miniaturadeimagen|Entrada del Pabellón de Uruguay miniatura|Parte trasera del pabellón, que da al Paseo de las Delicias de Sevilla El pabellón de Uruguay de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 es un edificio diseñado por el arquitecto Mauricio Cravotto. En la actualidad es la sede del Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla (CADUS).

Situación

Está situado en la avenida de Chile, número 2, de Sevilla, dando su fachada posterior al Paseo de las Delicias.

Se localiza entre los pabellones internacionales de Chile, Estados Unidos y Perú, y junto a la Biblioteca Pública Infanta Elena.

Historia

En febrero de 1911 el encargado español de negocios en Montevideo informó que la República de Uruguay aceptaría participar en la exposición sevillana una vez que se concretase el carácter de la misma. El Gobierno uruguayo obtuvo una buena impresión de la celebración del Centenario de la Constitución de Cádiz y reiteró esta intención. En 1923 el Gobierno español invitó oficialmente a ese país pero en Uruguay el Ministerio de Hacienda se negó a la participación debido al gasto. El Ministerio de Industria, la Cámara de Industria de la Unión Industrial Uruguaya y el Consejo Nacional de la Administración se negaron a colaborar con el Ministerio de Exteriores uruguayo en la tarea de presentar el asunto a las cámaras de Representantes y Senadores, que, además, se negaron a votarlo. Reconocían la importancia de la muestra pero Uruguay no tenía una gran tradición en materia de exposiciones y solo exportaba materias primas muy comunes. Finalmente, el Consejo Nacional de la Administración dijo que Uruguay solo expondría en instalaciones generales de la muestra.

Un redactor español del popular periódico uruguayo El Día, Vicente Salaverri, inició una campaña en este medio a favor de la concurrencia. Por otro lado, el presidente José Batlle y Ordóñez y personajes influyentes uruguayos como José Enrique Rodó, que buscaban una nueva identidad hispanoamericana apartada de lo anglosajón y con un acercamiento a España, sí apostaban por participar.

Este ambiente que se creó favoreció que, en junio de 1925, el Consejo Nacional de Administración se mostrase a favor de concurrir. La idea fue enseñar, sobre todo, la ganadería extensiva ovina y bovina uruguaya y sus modernas técnicas de conservación frigorífica de estas carnes.

El Consejo Nacional de Administración creó un comité para la concurrencia presidido por Óscar Orozco. Se nombró como comisario general a Francisco Torres Insagarat, que renunció en 1929, siendo sustituido por Segismundo López y Rueda. De junio a noviembre de 1925, el Consejo Nacional determinó que se construiría un pabellón provisional, la cantidad que costaría construirlo los productos que se expondrían en él. Tras esto, el comité para la concurrencia empezó a funcionar con autonomía.

En mayo de 1927 el Congreso uruguayo aprobó destinar 80.000 pesos a la concurrencia en la exposición sevillana.

En julio de 1927 el comité para la concurrencia logró que se cediese para el pabellón de Uruguay una parcela en los jardines del Palacio de San Telmo.

La idea era construir un pabellón permanente que sirviese tras la muestra como consulado y biblioteca americana de Uruguay. Se determinó que, de los 1.200 metros cuadrados construidos del edificio, se destinase una sala central de 192 metros cuadrados para la industria frigorífica de la carne. Habría otras cuatro salas, con 120 metros cuadrados cada una, que se se destinarían a industria pedrera, bellas artes, manufacturas, arquitectura y arqueología. También contaría con un sótano en el cual exponer su industria frigorífica.

Hubo un concurso para el pabellón y un jurado de arquitectos se reunió en Montevideo el 24 de septiembre de 1927 para escoger entre 19 proyectos presentados. El proyecto ganador, premiado con 1.000 pesos, se llamaba Maona y había sido elaborado por Antonio Mauricio Rodrigo Cravotto Schiavon.

El comité para la concurrencia pidió a Cravotto algunos cambios en su proyecto y, en enero de 1928, aprobó los planos definitivos. La construcción del pabellón comenzó en junio de 1928 y finalizó en febrero de 1929. Las obras fueron llevadas a cabo por el arquitecto Emilio Conforme y el contratista de obras Manuel Álvarez.

Se trata de un edificio ecléctico, con influencias neocoloniales y de la arquitectura española.

El 7 de mayo de 1929 se exhibieron en el hotel Alfonso XIII de Sevilla obras del escultor uruguayo Amadeo Rossi Magliano, director artístico de la decoración del pabellón.

En el pabellón se expusieron cuadros de Pedro Blanes Viale, Ernesto Laroche, Alberto Dura, Carmelo de Arzadun, Domingo Bazzurro y Alfredo De Simone, así como esculturas de José Luis Zorrilla de San Martín, José Belloni y Carlos Washington Aliseris.

En 1982 el arquitecto Salvador Camoyán reformó el edificio para que pudiera ser una sede de la Universidad de Sevilla. En este momento se le añadió una planta y se cambió la compartimentación de los espacios interiores originales.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico: Ficha del Pabellón de Uruguay para la Exposición Iberoamericana de 1929.

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