El 28 de septiembre de 1821, una vez que se firmó el acta de independencia y México se hizo Estado soberano, se constituyó la Junta Provisional Gubernativa del Imperio Mexicano que, en espera de que Fernando VII aceptara la Corona o enviara a algún príncipe a gobernar, nombró una Regencia presidida por Agustín de Iturbide la cual, el 4 de octubre formó «cuatro Ministerios Ejecutivos: de Relaciones Exteriores e Interiores; de Justicia y Negocios Eclesiásticos; de Guerra y Marina, y de Hacienda...»González Cosío, B. “José Manuel de Herrera” En Galeana, P. (Coord) Cancilleres... p. 22 José Manuel de Herrera, quien había estado en Nuevo Orleans, enviado por José María Morelos fue nombrado ministro de Relaciones. Fue el primero que ocupó esa cartera en la historia de México.
thumb|Acta Independencia México 1821
Esa visión del mundo se conservó tras la caída del Imperio, aunque la falta de recursos y en ocasiones la problemática de los otros países, impidió que se establecieran. Lo convulsionado que resultó el dio pie a que las relaciones que México forjó en sus primeros años de vida, fueran reflejo de la inestabilidad y cambios que vivió el orbe entero, no solo el país en 1826.
América Latina Entre 1808 y 1825 se llevaron a cabo los movimientos de independencia que dieron lugar a países de la hoy Hispanoamérica. A partir de 1821 México tuvo toda la intención de establecer relaciones con los países latinoamericanos, y la inestabilidad y problemas de unos y otros impidió que las relaciones fluyeran.
México recibió la primera felicitación por la consumación de su independencia a los 19 días, el 10 de octubre de 1821. Fue la que Simón Bolívar le envió por conducto de su ministro de Relaciones Pedro Gual. Junto con ella, llegó la propuesta inicial de realizar la unión hispanoamericana. Por su parte, México nombró a Manuel de la Peña y Peña ministro plenipotenciario en la Gran Colombia.
El 29 de octubre de 1821, una de las primeras cosas que hizo Agustín de Iturbide como presidente de la regencia del Imperio Mexicano fue escribir una carta al capitán general de Centroamérica, Gabino Gaínza, en la que le propuso que se unieran al Imperio, de acuerdo con el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba. El 2 de enero de 1822 los conservadores de la Provincia de Ciudad Real de Chiapas, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica decidieron anexarse a México. Los liberales estuvieron en contra y en algunas regiones manifestaron su oposición con una guerra civil.
thumb|Simón Bolívar fue el primer líder latinoamericano en enviar sus felicitaciones al emperador Iturbide
En mayo de 1822 José de San Martín envió desde Perú sus felicitaciones al emperador Iturbide y otro tanto hizo Chile. México nombró al coronel José de Morales ministro plenipotenciario en Perú. Dada la penuria financiera del Imperio, ni Peña y Peña, ni Morales pudieron viajar a sus embajadas. González Cosío, B. “José Manuel de Herrera” En Galeana, P. (Coord) Cancilleres... p. 32-33
El 19 de marzo de 1823 abdicó Iturbide. Centroamérica (incluida la provincia de Chiapas) se separaron de México el 29 de junio siguiente y el 1 de julio se erigieron como las Provincias Unidas de Centro América.
Mientras tanto, en México, se estableció un gobierno provisional cuyo canciller, Lucas Alamán, firmó, junto con el ministro plenipotenciario de la Gran Colombia, Miguel de Santa María el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre México y Colombia. Posteriormente, Santa María, de origen mexicano, se quedó en su país natal y como ministro plenipotenciario de México y enviado extraordinario en España, firmó el tratado mediante el cual se reconoció la independencia mexicana y se establecieron las relaciones entre ambas naciones.
Décadas después Manuel Payno escribió: Todos estos países fueron sometidos y gobernados de una misma manera durante tres siglos; todos hicieron su independencia a cambio de costosos sacrificios; todos, en fin, han querido, si se me permite la expresión, dar un salto al tiempo y al espacio, y ponerse al nivel de naciones que han trabajado durante mil años para llegar al grado de cultura y civilización en que hoy las vemos.
Desde Californias hasta la tierra del fuego, se encuentran la misma lucha de las ideas viejas con las nuevas; las mismas exageraciones en los dos principios opuestos; la misma división entre los hermanos y los miembros de una misma familia; las mismas y sangrientas guerras civiles, y como fruto forzoso de tales semillas, la misma desorganización administrativa, y de consiguiente la falta de cumplimiento en los pactos que inconsideradamente han celebrado con extranjeros...Payno, M. México y sus cuestiones financieras.. .
Las dificultades de establecer relaciones sólidas y funcionales con América Latina se tradujeron en lejanía. Cayó en el olvido que Centroamérica –hasta Costa Rica- el Caribe y Filipinas, en Asia, habían sido parte del Gran Virreinato de la Nueva España. La mayoría de naciones de la zona enfrentó su propia etapa de inestabilidad o, como en el caso de las islas, Cuba y Puerto Rico, siguieron siendo colonias.
Mientras España no reconocía la independencia de ningún país de Hispanoamérica, México y Colombia tomaron la decisión de hostilizar el comercio marítimo español en el mar Caribe, así como promover la independencia de Cuba y las demás islas de las Antillas. La posibilidad de que México o cualquier otro país hispanoamericano ayudara a la independencia cubana fue un elemento de tensión en las relaciones con España hasta que comenzó a otorgar los reconocimientos de independencias americanos. El primer tratado fue con México y en su clausulado los mexicanos explicitamente renunciaban a promover la independencia de Cuba, Puerto Rico y cualquier otra posesión española. La Guerra hispano-estadounidense terminaría con la soberanía española sobre Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam que pasarían a control de Estados Unidos en 1898.
Estados Unidos 200px|thumb|izquierda|Tropas estadounidenses en el centro histórico de la Ciudad de México, 1847. La relación con EE. UU. se vio como prioritaria y difícil. Inició con la llegada a México de un visitante no oficial, el agente confidencial, Joel R. Poinsett. Arribó el 23 de marzo de 1822. Habló con Iturbide sobre los límites entre ambas naciones. El estadounidense «... culto, trotamundos infatigable, conoce al dedillo nuestros asuntos políticos, sociales y económicos, además de que recorre el territorio por todos sus rincones...». Aveleyra A. de A., P. ¡Vaya siglo! p. 52-53. A Iturbide le causó buena impresión. En cambio, Poinsett se dio cuenta de que su gobierno era efímero y recomendó posponer el reconocimiento oficial. En diciembre de 1822, el presidente James Monroe recibió al ministro plenipotenciario mexicano, José Manuel Zozaya. El reconocimiento a México y otros cuatro países latinoamericanos se otorgó en diciembre de 1822. El imperio cayó el 19 de marzo siguiente. En 1825 Poinsett fue nombrado ministro plenipotenciario de EE. UU. en México, donde su intervención en asuntos internos causó problemas hasta que en enero de 1830 el gobierno de Andrew Jackson lo retiró y nombró encargado de negocios a Anthony Butler.
Butler resultó inadecuado para las relaciones de su país con México. Presentó de manera inadecuada y constante reclamaciones de daños sufridos por ciudadanos estadounidenses en territorio nacional. Estuvo en funciones hasta 1836, cuando fue sustituido por Powhatan Ellis. Solo estuvo unos meses en México y se retiró con el argumento del impago de las reclamaciones que México adeudaba.
«En realidad la ruptura de las relaciones tenía una estrecha relación con el apoyo encubierto, por parte de ciudadanos norteamericanos, a los texanos rebeldes contra el gobierno de México... La situación se agravó más cuando el 3 de marzo de 1837, último día de la presidencia de Jackson, el gobierno de la Unión reconoció a Texas como Estado independiente...<p>México por su parte, tuvo distintos representantes ante el gobierno de Washington. José Manuel Zozaya (1822-1823), Pablo Obregón (1824-1828), José María Tornel (1830-1831), José María Montoya (1831-1833) Agustín de Iturbide Huarte(1833) y Joaquín María de Castillo y Lanzas (1833-1836) [...]» Figueroa, E. R., Correspondencia... p. 36-37.
En 1836 el literato Manuel Eduardo de Gorostiza fue enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de México en Washington. Tras su disputa con el secretario de Estado John Forsyth porque las tropas estadounidenses cruzaron sin permiso el río Sabina, de Gorostiza renunció. De Castillo y Lanzas permaneció como encargado del despacho hasta octubre de 1837, cuando Francisco Pizarro Martínez presentó sus cartas credenciales. Permaneció en Washington hasta su muerte, en febrero de 1840, año en que México no envió representantes al extranjero por sus penurias económicas. En octubre de 1842 llegó Juan Nepomuceno Almonte.
El 1 de marzo de 1845, el Congreso estadounidense aceptó la anexión de Texas. El representante mexicano en Washington, , se retiró en señal de protesta; mientras que la presencia de Wilson Shannon en la Ciudad de México duró hasta mayo, en que fueron suspendidas nuevamente las relaciones entre ambos países.Ibidem p. 36.
Los ánimos expansionistas por parte de la Unión Americana significaron numerosos conflictos entre los que destacó la cuestión de Texas. Los españoles querían poblarla, pero ni había relaciones con México, ni confianza. Se veía como una trampa para que México permitiera la entrada a los españoles que en realidad querían la reconquista. Ante la amenaza –supuesta o real- de dicha reconquista, el gobierno mexicano pidió al estadounidense ayuda para poblar la zona. Los sureños vieron con agrado la posibilidad, aunque eso significara volverse católico, mostrar solvencia moral y traducir su nombre al español. En 1825 había ya más de veinte mil estadounidenses.Aveleyra A. de A., P. Op. cit. p.59. En 1835 comenzó la Independencia de Texas. La guerra correspondiente se extendió del 2 de octubre de 1835 al 21 de abril de 1836. De 1836 a 1844 Texas, un país independiente, buscó su anexión a EE. UU. Fue durante la presidencia del sureño James K. Polk cuando se convirtió en un nuevo estado de la Unión Americana, a finales de 1845. La anexión de Texas a Estados Unidos fue producto del Destino Manifiesto, doctrina por la que EE. UU. se proclamó como una nación destinada por "derecho divino" a expandirse de la costa del Atlántico a la del Pacífico y por la lucha expansionista entre el Norte industrial y el Sur esclavista, iniciada en 1776. Sordo, R."El Siglo de las Revoluciones ..."
200px|thumb|derecha|Tratado de Guadalupe Hidalgo La anexión de Texas ocasionó indignación en México. No obstante, la guerra estalló hasta que EE. UU. mandó tropas al territorio comprendido entre los ríos Nueces y Bravo, que México consideraba suyo, mientras que EE. UU. definía al Bravo como límite entre ambos países. Cuando tropas mexicanas atacaron a las estadounidenses en dicho territorio, EE. UU. declaró la guerra a México argumentando legítima defensa. La guerra ocasionó una invasión estadounidense a México, que duró de 1846 a 1848, y que finalizó con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en el que se estipularon las nuevas fronteras, que significaron que (2 100 000 km²), más de la mitad del territorio de México, cambiaron de país, y el pago de 15 millones de dólares al gobierno mexicano por el estadounidense, como indemnización.
En 1853 los límites entre ambos países volvieron a cambiar: los presidentes Franklin Pierce, de EE. UU., y Antonio López de Santa Anna, de México, negociaron la venta de «La Mesilla, un espacio de 77 mil km² al sur de los actuales estados de Arizona y Nuevo México [...]». Aveleyra A. de A., P. Op. cit. p. 124. El mediador por EE. UU. fue James Gadsden, razón por la que la Venta de la Mesilla se llamó Tratado de la Mesilla o de Gadsden.