miniaturadeimagen|La Liga del Interior y la Liga del Litoral en enero de 1831.

La Liga del Interior, también llamada Liga Unitaria, fue una unión política y militar establecida en el año 1830 por las provincias de San Luis, La Rioja, Catamarca, Mendoza, San Juan, Tucumán, Córdoba, SaltaJujuy se encontraba en ese entonces integrando la jurisdicción de la provincia de Salta, hasta 1834, año en el que declaró su autonomía. y Santiago del Estero, las cuales nombraron al general José María Paz jefe supremo militar. Poco tiempo después la Liga se enfrentó con las provincias que conformarían en 1831 el Pacto Federal (Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y más tarde Corrientes). Se disolvió el 27 de marzo de 1840.

Formación Después de la Guerra con el Brasil, que llevó a la independencia de la Provincia Oriental, la situación política de las provincias argentinas estuvo marcada por la desaparición del gobierno nacional del presidente Rivadavia. Esto llevó a que las provincias se declararan autónomas y delegaran en el gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego, el manejo de las relaciones exteriores argentinas. Varias tentativas de reunir un Congreso que organizara políticamente un estado nacional de bases federales no se concretaron, y en este contexto el Partido Unitario intentó retomar el poder. Aprovechó el descontento de los jefes militares del Ejército Nacional con el tratado de paz firmado por Dorrego, para promover una sublevación político-militar. En diciembre de 1828 el general Juan Lavalle derrocó y fusiló a Dorrego, haciéndose con el gobierno de Buenos Aires; poco después el general cordobés José María Paz marchó con otra división de las tropas nacionales y se apoderó de Córdoba tras derrotar al gobernador Juan Bautista Bustos en la Batalla de San Roque.

La guerra así comenzada continuó con varias alternativas durante 1829, pero mientras que los caudillos federales de las provincias litorales derrotaban a Lavalle, Paz consolidaba su dominio de Córdoba tras derrotar dos invasiones del caudillo riojano Juan Facundo Quiroga.

El general Paz, al saber que la revolución había fracasado en Buenos Aires y el Litoral, proclamó que su intención era mantenerse en su provincia natal sin agredir a las demás provincias, pero luego consideró la necesidad de ocupar las provincias limítrofes para asegurar su propio dominio de Córdoba. Los gobernadores de Salta y Tucumán fueran los primeros en adherirse a la liga unitaria y luego colaboraron en la ocupación de las provincias gobernadas o influenciadas por caudillos federales. De este modo diversas columnas militares ocuparon con poca o ninguna resistencia las provincias de San Juan, La Rioja, Mendoza y Santiago del Estero, mientras que en las provincias de Catamarca y San Luis también asumieron gobiernos afectos a Paz. Así la situación político-militar dividió claramente al país en dos zonas: el Litoral y el Interior.

thumb|150px|izquierda|Miguel Calixto del Corro, sacerdote cordobés que representó a Santiago del Estero en la firma de la Liga del Interior. Los gobiernos de las provincias que simpatizaban con Paz, o que estaban controladas militarmente por sus tropas, enviaron representantes a Córdoba, los cuales firmaron el 5 de julio de 1830 un tratado de paz y amistad, y una alianza defensiva y ofensiva. Los firmantes fueron: por Córdoba: Juan Antonio Saráchaga por Catamarca: Enrique Araujo por San Luis: doctor José María Bedoya por Mendoza: Francisco Delgado por La Rioja: Andrés Ocampo

Adhiriendo luego Salta, Santiago del Estero, Tucumán y San Juan.

Uno de los objetivos declarados de la Liga era promover la organización nacional, y a tal efecto proclamaba:

Organización económica y política

thumb|400px|Plaza de la ciudad de Mendoza, según una ilustración de 1826. Las provincias del interior vivían una realidad económico-social diferente de las provincias litorales. La guerra de la Independencia Argentina había trastornado fuertemente a la región por varios motivos: el comercio con el Alto Perú se había cortado, la mano de obra se había empleado en los ejércitos, y el mercado de las provincias litorales se había perdido debido a la competencia superior de los productos ingleses.Antonio Perez Amuchástegui y otros (1972), Crónica Argentina, página 3-XXX. Buenos Aires, 1ª Edición Económicamente se mantenía una producción artesanal y los capitales se habían invertido en la compra de tierras, generando numerosos latifundios.

Ante este panorama, los caudillos y gobernadores del Interior urgían para que se lograra una organización nacional que apuntalara las economías regionales al tiempo que respetaba las autonomías provinciales. Es por estos antecedentes que el gobernador de Córdoba, Juan Bautista Bustos, había promovido durante años la organización de un Congreso que organizara definitivamente a las provincias en una República Federal; pero sus iniciativas naufragaron ante las dilaciones de las sucesivas autoridades de Buenos Aires. Con la llegada de Paz, la creación de un nuevo centro de poder en Córdoba fue visto por las elites provinciales del Interior como un paso posible para lograr una cierta organización supraprovincial.

La situación política en las provincias del Interior era precaria, pues las autoridades adictas a la Liga no contaban con las simpatías de la mayoría de la población. Los caudillos de ideología federal mantenían su influencia y con frecuencia levantaban montoneras que sublevaban las zonas rurales, incluso en la propia Córdoba.

La agitación política fruto de las luchas de la época condenaron a estas provincias a un estado de permanente desorden que impidió el progreso económico, ya muy limitado antes de la guerra. Esto influyó en la formación del ejército combinado, además de mantener el descontento social, atizado por los caudillos. En la práctica cada provincia integrante de la Liga siguió manejándose de forma autónoma, pues la situación política del momento impedía una organización más profunda:

El Supremo Poder Militar thumb|200px|José María Paz, militar argentino nacido en Córdoba y veterano de las guerras por la Independencia y contra Brasil. Las provincias del Interior le confiaron el Supremo Poder Militar. La necesidad de enfrentar una posible amenaza por parte de las provincias litorales hizo que el 31 de agosto de 1830 los gobiernos de la Liga del Interior acordaran conferir al general Paz el Supremo Poder Militar firmando un Pacto de Unión y Alianza. Esto significaba que todos ellos ponían a disposición de un mando unificado las tropas provinciales de que disponían, así como también su armamento y pertrechos. Para sostener este ejército (que venía a ser un ejército conjunto encargado de la defensa de todo el territorio coaligado) los gobiernos firmantes ponían a disposición de Paz la cuarta parte de sus rentas.Perez Amuchástegui, op cit. Este tratado fue firmado por representantes de las nueve provincias de la Liga y regía por un plazo de ocho meses. Se estipulaba que en ese lapso la situación política habría dado como resultado una unión nacional, en cuyo caso el tratado quedaba sin efecto. Si a los ocho meses no había surgido un gobierno nacional al cual la Liga pudiera incorporarse, las provincias firmantes recuperarían el dominio de sus tropas, excepto en caso de guerra.

La finalidad de este Supremo Poder Militar era unificar los recursos, pero en la práctica las incursiones de las montoneras mantuvieron ocupadas a las tropas de línea y milicias, que se vieron dispersadas a lo largo y ancho del territorio de la Liga. Las provincias litorales trabajaron en el mismo sentido y acordaron también proveer a su mutua defensa y fue así que los gobiernos de Santa Fe, Buenos Aires y Corrientes cooperaron para sofocar movimientos revolucionarios en Entre Ríos.Fueron dos revoluciones ocurridas entre fines de 1830 y comienzos de 1831, originadas por disensiones políticas internas, pero atizadas por los emigrados unitarios en la República Oriental. En la segunda ocasión, tropas correntinas cooperaron en la derrota de los revolucionarios.

Firmaron el pacto:De la crisis del año XX a la caída del Congreso. Volumen 2, pág. 136-137. Autor: Celso Ramón Lorenzo. Editor: Editorial Juris, 1997. ISBN 950-817-064-6, 9789508170644 Francisco Delgado, de Mendoza; Dr. José María Bedoya (cordobés), por San Luis; José Rudecindo Rojo, de San Juan; Dr. Manuel de Tezanos Pinto, de Salta; Dr. Manuel Berdía, de Tucumán; Dr. Miguel Calixto del Corro (cordobés), por Santiago del Estero; Dr. José Gregorio Baigorrí, de Córdoba; Enrique Araujo, de Catamarca; Ventura Ocampo, de La Rioja.

El dilema de la organización nacional A pesar del estado de guerra iniciado el 1.º de diciembre de 1828, las provincias se manejaron con criterios distintos, independientes de su adhesión real o supuesta a los partidos federal y unitario. El gobernador cordobés, general Paz, firmó tratados de amistad con el santafesino López, lo cual enfureció al riojano Quiroga. Luego, Santa Fe y Buenos Aires intentaron durante 1830 mediar entre Paz y Quiroga, sin éxito.

Cuando se formó, la Liga del Interior proclamó su intención de promover la organización nacional, la cual consideraba posible en el plazo de ocho meses, según lo estipulaba el nombramiento del Supremo Poder Militar para Paz. Paz había invitado a la reunión de representantes en Córdoba no solo a las provincias del Interior, sino también a las del Litoral.Ruiz Moreno Isidoro (2005), Campañas Militares Argentinas, página 496. Buenos Aires, 1ª edición Estas rechazaron la invitación y en cambio intensificaron los contactos que venían sosteniendo entre ellas. Las inquietaba el poder militar de Paz, cuyo genio se había revelado en las batallas de La Tablada (23 de junio de 1829) y Oncativo (25 de febrero de 1830) contra Quiroga, y que ahora controlaba nueve provincias.

Los diálogos entre los representantes de las provincias litorales se vieron dificultados por la discusión sobre la necesidad de nacionalizar las rentas aduaneras, a lo que se oponía Buenos Aires. Finalmente el 4 de enero de 1831 Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires firmaron el Pacto Federal por el cual constituían la Liga del Litoral. Corrientes se sumó el 8 de abril.

En su declaración las provincias firmantes invitaban a las demás provincias argentinas a integrarse a la Liga y convocar a un Congreso de todas aquellas para organizar el país bajo el sistema federal (Artículo 16 inciso 5.º).

Es decir, que tanto la Liga del Interior como la Liga del Litoral manifestaban como fin último de su existencia la organización nacional a través de un Congreso General. Pero mientras que la Liga del Litoral dejaba expresado que el sistema político a adoptar debía ser necesariamente el federal, la Liga del Interior dejaba la elección del sistema a los trabajos del Congreso, como lo expresaba en el artículo 12.Dice Adolfo Saldías sobre este artículo: "Ello era un resorte que movía el general Paz para comprometer á sus adversarios del litoral, y hacerlos aparecer, en todo caso, reacios á la organización nacional, que él quería realizar por sus auspicios y sobre la base del régimen unitario. Para obtener este resultado debía destruir completamente la influencia de los federales, y á esto concurría el tratado". Saldías, op. Cit. Tomo II página 60. De aquí ha salido que la historiografía argentina llame a la Liga del Litoral como "Liga Federal" y a la del Interior como "Liga Unitaria". Varios historiadores cuestionan este último apelativo dado a la Liga del Interior."La Confederación Argentina estaba dividida en ese año 1831 en dos netos bloques, Interior y Litoral, y queda sentado que no trataba el primero de sostener el sistema “unitario” como le endilgaban sus oponentes para captar voluntades" (Ruiz Moreno, op. Cit, Tomo 1, página 499). Ruiz Moreno juega con las denominaciones y la llama “Liga Unitaria del Interior”, para argumentar que existe una contradicción.

Guerra con la Liga del Litoral