Granada es un municipio colombiano del departamento de Cundinamarca, ubicado en la Provincia del Sumapaz, a 18 kilómetros al Sur Occidente de Bogotá.

Sus coordenadas son: 4°31′0″ de latitud norte y 74°20′50″ Longitud oeste de Greenwich, con una altitud mínima de 1800 m s. n. m. y máxima de 3000 m s.n.m.

Toponimia

Origen lingüístico

Familia lingüística: Indoeuropea Lengua: Latín

Significado Granada proviene del latín granatum, árbol llamado granado. La palabra púnica se origina en el pueblo fenicio, grandes difusores del fruto y su cultivo por razones de tipo religioso. El nombre de la especie granatum deriva del adjetivos latinos granatus, que significa "con granos", por las semillas del fruto.

Origen / Motivación El nombre de Granada se relaciona con la denominación que tuvo durante buena parte de la historia del país, más exactamente durante los periodos conocidos como el virreinato de la Nueva Granada y la Confederación Granadina.

Nombres históricos

Soche (época de la Colonia)

Historia Fecha de fundación: 10 de agosto de 1995

En 1815 la Corona española adjudicó las haciendas de El Charquito, Sibaté y El Soche a un sacerdote español, quien las vendió a don Ignacio Umaña por 25 patacones. Don Ignacio repartió luego a sus hijos Enrique y José Ignacio el latifundio que poseía. Este era un bosque rico en toda variedad de árboles. Solamente en 1857 se hace una medición de las tierras y se reparte el resguardo de indígenas para apoyar a los propietarios en las actividades de explotación de la madera. Los adjudicatarios empiezan a vender sus tierras y en otras designan arrendatarios.

Hacia el año 1900, el propietario de los terrenos de El Soche era el señor Raimundo Umaña. A su fallecimiento, los hereda doña Isabel Lara de Umaña y sus hijos.

En un principio a este lugar se le denominó San Agustín, luego El Triunfo, nombre dado por un Obispo y ante la creación del municipio del Triunfo, Antonio María Pradilla, secretario de Gobierno del gobernador Abelardo Forero Benavides, le dio el nombre de Granada. Era entonces el año de 1938 y se desempeñaba como Inspector de Policía Virgilio Velosa.

Estos terrenos estaban ocupados por campesinos que explotaban la madera y el carbón vegetal pero tenían que pagar por la parte que ocupaban. Don Francisco Flórez, famoso industrial de Cundinamarca, llegó a dirigir la explotación de la madera, y para tal efecto trajo personas de Subachoque, lugar en donde tenía una gran empresa de la misma actividad. De allí vinieron las familias Salgado, Romero y Matiz, entre otras.

Poco a poco el aserrío de madera se fue tecnificando con la traída de máquinas de vapor, transportadas por yuntas de bueyes y ubicadas en sitios estratégicos. Estas máquinas las numeraban y a los sitios se les daba el nombre del número de la máquina que estuviera allí. De aquí el nombre de las veredas de La Veintidós y de La veintitrés (hoy Santa Fe).

Para el año de 1932 ya había una población de aproximadamente 300 habitantes entre quienes se encontraba la familia González, líderes comunitarios y de gran talento intelectual que propiciaron una rebelión de los campesinos, cansados de pagar a los empresarios por el predio que ocupaban, y exigieron a los hacendados la parcelación de sus tierras. Fueron los líderes don Carlos Julio González, don Policarpo Forero, administrador del señor Flórez y don Marcos Simbaqueba. Ellos se asesoraron del joven abogado de 26 años, Carlos Lleras Restrepo quien estaba aspirando a ser diputado de Cundinamarca y les prometió que si salía electo, colaboraría en la parcelación de estas tierras. Fue así como la ordenanza 35 de 1936 autorizó la parcelación de las haciendas de Guasimal, Río seco y del Chocho correspondiente, esta última al municipio de Silvanía. Cada hacienda tenía aproximadamente 1053 fanegadas. Los propietarios vendieron sus tierras al Departamento y este a las familias que ya tenían sus asentamientos en dichos predios. El Secretario de Hacienda Departamental era don Juan Salgar Martín y fue él quien ordenó la parcelación, vendiendo a un centavo la vara de tierra. Algunos no sentaron la escritura porque su costo de $5 era superior al costo del lote. El notario se trasladó a este lugar para hacer las escrituras y por esta razón los costos se aumentaron. Dentro de la misma parcelación se dejó el terreno para la construcción del área urbana en un potrero despejado por Manuel Parra, hombre gigante que tenía la barba hasta la cintura, vivía solo en la selva por lo que lo apellidaron el Rey de la Selva. Él fue el primer cadáver del cementerio.

La hacienda de San Raimundo, llamada así por el nombre de su primer propietario, don Raimundo Umaña, no fue parcelada en un principio porque fue invadida por colonos que querían apoderarse de la tierra. Esta hacienda que había sido heredada por doña María Emilia Umaña Merisal de Morales fue vendida a don Francisco Flórez. Ante el problema social que se presentó, reflejo de la ideología comunista que estaba en todo su auge en Rusia, don Francisco Flórez le escrituró la hacienda al Banco Agrícola Hipotecario, entidad que posteriormente la parceló. Para entonces Granada estaba conformada además por las haciendas de Santa Helena, Santa Lucía y El Soche que fueron también parceladas por el Banco. Los campesinos se opusieron a la forma de actuar de los colonos y apoyaron la parcelación de las tierras.

El trazado del perímetro urbano lo realizaron los ingenieros Cuéllar, Pedraza y Flórez y actuaron como cadeneros los señores Hipólito Escobar y Carlos Julio y Eduardo González. Ellos tuvieron en cuenta la parte ornamental y sembraron algunos cauchos que fueron un símbolo para Granada porque adornaron el parque durante muchos años.

Las primeras casas fueron de madera y algunas como la ubicada en la carrera 15 n.º 10- 57 se construyeron en adobe y bahareque. Esta casa es originaria de esa época.

Para delimitar las propiedades de explotación de la madera se estableció una línea divisoria que se llamó los Veinte Metros. Don Francisco Flórez explotaba los bosques de propiedad de la familia Umaña de los Veinte metros hacia el nor –occidente y don Pedro Matallana de los Veinte Metros hacia el sur – oriente, terrenos de propiedad de la familia Caballero. Esta se convirtió en la línea divisoria con el municipio de Silvanía y va en línea recta desde El Cerro de la Nariz que queda sobre la cordillera de Capotes, hace un ángulo en la finca de don Jorge Caballero y continúa en línea recta hacia el oriente hasta el Alto de La Angarilla. La cordillera de Capotes se convierte en la línea divisoria con los municipios de Viotá y Mesitas del Colegio y sobre ella está el alto de Bariza, donde hacia 1937 ubicaron una torre de madera para guía de los aviones en razón de que su altura es superior a la de Bogotá. Esta altura está ubicada en la vereda de El Hoyo sobre Peña Blanca.

Granada se constituye en Inspección de Policía del municipio de Soacha mediante la ordenanza n.º 3 del 11 de marzo de 1933, artículo 13. Su funcionamiento se dispuso mediante el decreto n.º 470 del 30 de junio de 1936 y fue su primer inspector don Alejandro Monroy. La sede estaba ubicada en la vereda de La Veintidós, en la finca que más tarde pasó a ser propiedad del señor Reyes Guzmán. Posteriormente se trasladó a Granada con sus pertenencias: Un teléfono de pilas y un escritorio. Antes del 9 de abril se convierte la inspección en departamental, por tanto los inspectores ya no eran nombrados por Soacha sino por el departamento. Hasta 1974 se le denominaba Inspección de El Soche y solamente en este año, con la ordenanza n.º 6 del 28 de noviembre se le da el nombre de Inspección de Granada.

Las decisiones de la Inspección funcionan en un comienzo por bandos convocados a través del toque de un tarro por el señor Roberto Rodríguez, alguacil o citador de la inspección. Con este llamado la gente se aglomeraba en torno al inspector y a la sede que era Casa de Tabla.

El 13 de abril de 1985 se constituyó el comité pro municipio de Granada y desde entonces un grupo de personas que perseveraron en sus propósitos, lograron la meta añorada. Fueron ellos: Jairo Santamaría, Carlos Vargas, Pablo Gómez, Jaime Gamba Muñoz, Salvador Choconta, Guillermo Alfonso, Amparo Ramírez de Santamaría, Graciela Rozo . El apoyo irrestricto de la señora Gobernadora Leonor Serrano de Camargo, fue decisivo para que se aprobara la ordenanza N°017 del 10 de agosto de 1995 que constituyó a Granada en el municipio 115 de Cundinamarca, segregándolo de Soacha. El ponente del proyecto fue el diputado Alfonso Rey Sanabria; la ponencia del proyecto fue redactada por. Alfonso García y Jairo Santamaría.

Por decreto n.º 02756 del 15 de octubre de 1995 se convoca a elección de concejales y alcalde el 4 de febrero de 1996 y se fija el 3 de marzo del mismo año para instalar el Concejo Municipal y dar posesión al primer alcalde electo, señor Jairo Santamaría. Como alcalde encargado durante el período comprendido entre la creación del municipio y la posesión del alcalde electo, fue nombrado por decreto departamental el Dr. Otoniel Barragán

Los habitantes tenían la asistencia religiosa de sacerdotes que venían ocasionalmente de Soacha a realizar Cuarenta Horas y primeras comuniones. También venían sacerdotes capuchinos traídos por la familia Rojas de la vereda de San José. La primera capilla se construye en 1934 en madera en el mismo lugar en donde hoy está el templo parroquial y se constituyó en vicaría hasta el año de 1976 cuando se consagra parroquia, por decisión de monseñor Jesús María Coronado, obispo de Girardot. Su último vicario fue el padre Héctor Eliécer Burgos y el primer párroco el Padre Carlos Salazar Morán. El templo actual lo inició el padre Luis Vidal y lo concluyó el padre Héctor Eliécer Burgos.

La primera escuela se creó en 1932 en El Soche, en el lugar en donde hoy está el granero de la hacienda del mismo nombre. Su primera maestra fue doña Hilaria Galindo. Posteriormente se crearon las escuelas de Santa Elena y San Agustín, hoy colegio Departamental Gustavo Uribe Ramírez. A esta escuela llegó como maestra doña Enriqueta Rodríguez a quien la quisieron sacar, pero ella que estaba muy contenta en la región, se reveló, con apoyo de la comunidad y, para no dejarla ir, se creó la escuela de La Veintidós, en el año de 1933. Posteriormente, por iniciativa de don Oliverio Cepeda y de don Ignacio Lozano, llegaron las Hermanas de Los Sagrados Corazones y fundaron un colegio con internado, en la misma vereda de La Veintidós, lugar a donde llegaron a educarse niñas, no solamente de Granada sino de otros municipios. Vale la pena recordar también los colegios de Fátima de propiedad de la señora Marina Russi de Gil y el colegio del Rosario de propiedad de las señoritas Aura, Emma y Graciela Sierra que funcionaron en las décadas de los 50 y de los 60 y contaban con los grados de primaria. El actual colegio Departamental fue creado en el año de 1971 siendo gobernador de Cundinamarca Diego Uribe Vargas y secretaria de Educación María Inés Ortiz