El Corral de la Olivera fue un corral de comedias de Valencia que funcionó entre finales del y comienzos del , momento en que tras ser destruido por un incendio volvió a levantarse como Casa de comedias o Teatro de La Olivera que subsistió sin grandes cambios hasta 1715. Tuvo compañía propia, y en sus tablas se curtieron autores de la talla de Lope de Vega.Callejeando por Valencia, María Francisca Olmedo de Cerdá; Carena Editors, 2003; pp. 167-168; ISBN 9788487398728 Consultado en abril de 2014 thumb|Plano de la reconstrucción del Corral de comedias o Casa de Comedias de La Olivera (Valencia, España), tras su incendio en 1619. Historia

En el sólo dos ciudades españolas le hacían competencia a la corte madrileña, Sevilla que la superaba en actividad, y Valencia que le andaba a la par.

A lo largo del la dramaturgia en la capital del Turia, como en otras muchas capitales españolas, había coexistido con la anarquía y el lumpen. Alertados por las autoridades eclesiásticas, el virrey y los jurados de la ciudad pusieron remedio encomendándole al Hospital la tutela del entramado del espectáculo. Con ese objetivo se comenzó a construir un local estable a partir de 1582 con la colaboración de la cofradía de San Nicolás. Dicho local, próximo a la Universidad, llegaría a ser conocido como "Casa de la Olivera", por encontrarse en la plaza de la Olivera (que luego se llamaría de las Comedias, en la manzana que siglos después delimitan la calle de la Tertulia y la calle del Vestuario).Componían dicha manzana: la plaza de la Olivera y las calles de ‘Estarlich e del Trabuquet’ y ‘Trinquet de Na Segarra’ (luego, ‘de la Tertulia’). El primitivo corral, tras profundas remodelaciones adquirió aspecto de coliseo italiano con una capacidad de 1500 personas, y aún se amplió en 1715 con diseño y planos del Padre Tosca (en cuyo Plano de Valencia, el teatro figura con el número 96 como “Casa de les Comèdies”). Allí llegaron a representar autores como Guillén de Castro, Tárrega, Rey de Artieda y el propio Lope de Vega que, huido de Madrid, se refugió en Valencia durante ocho años.José Deleito y Piñuela, "También se divierte el pueblo", pp. 226 y 227

En 1584, se abrió otro corral más pequeño frente a la iglesia de Santo Tomás, conocido como Els Santets (Los Santitos). Ambos coliseos compartieron comedias entre 1585 y 1619, año en que el de la Olivera se reconstruyó tras un incendio, tomando el aspecto que mantuvo durante todo el reinado de Felipe IV y el resto del .

El Corral de la Olivera se mantuvo vivo hasta 1715.Situación en el callejero. Consultado en abril de 2014 Tras un periodo de decadencia, el coliseo fue derribado en 1748 con la prohibición de las comedias por el arzobispo Mayoral."Del ‘corral de la Olivera’al Teatro Principal", artículo en lasprovincias.es Consultado en abril de 2014

Estructura

El moderno coliseo abierto en 1619 disponía, además de la sala de representación, de casas para conserjes e inquilinos, en cuyo corral o patio se emplazaba el teatro propiamente dicho, y con dos fachadas principales que daban a la plaza de la Olivera (con un escudo labrado con las armas de la ciudad) y a la calle del Vestuario.

Como todos los teatros de este tipo, constaba de escenario y "ochavo",Es decir sala y galerías, lo que en los teatros se llama patio de butacas y hemiciclo. distribuido en plata baja y dos galerías superiores sostenidas por diez pilares de piedra de Godella con capitel toscano, cuatro de ellas de ladrillo y cemento desde el primer piso a la techumbre. A la altura de la segunda galería, por encima del escenario, un arco de fábrica unía dos grandes pilares que soportaban el techo.

El «corredor de les dones» (la "cazuela" de los antiguos corrales de comedias), instalado en el primer piso, disponía de escalera, pasillos y entrada especiales, incomunicados con el resto del teatro, en función de la rigurosa separación de sexos entre los espectadores. En el segundo piso se encontraban los «camariles» o palcos para las clases más pudientes.Hacia 1650, la distribución de estos aposentos privados era así: los dos palcos más cercanos al tablado (escenario) pertenecían a don Pedro Artes en un lado, y a la "alcaydesa" en el otro. Siguiendo el hemiciclo, de izquierda a derecha, figuraban: el canonge albelda, el virrey, los jueces, el gobernador, el canonge Grau, el Clavario, el conde Sellent, el canonge Frigola, el gran palco central reservado a la "ciudad", en el que se instalaban las autoridades municipales, y junto a éste el de los administradores; seguían: el conde Buñol y Servello, el conde de Parsent, el conde del Ral, el conde Ana, y el conde Sirat; quedando libres o sin identificar los aposentos 12 y 18.

El suelo del patio era de losas cuadrangulares y en la parte vecina al escenario disponía de sillas, ocupando el resto un anfiteatro que formaban unas gradas de bancos de madera. El escenario, pequeño, tenía a los lados los vestuarios en la zona que ocupan los bastidores en los teatros a la italiana. Sobre la escena corría un balconcillo con dos pequeños palcos que servían a los actores para trasladarse de un lado a otro y organizar sus entradas y salidas a escena. En total, la Olivera, según cita Henri Merimée, sumaba como localidades disponibles: el aposento del palco principal, con otros 16 aposentos más, 372 sillas de patio y 20 de cazuela.Merimée, p. 45

Cuando la tramoya y la maquinaria usada en la representación lo requerían, el balcón y el tejadillo sobre el proscenio podían desmontarse, y asimismo, el suelo del tablado del escenario disponía de trampas o escotillas para "diablos y fantasmas".José Deleito y Piñuela, "También se divierte el pueblo", p. 230

El teatro tenía también varios juegos de ventanas abiertas en el muro del fondo y en la segunda galería —que daban a la callejuela—, y varias claraboyas que podían abrirse con un juego de cuerdas, resortes y poleas. Además, según relata Diego de Vich en su Breve Discurso publicado en 1650, el Teatro de la Olivera tuvo función nocturna, anticipándose así a una costumbre que tardaría casi un siglo en imponerse.Citado Vich por Cotarelo y Mori; sin embargo, el temprano hispanista Merimée refiere que tales sesiones nocturnas debieron ser anteriores a 1630 y que desaparecieron antes de 1649.

Administrativamente, la Olivera estaba regida por un alcaide, residente en el edificio del teatro, dueño del monopolio de refrescos y golosinas (avellanas, piñones, peras, membrillos, dátiles, anís, horchata helada y aloja) y con un grupo de 'agentes del orden' a su servicio.José Deleito y Piñuela, "También se divierte el pueblo", p. 231

Reconstrucción virtual Actualmente se está llevando a cabo un proyecto de reconstrucción virtual de la Casa de Comedias de la Olivera dirigido por el profesor emérito de la Universitat de València Joan Oleza. Una muestra del trabajo desarrollado puede verse en el siguiente documental didáctico. El edificio ha sido modelado gráficamente en 3D y se han incorporado a él auralizaciones de fragmentos de obras teatrales con el fin de lograr una mayor experiencia inmersiva.

Bibliografía de Archivo Histórico Lamarca, Luis. El teatro de Valencia desde su origen hasta nuestros días; pp. 20-23, Valencia, 1840. Merimée, Henri. Spectacles e comédiens à Valencia, (1580-1630); Toulouse, 1913. (Existe una traducción en dos volúmenes, de la Institució Alfons el Magnànim de la Diputación Provincial de Valencia). "Folch Cardona y el teatro valenciano del siglo XVII: influencias e innovaciones", estudio de Pilar Sarrio Rubio. Universidad de Valencia Consultado en abril de 2014.

Véase también Corral de comedias Literatura española del Barroco

Referencias

Notas

Enlaces externos

"Los corrales de comedias. Entrevista a María Concepción García de León (en Vídeo)". Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Consultado en marzo de 2014

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