La historia del islam es la historia de la fe islámica como religión. Como la mayoría de las religiones del mundo, el desarrollo histórico del islam ha tenido un impacto claro sobre la historia política, económica y militar tanto dentro y fuera de las zonas geográficas en que el Islam es mayoritario. Como con el cristianismo, el concepto de un «mundo islámico» puede ser más o menos útil al tratar diferentes períodos de la historia.
El islam surgió en la península arábiga en el con el profeta Mahoma, que dio lugar a una expansión territorial que se prolongó hasta un siglo después de su muerte. Este imperio no se mantuvo unido por mucho tiempo; el nuevo sistema de gobierno pronto derivó en una guerra civil conocida para los historiadores del islam como la Fitna, y posteriormente en una Segunda Fitna. Después de esto, dinastías rivales reclamarían el califato, o liderazgo del mundo musulmán mientras muchos estados e imperios islámicos prestaban al califa una obediencia meramente simbólica.
A pesar de esta fragmentación del islam como comunidad política, los imperios musulmanes del califato Abbasí, los mongoles y los otomanos Seléucidas estuvieron entre los más grandes y poderosos del mundo. Hubo notables científicos, astrónomos, matemáticos, doctores y filósofos musulmanes durante la Edad de Oro del islam. La tecnología floreció; hubo mucha inversión en infraestructura económica, como sistemas de irrigación y canales. El hincapié en la importancia de la lectura del Corán llevó a un alto nivel de alfabetización en la población general.
Posteriormente, en los siglos y , muchos territorios de mayoría musulmana fueron cayendo bajo el dominio de los poderosos imperios europeos. Luego de la Primera Guerra Mundial y la ocupación de Constantinopla, los remanentes del Imperio otomano fueron divididos en la partición del Imperio otomano como protectorados europeos. En la actualidad, ningún estado musulmán reclama el califato universal (véase califato mundial).
Aunque afectado por varias ideologías seculares, como el comunismo y el panarabismo, durante gran parte del , la identidad islámica y la prominencia del islam en temas políticos han aumentado casi indiscutiblemente durante los últimos años del y comienzos del . El rápido crecimiento demográfico de la población musulmana, el interés geopolítico de algunas regiones de mayoría musulmana y la globalización han influido en la importancia del islam en la configuración del mundo en el .
Fuentes tempranas e historiografía El estudio de los primeros periodos de la historia islámica se ve dificultado por la falta de fuentes. Por ejemplo, la fuente historiográfica más importante sobre los orígenes del islam es la obra de al-Tabari. Aunque al-Tabari es considerado un excelente historiador para los estándares de su época y lugar, hizo un uso liberal de presentaciones míticas, legendarias, estereotipadas, distorsionadas y polémicas de la materia -que, sin embargo, se consideran islámicamente aceptables- y sus descripciones del comienzo del Islam son posteriores a los acontecimientos en varias generaciones, ya que al-Tabari murió en el año 923 de nuestra era.
Los distintos puntos de vista sobre cómo tratar las fuentes disponibles han conducido al desarrollo de cuatro enfoques diferentes de la historia del islam primitivo. Los cuatro métodos cuentan con cierto apoyo en la actualidad.Véase también , que vincula la práctica de la crítica de fuentes y tradiciones (o form) como un enfoque.
El método descriptivo utiliza las líneas generales de las tradiciones islámicas, aunque ajustándose a los relatos de milagros y las afirmaciones centradas en la fe dentro de esas fuentes. Edward Gibbon y Gustav Weil representan algunos de los primeros historiadores que siguieron el método descriptivo. En el método crítica de la fuente, se busca la comparación de todas las fuentes para identificar qué informantes de las fuentes son débiles y distinguir así el material espurio. El trabajo de William Montgomery Watt y el de Wilferd Madelung son dos ejemplos de crítica de fuentes. En el método crítico de tradiciones, se cree que las fuentes se basan en tradiciones orales con orígenes e historia de transmisión poco claros, por lo que se tratan con mucha cautela. Ignaz Goldziher fue el pionero del método crítico de la tradición, y Uri Rubin ofrece un ejemplo contemporáneo. El método escéptico pone en duda casi todo el material de las fuentes tradicionales, considerando que cualquier posible núcleo histórico es demasiado difícil de descifrar a partir de material distorsionado y fabricado. Uno de los primeros ejemplos del método escéptico es la obra de John Wansbrough.
En la actualidad, la popularidad de los distintos métodos empleados varía en función del ámbito de las obras consideradas. Para los tratamientos generales de la historia del Islam primitivo, el enfoque descriptivo es más popular. Para los estudiosos que analizan en profundidad los inicios del islam, los métodos más utilizados son el crítico de las fuentes y el crítico de la tradición.
Después del siglo VIII d.C., la calidad de las fuentes mejora. Las fuentes que trataban épocas anteriores con un gran desfase temporal y cultural empiezan a ofrecer relatos más contemporáneos, mejora la calidad del género de los relatos históricos disponibles y aparecen nuevas fuentes documentales, como documentos oficiales, correspondencia y poesía. En cuanto a la época anterior al inicio del Islam -en el siglo VI de nuestra era-, las fuentes también son mejores, aunque de calidad desigual. En particular, las fuentes que cubren el Área de influencia sasánida en el siglo VI d.C. son pobres, mientras que las fuentes para el Áreas bizantinas de la época son de una calidad respetable, y se complementan con fuentes cristianas siríacas para Siria e Irak.
Mahoma
miniatura|Al momento de su muerte en el año 632, Mahoma había logrado unir toda la península arábiga.
Arabia antes de Mahoma estaba escasamente poblada por habitantes de habla árabe. Algunos eran beduinos, pastores nómadas organizados por tribus. Algunos eran agricultores, que vivían en oasis en el norte, o en las áreas más fértiles y densas en el sur (en lo que se conoce ahora como Yemen y Omán). En ese tiempo, la mayoría de los árabes eran seguidores de las religiones politeístas, aunque unas pocas tribus seguían el judaísmo, el cristianismo (incluido el nestorianismo) o zoroastrismo. La ciudad de la Meca era un centro religioso para algunos politeístas árabes norteños, ya que contenía el muro sagrado del Zamzam y un pequeño templo, la Kaaba.
Mahoma nació a las afueras de La Meca en el Año del Elefante, según el calendario islámico. La mayoría de los musulmanes equivalen este con el año gregoriano 570,F. Buhl & A.T. Welch, Encyclopaedia of Islam 2nd ed., "Muhammad", vol. 7, p. 361. pero algunos prefieren el 571. Quedó huérfano a temprana edad y fue criado por su tío Abu Talib. Se convirtió en comerciante, se casó con una viuda rica y pudo haber seguido una vida de tranquilidad y prosperidad.
Sin embargo, cuando tenía unos 40 años, dijo haber experimentado una revelación divinaF. Buhl & A.T. Welch, Encyclopaedia of Islam 2nd ed., "Muhammad", vol. 7, p. 363. mientras estaba meditando en una cueva a las afueras de La Meca. Esto habría sido en el año 610 de la era cristiana. Después de un periodo inicial de dudas y miedos, comenzó a predicar a sus parientes y luego al público, a todos los residentes de La Meca.
Mahoma afirmó que había sido escogido por Dios, como los profetas hebreos que lo precedieron, para predicar el arrepentimiento, la sumisión a Dios y la venida del día del juicio. Dijo que no estaba predicando una nueva religión, sino que estaba reviviendo la antigua y pura, tradición que los cristianos y los judíos habían degradado. Atrajo seguidores, pero también creó enemigos.
En el año 622, Mahoma y muchos de sus seguidores huyeron a la ciudad vecina de Medina. A esta migración se le llamó la Hégira. Fue el primer año del «reinado» de Mahoma como un gobernante secular, así como líder religioso. Siguiendo la costumbre de la época, historiadores posteriores tomaron ese año como el comienzo del calendario musulmán.
El Imperio islámico
miniatura|300px|El Imperio islámico en todo su esplendor. En carmesí los territorios conquistados por Mahoma, en rosa los conquistados por los Califas Ortoxodos y en amarillo los conquistados durante la Dinastía Omeya.
Los preceptos indicados en el islamismo fueron la base para el comienzo de la expansión musulmana. La obligación de los creyentes a practicar la guerra santa en defensa de la fe favoreció la incorporación de soldados a los ejércitos árabes y a dejar de luchar entre sí.
Por otra parte, también hubo otras razones que impulsaron la expansión árabe. Desde el punto de vista económico, la pobreza del territorio habitado por este pueblo impulsó la búsqueda de tierras más fértiles y prósperas. A esto se agrega la paulatina decadencia de los imperios persa y bizantino, condición propicia para la introducción de esta nueva cultura.
A la muerte de Mahoma en el año 632, sus sucesores, denominados califas, fueron los encargados de dirigir al pueblo islámico y procurar la expansión de la religión y del territorio. En los siglos y , los musulmanes logran expandir su imperio apoderándose de territorios que abarcaban desde la península ibérica en el occidente hasta la India en oriente.
Ortodooxos Los primeros califas fueron elegidos entre sus seguidores más directos, considerados los más dignos para continuar con la labor del profeta. En el 636 los musulmanes invadieron Persia, y triunfaron en 640. En 644 se conquista Chipre, en 651 Tiflis y Armenia, 654: Rodas. Durante su gobierno, el islamismo adquirió una estructura política definida y se instaló en Siria, Persia, Judea y Egipto.
Omeyas En el año 661, el gobernador de Siria perteneciente a la dinastía omeya, Mohavía, puso en duda la legitimidad del califa Alí, quien fue asesinado. A partir de entonces esta nueva dinastía se hizo cargo del gobierno, transformándolo en una monarquía y trasladando la capital a la ciudad de Damasco. En 674 tratan de conquistar Constantinopla por mar, sin éxito. Durante esta etapa el islam anexó los territorios de Cartago en 698, el norte de África en 709, la península ibérica en 711, parte pequeña de la Galia en 720, más tarde conquistan el sur de Asia Menor y Turquestán hasta el río Indo. En 732 tratan de avanzar al centro de la Galia hasta Poitiers, sin embargo, los francos resistieron dos veces bajo el gobierno de Carlos Martel, hasta que en la tercera los francos salen a luchar y derrotan a los árabes.
Abásidas En el año 750, una revolución iraní asesinó a la mayoría de los omeyas (solo quedó vivo Abderramán), consagró califa a Abul-Abás y estableció la nueva capital del imperio en la ciudad de Bagdad. Los abásidas se mantuvieron en el poder hasta el año 945 en que los selyúcidas (turcos musulmanes) se apoderaron del califato. Durante este período las provincias de Córdoba, Egipto y Marruecos se desvincularon del poder central en Bagdad.
La primera Fitna