencialmente por la gestión de Hugo de Moncada. A pesar de contar con la confianza personal de su rey, Hugo de Moncada desempeñó sus funciones con manifiesta arbitrariedad, muchas veces en su propio provecho. Este proceder, junto a la carga excesiva de impuestos a la que sometió la isla y los abusos de la soldadesca bajo su mando motivaron su mala reputación entre el pueblo y la aristocracia.

A comienzos de 1516 la muerte del rey dejó al virrey Hugo de Moncada en una peculiar situación: consciente del odio y animadversión general que su persona suscitaba, sobre todo entre la nobleza local,Era llamado el tirano y el asesino de Sicilia su cargo no tenía continuidad, ya que en el interregno estaba previsto que el virrey interino debía ser el justicia de Sicilia.Di-Biasi describe a Hugo de Moncada como ajeno a toda práctica de la buenas costumbres, invadido por la avaricia, vicio que se generalizó por el reino bajo su mandato. Soberbio, desvergonzado y ávido no por placer, si no para alimentar sus malsanas pasiones, mejorando constantemente sus intereses personales (sic). Así pues, temeroso de los acontecimientos y conocedor de su delicada situación, Hugo de Moncada ocultó cuanto pudo la muerte del monarca, hasta que la noticia trascendió de forma generalizada, causando asombro entre el mismo pueblo que, dado que Sicilia era en la época un enclave de comunicaciones marítimas de primera categoría, hubiese podido mantener durante tanto tiempo un secreto de tal magnitud. La situación política se degradó hasta tal punto que peligró la seguridad ciudadana., Página 109 y siguientes. Varios nobles, entre ellos Simone I de Ventimiglia (acompañado del conde de Collesano y del marqués de Licodia),, Página 7. ante el vacío de poder existente, encabezan un movimiento para reconducir la grave situación, que llegó a extremos de rebelión, con algaradas populares, tal y como se recoge en los distintos escritos recibidos por el Cardenal Cisneros por parte de Hugo de Moncada. , página 136 y escrita en Mesina el 22 de marzo de 1516. A Carlos V, página 159, el 30 de marzo de 1516, en la que reclama castigos ejemplares. En la página 181 son los marqueses de Irache y Licodia los que escriben a la reina Juana I de Castilla; el 15 de mayo de 1516 para explicar su versión e los hechos; en la página 187 Hugo de Moncada denuncia el 31 de mayo de 1516 que el pueblo ha nombrado presidentes a los marqueses de Irache y Licodia, entregándoles todo el poder. Igualmente se reproducen otras cartas en las páginas 206 y 272 de la misma publicación. El descontento general acaba con la expulsión de virrey Hugo de Moncada, que se vio obligado a huir a media noche dejando abandonado hasta su posesiones personales, que fueron rápidamente saqueadas por la turba en cuanto se apercibió de su fuga., páginas 121 y siguientes. El pueblo en tumulto también obligó al inquisidor Melchor Cervera a huir de Palermo, abrió las cárceles secretas liberando a los desafortunados que estaban encerrados y prendió fuego al archivo de la Inquisición. Fue conocida como “I secondi Vespri Siciliani”., Página 16.

Ante el progresivo deterioro de la situación en la isla, el virrey de Nápoles Ramón de Cardona se desplazó a Mesina, logrando un acuerdo entre las partes para que se desplazasen a la corte española de Carlos, mientras el gobierno de Sicilia quedaba provisionalmente a cargo de Diego del Águila., Páginas 134-135.

El conde-marqués Simone y el marqués de Licodia se desplazaron hasta la corte española, para rendir cuentas personalmente ante el rey de los recientes acontecimientos y su actuación en cada caso, puesta en juicio por el virrey Hugo de Moncada, que les acusaba haber tomado provecho propio.Se conserva documento firmado en Valladolid a 24 de febrero de 1518 en el que el rey da licencia a los marqueses de Irache y Licodia para dejar la corte y regresar a sus estados., Página 465. En el libro vienen recopilados algunos documentos intercambiados entre el virrey, la corte y los marqueses de Irache y Licodia, cada uno con su interpretación de los hechos y las valoraciones que en algunos casos y en forma de anotaciones al pie de carta hacen los asesores reales.

Finalmente el nuevo virrey designado fue Ettore Pignatelli, conde de Monteleone., Páginas 53-55.

Sin embargo, a pesar del buen proceder del nuevo virrey, la posición de la Corona seguía estando debilitada, y en julio de 1517 se produjo otra revuelta conocida como la rebelión de Giancarlo Squarcialuppo, para reclamar orden y justicia. El 8 de septiembre de 1517, Squarcialupo, los jurados, los principales miembros de la aristocracia de Palermo y seiscientos plebeyos fueron a la Iglesia de la Santísima Anunciación en Palermo.

Durante la misa en honor de la Natividad de la Santísima Virgen María, estallaron violentos enfrentamientos dentro de la iglesia, fomentados por el Barón de Ciminna. Squarcialupo fue asesinado con una estocada de espada infligida en la garganta por Pompilio Imperatore. El mismo destino corrieron sus cómplices., Páginas 165-170

El año siguiente desembarcaron en Messina cinco mil soldados españoles y más de mil caballeros y se restauró el orden., página 99.

Finalmente la situación fue encauzada y en el Parlamento de 1518 Carlos fue reconocido como rey de Sicilia.

Biografía Con solo 17 años sucedió en el marquesado a su hermano mayor, Filippo de Ventimiglia, muerto prematuramente sin descendencia, y desde sus comienzos de ejercicio se propuso devolver a la casa su anterior esplendor. En efecto, su etapa al frente del marquesado se distinguió como una de las más brillantes de los Ventimiglia de Castelbuono, ciudad a la que favoreció en innumerables aspectos. Como persona ilustrada y protector de las ciencias y artes, dotó su ciudad con monumentos y otras obras de arte, impulsando asimismo la fundación de la Universidad.El notario que redactó su testamento lo menciona como "persona literata" Archivio di Stato di Palermo, Archivio Privato di Moncada, Vol. 1415, C. 102r.

A largo plazo en el aspecto social logró, si bien no rerestablecer integramente su antiguo poder, si consolidar con el tiempo una presencia mucho más influyente en la política siciliana y afianzar el marquesado, gracias a la recuperación de baronías previamente enajenadas y a la adquisición de la jurisdicción feudal sobre todo el marquesado (1522). Sin embargo, esto conllevó nuevas deudas, cuyos costos serían asumidos con gran peso por las generaciones posteriores., Páginas 239-278.

No obstante, su primera etapa al frente del marquesado estuvo lastrada tanto por la situación política de la isla en general como por las abundantes cargas que heredó, que hacían prever un incierto futuro ya hipotecado desde sus comienzos.

En efecto, durante todo el periodo del marquesado bajo el poder de Fernando el Católico y muy especialmente coincidiendo con el mandato de su virrey Hugo de Moncada, Simone sufrió todo tipo de actuaciones, cuando no atropellos y humillaciones dirigidas especialmente contra su persona para evitar que el marquesado volviese a recuperar su antigua posición.Los Ventimiglia de Geraci nunca lograron recuperar el favor del soberano ni su antiguo poder. Desde su ascenso al trono de Sicilia en 1474, Fernando se había propuesto reducir el poder excesivo que algunas familias nobles (Ventimiglia, Santapau) habían adquirido, gracias en parte a las numerosas concesiones otorgadas por sus predecesores, y disminuir su influencia en la política siciliana en beneficio de otras familias feudales, como los de Luna, Moncada y Branciforti, así como de destacados miembros de la aristocracia urbana, más receptivos a la política centralizadora que pretendía implementar. Que nunca perdía oportunidad de humillarlos queda demostrado aún más por su decisión contra los Ventimiglia de Geraci en una disputa que los había enfrentado a Giovanni Artale Ventimiglia, barón de Sinagra, a principios de siglo. Había solicitado a Fernando el Católico que incluyera las armas de los gobernantes aragoneses de Sicilia en su escudo de armas, basándose en un privilegio concedido por Alfonso el Magnánimo a Giovanni I Ventimiglia, su tío abuelo. Simone impugnó la solicitud, pero en julio de 1502 el soberano concedió al barón de Sinagra permiso para sí mismo y sus sucesores, con el argumento de que «inter dictum marchionem et vos nulla censeatur originis diversitas aut differencia» (Archivos Estatales de Palermo, Conservatoria, vol. 87, c. 86v). Sin embargo, no es cierto que no existiera diferencia de origen entre el marqués y el barón: Giovanni Artale no descendía de Giovanni I Ventimiglia y su genealogía no contenía ascendencia rastreable hasta los gobernantes aragoneses de Sicilia. , Páginas 239-278.

Durante la vida de Fernando, el único cargo que se le asignó a Simone fue el de capitán de armas de la ciudad de Cefalú en marzo de 1512, con la tarea principal de defenderla de posibles incursiones otomanas.

Sus comienzos se vieron duramente lastrados por las cargas finacieras heredadas, muy especialmente la devolución de parte de la dote a su cuñada Isabella de Moncada (esposa de su difunto hermano Filippo, con la que no tuvo descendencia), hija de Guglielmo Raimondo de Moncada, conde de Caltanissetta y de Adernó y maestro justicia del reino, deuda que más adelante fue resuelta con su propio matrimonio en 1502 con Isabella, de la que tuvo abundante descendencia.

Así mismo, tuvo que hacer frente a la devolución del fabuloso rescate (15.000 florines) que la familia tuvo que pagar en 1490 a Fernando el Católico para levantar la confiscación ordenada en 1485 contra su padre Enrico.