thumb|Esta diagonal es inconmensurable con respecto a sus lados.
En filosofía de la ciencia, la inconmensurabilidad es la imposibilidad de comparación de dos teorías cuando no hay un lenguaje teórico común. Si dos teorías son inconmensurables entonces no hay ninguna manera de compararlas y decir cuál es mejor y correcta.
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Descripción: El filósofo Paul Feyerabend en la universidad de Berkeley.
Fecha:18 de noviembre de 2006 (fecha original de carga)
Autor:Grazia Borrini-Feyerabend
Categorías:Paul Feyerabend En 1962 Thomas Kuhn y Paul Feyerabend, de manera independiente, introdujeron la noción de inconmensurabilidad en la filosofía de la ciencia. En ambos casos el concepto provenía de las matemáticas, y en su sentido original se define como la falta de una unidad común de medida que permita una medición directa y exacta entre dos variables; se predica, por ejemplo, de la diagonal de un cuadrado con relación a su lado.
Inconmensurabilidad en las matemáticas
La idea central de este concepto en matemáticas no es la imposibilidad de comparación, sino la ausencia de un factor común que pueda ser expresado. Se analiza el ejemplo de la diagonal de un cuadrado con relación a su lado. La razón de la diagonal d de un cuadrado y su lado l es inconmensurable (es irracional).
La demostración de que d/l no es racional se puede hacer de manera indirecta, considerando lo contrario. Se busca llegar a una contradicción. Si se llega a una contradicción, lo contrario es cierto, y se establecería lo que se desea. En términos lógicos: si queremos demostrar la proposición J, asumimos que "no J" es correcta. Mediante deducciones lógicas a partir de "no J" llegamos a una contradicción. Entonces se concluye que "no J" no es cierta y, por lo tanto, J debe ser verdadera. Este método se llama reducción al absurdo.
Introducción al término
La introducción del término estuvo motivada por una serie de problemas que ambos autores observaron al tratar de interpretar teorías científicas sucesivas y sin duda su implementación se entiende mejor a la luz de la crítica que tanto Kuhn como Feyerabend realizaron ante ciertas tesis que los representantes de la llamada concepción heredada habían sostenido, entre las cuales destaca la famosa tesis de la acumulación del conocimiento científico, la cual afirma que el corpus del conocimiento científico ha ido aumentando con el paso del tiempo, tesis que tanto Kuhn como Feyerabend rechazan.
Otra tesis igualmente importante es la existencia de un lenguaje neutro de contraste en el cual puedan formularse las consecuencias empíricas de dos teorías en competencia, de tal forma que se puede elegir a la que tenga el mayor contenido empírico verificado —o no falsado— si la formulación es popperiana.
La noción de fondo de esta segunda tesis no es solo la existencia de tal lenguaje sino que implica, al menos, dos postulados más. Primero, la afirmación de que la elección entre teorías tiene como prerrequisito su intertraducibilidad, por ejemplo entre una teoría T y su sucesora T’ —y en el caso de Popper la deducibilidad de T’ a partir de T— y segundo, que la elección siempre se realiza bajo los mismos estándares de racionalidad.
En ambos casos el concepto de inconmensurabilidad hace imposible la viabilidad de las tesis. En el primero, al mostrar que ciertas consecuencias empíricas entre teorías sucesivas se pierden. En el segundo, al afirmar que es posible una elección racional entre teorías incluso cuando estas no pueden traducirse a un lenguaje neutro. Sin embargo, aunque los motivos —y las críticas a las que da origen— para su introducción son semejantes, de ninguna manera son idénticos los sentidos en el que los dos coautores le emplearon, por lo cual se discute la noción de inconmensurabilidad para cada coautor en ocasiones.
Visiones
Visión de Kuhn
El primer coautor de la tesis de la inconmensurabilidad es Thomas Kuhn, quien la introduce en su obra de 1962, La estructura de las revoluciones científicas, obra en la que le describe como una propiedad global que describe las relaciones entre paradigmas sucesivos. Bajo este entendido, la inconmensurabilidad rebasa el terreno semántico y abarca todo lo concerniente a las prácticas, ya sea desde los campos de problemas hasta los métodos y normas de resolución que se les asocian. Sin embargo, el término se fue refinando a través de toda la obra de Kuhn, primero, al acotarle a un terreno semántico y con una formulación local, para posteriormente redefinirlo en un sentido taxonómico donde el cambio se encuentra en las relaciones de semejanza/diferencia que los sujetos de una matriz disciplinar trazan sobre el mundo.
Etapas
En este sentido, y siguiendo a Pérez Ransanz, podemos ubicar tres grandes etapas en la obra de Kuhn, por lo menos en lo que a este concepto se refiere. La primera, como ya hemos visto, es la presente en ERC y se caracteriza por una visión global que se aplica a los paradigmas. Tal visión es reemplazada en los años setenta por una visión localista y semanticista en la cual se le define ahora como la relación que se predica entre dos teorías que están articuladas en dos lenguajes que no son completamente traducibles entre sí, como deja ver Kuhn en el siguiente pasaje de su obra:
Lo anterior solo prohíbe un tipo de comparación, aquella que se efectúa entre los enunciados de estas dos teorías en una relación uno a uno. Una idea que subyace a tal formulación es que la traducibilidad implica simetría y transitividad pues si una teoría T es traducible con otra teoría T’, entonces T’ es traducible a T, y más aún pues si existiese una tercera teoría T’’ y esta fuese traducible con T’, no podría ser el caso que las teorías T y T’ fuesen inconmensurables, toda vez que la relación transitiva y simétrica asegura que sus enunciados podrán ser comparados uno a uno.
En este punto cabe hacer notar que Kuhn no niega que dos teorías inconmensurables tengan un ámbito común de referencia, y en este sentido no afirma la imposibilidad de la comparación sino que su tesis se refiere únicamente a la capacidad de traducir los enunciados de estas teorías en una relación de uno a uno, como se muestra en el pasaje:
Lo anterior es relevante porque permite dilucidar que el sentido de la racionalidad en Kuhn está ligado a la capacidad de comprensión, y no a la capacidad de traducción misma (Pérez Ransanz, 2000).
En la tercera etapa de la obra de Kuhn la formulación de la tesis de la inconmensurabilidad se redefine en términos taxonómicos y se explica en función del cambio de las relaciones de semejanza/diferencia entre dos teorías. Este cambio, aclara Kuhn, atañe a los conceptos de clase A no solo porque hay un cambio en el modo de referir los conceptos sino porque la estructura subyacente en ellos se ve alterada, esto es, varía el sentido —su intención— pero también su referencia. De esta forma Kuhn afirma que no todos los cambios semánticos son cambios que conlleven a la inconmensurabilidad, lo son solo aquellos que, por ser realizados en las categorías de base, operan de manera holista, resultando en que toda la relación entre estos términos se vea alterada. Lo anterior, de un carácter local pero explicado en términos taxonómicos, define a la inconmensurabilidad como la imposibilidad de homologar las estructuras taxonómicas de dos teorías, imposibilidad que se expresa en una traducción necesariamente incompleta.
Caracterización taxonómica
Es precisamente esta caracterización taxonómica la que le permite postular su principio de no traslape, pues si las categorías taxonómicas son particiones en un sentido lógico entonces esto implica que las relaciones que se establecen entre estos conceptos y el resto son necesariamente jerárquicas. Y es justamente por este tipo de relación que los cambios en las categorías son holistas, pues la modificación de una categoría necesariamente implica la modificación de las categorías que le circundan, lo cual explica porque una vez dado este cambio las taxonomías no pueden ser ya homologables, en el sentido de isomorfas.
Una ventaja de tal caracterización —que se encontraba ya presente en su obra más con remanentes de la caracterización semántica, misma que Kuhn llevó a todo su potencial a finales de los ochenta en su caracterización taxonómica— es su creencia de que los criterios que permiten a las personas el identificar un concepto con sus referentes son muchos y variados, de tal forma que no es relevante para la comunicación exitosa una coincidencia en criterios, sino solo en las categorías que estos implican; es decir, Kuhn visualiza las relaciones entre los conceptos como existentes en un espacio multidimensional, las categorías consisten en particiones de ese espacio, y son éstas las que deben coincidir entre los comunicantes, no así los criterios que establecen una ligadura entre este espacio y el referente asociado.
Reluctancia
Una precisión importante que debe realizarse, y que aparece constante en toda la obra de Kuhn, es su reluctancia a igualar traducción e interpretación, equiparación que Kuhn atribuye a la tradición analítica en la filosofía. La traducción es una actividad casi mecánica en la cual se produce un manual de traducción quineano que relaciona secuencias de palabras de tal forma que los valores de verdad de estas oraciones se conservan. Sin embargo, el proceso de la interpretación implica la elaboración de hipótesis de traducción, las cuales habrán de ser exitosas cuando permitan entender de manera coherente y con sentido aquellas preferencias que son extrañas. Kuhn entonces reniega de un principio de traducibilidad universal pero no de un principio de ineligibilidad universal, distinción que será muy importante para entender el rechazo de Kuhn hacia las críticas que le realizaron, por ejemplo, Popper y Davidson.
Pero sin lugar a dudas la noción anterior nos invita a cuestionarnos cómo es que somos capaces de interpretar en primer lugar, la solución de Kuhn consiste en afirmar que esto es como aprender un nuevo lenguaje. Sobre cómo es que somos capaces de aprender un nuevo lenguaje cuando nos enfrentamos a un cambio holista como el implicado con la noción de inconmensurabilidad cabe mencionar cuatro aspectos:
Primero, para realizar tal asimilación es necesario que el vocabulario complementario esté bien comprendido. Segundo, las definiciones habrán de cumplir un papel mínimo, son los ejemplos paradigmáticos los que introducen el uso de los nuevos conceptos de tal forma que un componente estipulativo u ostensivo es indispensable. Tercero, que los conceptos de clase no pueden aprenderse aislados sino en relación con una serie de conjuntos de contraste. Cuarto, que el proceso de aprendizaje conlleva la generación de expectativas, las cuales son la base de la proyectabilidad de los términos de clase, de tal suerte que éstas son a su vez la base de, entre otras cosas, las inferencias inductivas. Y último, así como los criterios para relacionar la clase y su referente varían, también lo hacen las rutas de aprendizaje de los sujetos.
Conclusión
Se puede concluir que la tesis de la inconmensurabilidad en Kuhn, pese a sus diversas reformulaciones, logra problematizar seriamente tanto la idea de la acumulación, como la noción misma de un lenguaje neutro, sin por ello caer en un irracionalismo ni afirmar que el ámbito común de referencia es irrelevante, tesis que le diferencia de Feyerabend toda vez que éste afirma tanto en su obra Problemas con el Empirismo como en su Contra el método que si la nueva teoría deambula por nuevos campos, esto no es un problema para la teoría, pues muchas veces el progreso conceptual conlleva a la desaparición y no a la refutación o resolución de viejas preguntas.
Visión de Feyerabend