La cultura wari o huari fue una civilización andina que floreció en el centro de los Andes aproximadamente desde el hasta el , llegando a expandirse desde los actuales departamentos peruanos de Lambayeque por el norte hasta Moquegua por el sur y hasta la selva del departamento del Cusco por el este.

Evidencias arqueológicas también sugieren que la Cultura Wari tuvo presencia e influencia más allá del altiplano, incluyendo zonas de la costa central del actual Perú, lo que indica contactos culturales con poblaciones costeras preincaicas.

La ciudad más grande asociada con esta cultura es Wari, que se encuentra ubicada unos 20 kilómetros al noroeste de la actual ciudad de Ayacucho. Esta ciudad fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa del Perú actual. El Imperio wari estableció centros arquitectónicos distintivos en muchas de sus provincias, tales como Cajamarquilla o Piquillacta. Es, junto al Imperio incaico, una de las dos únicas culturas consideradas «imperiales» aparecidas en el hemisferio sur.

Su principal actividad era de carácter militar. Combatieron a lo largo y ancho del territorio peruano, conquistando los diversos señoríos de su tiempo. También tuvieron grandes centros religiosos como Pachacámac en Lima.

Historia miniaturadeimagen|239x239px|Vasija wari pintada con forma de cabeza (Museo Walters de Arte). La evidencia arqueológica apunta que los waris tomaron el control de una serie de pequeños pueblos en el valle de Ccarahuarazo en Ayacucho aproximadamente en el año 600 d. C., durante la expansión inicial del imperio. La incursión provocó el abandono de varias de las aldeas existentes en el valle, y una fue parcialmente destruida para dar cabida a un centro administrativo wari conocido como Jincamocco. Los wari introdujeron la agricultura en terrazas en el área (andenes), cambiando los cultivos básicos del valle de tubérculos y maíz. Se han encontrado estructuras de almacenamiento wari en el área, aparentemente «emparejadas» con algunos de los sitios agrícolas de las aldeas restantes; probablemente se usaron para almacenar ambos cultivos básicos. La ocupación wari del valle de Ccarahuarazo duró hasta aproximadamente el año 800 d. C., lo que provocó el abandono de la mayoría de los sitios del valle después de esa época.

Desde un inicio, los waris expandieron su territorio para incluir el antiguo oráculo de Pachacámac, aunque parece haber permanecido en gran parte autónomo. Más tarde, los wari se convirtieron dominantes en gran parte del territorio de las culturas moche, recuay, lima y nazca. Se ha debatido el motivo de esta expansión; se cree que fue impulsado por la conversión religiosa, la difusión del conocimiento agrícola (específicamente la agricultura en terrazas), o conquista militar. El militarismo y la amenaza/violencia asociada que lo acompaña han desempeñado un papel constante en la expansión y el mantenimiento de los imperios antiguos, y wari no es una excepción. La evidencia de la violencia presente en la cultura wari es más visible en la ciudad de Conchopata.

Como resultado de siglos de sequía, la cultura wari comenzó a deteriorarse alrededor del año 800 d.C. Los arqueólogos han determinado que la ciudad de Wari se despobló dramáticamente hacia el año 1000 d. C., aunque continuó ocupada por un pequeño número de grupos descendientes. Los edificios en Wari y en otros centros gubernamentales tenían puertas que fueron bloqueadas deliberadamente, como si los wari tuvieran la intención de regresar, algún día cuando regresaron las lluvias. Sin embargo, cuando esto sucedió, los wari se habían desvanecido de la historia. Mientras tanto, los menguantes residentes de las ciudades waris cesaron todas las construcciones importantes. La evidencia arqueológica muestra niveles significativos de violencia interpersonal, lo que sugiere que las guerras y las incursiones aumentaron entre grupos rivales tras el colapso de la estructura del Estado Wari.

Periodificación de la cultura wari La cultura wari fue una cultura política y social estatal que surge entre el 550 d. C. y el 900 d. C. (aunque existen discrepancias sobre los fechados entre algunos investigadores). Dorothy Menzel dividió a la cultura wari en 4 etapas: 1A, 1B, 2A, 2B, 3 y 4.

La etapa 1A thumb|170px|Huaco wari. En la etapa 1A surge la ciudad capital denominada Wari, que dio el nombre a esta cultura. En este periodo se nota una elevada influencia de la mitología tiahuanacota deducida de las vasijas halladas en Conchopata (Ayacucho), en donde se representa repetitivamente el tema plasmado en la Portada del Sol de Tiahuanaco.

Existen dos estilos alfareros waris representativos de este periodo, denominados «qonchopata» y «chakipampa A». La influencia tiahuanacota se evidencia también en el templete semisubterráneo encontrado en la ciudad de Wari. También durante este periodo destacan enclaves en la costa de Ica y Moquegua.

La etapa 1B En esta etapa la característica principal son los grandes cambios en la estructura sociopolítica wari. La ciudad de Wari crece debido a la migración procedente de las zonas rurales. En el campo político, el Estado wari se fortalece y se expande; se desarrollan los centros provinciales de Honcopampa y Huilcahuaín, en el callejón de Huaylas; Huiracochapampa y Marcahuamachuco, en La Libertad, y Piquillacta, en el Cuzco. Evidencias arqueológicas afirman el posicionamiento wari en la costa central y sur; y algunas evidencias arqueológicas en el valle del Santa.

Asimismo se fundan sitios como Huarihuilca, Jincamoco y Waywaka, todos estos sitios estuvieron interconectados por redes viales.

Los sitios al norte de Wari evidencian la adaptación de los estilos arquitectónicos de los waris a los estilos locales, alterando algunos conceptos y asimilando otros.

En la alfarería destacan los estilos denominados «robles moqo», «chakipampa B» y «pacheco», este último asociado a un sitio arqueológico de importancia en la zona de Nazca.

Las etapas 2A y 2B Durante la etapa 2A y 2B existen evidencias de una reestructuración política y una última expansión; destacando por centralizar aún más el poder en la ciudad de Wari. Esto origina que la ciudad alcance su máxima extensión y su mayor índice demográfico, naciendo nuevas urbes periféricas como Jargampata y Azángaro en San Miguel y Huanta respectivamente.

Los estilos alfareros predominantes durante el periodo 2A fueron «viñaque», «atarque» y «pachacamac». Surgen además los sitios costeños de Socos (en el valle del río Chillón) y Conoche (en Topará).

En la época 2B, la cultura wari se expande hasta la ciudad de Cajamarca, se consolida en la serranía de La Libertad y Moquegua, y avanza hasta Sicuani.

En cuanto a religión, el sitio de Pachacámac gana prestigio durante el periodo 2A, y para el periodo 2B propaga su influencia estilística hacia la zona de Ica y Huancayo.

Etapas 3 y 4 Estas son las etapas de la decadencia de la cultura wari. En la etapa 3 se inicia la decadencia de la ciudad de Wari; sin embargo el sitio de Pachacámac mantiene su prestigio religioso, además de surgir en Huarmey un sitio influenciado en la arquitectura por los waris.

En la etapa 4 se inicia un periodo de desecamiento de la sierra, un cambio climático que perduraría por un largo espacio de tiempo y que posiblemente sea la causa del colapso del Estado panandino wari.

El Imperio wari (600 a 1200 d. C.)

miniaturadeimagen|275x275px|La expansión aproximada del Imperio wari en América Latina ca. 800 dC miniaturadeimagen|Jarrón antropomorfo. El jarrón representa a un guerrero con pinturas faciales, un tocado semiesférico y una túnica elaborada. La presencia del dios de los báculos en las vasijas rotas wari, que se asemeja a una divinidad que aparece grabada en la «Puerta del Sol» de Tiahuanaco, indicaría influencia cultural tihuanaquense. Esta imagen aparece dibujada en unas grandes urnas ayacuchanas que se conocen como estilo conchopata, pues este es el sitio donde se les encontró por primera vez. La influencia de Tiahuanaco, así como la de Nazca sería crucial en la formación cultural y religiosa de esta cultura.

En Ayacucho existió la cultura huarpa, que desarrolló importantes contactos económicos con los nazcas, permitiendo que en Ayacucho se produjera un notable desarrollo de la producción artesanal y cultural. Los huarpas abandonaron sus pueblos para reunirse en la ciudad de Wari y otras cercanas. Estos pobladores tenían una larga tradición militar debido a las constantes luchas por los recursos en las montañas.

Estas son las condiciones que permiten el tránsito de huarpa a wari, entre los años 560 a 600; se desarrolló una cerámica ceremonial conocida como «robles moqo» que tiene un área mayor, que involucra al menos las regiones de Ayacucho, Ica, Nazca, el valle del Santa y por la sierra hasta el Callejón de Huaylas.

En la ciudad de Wari se pueden observar edificaciones monumentales como edificios públicos de varios tipos, mausoleos, templos y residencias, siendo las más conocidas las del sector denominado Uspa Qoto, Capillayoq, en el sector llamado Cheqowasi hay unas cajas de piedra muy bien labradas, son una especie de mausoleos con varias cámaras; son subterráneos.

Debieron servir para la preservación de cadáveres de importantes dignatarios de la ciudad. Al pie de los muros que delimitan los edificios hay una gran red de canales para el abastecimiento del agua.

Cubre una extensión aproximada de 120 hectáreas en su parte más densa, donde vivieron algunos miles de familias. La ciudad está construida con piedras rústicas, con murallas muy altas hechas de piedra y barro, con terrazas y plataformas hechas también con ese material.

En la ciudad de Wari se producía fina cerámica policroma, bellos tejidos también polícromos, pequeñas esculturas de turquesa, joyas y otras artesanías.

Influencia tiahuanaco thumb|220x220px|Monolitos waris, en Ayacucho (Perú).La cultura tiahuanaco se desarrolló en el altiplano andino entre los años 1580 a.C.Jorge Silva Sifuentes (2000). «Origen de las civilizaciones andinas». Teodoro Hampe Martínez, ed. Historia del Perú. Culturas prehispánicas. Barcelona: Lexus. ISBN 9972-625-35-4.

Influenció en los waris sobre todo en el aspecto religioso y cultural . En algunas de sus cerámicas se aprecia la representación de divinidades con rasgos antropomorfos y zoomorfos, similar a Wiracocha (dios de los báculos) de los tiahuanacos. Esta divinidad se ve en las culturas posteriores tiahuanacas, que aparece representado en la conocida Puerta del Sol, ubicada en el complejo de Kalasasaya (en Bolivia).

Monolitos Los monolitos waris tienen influencia tiahuanacota, sin embargo sus personajes no muestran las posiciones severas que caracterizan a los monolitos de la civilización del collao.

A diferencia de los monolitos de Tiahuanaco, no portan cetros ni armas, y además son robustos. La similitud con Tiahuanaco son los lagrimones en los ojos (presentes también en los monolitos de Ponce y Bennet).

Los monolitos waris descansan sobre un pedestal y se guardaban en una antigua hacienda en Huacaurara hasta su traslado a la ciudad de Ayacucho, en donde se conservan en la actualidad.

Expansión wari thumb|Arquero wari.|izquierda Dentro de las tres grandes épocas de los waris, la segunda época (siglos a ) es de máximo apogeo y está representado por el estilo de cerámica llamado propiamente wari, con sus variedades regionales: Viñaque, Atarco, Pachacámac, Qosqopo, y otros.

Esta es la época imperial wari, cuando su expansión alcanza Lambayeque y Cajamarca (por el Norte) y llega hasta Moquegua y Cuzco (por el Sur). Desde Cuzco hasta Chile y este de Bolivia se extendía Tiahuanaco.

Los waris lucharon y conquistaron los pueblos cercanos mediante un ejército cuyas principales armas fueron las hachas de piedra, porras de metal, arcos y flechas. Los waris introducen una concepción nueva de la vida urbana, implantando el modelo de gran centro urbano amurallado.