Se conoce con el nombre de bloqueo del estrecho de Gibraltar o, simplemente, como bloqueo del Estrecho, a las operaciones navales y aéreas que tuvieron lugar nada más conocerse en la tarde del 17 de julio de 1936 que el Golpe de Estado había triunfado en el Protectorado de Marruecos. El ministro de Marina José Giral, que dos días después acabaría presidiendo el gobierno de la Segunda República Española, ordenó que varios barcos de guerra se dirigieran al estrecho de Gibraltar para que bloquearan el paso a la península de las tropas coloniales y bombardearan, junto con la aviación leal, las posiciones rebeldes en Ceuta, Melilla, Tetuán y el golfo de Cádiz.
Debido a que las dotaciones de esos barcos se rebelaron contra sus oficiales, que estaban comprometidos en el golpe, los sublevados no pudieron disponer inicialmente del Ejército de África, compuesto por la Legión Extranjera y los regulares (tropas formadas por marroquíes mandados por oficiales españoles), y que constituía la principal fuerza de combate con que contaban los sublevados para tomar Madrid, una vez detenidas las columnas del general Mola en la batalla de Guadarrama. En un primer momento las fuerzas del bando sublevado consiguieron superar el bloqueo gracias a la rápida ayuda que recibieron de la Alemania nazi y de la Italia fascista que les proporcionaron los transportes aéreos, los cazas y los bombarderos para poder organizar un puente aéreo con la península, además de conseguir la superioridad aérea en el estrecho que hizo posible que el 5 de agosto de 1936 pudiera cruzarlo una pequeña flota llamada por la propaganda de los sublevados "Convoy de la Victoria". Sin embargo el desbloqueo completo del paso del estrecho no se produciría hasta finales de septiembre cuando el gobierno republicano decidió transferir la mayoría de sus barcos de guerra al Cantábrico, "quizá el mayor error de la Guerra Civil" según el historiador británico Michael Alpert, lo que permitió que los cruceros franquistas Canarias y Almirante Cervera se dirigieran al estrecho desde la base de Ferrol y hundieran el destructor Almirante Ferrándiz e hicieran huir al Gravina, haciéndose con el control del estrecho de Gibraltar que a partir de entonces estuvo dominado por los sublevados permitiendo el paso continuado de convoyes desde Marruecos a la península.
Antecedentes
thumb|right|Plan golpista trazado por Emilio Mola.
El plan del general Emilio Mola, "el Director" del golpe de Estado en España de julio de 1936, era un levantamiento coordinado de todas las guarniciones comprometidas, que implantarían el estado de guerra en sus demarcaciones, comenzando por el Ejército de África, que entre los días 5 y 12 de julio realizó unas maniobras en el Llano Amarillo donde se terminaron de perfilar los detalles de la sublevación en el Protectorado de Marruecos. Como se preveía que en Madrid era difícil que el golpe triunfase por sí solo (la sublevación en la capital estaría al mando del general Fanjul), estaba previsto que desde el norte una columna dirigida por el propio Mola se dirigiera hacia Madrid para apoyar el levantamiento de la guarnición de la capital. Y por si todo eso fallaba estaba planeado que el general Franco, después de sublevar las islas Canarias se dirigiría desde allí al Protectorado español de Marruecos a bordo del avión Dragon Rapide, fletado en Londres el 6 de julio por el corresponsal del diario ABC Luis Bolín gracias al dinero aportado por Juan March, para ponerse al frente de las tropas coloniales, cruzar el estrecho de Gibraltar y avanzara sobre Madrid, desde el sur y desde el oeste.
El mismo día 19 de julio en que fue sofocada la rebelión en Madrid salieron de la capital hacia la sierra de Guadarrama varias columnas compuestas por milicianos y por tropas de las unidades militares que habían sido disueltas por orden del gobierno para evitar que se pudieran sumar a la sublevación. Allí consiguieron impedir que las columnas de los sublevados enviadas por el general Mola desde Castilla y León y desde Navarra consiguieran atravesar los puertos de montaña de la sierra madrileña y llegar a la capital. El frente norte de Madrid quedó así estabilizado hasta el final de la guerra. Esta primera campaña de la guerra civil fue conocida con el nombre de batalla de Guadarrama. Ahora el éxito del golpe dependía de que el ejército colonial pudiera cruzar desde Marruecos a la península.
Desarrollo El bloqueo del estrecho de Gibraltar por la marina republicana Nada más conocerse el 17 de julio por la tarde que la sublevación militar había triunfado en el Protectorado de Marruecos el ministro de Marina José Giral (que dos días después acabaría presidiendo el gobierno de la República tras la dimisión de Santiago Casares Quiroga y del gobierno "relámpago" de Diego Martínez Barrio) ordenó que varios barcos de guerra se dirigieran al estrecho de Gibraltar para que bloquearan el paso a la península de las tropas coloniales y bombardearan las posiciones de los sublevados en el Norte de África.
También se ordenó que los aviones disponibles también participaran en los bombardeos para lo que fueron rápidamente reconvertidos aviones comerciales Douglas DC-2 y Fokker F.VII que despegaron del aeródromo de Tablada (Sevilla) para realizar una serie de incursiones en los días 17 y 18 de julio sobre Melilla (donde fue alcanzado el cuartel de la Legión Extranjera), Ceuta, Larache y Tetuán. Sobre esta última localidad, que era la capital del Protectorado, se lanzaron 8 bombas que alcanzaron el edificio del Alto Comisariado pero también la mezquita y sus alrededores, causando numerosas víctimas. "Al final lo que consiguió este bombardeo de Tetuán fue irritar a los marroquíes y aglutinarles alrededor de los sublevados".
thumb|250px|Destructor Sánchez Barcáiztegui En la madrugada del sábado 18 de julio el general Franco envió desde Canarias un telegrama de felicitación a Melilla por el éxito de la sublevación que también fue transmitido a las bases navales. Desde la de Cartagena se envió el mensaje de Franco a la central radiotelegráfica del Estado Mayor de la Marina en Madrid con la instrucción "cúrsese a las guarniciones". En ese momento estaba de guardia el oficial tercero del Cuerpo de Auxiliares Radiotelegráficos Benjamín Balboa López, afiliado a la UMRA y que ya había denunciado en diversas ocasiones las actividades "facciosas" de jefes y oficiales del Cuerpo General de la Armada lo que le había valido también algún arresto, quien informó directamente al ayudante del ministro Giral, el teniente de navío Pedro Prado Mendizábal, saltándose la cadena de mando en el Estado Mayor en la Marina, de la que sospechaba que estaba implicada en la conspiración, incluido su jefe el vicealmirante Javier Salas, y cuando recibió la orden del jefe de la central radiotelegráfica de que comunicara el mensaje de Franco a las guarniciones Balboa se negó a obedecer y lo arrestó. Balboa a continuación contactó con todos los buques de la Armada y a los radiotelegrafistas de los mismos, a la mayoría de los cuales los conocía personalmente, les informó que sus oficiales podían estar a punto de sublevarse contra el gobierno y establecieron una clave para que comunicaran si esto sucedía.
Los comandantes de los destructores Almirante Valdés y Sánchez Barcáiztegui, obedecieron la orden del ministro de marina de bombardear las posiciones de los sublevados en Marruecos, pero después de cañonear Ceuta, decidieron entrar en Melilla, lo que suponía ponerse de parte de los sublevados. Por su parte el destructor Churruca y el cañonero Dato no sólo desobedecieron la orden sino que transportaron tropas sublevadas desde Ceuta hasta Cádiz. El sábado 18 de julio el destructor Churruca y la montonave Ciudad de Cádiz llevaron 220 hombres a Cádiz y al día siguiente el cañonero Dato, junto con el buque Cabo Espartel, transportaron 170 hombres más a Algeciras. thumb|250px|left|Crucero ligero Miguel de Cervantes thumb|right|350px|Situación hacia el 22-23 de julio de 1936, antes del inicio de la participación alemana e italiana. En azul las zonas controladas por los sublevados. En la noche del sábado 18 de julio, las dotaciones de los destructores Almirante Valdés y Sánchez Barcáiztegui se amotinaron y arrestaron a sus oficiales que se habían sublevado, abandonando Melilla y poniendo rumbo a la base naval de Cartagena. A las ocho y cuarto de la mañana del día siguiente, domingo 19 de julio, la dotación del Churruca también se amotinaba y detenía a sus oficiales sublevados. Ese mismo día las dotaciones de los guardacostas Uad-Lucus y Uad-Muluya y el cañonero Laya obligaron a sus respectivos comandantes a dirigirse al puerto internacional de Tánger (mientras que los guardacostas Dato y Uad-Kert se sumaban a la sublevación entrando en Ceuta, así como el torpedero T-19). Los amotinamientos continuaron en el resto de destructores que se encontraban en el área del estrecho (el Alsedo, el José Luis Díez, el Alcalá Galiano). Lo mismo sucedió en el acorazado Jaime I y los cruceros Libertad y Miguel de Cervantes, que habían zarpado desde la base naval de Ferrol rumbo a la zona del Estrecho de Gibraltar. También se amotinaron las dotaciones de los submarinos Isaac Peral (C-1), C-3, C-4 y B-1 cuando sospecharon de la actitud de sus oficiales. Los mandos del C-6 fueron arrestados cuando atracaron en Málaga.
Fue así como se cumplió la orden de bloquear el estrecho de Gibraltar para impedir el paso de tropas sublevadas desde el Protectorado español de Marruecos a la Península. Después del viaje que hicieron el destructor Churruca el 18 de julio y el cañonero Dato el 19, sólo cruzaron el estrecho dos faluchos con 150 hombres en la noche del 24 al 25 de julio, conducidos por el teniente de navío Mora de Figueroa, gracias a que la niebla los protegió de los proyectores del acorazado Jaime I. Estos fueron los únicos barcos que pasaron el bloqueo republicano.
En cuanto a la misión de bombardeo de las posiciones sublevadas, el 25 de julio el acorazado Jaime I, el crucero Libertad y el crucero Miguel de Cervantes bombardearon de nuevo Ceuta y al día siguiente Melilla siendo hostigados por aviones Breguet 19 que habían quedado en manos de los sublevados. El 2 de agosto volvieron a bombardear Ceuta, además de Algeciras y Tarifa.
El puente aéreo y el primer paso del estrecho por las fuerzas sublevadas
thumb|right|Infografía que narra el cruce del estrecho de Gibraltar por algunas unidades sublevadas del Ejército de África entre el 18 y el 20 de julio de 1936.
La primera solución para superar el bloqueo en el que se encontraban las fuerzas sublevadas del norte de África fue organizar un rudimentario puente aéreo con dos hidros Dornier Wal de la base naval de Cádiz y con tres Fokker F.VII de bombardeo que habían despegado de Cabo Juby (Tarfaya) llamados por el Gobierno, pero que aterrizaron en Larache y en Tablada (Sevilla) cuando estos aeródromos ya estaban en poder de los sublevados. En cada vuelo, organizado por el general Kindelán, los Fokker F.VII llevaban entre 10 y 15 legionarios de Tetuán a Tablada.