La Diócesis de Tepic () es una Circunscripción Eclesiástica de la Iglesia católica en México. Se trata de una diócesis latina, sufragánea de la Arquidiócesis de Guadalajara. Desde el 28 de agosto de 2025 su obispo es Engelberto Polino Sánchez.
Territorio y organización La diócesis tiene 22 777 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en dieciséis de los veinte municipios del estado de Nayarit:Cartografía Eclesiástica Mexicana , IMDOSOC 2014. Acaponeta, Ahuacatlán, Compostela, Ixtlán del Río, Jala, Xalisco, Rosamorada, Ruíz, San Blas (con las Islas Marías), San Pedro Lagunillas, Santa María del Oro, Santiago Ixcuintla, Tecuala, Tepic, Tuxpan y Bahía de Banderas; más siete municipios del estado de Jalisco: Puerto Vallarta, San Sebastián del Oeste, Mascota, Talpa de Allende, Atenguillo, Mixtlán y Guachinango.
La Sede de la diócesis se encuentra en la ciudad de Tepic, en donde se halla la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. En Talpa de Allende se encuentra la Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de la diócesis.
En 2020 en la diócesis existían 97 parroquias agrupadas en 5 zonas pastorales y 17 decanatos.
Historia La Diócesis de Tepic fue erigida el 23 de junio de 1891 mediante la Bula "Illud in primis" del Papa León XIII, desmembrándola del territorio de la Arquidiócesis de Guadalajara para atender pastoralmente una región específica. Desde su creación, ha desempeñado un papel central en la evangelización y organización católica de Nayarit y de una franja costera y serrana de Jalisco, atravesando periodos de consolidación institucional, persecución religiosa durante la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera, y renovación pastoral tras el Concilio Vaticano II.(en latín) Bula Illud in primis, en Sanctissimi Domini nostri Leonis papae XIII allocutiones, epistolae, constitutiones aliaque acta praecipua, Vol. IV (1890-1891), Brujas, 1894, pp. 232-244.
La erección de la diócesis respondió a una política de reorganización eclesiástica impulsada por León XIII, quien entre 1891 y 1892 creó varias nuevas diócesis en México para acercar a los fieles a sus pastores y fortalecer la jerarquía católica frente al liberalismo anticlerical del siglo XIX. La bula fundacional Illud in primis, firmada el 23 de junio y ratificada el 13 de agosto de 1891, estableció la nueva diócesis abarcando casi todo el entonces Territorio Federal de Tepic (creado en 1884) y el Antiguo Cantón jalisciense de Mascota.
La ejecución de lo mandado por la bula y la erección canónica de la Diócesis, con lo que se consumó la separación efectiva de la jurisdicción de Guadalajara, se llevó a cabo el domingo 15 de noviembre de 1891, cuando el Chantre de la Catedral de Guadalajara, Florencio Parga, llegó a Tepic en representación del Arzobispo Loza y Pardavé para cumplir las disposiciones pontificias. En ese momento, Tepic era una población de aproximadamente 14,500 habitantes, cuya elección como sede episcopal se debió tanto a razones de orden moral tras la rebelión de Manuel Lozada (1873) como a la dificultad de las comunicaciones con Guadalajara, que impedían una atención pastoral adecuada.
Primeros obispos y consolidación institucional (1893–1918) La historia de la diócesis puede ser comprendida mejor a partir de los períodos episcopales: el primer obispo de Tepic, Ignacio Díaz y Macedo, fue preconizado por León XIII el 19 de enero de 1893 y consagrado el 16 de abril de ese año en la Catedral de Guadalajara por el Arzobispo Pedro José de Jesús Loza y Pardavé, tomando posesión de la sede el 5 de julio de 1893. Díaz y Macedo, originario de Guadalajara, se caracterizó por su caridad pastoral, la fundación de escuelas y obras de beneficencia, y su participación como padre conciliar en el Concilio Plenario Latinoamericano celebrado en Roma en 1899. Falleció el 14 de junio de 1905 en Acaponeta durante una visita pastoral, y sus restos reposan en el cementerio municipal de esa localidad.
El segundo obispo, Andrés Segura y Domínguez, fue nombrado por Pío X en 1906. Su episcopado coincidió con el ocaso del porfiriato, el estallido de la Revolución Mexicana y la promulgación de la Constitución de 1917 con sus artículos anticlericales. Durante este periodo se consolidaron instituciones católicas y se construyeron nuevos templos, pero la llegada de tropas carrancistas en 1914, la prisión del obispo y de sacerdotes, y el despojo de edificios diocesanos (incluido el Seminario) marcaron el inicio de una etapa de inestabilidad. Segura y Domínguez falleció en 1918 durante una visita pastoral en Chapalilla.
Persecución religiosa y resistencia (1919–1970) El tercer obispo, Manuel Azpeitia y Palomar, tomó posesión en 1919; era Licenciado en Derecho Civil y Canónico, y se distinguió por su oposición intelectual a la legislación anticlerical de 1917 y por su crítica a los arreglos de 1929 entre el gobierno de Emilio Portes Gil y la Santa Sede. El 23 de abril de 1927, en plena Guerra Cristera, el obispo y gran parte del presbiterio fueron obligados a abandonar la diócesis; solo cuatro sacerdotes permanecieron en Tepic, mientras otros fueron deportados a Estados Unidos. Azpeitia falleció en 1935 en Guadalajara.
Le sucedió el cuarto obispo, Anastasio Hurtado y Robles, fue designado por Pío XI y consagrado en 1936 por Garibi Rivera. Al iniciar su ministerio, el culto público estaba suspendido en las parroquias de Nayarit y solo dos de los 71 sacerdotes del presbiterio podían ejercer legalmente. Hurtado lideró la reconstrucción diocesana: el Seminario reabrió en 1941 tras sucesivas clausuras, y durante su episcopado se ordenaron 116 sacerdotes, aumentando el presbiterio en 82%. Su prudencia ante la aplicación del Concilio Vaticano II y su larga gestión de 34 años (el episcopado más largo de la historia de la diócesis) lo convirtieron en una figura de transición entre la Iglesia preconciliar y la renovación pastoral. Durante su episcopado la Santa Sede le concedió tener un obispo auxiliar, José Manuel Piña Torres, el único que ha tenido la historia de la diócesis, y consagrado por el propio Hurtado en la Catedral de Tepic, la primera ordenación de un obispo en dicho templo. En 1970 el Papa le aceptó la renuncia al Obispo Piña y se convirtió también en el primer obispo emérito en el episcopologio diocesano. Casi dos meses después, y a la edad de ochenta años de edad, el Papa le aceptó la renuncia a Hurtado y Robles, momento en el que la diócesis se quedó con dos obispos eméritos y en espera de un nuevo pastor.
Renovación posconciliar y expansión pastoral (1971–2008) Un episcopado especialmente destacado fue el de Adolfo Suárez Rivera, era originario de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, y en 1971 el Papa Pablo VI lo nombró quinto obispo de Tepic. Fue consagrado obispo durante la Fiesta Patronal de la Catedral de Tepic, el 15 de agosto. La ceremonia fue ocasión para que a la ciudad acudieran personalidades como Carlo Martini (consagrante principal) entonces Delegado Apostólico en México, y el Cardenal José Salazar López y el obispo Samuel Ruiz García, como co-consagrantes.
Su preocupación central fue la reorganización de las estructuras diocesanas para aplicar el espíritu del Concilio Vaticano II, lo que incluyó la restauración de la catedral (yesería, pintura, piso de mármol) y la recuperación del antiguo Palacio Episcopal. En 1980 fue nombrado obispo para la Diócesis de Tlalnepantla.
El sexto obispo, Alfonso Humberto Robles Cota, también fue consagrado en la Catedral de Tepic, y ha sido el último obispo de la Diócesis que asumió dicho ministerio sin haber sido obispo de otro lugar anteriormente. Durante su largo episcopado de veintisiete años (el segundo más largo de la diócesis) realizó la primera Visita Pastoral completa en 1983 y promovió Asambleas Diocesanas. Bajo su gobierno se erigieron 28 nuevas parroquias y 36 cuasiparroquias, y el Seminario contó con tres centros de formación. En marzo de 2000 convocó el Primer Sínodo Diocesano, cuyas conclusiones sentaron las bases para la comunión eclesial y el trabajo pastoral posterior. Robles Cota ordenó a 143 sacerdotes y presentó su renuncia al cumplir 75 años en 2007; fue nombrado obispo emérito el 21 de febrero de 2008.
Episcopados recientes y estructura actual (2008–presente) miniaturadeimagen|276x276px El séptimo obispo, Ricardo Watty Urquidi, fue nombrado por Benedicto XVI el 21 de febrero de 2008 y tomó posesión el 11 de abril de ese año. Había sido obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México y Primer obispo de Nuevo Laredo. Habiendo sido participante en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida, Brasil, se comprometió en poner a la diócesis en estado permanente de misión. Y así, durante su brevísimo episcopado en Tepic de tres años (el más corto de la historia diocesana) impulsó un fuerte empuje misionero y evangelizador en la Diócesis, que incluyó la renovación de las estructuras diocesanas: implementó la Catequesis Escolarizada, elaboró el Plan Diocesano de Pastoral, inauguró el Instituto de Formación Bíblico-Teológica para Laicos e instauró el diaconado permanente, entre otras actividades. Falleció el 1 de noviembre de 2011 a los 73 años. Su figura episcopal sigue siendo recordada y reconocida por muchos fieles, religiosas y sacerdotes.
Le sucedió Luis Artemio Flores Calzada, nombrado octavo obispo por Benedicto XVI en 2012. Permaneció al frente de la diócesis durante trece años, durante su gobierno se buscó dar continuidad al Plan Pastoral Diocesano y fortalecer las estructuras de evangelización y formación laical. Se destacó por sus frecuentes visitas pastorales a Puerto Vallarta y Bahía de Banderas. Los medios locales destacaron que "dejó huella en Puerto Vallarta, pues, como ninguno de sus antecesores, realizó visitas a esta región"; él por su parte llegó a declarar a feligreses de esas comunidades que "en Puerto Vallarta se sintió como en casa y que piensa volver". alt=|izquierda|miniaturadeimagen|Mons. Engelberto Polino Sánchez en la Toma de Posesión Canónica de la Diócesis. 31 de octubre de 2025
El relevo episcopal más reciente: Engelberto Polino Sánchez El 28 de agosto de 2025, festividad de San Agustín, el Papa León XIV —de la orden agustina— designó como noveno obispo de Tepic a Monseñor Engelberto Polino Sánchez, hasta entonces obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Guadalajara por designación del Papa Francisco en 2018.
Su Toma de Posesión Canónica se realizó el 31 de octubre de 2025 en Tepic, con un programa que incluyó la Profesión de fe y Juramento de Fidelidad en la Catedral y la Celebración de la Misa en el Parque Metropolitano, bajo el lema pastoral "Padre y Pastor".
Semilla de una nueva iglesia: la Prelatura de Jesús María, El Nayar Uno de los episodios más relevantes en la evolución territorial de la diócesis fue la cesión de una porción serrana de su jurisdicción. El 13 de enero de 1962, la Diócesis de Tepic destinó una porción de su territorio para la erección de la Prelatura territorial de Jesús María, El Nayar mediante la bula Venerabilis Frater del Papa Juan XXIII.(en latín) Bula Venerabilis Frater, AAS 55 (1963), p. 75.
La Diócesis de Tepic en la actualidad