Masashi Hamauzu (浜渦正志; Hamauzu Masashi) nació el 20 de septiembre de 1971 en Múnich, Alemania.thumb|Masashi Hamauzu Es conocido por ser un compositor de música para videojuegos que trabajó para Square Enix. Su primer trabajo para la compañía japonesa fue componer algunas melodías junto con otros compositores para el juego Front mission: Gun hazard (1996) y Tobal No.1 (1996). Entre sus últimos trabajos se encuentran las BSO de Final Fantasy X (2001) (junto con Nobuo Uematsu y Junya Nakano) y Musashiden II: BLADEMASTER (2005) (junto con Junya Nakano, Takayuki Iwai y Yuki Iwai).

Sus trabajos en solitario son Chocobo no fushigina dungeon (1997), SaGa frontier 2 (1999), Unlimited SaGa (2002) y Dirge of Cerberus: Final fantasy VII (2006).

Hamauzu también ha hecho arreglos de algunos de sus trabajos, como Chocobo's mysterious dungeon ~Coi vanni gialli~ y Piano pieces "SF2". Rhapsody on a theme of SaGa frontier 2. También se encargó de los arreglos para piano de Final fantasy X. Piano collections y Sailing to the World de Yasunori Mitsuda. Esto le ha granjeado fama como arreglista para el instrumento.

La música de Hamauzu recuerda a la de Chopin y Debussy entre otros compositores clásicos y a la música ambiental. En sus trabajos (exceptuando sus piezas para piano), suelen primar las armonías complejas frente a la melodía; frecuentemente construidas a base de variaciones sobre un tema.

En 2007, Hamauzu publicó su álbum en solitario "Vielen Dank", que contiene breves piezas para piano y cuarteto de cuerda. Su trabajo más reconocido ha sido la BSO del juego de PlayStation 3 y Xbox 360, Final Fantasy XIII. La última obra hasta el momento de Hamauzu ha sido componer la música para el juego de Nintendo 3DS The Legend of Legacy, que se estrenó el 22 de enero de 2015.

Biografía Masashi Hamauzu inició una carrera como compositor independiente después de obtener una extensa aclamación con las partituras de las últimas entregas de la serie Final Fantasy y SaGa para Square Enix. Nacido el 20 de septiembre de 1971 en Múnich, Alemania, se trasladó a Osaka tras el nacimiento de su hermano un año después. Mientras crecía, recibió clases de interpretación de parte de su familia –su madre era una profesora de piano japonesa, su padre un cantante de ópera alemán. Durante sus años de educación secundaria, comenzó a divertirse escuchando una amplia variedad de música –abarcando desde músicos pop tales como Yellow Magic Orquestra hasta iconos de la animación como Hiroshi Miyagawa- pero inicialmente se esforzó por comprender la música clásica. También desarrolló una pasión por la música de videojuegos mientras jugaba a juegos de rol y, especialmente impresionado por la obra de Koichi Sugiyama, aprendió a ejecutar las partituras de piano de los tres primeros títulos de Dragon Quest. A través de una asignatura de estudio personal, también cumplió sus aspiraciones de componer música en los años posteriores. Además de fan de la pintura, se sintió fascinado por la conexión entre la música y las imágenes.

Después de graduarse en la educación secundaria, Hamauzu se especializó en música vocal clásica en la eminente Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio bajo la influencia de su padre. Mientras tanto, fue expuesto a una amplia variedad de música canónica influyente y, a través de estudios detallados de los corales de Bach, obtuvo un conocimiento de la armonización. También una experiencia importante socialmente, disfrutó actuando con un grupo de estudiantes como pianista y conoció numerosa gente interesante diariamente; uno de ellos fue su futura esposa, la soprano Matsue Hamauzu, con quién después tuvo dos hijas. Durante sus estudios, desarrolló su propia personalidad como compositor. Continuando fascinado por las conexiones emocionales que la gente tiene con la música, especialmente disfrutó creando música impresionista para inspirar imágenes. Durante su segundo año, se dio cuenta del extraordinario énfasis que Square puso sobre la música en producciones de juegos. Aunque inicialmente consideró la posibilidad de convertirse en músico clásico, estas experiencias lo convencieron a seguir una carrera con la compañía después de su graduación.

Trayectoria Habiendo impresionado a sus entrevistadores con su currículum, Hamauzu fue empleado como músico aprendiz en el equipo de sonido de Square durante el año 1995. En su primer proyecto, Hamauzu fue requerido para crear cuatro pistas de acción en el juego de Super Nintendo Front Mission: Gun Hazard bajo la supervisión de Nobuo Uematsu y Yasunori Mitsuda. Sus composiciones fueron un complemento maduro para el mundo asolado por la guerra del juego con sus densas armonías y timbres sombríos. Posteriormente exploró las oportunidades tecnológicas ofrecidas por PlayStation en el juego de lucha Tobal No. 1; sus cuatro contribuciones se integraron perfectamente en la banda sonora experimental con su combinación de dispositivos orgánicos y ritmos electrónicos. En una labor de invitado adicional, sus servicios como erudito vocal fueron solicitados en Final Fantasy VII; él fue el operador de sintetizador para la interpretación de Haydn “La Creación”, que sonó durante el vídeo de movimiento completo (FMV) cuando la placa del Sector 7 cae al principio del juego, y cantó como bajo en el coro de ocho personas del tema “One Winged Angel”. Así concluyeron sus modestos pero prometedores años como aprendiz en el equipo de música de Square.

Chocobo’s Mysterious Dungeon de PlayStation marcó el primer proyecto en solitario de Hamauzu. Estuvo entusiasmado de componer para el primer spinoff sobre Chocobo, habiéndole encantado el tema de la mascota desde su debut en Final Fantasy II cuando él era un adolescente. Mezcló una variedad de arreglos del tema con composiciones orgánicas originales canalizando su sentido del lirismo. Por primera vez para él y su compañía, grabó los temas de apertura y fin de la música para una orquesta de cincuenta piezas. Además escribió un remix festivo especial del tema Chocobo para el lanzamiento de la banda sonora del juego. Poco después del lanzamiento, convenció a su empresa matriz para darle los recursos para producir un disco de arreglo orquestal para el juego. El disco resultante, Coi Vanni Gialli, fue una exhibición sobresaliente de su talento. Orquestó la mayoría de la música él mismo, enfatizando el humor alegre de la música y canalizando influencias del impresionismo, el flamenco, el jazz y la música minimalista. A pesar de ser un fracaso el juego, la banda sonora completa de Hamauzu y el disco arreglado atrajo mucho elogio.

A Hamauzu le fue dada la libertad de desarrollar su identidad musical más a fondo en el juego SaGa Frontier II de 1999. Después de pasar un periodo agonizante cumpliendo la expectativa de imitar la música tradicional del juego que Kenji Ito había establecido para la serie, se dio cuenta en los meses finales del proyecto que expresar al máximo su propia musicalidad aliviaría sus preocupaciones. Muchas composiciones mezclaron las cualidades atmosféricas no limitadas del impresionismo con elegantes melodías clásicamente expresadas y patrones tonales hipnóticos. Una gran parte de la música adaptaba el tema principal de la banda sonora en una variedad de modos y estilos, mientras que direcciones variadas fueron tomadas para diferenciar los escenarios de los personajes principales. El proyecto además le dio a conocer al operador de sintetizador de Square Enix Ryo Yamazaki, con quién desarrolló una estrecha y respetuosa relación de trabajo. También grabó un disco arreglado para el proyecto, incluyendo variaciones de piano impresionistas de temas determinados del juego en solitario, en dúo y en actuaciones de concierto. A pesar de centrarse completamente en una única influencia, perseveró para expandir el alcance de muchas de las originales.

En 2001, Hamauzu recibió más atención general cuando fue seleccionado para co-componer el juego de PlayStation 2 Final Fantasy X hacia el fin de su producción. Representó los diferentes colores de Spira con un amplio espectro de composiciones que se diferenciaron notablemente de las de sus colaboradores Nakano y Uematsu. Sus selecciones incluyen la fusión meditativa basada en el jazz “Besaid”, la energética mezcla tecno “Blitz Off”, la elegía encabezada por cuerdas de dos niveles “People of the Far North”, la deslumbrante “Attack”, y el concertino de piano “Decisive Battle”. Mientras sentía una fuerte afinidad por el juego –uno de los pocos que realmente disfrutó jugando- lo trató principalmente como un medio para la experimentación y la expresión musical. Habiendo impresionado a muchos con sus contribuciones, posteriormente fue estimulado con la producción de las alabadas colecciones de piano para el juego. Consideró cuidadosamente la base de las composiciones originales con el fin de transformarlas en auténticos arreglos de piano en solitario. Se sintió aliviado de que el pianista Aki Kuroda comprendiera los propósitos de cada una de sus diferentes interpretaciones. En otro papel, creó un remix electrónico de ritmo lento de “Song of Prayer” para el álbum tributo del juego.

Un año después de Final Fantasy X, Hamauzu produjo otra banda sonora exploratoria para Unlimited SaGa. Empujando siempre las barreras tecnológicas, realizó la primera partitura completamente en directo para un juego de Square Enix. El primer disco de su banda sonora incluía una variedad de composiciones acústicas, incluyendo temas de batalla vibrantes, temas de personajes emocionales, y orquestaciones completas por su compañero graduado en Tokio Shiro Hamaguchi. Después de lograr convencer a los directores, tomó direcciones innovadoras en el juego de rol durante el segundo disco con una selección de difíciles experimentos electrónicos. La partitura estuvo unida por un encantador tema principal y concluía con un tema vocal de orientación clásica, “Soaring Wings”. Hamauzu trabajó aún más estrechamente con el operador de sintetizador Ryo Yamazaki en toda la producción para garantizar que cada parte fuera profesionalmente realizada e implementada. Tras la salida de Nobuo Uematsu, Hamauzu fue designado el compositor principal del equipo de música de Square Enix en octubre de 2004. Aunque tenía algunas responsabilidades de gestión, aportó inspiración creativa en muchos de sus colegas. Además sugirió la idea de una web oficial del equipo de sonido e incluso compuso su música de fondo.

En 2005, Hamauzu ejerció como productor de música para la secuela Musashi: Samurai Legend. Complementó el escenario místico del título con cálidos sonidos de paisaje electrónicos. Además, sedujo a los oyentes con breves pizcas de orquestación, pequeñas composiciones de conjunto, y fusiones más exóticas. También se aseguró las contribuciones de sus colaboradores, Junya Nakano y Wavelink Zeal, y complementó la visión de Takashi Tokita del juego. Al año siguiente, compuso la galardonada banda sonora para el polémico shooter en primera persona Dirge of Cerberus: Final Fantasy VII. En marcado contraste con sus suaves sonidos electrónicos en Musashi: Samurai Legend, Nakano produjo una oscura partitura orquestal para representar la ubicación industrial y el personaje malhumorado. Puso drama a los temas recurrentes tales como el enérgico “Fliker” y el melancólico “Lucrecia” con actuaciones de la Orquesta Filarmónica de Tokio. Con la asistencia del operador de sintetizador Ryo Yamazaki, también produjo dinámicas y vibrantes canciones de lucha impulsadas por guitarra, escenificaciones de ambientes melancólicos, interludios alegres y extravagantes y fusiones de rock, electrónica y jazz. Hamauzu consideró la partitura final su más artísticamente inspirada y espléndidamente producida hasta ese momento.