Rincón de San Ginés es una entidad colectiva de población (denominada diputación) del término municipal de Cartagena (España), la más oriental de todas, e integra las localidades o entidades singulares de población del territorio de La Manga del Mar Menor que forma parte de Cartagena, la porción de litoral Mediterráneo entre Cabo de Palos y Punta Negra y la zona del Mar Menor comprendida entre Los Nietos y Playa Paraíso. Sus límites por el oeste lo establecen el municipio de La Unión y la diputación de El Beal.
Historia y Patrimonio
La extensión actual de esta diputación no se corresponde con la de otras épocas, pues parte de ella se segregó para dar lugar al municipio de La Unión y la diputación de El Beal.
La antigüedad de su poblamiento se evidencia mediante los trabajos relacionados con la Cueva de los Mejillones (Los Belones) y los abrigos de Los Dentoles (Calblanque), respectivamente, que demuestran la existencia humana en el Paleolítico Superior al encontrarse en ellos fragmentos de arpones y dardos fabricados en hueso y asta de ciervo. Igualmente existían en el Neolítico poblados de entidad por la presencia de cerámica en el yacimiento de la Cueva de los Pájaros (próximo a Cabo de Palos); de cerámica, hachas de piedra y cuentas de collar pulimentadas en la ya citada Cueva de los Mejillones, lo que indica la continuidad del poblamiento en dicho lugar; y finalmente en Las Amoladeras y Calblanque, aunque estos últimos hasta la fecha han sido tan solo superficialmente excavados. También se manifiesta la presencia del Bronce tardío, situado cronológicamente hacia el final del II milenio a.C., en el asentamiento ubicado en la Cala del Pino, único conocido para este período en el Campo de Cartagena. Por lo que respecta a la cultura íbera y desde el año 1964, se conoce la existencia del poblado y necrópolis de Los Nietos, junto a la rambla de la Carrasquilla en el Mar Menor, cuyos materiales se sitúan en el Y ya en época romana es relevante la ocupación manifestada, en cuanto a actividad minera, de El Castillete en Cabo de Palos.
En cuanto a yacimientos submarinos, que igualmente demuestran la presencia de asentamientos humanos en la costa, y que recientes trabajos lo sitúan a finales del o principios de VI a.C., es de destacar el Bajo de la Campana, próximo a Isla Grosa.
Tras la invasión musulmana, de la que carecemos de información suficiente aunque sabemos que Cabo de Palos se denominaba Tarf-al-Cabtal, es este un lugar desierto en que tan solo polariza las aguas del Cabezo de la Fuente en la sierra litoral y atraen los pastos existentes, donde además abunda la grana que adquiere por entonces una gran importancia en la industria textil.
Pero ni siquiera la repoblación tras la reconquista castellana evitará el que esta enorme extensión deje de ser un hábitat para el asentamiento humano, a lo que hay que añadir la acción de piratas y corsarios berberiscos, por lo que a pesar de sus buenos pastos se convierte en una tierra de nadie durante los siglos XIII al XV.
Todo este panorama cambiará a partir de la incorporación de Cartagena a la Corona de Castilla en 1503, si bien no cesará la amenaza turco-berberisca en sus costas, que sigue impidiendo el establecimiento de población, la roturación de las tierras y el pastoreo. Ya hemos relatado en capítulos anteriores una de las más peligrosas incursiones, que tuvo lugar en mayo de 1558, en el que ocho galeotas que desembarcaron 800 turcos en Cabo de Palos, saquearon toda la zona hasta Alumbres e hicieron cautiva a su población.
A pesar de ello será en el primer tercio de este siglo cuando se forme el primer caserío que tomará su nombre del monasterio, fundado en el año 1491 por el adelantado mayor del Reino don Juan Chacón y del que hemos hablado al describir la diputación de El Beal por encontrarse actualmente incluido en ella. Pero especialmente será en el segundo tercio del citado siglo cuando debido a la expansión de la población cartagenera, y se abran las puertas de sus murallas hacia el monasterio de San Ginés de la Jara, lo que produzca una incipiente, aunque lenta, repoblación y explotación agrícola del campo. Pues son las tierras de San Ginés, en su mayoría, muy feraces y su principal riqueza radica en la agricultura y los pastos, abundando la caza en sus montes próximos y en el llano, por lo que eran muy visitadas por los hijosdalgos de la ciudad aficionados a este deporte.
Frente a la amenaza turco-berberisca es necesario un sistema de alarma y defensivo del amplio litoral del reino de Murcia y dentro de la red de torres que había de cubrirlo se construye en esta zona la torre de Cabo de Palos, que cuenta con artillería, y las atalayas costeras de Juncos y Moscas. De todas formas a finales del sigue siendo el Rincón de San Ginés, según el padre Huélamo, de monte muy espeso y cerrado, por lo que no comenzará su roturación hasta mediados del . También ejerce su actividad, a pesar de todos los peligros, la almadraba de Cabo de Palos, ello es debido a la valentía de los pescadores que son capaces de enfrentarse como buenos soldados a cualquier incursión.
No obstante nos parece muy interesante traer aquí algunos párrafos de la Descripción de Cartagena y su puerto que en el año 1584 hace Gerónimo Hurtado, y que al referirse a esta zona dice: ... poco adelante está cabo de Palos, ques una punta de tierra que sale á la mar donde se allá por espiriencia, que vienen á parar navíos al traves y partes dellos y caxas y otras cosas que por las tormentas se echan á la mar desde más de III leguas al lebante: junto á el ay unas salinas principales llamadas de Sant Gines y otras llamadas del cabo de Palos y luego á la mano izquierda va siguiendo, derecha al norte, una manga de tierra, la cual se ensangosta tanto en la mar mayor y una albufera, que ay de más de siete leguas de largo y casi dos de ancho por lo más¿ tiene dentro de si esta albufera tres yslillas pequeñas y dos de ellas con muchos conejos y como poco usados a seguillos por el peligro de los moros, casi los matan á palos que no huyen de los perros. Llamanse estas yslas la Perdiguera y la ysla de los Conejos y la Mayor. amparo de los pescadores que se llevaban los moros a menudo¿ Criase en esta albufera mucho pescado y bueno, al modo de los barbos de Tajo y mayores, pero mucho más sabroso y gordo y entiendese que todo el suelo de esta albufera mana agua durze y a esta causa se cría el pescado tan diferente, que en la mar mayor y esto se saca por el agua durze que digo que se alla cavando en la arena de la manga della, que sale tan clara como de una fuente¿
Uno de los elementos que constituían un foco de atracción, no solo para los habitantes de Cartagena sino también para los de Elche y Alicante, era la grana, un tinte para los tejidos, muy abundante en esta zona y que ya en el año 1563 el Concejo hubo de enviar gente armada que expulsara a 120 hombres de estas dos últimas poblaciones que la estaban recogiendo.
A finales del se hallaba establecida en Cabo de Palos una almadraba, de las denominadas de retorno, y un bol, lugar de pescas, en Calblanque. En la almadraba tan solo se pescaban atunes, siendo la temporada de pesca de finales de junio hasta finales de agosto, con un arte hecho de cáñamo y esparto pegado al fondo con áncoras de hierro y por encima atado a las barcas, desde donde se recogería el pescado tras una dura e intensa labor de izado de los copos.
La comercialización del pescado, debido a la lejanía de Cartagena, estaba autorizada por la Compañía de la Pesquera a efectuarse allí mismo a cambio de una contribución, pues los laúdes del reino de Valencia venían a comprar el pescado a Cabo de Palos.
Durante el se lleva a cabo un repartimiento en el año 1683 y entre los 92 lugares que figuran correspondientes al Campo de Cartagena se cita el Campo de San Ginés con 45 habitantes y cuando en el año 1699 se constituye la parroquia de Alumbres pasa a formar parte de ella junto con esta y las de El Hondón y Los Roches.
A principios del el término municipal de Cartagena se dividirá en 17 diputaciones o partidos y entre ellos el de San Ginés, figurando en el Reparto de Sal de 1715 con este nombre y 548 habitantes, experimentando una abundante roturación al ser ofertadas más tierras por el Concejo y comenzando su repoblación forestal, principalmente con encinas, carrascos, donceles y álamos.
Cuando en el año 1755 se lleva a cabo el catastro de Ensenada queda registrado que la ciudad de Cartagena tiene abundantes bienes propios en la diputación de San Ginés, así como el Convento de San Francisco y la cofradía de Nuestra Señora de los Llanos.
Un estado de 1758 registra la existencia en San Ginés de 76 labradores con 453 fanegas para sembrar, así como la existencia de 7 molinos harineros. Y en libro de vecindario correspondiente al año 1761, que comprende todos los individuos seglares que se alojan en el convento de San Francisco en la diputación de San Ginés de la Xara, dice que se compone de 18 sacerdotes, 8 novicios, 18 legos profesos y 6 donados.
En 1771 según las averiguaciones efectuadas para el pago de la contribución ya tiene 1.020 habitantes y en 1787 en el censo de Floridablanca 963 habitantes. En el Nomenclátor o Diccionario de las ciudades..., publicado en 1789, citado ya en estos trabajos con anterioridad, figura San Ginés como aldea de realengo y con alcalde pedáneo.
En los manuscritos de la colección de Vargas Ponce podemos encontrar el estado de la existencia de vecinos correspondiente a los años 1796 y 1797 en la ya constituidas 21 diputaciones de la jurisdicción de Cartagena (entre las que no se encuentran todavía la de Beal y Algar), dice que en la diputación de San Ginés existen en el primero de los años citados: 119 vecinos, 25 yuntas mayores 24 menores y 8 de vacuno, y 6 cerdos, correspondiéndole en el reparto de la sal 73 fanegas y 6 celemines, y en el segundo de los años citados: 123 vecinos, 240 hombres y 740 mujeres, 19 yuntas mayores 5 menores y 3 de vacuno y 2 molinos de sal, correspondiéndole en el reparto de la sal 37 fanegas y 10 celemines.
Como consecuencia de las reformas administrativas llevadas a cabo durante el transcurso del quedará dividido el término municipal en 21 diputaciones rurales y 4 barrios extramuros.
Tras la entrada en vigor de la Constitución de 1812 pasó a formar parte del municipio de Alumbres, junto con esta diputación y las de Roche y Garbanzal, lo que duró un año escaso. Nuevamente en el trienio liberal formó parte del municipio de El Algar, pero quedó abolido con el retorno de Fernando VII en 1823.
En el año 1836 los vecinos del Rincón y de San Ginés, a pesar de lo dispuesto en el artículo 310 de la Constitución, solicitaron a la diputación provincial quedasen exceptuados de formar ayuntamiento debido a la escasez de medios y lo costoso que resultaría su mantenimiento, a lo que si bien en principio no fue aceptado sí que llevó a cabo la separación de la entonces denominada diputación de San Ginés en otras dos, que pasarían a denominarse Algar y Rincón de San Ginés a partir del 21 de diciembre de 1837.
En el padrón general correspondiente al año 1845 se relacionarán en la diputación del Rincón de San Ginés tan solo 106 vecinos y 495 almas, y cuando dos años después se expida en el ayuntamiento una nota en que se aclara la clase y calidad de los terrenos que ocupa cada una de las diputaciones o partidos del campo de este término municipal en que se halla comprendido el de la extinguida villa de La Palma (Cartagena) respecto a haber sido suprimido su ayuntamiento por orden de S.M., al referirse al Rincón de San Ginés dice que, Sus tierras son de 3ª y algunas de 2ª blancas; pocas de riego de noria sacada el agua con caballería, viñas y arbolado; crecida parte de olivos; muchos montes y ramblas hasta la orilla del mar menor y torre de Cabo de Palos; terrenos incultos, marinas y eriazos sin aprovechamiento.