La Real Fábrica de Artillería de Sevilla fue una fundición de cañones establecida en el barrio extramuros de San Bernardo en 1565. Fue adquirida por el Estado en 1634. El edificio actual fue edificado entre 1725 y 1796. En el era la fábrica de artillería con mayor capacidad de España. En 1991 había cesado su actividad. Su maquinaria y útiles se habían trasladado al municipio sevillano de Alcalá de Guadaíra y al municipio asturiano de Trubia.

En 2018 la Unión Europea financió la rehabilitación del espacio con 20 millones de euros para su uso como centro cultural. La primera exposición fue inaugurada en 2024.

Orígenes

Tras la conquista del reino de Granada a finales del se creó una fundición de artillería en Baza. Esta fue sustituida en 1499 por otra en Málaga para artillar plazas fronterizas, dotar de armas de fuego a los ejércitos de tierra y armar a los barcos de guerra que guardaban las costas de Andalucía. Se desconoce cuándo dejó de operar la fundición malagueña, pero en la segunda mitad del Juan Antonio de Estrada y Paredes y Francis Carter hablan de ella como algo desaparecido hacía mucho tiempo.

En Sevilla constan fundidores desde comienzos del . En 1510 partió de Sevilla con destino a Puerto Rico el fundidor Jerónimo de Bruselas y en 1517 partió del mismo lugar a Ultramar el fundidor Diego Martínez. Ramón de Salas y Hernández señaló en su obra Memorial histórico de la artillería que hacia 1811 en Cádiz había una pieza de artillería realizada en Sevilla en 1542.

Justino Matute y Gaviria indicó que Carlos I creó una fundición de artillería en Sevilla en 1526, pero no hay pruebas de esto. Lo que sí que es cierto es que estuvo ese año en el Alcázar para contraer matrimonio con Isabel de Portugal.

Juan Morel era un fundidor de Sevilla del . En 1552 consta que vivía en la collación de San Lorenzo y que realizaba artillería y campanas. Su hijo, el también fundidor Bartolomé Morel, se casó con María de Ribera. El matrimonio tuvo otro hijo con el mismo oficio, llamado Juan Morel Ribera.

Juan Morel fabricó en 1557 dos cañones para la ciudad canaria de Santa Cruz de La Palma.

En el catálogo del Museo del Ejército figura, con el número 3.856, otro cañón fabricado por Juan Morel el 1563.

En 1564 Juan Morel se obligó a realizar dos cañones de bronce con el escudo real para Francisco Hernández Moreno y Gregorio Espinosa.

En el Archivo del Ayuntamiento de Sevilla figura que, en 1565, los propietarios de tres solares del barrio extramuros de San Bernardo, Lázaro Martínez de Cózar y su mujer María de Guzmán, los concedieron a censo perpetuo y por renta de 132 reales y 12 maravedís al oficial fundidor Juan Morel.

Jorge Vigón y Antonio Martín Torrente señalaron la creación de la fundición de artillería sevillana en 1540. Sin embargo, el Anuario militar de España de 1892 y José Gestoso y Pérez retrasan la creación hasta 1565.

En las década de 1560 y 1570 Bartolomé Morel realizó para la catedral de Sevilla la veleta conocida como el Giraldillo, el facistol, el tenebrario y siete campanas.

Juan Morel Ribera continuó el oficio pero murió a comienzos del sin tener hijos varones adultos. En esta circunstancia su viuda, María del Junco, vendió la fundición el 3 de noviembre de 1604 a Antonio de Ávalos y Pedro Gil Vambel por 40-597 reales y 29 maravedís y un tributo de 114 reales y 12 maravedís.

En 1608 Ávalos vendió su parte de la fundición a Pedro Gil Vambel por 11.000 reales. Este último decidió ampliar la fundición y, en 1609, compró a los herederos de Juan Morel casas colindantes por 400 ducados y un censo de 41 reales.

Pedro Gil Vambel se puso en contacto con Juan Hurtado de Mendoza, marqués de la Hinojosa, miembro de los consejos de Estado y de Guerra, para indicarle que necesitaba la ayuda de Francisco Ballesteros, de la Real Fundición de La Habana, que había sido creada hacia 1597. El marqués de la Hinojosa envió a Ballesteros a la fundición de Sevilla en 1612. Ballesteros ganó gran prestigio y su retrato aparece en la obra Libro de descripción de verdaderos retratos de ilustres y memorables varones realizada por Francisco Pacheco y publicada en Sevilla en 1649.

En 1622 Juan Vambel heredó la fundición.

En 1625 Felipe IV señaló en un escrito que había realizado ordenado realizar ensayos con cañones y los producidos en Sevilla sufrían una merma del 28% debido a la mala calidad del cobre que se traía de La Habana, cuando lo habitual en otras fundiciones era del 5%.

En 1630 Francisco Ballesteros intentó controlar él solo la fundición, porque consideraba que Juan Vambel no era fundidor ni tenía capacidad para ello.

Francisco Ballesteros, natural de Úbeda, había descubierto en 1614 el arte de fundir cañones "sin diestra". Los cañones con diestra, por ser esta de hierro y quedar incorporada en el bronce, se pudren en breve tiempo. Los cañones realizados sin diestra son más fuertes y duraderos. Más adelante, en 1618, consiguió fabricar cañones que lanzaban proyectiles al doble de distancia que otros con el mismo peso, diámetro y bala. En 1622 protagonizó otro hito, cuando fundió simultáneamente 500 quintales de metal produciendo 20 piezas de artillería cuando el máximo hasta la fecha estaba en 10 piezas a la vez. También inventó una cureña más fácil de manejar y más fuerte.

Francisco Ballesteros murió en 1631, después de haber trabajado 19 años en la fundición sevillana. En 1633 un hijo suyo reclamó 107.962 reales que le debía el Estado a su padre por haber fundido 1.112 cañones sin diestra con cobre de Cuba sin mezcla del de Hungría y por haber inventado un nuevo modelo de cureña. También pedía el título de fundidor mayor de artillería para su primo Francisco Ballesteros, hijo de Fernando Ballesteros.

Francisco Ballesteros, sobrino del fundidor homónimo, había sido aprendiz en la fundición sevillana y continuó ayudando a Juan Vambel a partir de 1631.

Fábrica del Estado miniatura|Vista del interior de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla (2018), en la avenida Eduardo Dato. El conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV, decidió que Sevilla tuviera una fundición del Estado. Tras unas negociaciones, se compró a Juan Vambel la fundición del barrio de San Bernardo por 55.000 reales el 11 de marzo de 1634. El dinero le fue entregado a Vambel por Jacinto Tomás, pagador de Artillería, en nombre de la Real Hacienda, que se hizo cargo de los tributos que pesaban sobre los edificios.

Desde entonces, el Estado cedía la fundición a asentistas durante diez años, comprometiéndose estos a satisfacer los pedidos de cañones. El primer asentista fue Juan Vambel. En 1639 le sustituyó como asentista Francisco Ballesteros, que siguió en este cargo hasta que murió en la epidemia de peste de 1649.

En 1649 el capitán general de Artillería, marqués de Aguilafuente, realizó un informe que hablaba de cómo se había intentado que el fundidor Enrique Habett comprase cobre de Caracas, de mala calidad, para la fundición.

El 1650 pasó a ser asentista Juan Sniders de Salazar por diez años con el compromiso de que el Estado le surtiese de cobre de Hungría y estaño de Inglaterra. Sin embargo, Sniders murió repentinamente ese mismo año. El capitán general de Artillería logró que se encargase de la fundición Enrique Habett, hermano de Bernardo Habett, que tenía un comercio en Sevilla y había sido fiador de Sniders.

Los cañones fabricados en Sevilla siguieron sirviendo para la defensa de Canarias. Entre 1741 y 1742 un comisario provincial de Artillería, Manuel Gayangos, indicó que en la isla de Tenerife había cuatro cañones con un calibre de 22 cm, uno de 1651 y tres de 1653, que habían sido fabricados en Sevilla por el fundidor Juan Fers Hors.

En 1654 el marqués de Leganés propuso crear otra fundición de artillería en Sevilla junto a la Puerta de Jerez, por estar cerca del río y la Casa de la Contratación. El veedor Feliciano Guillarte y el contador Martín Alonso Vidal, encargados de la artillería de la Flota de Indias, también sugirieron colocarla en ese entorno. Sin embargo, este proyecto no se llevó a cabo.

En 1657 el militar Juan Ordóñez de la Barrera, natural de Lora del Río, dio a conocer a los fundidores y artilleros de Sevilla el microscopio, que había sido inventado en 1590 por Zacharias Janssen.

En 1659 el general de Artillería de Sevilla Luis Fernández de Córdoba informó al Consejo de Guerra que la fábrica estaba parada porque no se le había suministrado 11.000 pesos y cobre al asentista. Por entonces llegaron galeones con 61.600 pesos y 1.125 quintales de cobre. En 1660 se había suministrado el cobre a la fundición pero el dinero que se le debía se había empleado por la Real Hacienda en otros gastos.

En 1661 el fundidor principal era Juan Gerardo, que dejó su nombre en algunos cañones fundidos en esta épocay en 1663 en la campana San Cristóbal de la Giralda de Sevilla, rota en 1981.

En 1678 figura como fundidor Antonio Rivas.

Enrique Habett renovó como asentista hasta su muerte, en 1683. Fue sucedido en este cargo por su hijo, Enrique Bernardo. En 1683 Enrique Bernardo Habett, apoyado por el marqués de la Fuente Hermosa, pidió al rey que le diesen todo o parte de un dinero que se le debía a su padre para pagar a especialistas alemanes que amenazaban con abandonar la fundición sin no cobraban.

En febrero de 1683 tuvo lugar riada en la ciudad en la que también se inundó la fundición.

En 1686 la fábrica se encontraba de nuevo parada por falta de medios.

En 1691 el maestro mayor del cabildo municipal examinó el edificio, que se encontraba en riesgo de derrumbe, y estimó que hacían falta 25.054 reales de vellón para reparar sus muros. El Consejo de Castilla accedió a financiar la reparación por considerarlo fundamental. miniatura|Nave de Fundición de Aceros de Sevilla en 2013. Construida en los años 30, se encuentra a apenas varias decenas de metros de la Real Fábrica de Artillería. Esta nave era usada para la fundición de cañones. En los últimos años del se fabricaban en esta fundición un promedio de 400 cañones anuales.

En 1694 el asentista pasó a ser Enrique del Boye Habett, que se mantuvo al frente hasta su muerte en 1705. Este contó con el ingeniero mayor del rey y fundidor de artillería Matías Solano, que tras 1705 continuó en la fundición al frente del establecimiento. En 1709 pasó a ser asentista el fundidor Bernardo del Boye Abet.

En 1717 la industria armamentística pasaría a estar dirigida por los comandantes de artillería de cada región. El comandante de artillería de Sevilla, Marcelo de Arrigoni, pasó a dirigir la fundición sevillana. En 1718 fue sustituido en el cargo por Adolfo Bischof.

Los fundidores pasaron a ser asentistas supeditados a los militares. Los fundidores desde 1717 hasta 1765 consta que fueron Bernardo del Boye Abet, su hijo Juan del Boye, Juan Solano y su hijo José Solano.

Bishof fue director hasta 1734, con algunos periodos de interinidad de Juan Pingarrón y Miguel Fontova. Ese año, fue sucedido por Miguel García Campana. Los siguientes sucesores fueron Guillermo Corall (1740-1742), Miguel de Tortosa (1742-1749), José María Sanesi (1749-1757), Juan Manuel de Porres (1757-1759), Francisco de Molina (1759-1764) y Francisco Domínguez (1764-1766).

En 1720 el director Marcelo de Arrigoni planificó unas obras, que fueron llevadas a cabo por el arquitecto municipal Juan Navarro. No obstante, en 1725 consta que esas obras habían sufrido daños por un terremoto y el ingeniero general Jorge Próspero de Verboom realizó demoliciones en la fundición para acometer obras de nueva planta diseñadas por él. Las obras de construcción corrieron a cargo del ingeniero Francisco López Barrios. En 1729 las obras se paralizaron cuando estaban casi terminadas. En 1730 el ingeniero Ignacio Sala Garrigó continuó con las obras planificadas por Verboom. En 1738 se construyó una gran nave al este del edificio.