miniatura|De derecha a izquierda: Isis, su esposo Osiris y su hijo Horus, los protagonistas del mito de Osiris, en una estatuilla de la dinastía XXII.El mito de Osiris es el relato más elaborado e influyente de la antigua mitología egipcia. Narra el asesinato del dios Osiris, un antiguo rey de Egipto, y sus consecuencias. Su hermano Seth, quien lo mata, usurpa su trono. Mientras tanto, Isis, la esposa de Osiris, restaura el cuerpo de su esposo, lo que le permite concebir póstumamente a su hijo, Horus. El resto de la historia se centra en Horus, el hijo de Isis y Osiris, quien al principio es un niño vulnerable protegido por su madre, pero que luego se convierte en el rival de Seth por el trono. Su conflicto, a menudo violento, culmina con el triunfo de Horus, restaurando así el maat (orden cósmico y social) en Egipto tras el injusto reinado de Seth, y completando el proceso de resurrección de Osiris.
El mito es esencial para las concepciones egipcias sobre el reino y su sucesión, el conflicto entre el orden y el desorden y, especialmente, la muerte y el más allá. También expresa el carácter fundamental de cada una de las cuatro deidades protagonistas y muchos elementos de su culto en la religión del Antiguo Egipto derivaron del mito.
La leyenda de Osiris tomó su forma esencial en torno o antes del La mayor parte de sus elementos se originaron de ideas religiosas, pero la pugna entre Horus y Seth puede haber estado parcialmente inspirado en un conflicto regional del período arcaico o la prehistoria de Egipto. Se ha intentado discernir la naturaleza exacta de los eventos que habrían dado origen a la historia, pero no se han conseguido conclusiones definitivas.
Partes del mito aparecen en una amplia variedad de textos egipcios, desde textos funerarios y conjuros mágicos hasta cuentos. La historia es, por tanto, más detallada y cohesiva que cualquier otro mito del Antiguo Egipto; sin embargo, ninguna fuente egipcia brinda un relato completo del mito y las fuentes varían mucho en su versión de los eventos. Escritos griegos y romanos, particularmente Sobre Isis y Osiris de Plutarco, proporcionan bastante información, pero no siempre reflejan fielmente la fe egipcia. Por medio de estos escritos, el mito de Osiris persistió, mientras se perdía el conocimiento de la mayoría de las creencias egipcias antiguas, y aun hoy en día es bien conocido.
Fuentes
El mito de Osiris tuvo una profunda influencia en la religión del Antiguo Egipto y era muy popular entre la gente común. Una razón de esta popularidad es su significado religioso primordial, que sugiere que cualquier persona fallecida puede alcanzar una vida después de la muerte placentera. Otra razón es que los personajes y sus emociones recuerdan más a las vidas de personas reales que la mayoría de mitos egipcios, con lo cual la historia resulta más atractiva para el público en general. En particular, como lo expresó el egiptólogo británico J. Gwyn Griffiths, el mito transmite un «profundo sentido de lealtad y devoción familiar» en las relaciones entre Osiris, Isis y Horus.
Con este gran atractivo, el mito aparece en más textos antiguos que cualquier otro y en una gama excepcionalmente amplia de estilos literarios egipcios. Estas fuentes también proporcionan una inusual cantidad de detalles. Los mitos del Antiguo Egipto son fragmentarios e imprecisos; las metáforas religiosas que mostraban eran más importantes que la narración coherente. Cada texto que contiene un mito, o un fragmento de uno, puede adaptarlo para satisfacer sus propósitos particulares, por lo que diferentes escritos pueden contener versiones contradictorias de los acontecimientos. Debido a que el mito de Osiris se utiliza en una variedad de formas, las distintas versiones a menudo entran en conflicto entre sí. Sin embargo, estas, tomadas en conjunto, se asemejan más a una historia coherente que la mayoría de los mitos egipcios.
miniatura|Textos de las Pirámides en la Pirámide de Teti.
Las menciones más antiguas del mito de Osiris se encuentran en los Textos de las Pirámides, los primeros textos funerarios egipcios, que aparecieron en las paredes de las cámaras funerarias en las pirámides a fines de la dinastía V, durante el Estos textos, compuestos por diferentes encantamientos o «pronunciamientos», contienen ideas que se supone que datan de tiempos aún más antiguos. Los textos se ocupan de la vida después de la muerte del faraón enterrado en la pirámide, por lo que se refieren frecuentemente al mito de Osiris, que estaba profundamente relacionado con la monarquía y la vida después de la muerte. Los elementos centrales de la historia, como la muerte y la restauración de Osiris y los conflictos entre Horus y Seth, aparecen en las declaraciones de los Textos de las Pirámides. Los textos funerarios escritos en épocas posteriores, como los Textos de los sarcófagos del Imperio Medio (c. 2055-1650 a. C.) y el Libro de los muertos del Imperio Nuevo (c. 1550-1070 a. C.), también contienen elementos de la leyenda.
Otros tipos de textos religiosos dan testimonio del mito, como dos escritos del Imperio Medio: el papiro dramático del Ramesseum y la estela de Ikhernofret. El papiro describe la coronación de Sesostris I, mientras que la estela alude a los acontecimientos en el festival anual de Koiahk. Los rituales en estos dos festivales escenifican elementos del mito de Osiris. El relato egipcio antiguo más completo del mito es el Gran Himno a Osiris, una inscripción de la dinastía XVIII (c. 1550-1292 a. C.) que brinda una idea general de toda la historia, pero incluye pocos detalles. Otra fuente importante es la piedra de Shabako, una narración religiosa que incluye un relato de la muerte de Osiris, así como la resolución de la disputa entre Horus y Seth. Esta narración asocia la realeza que Osiris y Horus representan con Ptah, la deidad creadora de Menfis. Se pensó durante mucho tiempo que el texto data del Imperio Antiguo (c. 2686-2181 a. C.) y se consideraba una fuente de información sobre las primeras etapas del desarrollo del mito. Sin embargo, desde la década de 1970, los egiptólogos han concluido que el texto data, como muy pronto, del Imperio Nuevo.
Los rituales en honor a Osiris son otra fuente importante de información. Algunos de estos textos se encuentran en los muros de los templos egipcios que datan del Imperio Nuevo, de la era ptolemaica (323-330 a. C.) o de la época romana (30 a. C.-). Algunos de estos textos rituales tardíos, en los que Isis y Neftis lamentan la muerte de su hermano, se adaptaron en textos funerarios. En estos, las súplicas de las diosas tenían por objeto despertar a Osiris —y por tanto a la persona fallecida— para que volviera a la vida.
Los conjuros mágicos de sanación, utilizados por egipcios de todas las clases sociales, constituyen una parte importante del mito, en el que Horus es envenenado o enferma de otra manera, e Isis lo sana. Los conjuros identifican a una persona enferma con Horus para que él o ella puede beneficiarse de los esfuerzos de la diosa. Son conocidos por copias en papiros, que sirven como instrucciones para rituales de sanación, y de un tipo especializado de estela monolítica inscrita denominada cipo. Las personas que buscaban sanación vertían agua sobre estos cipos, un acto que se creía impregnaba el agua con el poder sanador del texto, y luego la bebían con la esperanza de curar sus dolencias. El tema de un niño en peligro protegido por magia también aparece en varitas rituales inscritas del Imperio Medio, que se fabricaron siglos antes que los conjuros de sanación más detallados que vinculan específicamente este tema con el mito en sí.
También se registraron episodios del mito en escritos que podrían haber sido destinados al entretenimiento. Entre estos textos destaca Las contiendas de Horus y Seth, un relato humorístico de varios episodios de la lucha entre las dos deidades, que data de la dinastía XX (c. 1190-1070 a. C.). Caracteriza vívidamente a las deidades involucradas; como dice el egiptólogo Donald B. Redford, «Horus aparece como una figura débil físicamente pero inteligente; Seth, como un bufón fornido de inteligencia limitada; Ra-Horajty, como un juez prejuicioso y malhumorado; y Osiris, como un cascarrabias locuaz con una lengua ácida». A pesar de su naturaleza atípica, Las contiendas incluye muchos de los episodios más antiguos del conflicto divino y muchos eventos aparecen en el mismo orden que en relatos muy posteriores, lo que sugiere que se estaba formando una secuencia tradicional de los eventos en la época en que la historia se escribió.
Escritores griegos y romanos antiguos, que describieron la religión egipcia al final de su historia, registraron gran parte del mito. Heródoto, en el , menciona partes del mito en su descripción de Egipto en Historias, mientras que cuatro siglos más tarde, Diodoro Sículo ofrece un resumen en su Biblioteca histórica. A inicios del , Plutarco escribió el relato antiguo más completo del mito en Sobre Isis y Osiris, un análisis de las creencias religiosas egipcias. La versión de Plutarco es la misma que relatan más frecuentemente los escritos populares modernos. Los escritos de estos autores clásicos pueden dar una visión distorsionada de las creencias egipcias. Por ejemplo, Sobre Isis y Osiris incluye muchas interpretaciones de las creencias egipcias que están influencias por varias filosofías griegas y su narración del mito contiene porciones sin paralelo conocido en la tradición egipcia. Griffiths llegó a la conclusión de que varios elementos de este relato se tomaron de la mitología griega y que la obra en su conjunto no estaba basada directamente en fuentes egipcias. Por su parte, su colega John Baines considera que es posible que los templos mantuvieran registros escritos de los mitos, que posteriormente se perdieron, y que Plutarco podría haber extraído información de estas fuentes para escribir su relato.
Sinopsis
Muerte y resurrección de Osiris
Al comienzo de la historia, Osiris gobierna Egipto, al haber heredado el poder de sus antepasados en una linaje que se remonta al creador del mundo, Ra o Atum. Su reina es Isis, quien, al igual que Osiris y su asesino, Seth, es uno de los hijos del dios terrestre Geb y la diosa del cielo Nut. En las fuentes egipcias aparece poca información sobre el reinado de Osiris; el enfoque se centra en su muerte y los eventos que siguen. Osiris está asociado con el poder que otorga vida, la realeza justa y el gobierno de la maat, el orden natural ideal cuyo mantenimiento era un objetivo fundamental en la cultura egipcia antigua. Seth está estrechamente vinculado con la violencia y el caos. Por lo tanto, el asesinato de Osiris simboliza la lucha entre el orden y el desorden, y la interrupción de la vida a causa de la muerte.