Jean-Bédel Bokassa (Bobangi, 22 de febrero de 1921 - Bangui, 3 de noviembre de 1996), también conocido como Bokassa I durante su etapa como emperador, fue un militar y dictador centroafricano que gobernó la República Centroafricana desde 1966 hasta 1976 y el Imperio Centroafricano desde 1976 hasta 1979.
Tras servir durante más de dos décadas en el Ejército francés, participó en la Segunda Guerra Mundial y en la guerra de Indochina antes de incorporarse al recién creado ejército centroafricano. El 1 de enero de 1966 derrocó mediante un golpe de Estado al presidente David Dacko y estableció un régimen autoritario. En 1976 abolió la república y proclamó el Imperio Centroafricano, coronándose emperador con el nombre de Bokassa I en una ceremonia inspirada en la coronación de Napoleón Bonaparte.
Su régimen estuvo marcado por el culto a la personalidad, la represión política y numerosas violaciones de los derechos humanos. En septiembre de 1979 fue derrocado en un golpe de Estado apoyado por Francia que restauró la república. Tras varios años de exilio regresó a su país en 1986, donde fue juzgado y condenado por diversos delitos, aunque los cargos de canibalismo formulados contra él fueron retirados durante el proceso por falta de pruebas.
Falleció en 1996. En 2010 fue rehabilitado póstumamente por el presidente François Bozizé, quien lo definió como «un hijo de la nación reconocido por todos como un gran constructor», una decisión que suscitó controversia debido al legado de su régimen.
Biografía
Primeros años y carrera militar Jean-Bédel Bokassa nació el 22 de febrero de 1921 en Bobangi, en el África Ecuatorial Francesa (actual República Centroafricana), en el seno de una familia perteneciente al pueblo mbaka. Su padre, Mindogon Mbougdoulou, era jefe de aldea y se opuso a las políticas de trabajo forzoso impuestas por la administración colonial francesa. En noviembre de 1927 fue detenido y murió bajo custodia tras ser golpeado por las autoridades coloniales. Una semana después, su madre, Marie Yokowo, se suicidó, dejando huérfano a Bokassa con apenas seis años de edad.miniaturadeimagen|izquierda|140px|Bokassa mientras servía en las tropas coloniales francesas en 1939.Tras la muerte de sus padres fue criado por su abuelo y posteriormente por misioneros católicos, quienes lo educaron en las escuelas Sainte-Jeanne d'Arc y Saint-Louis de Bangui. Durante su etapa escolar recibió el nombre de «Bédel», apodo atribuido por sus profesores debido a su afición por un manual de gramática escrito por un autor con ese apellido. Inicialmente se planteó la posibilidad de que ingresara en el seminario, aunque finalmente optó por la carrera militar.
En 1939 se alistó en el Ejército francés y, durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió en las Fuerzas Francesas Libres. Participó en la campaña de Provenza de 1944 y, al término del conflicto, había alcanzado el grado de sargento mayor y recibido diversas condecoraciones, entre ellas la Legión de Honor y la Croix de Guerre.
Posteriormente tomó parte en la guerra de Indochina, donde permaneció varios años y continuó ascendiendo en la jerarquía militar. En 1961 obtuvo el grado de capitán y, tres años después, abandonó el Ejército francés para incorporarse al recién creado ejército de la República Centroafricana, invitado por su primo, el presidente David Dacko. Gracias a su amplia experiencia militar —inusual entre los oficiales centroafricanos de la época— fue nombrado jefe del Estado Mayor y ascendido al grado de coronel.
Golpe de Estado y presidencia (1966-1976) En un contexto de creciente inestabilidad política y dificultades económicas, Bokassa encabezó un golpe de Estado en la madrugada del 1 de enero de 1966 que derrocó al presidente David Dacko. La operación, conocida como el «golpe de San Silvestre», se desarrolló prácticamente sin resistencia y permitió al jefe militar asumir la presidencia de la República y la jefatura del Gobierno.izquierda|miniaturadeimagen|250px|Bokassa con Nicolae Ceaușescu, durante su visita a Rumania en julio de 1970.Pocos días después suspendió la Constitución, disolvió la Asamblea Nacional y comenzó a gobernar por decreto. Asimismo, concentró progresivamente el poder en su persona y convirtió al Movimiento para la Evolución Social del África Negra (MESAN) en el único partido político autorizado, del que pasó a ser presidente en 1967.
En abril de 1969 sofocó un intento de golpe de Estado encabezado por el coronel Alexandre Banza, uno de los principales artífices del derrocamiento de Dacko. Tras el fracaso de la conspiración, Banza fue ejecutado y Bokassa reforzó aún más su control sobre el Estado y las Fuerzas Armadas.
Durante los años siguientes consolidó un régimen cada vez más personalista. En marzo de 1972 fue proclamado presidente vitalicio por un congreso extraordinario del MESAN y, en 1974, asumió el rango de mariscal. Entre 1974 y 1976 sobrevivió a nuevos intentos de golpe de Estado y a un intento de asesinato, acontecimientos que reforzaron su convicción de transformar el régimen republicano en una monarquía.
En septiembre de 1976, tras reunirse con el dirigente libio Muamar el Gadafi, anunció su conversión al islam y adoptó temporalmente el nombre de Salah Eddine Ahmed Bokassa. La decisión respondió principalmente al propósito de estrechar las relaciones con Libia y obtener apoyo financiero para su gobierno. Ese mismo año reorganizó las instituciones del Estado mediante la creación del Consejo de la Revolución Centroafricana y concentró aún más las funciones ejecutivas bajo su autoridad, preparando el camino para la proclamación del Imperio Centroafricano en diciembre de 1976
Proclamación del Imperio Centroafricano El 4 de diciembre de 1976, durante un congreso extraordinario del MESAN, Bokassa proclamó la abolición de la República Centroafricana y el establecimiento del Imperio Centroafricano. La nueva Constitución definía al país como una monarquía constitucional hereditaria, con Bokassa como emperador bajo el nombre de Bokassa I.
La ceremonia de coronación tuvo lugar el 4 de diciembre de 1977 en Bangui y estuvo inspirada en la coronación de Napoleón Bonaparte. En ella, Bokassa se coronó a sí mismo con una corona de oro y diamantes y recibió los símbolos del poder imperial en un acto de gran ostentación cuyo coste fue estimado en unos 20 millones de dólares estadounidenses. La celebración contó con la presencia de representantes diplomáticos extranjeros, aunque la mayoría de las casas reinantes y jefes de Estado invitados declinaron asistir.
Bokassa justificó la instauración de la monarquía afirmando que contribuiría a reforzar el prestigio internacional del país y a diferenciarlo del resto de Estados africanos. Sin embargo, el Imperio Centroafricano apenas obtuvo reconocimiento internacional y fue ampliamente considerado como una manifestación del creciente culto a la personalidad del emperador.
Pese a la nueva Constitución, el sistema político apenas experimentó cambios sustanciales. El poder continuó concentrado en la figura del emperador, mientras el MESAN siguió siendo el único partido legal y las instituciones imperiales permanecieron subordinadas a su autoridad.left|thumb|250px|Bokassa y el presidente Italiano Giuseppe Saragat.
Caída del Imperio A comienzos de 1979 el régimen de Bokassa atravesaba una profunda crisis política y económica. El creciente descontento social, unido al deterioro de las relaciones con Francia, debilitó la posición internacional del emperador.
En abril de ese año, una serie de protestas estudiantiles contra la obligatoriedad de adquirir uniformes escolares fabricados por una empresa vinculada a la familia imperial fue reprimida violentamente por las fuerzas de seguridad. La muerte de numerosos estudiantes provocó una fuerte condena internacional y deterioró definitivamente la imagen del régimen.
Mientras Bokassa realizaba una visita oficial a Libia, Francia puso en marcha la Operación Barracuda, mediante la cual facilitó el regreso al poder del expresidente David Dacko. El 20 de septiembre de 1979 las fuerzas francesas y centroafricanas tomaron el control de Bangui sin apenas resistencia, restauraron la República Centroafricana y pusieron fin al Imperio tras menos de tres años de existencia.
Exilio, juicio, regreso y muerte Tras su derrocamiento, Bokassa se refugió inicialmente en Costa de Marfil con el apoyo del presidente Félix Houphouët-Boigny. Poco después se trasladó a Francia, donde residió durante varios años en una propiedad adquirida en las proximidades de París. En diciembre de 1980 fue condenado a muerte in absentia por un tribunal centroafricano.
El 24 de octubre de 1986 regresó inesperadamente a Bangui, donde fue detenido y sometido a juicio. Fue acusado de traición, asesinato, apropiación indebida de fondos públicos y canibalismo, entre otros delitos. Durante el proceso, los cargos de canibalismo fueron retirados por falta de pruebas, mientras que fue declarado culpable de varios de los restantes delitos. El 12 de junio de 1987 fue condenado a muerte, pena que al año siguiente fue conmutada por cadena perpetua y posteriormente reducida a veinte años de prisión.
En 1993, tras la restauración del sistema multipartidista, el presidente André Kolingba decretó una amnistía general que permitió su puesta en libertad. Bokassa pasó sus últimos años alejado de la vida política y falleció en Bangui el 3 de noviembre de 1996 a consecuencia de un infarto de miocardio. Había sufrido durante sus últimos años diversas enfermedades cardiovasculares y renales.
Gobierno
Política interior Desde su llegada al poder en 1966, Bokassa instauró un régimen autoritario caracterizado por la concentración del poder en la figura del jefe del Estado. Tras suspender la Constitución y disolver la Asamblea Nacional, gobernó inicialmente por decreto y consolidó un sistema de partido único bajo el Movimiento para la Evolución Social del África Negra (MESAN), que se convirtió en la única organización política legal del país.
A lo largo de la década de 1970 reforzó progresivamente su autoridad mediante la acumulación de cargos políticos y militares. En 1972 fue proclamado presidente vitalicio y dos años después asumió el rango de mariscal. Con la instauración del Imperio Centroafricano en 1976, el emperador concentró la jefatura del Estado, el mando supremo de las Fuerzas Armadas y amplios poderes ejecutivos y legislativos, mientras que las instituciones imperiales quedaron subordinadas a su autoridad.
El régimen promovió un marcado culto a la personalidad en torno a Bokassa, cuya imagen fue ampliamente difundida a través de la propaganda estatal. La administración pública, las Fuerzas Armadas y el sistema judicial permanecieron estrechamente controlados por el poder ejecutivo, mientras que la oposición política fue reprimida y la actividad de los partidos quedó prohibida.
Durante su mandato también se impulsaron diversos proyectos de infraestructuras y modernización administrativa, aunque el elevado gasto público, especialmente el destinado al mantenimiento de la corte imperial y a la ceremonia de coronación de 1977, agravó la situación financiera del país. La economía continuó dependiendo en gran medida de la ayuda exterior y de la exportación de materias primas, mientras persistían importantes problemas de pobreza y desarrollo.
Relaciones con Francia y política exterior La política exterior de Bokassa estuvo estrechamente condicionada por las relaciones con Francia, antigua potencia colonial y principal aliado de la República Centroafricana. Desde su llegada al poder mantuvo una estrecha colaboración con el Gobierno francés, que proporcionó asistencia económica, militar y técnica a su régimen.