Miguel de Salcedo y Sierralta (Castro-Urdiales, Cantabria, 29 de septiembre de 1689 - Málaga, 14 de octubre de 1765), militar y administrador colonial español.

Biografía

Miguel Fernando de Salcedo y Sierra-Alta y de Rado y Bedia (o Miguel Fernando de Salcedo Sierralta) nació en Castro Urdiales, Cantabria, España,Archivo Histórico Nacional. Código de Referencia: ES.28079.AHN/1.1.13.2.1//OM-CABALLEROS_SANTIAGO,Exp.7478. el 29 de septiembre de 1689, hijo de Francisco de Hurtado Salcedo Sierralta y de Clara de Rado Mena.Mariscal De Campo Miguel Fernando Hurtado de Salcedo Rado

Siguió la carrera de las armas y se distinguió en la Guerra de Sucesión Española, especialmente en la Batalla de Almansa (1707) donde recibió trece heridas.

El 30 de diciembre de 1731 le fue extendido el título de gobernador del Río de la Plata. En 1732, siendo «Coronel de los ejércitos de Su Majestad y Primer Teniente de Reales Guardias españolas y electo Gobernador de Buenos Aires en Indias» recibió el título de Caballero de la Orden de Santiago. Recibió también el hábito de la Orden de Malta. El 22 de marzo de 1734 reemplazó a Bruno Mauricio de Zabala como Gobernador en la ciudad de Buenos Aires.

Organización administrativa El 27 de abril de 1734 dispuso la primera división de la ciudad en cuarteles y propuso darles nombres (Del Alto (de San Pedro), Santa Lucía, San Juan,Los alrededores del templo del mismo nombre (en ese entonces curato de indios) ubicado en Alsina y Piedras El Retiro, Barrio Recio,La zona de lo que sería con el tiempo el Mercado del Plata. Del Hospital, La Merced y San Nicolás) así como a las calles que hasta entonces no poseían una designación oficial con el fin de poder establecer mejor el domicilio de los habitantes, lo que para 1738 se había llevado a cabo dándose prioridad a nombres relacionados con la fe católica, y, en algunos pocos casos a los edificios emblemáticos que se encontraban en ellas (del Fuerte, del Cabildo, de las Torres) o a una característica destacada (de la Zanja).Hebe Erb, Olga Mori, Sistematización de las designaciones de las calles del macrocentro de Buenos Aires

A resultas de la división administrativa del municipio, el gobernador Miguel de Salcedo resolvió la creación de unos funcionarios a los que llamó Comisarios o Alcaldes de Barrio dependientes del Cabildo de Buenos Aires.

Apoyó ante el Consejo de Indias la fundación de un pueblo en Las Conchas, a siete leguas de Buenos Aires.Sandra Olivero, Sociedad y Economía en San Isidro Colonial. Buenos Aires, siglo diez y ocho,Universidad de Sevilla, 2006, ISBN 84-472-1059-6, 9788447210596

Apoyó también la conformación del pueblo de Luján dando órdenes para que se delinease y formalizase dicha población, que para el censo de 1744 aparecería ya como «Capilla de Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Luján, y vecindad poblada en contorno, en calles en forma de pueblo».Alberto de Paula, La comarca bonaerense y su proceso urbano (1580 a 1779)

Le tocó implementar la Real Cédula del 25 de abril de 1736 que ordenaba la expulsión de los Reinos de Indias de los extranjeros, que debían ser remitidos a España. Tras publicarla por bando, recibió la petición del Cabildo de Buenos Aires para que se suspendiera la aplicación a los casados y los desertores portugueses de Colonia del Sacramento. La solicitud fue atendida y en los hechos pocos efectos tuvo la medida ya que según el padrón de 1744 el 11.43% de la población de Buenos Aires era portugués.

Política con los indígenas Guerra

A partir de 1735, en los comienzos de su mandato, debió enfrentar serios conflictos con los indios pampas, aucas y serranos. En 1736 decidió la instalación del primer fortín en la provincia de Buenos Aires, el de Arrecifes.Comando General del Ejército. Dirección de Estudios Históricos, Política seguida con el aborigen (1750-1819), Círculo Militar, Buenos Aires, 1973, p.110 El Deán Gregorio Funes en su Ensayo de la historia civil del Paraguay, Buenos-Ayres y Tucumán afirma que el conflicto se agudizó en 1738 a raíz de la decisión de expulsar del territorio bajo control español al cacique «Mayupilqui y al único cacique Taluhet que defendía sus fronteras del resto de los bárbaros». La acción provocó de inmediato incursiones de las tribus de los caciques Hscuicanantu y Carulonco sobre los pagos de Areco y Arrecifes. El maestre de campo Juan de San Martín y Gutiérrez encabezó una salida de represalia pero al no poder dar alcance a los responsables atacó el campamento del viejo cacique Calelian, quien fe muerto en el asalto.Gregorio Funes, Ensayo de la historia civil del Paraguay, Buenos-Ayres y Tucumán, Imprenta de M.J. Gandarillas, 1816, Tomo II, Libro IV, pp.390-401

Su hijo, de igual nombre, se encontraba ausente. Al tomar noticia de lo sucedido, al frente de 300 indios de lanza se lanzó sobre el pago de Luján. El maestre de campo San Martín salió a hacerles frente con 600 milicianos y alguna tropa de línea pero nuevamente fue incapaz de darles alcance. Esta vez, masacró una tropa de huiliches y se dirigió a las orillas del Salado donde bajo la protección del gobernador Salcedo tenía sus tiendas el cacique Tolmichi. San Martín mató al cacique y ordenó el ataque: «los demás indios experimentaron la misma suerte quedando cautivas sus mugeres y niños con la hija menor del cacique». Tal como sucediera con Calelian, el hijo mayor de Tolmichi se encontraba de caza, por lo que sobrevivió y junto a parcialidades de puelches y moluchas «pusieron á fuego y sangre en en 1739 un espacio de cien leguas desde las fronteras de Córdova lo largo del Rio de la Plata».

Paz Véase: Misiones jesuitas de la Pampa

Si bien la guerra signó el comienzo de su administración, le correspondería a su gobierno la realización de los primeros tratados de los que hay constancia con las tribus indias en el territorio de la provincia de Buenos Aires. Tras la expedición punitiva realizada por el maestre de campo Juan de San Martín, en 1739 representantes de tribus vecinas de la campaña, dos de puelches y dos de tehuelches, se presentaron en la ciudad de Buenos Aires para peticionar «por las vidas, y también le pidieron, que les permitiese habitar entre los españoles en las haciendas de campo, como hasta allí lo habían hecho». Salcedo respondió que sólo lo permitiría si se reunían en poblados y aceptaban misioneros, lo que fue aceptado. Según lo acordado el 7 de mayo de 1740 se fundó la reducción de Nuestra Señora de la Purísima Concepción de los Pampas en la desembocadura del río Salado (Buenos Aires), desde donde se trasladó cuatro leguas al sudoeste en procura de mejores tierras, permaneciendo hasta el 13 de febrero de 1753. Salcedo comisionó al P.Matías Strobel, misionero de los pampas, para que intentara acuerdos similares con los puelches o serranos, los que llegarían a buen puerto en 1742 con los tratados celebrados en Sierra de la Ventana y que se traducirían en la fundación de la misión de Nuestra Señora del Pilar en el Volcán en 1746.Abelardo Levaggi, Tratados entre la Corona y los indios de la frontera sur de Buenos Aires, Córdoba y Cuyo

miniaturadeimagen|derecha|150px|Cacique Cangapol retratado por Tomás Falkner. Si bien el primer paso había sido dado, no fue suficiente para poner fin a la guerra: «el cacique Cangapol, llamado el Bravo, se precipitó al frente de mil hombres sobre el pago de la Magdalena, matando doscientas personas y tomando prisioneros».

Salcedo, hechas las paces con pampas y puelches, intentó asegurar la paz entre ambos pueblos rivales, que se concretó ca. 1742 con las «Capitulaciones de las paces hechas entre los indios Pampas de la Reducción de Nuestra Señora de la Concepción y los Serranos, Aucas y Peguenches, que se han de publicar en presencia del cacique Bravo, y de otros caciques». El texto, el más antiguo que se conserva para este territorio, establece la paz entre la casa del cacique pampa Mayupilquia y el cacique Bravo y sus caciques amigos, los que se establecerían en el Tandil y Sierra Chica. Bravo, en carácter de «maestre de campo de toda la sierra» impediría que ningún indio pasara sin licencia de Buenos Aires la línea del río Saladillo, que se convertía en la frontera de hecho. Se acordaba que la "feria de ponchos" se debía hacer en el Tandil y Sierra Chica y notificarse a la gobernación. Los indios de Bravo podían visitar a los pampas pero no debían llevarse ninguno de los miembros de la reducción y debían regresar a cualquiera que huyera a sus tolderías. Los castigos debían ser resueltos por cada parte, pero en caso de que un indio amigo mereciera pena de muerte, sería ejecutada por la gobernación. Los frailes podían misionar libremente en el territorio indio.

La cuestión de la Banda Oriental En marzo de 1734, al poco tiempo de asumir el gobierno, Salcedo recibió órdenes de Madrid para estrechar el cerco sobre la posición portuguesa en Colonia de Sacramento. Salcedo comunicó al gobernador portugués Antonio Pedro de Vasconcellos las órdenes recibidas, quien se limitó a ganar tiempo dando respuestas evasivas.Guerras entre España y Portugal en la cuenca del Río de la Plata.

Pese a sus órdenes, Salcedo redujo los efectivos del destacamento de San Juan, lo que Vasconcellos aprovechó para «extenderse por lo interior de la tierra». El Deán Gregorio Funes en su Ensayo de la historia civil del Paraguay, Buenos-Ayres y Tucumán lo califica duramente: «El imbécil Salcedo confundiendo la timidez con la moderación no opuso mas á estas usurpaciones manifiestas que inútiles protestas con que se acarreó el desprecio de enemigo y el desagrado de su corte.»

Salcedo, recibió una Real Orden fechada el 18 de abril de 1735 que le ordenaba atacar la Colonia de Sacramento sin esperar una declaración formal de guerra, advirtiéndole sin embargo que, si no contaba con fuerzas suficientes, esperara la llegada de refuerzos de Cádiz. Sin aguardar, con 4000 indios de las misiones jesuíticas y mil quinientos hombres de Buenos Aires, Corrientes y Montevideo, Salcedo inició un lento avance sobre Colonia dando tiempo al gobernador portugués Vasconcellos a prepara la defensa y solicitar refuerzos a José da Silva Pais, gobernador interino de Río de Janeiro.

Salcedo inició el sitio de la plaza el 20 de octubre de 1735 pero la demora fue excesiva y pronto la superioridad española en el estuario se perdió. El 6 de enero de 1736 arribó una primera expedición desde Río al mando del sargento mayor de la Armada Tomás Gómes da Silva, seis embarcaciones con cerca de quinientos hombres de tropa y 370 marineros, a la que pronto se sumó otra enviada por el virrey de Bahía André de Melo e Castro, conde das Galveias, doce navíos con 200 soldados de infantería y 60 artilleros. Ante la superioridad naval portuguesa, antes de finalizar el mes de enero los buques españoles se refugiaron en la Ensenada de Barragán al abrigo de tres baterías montadas en la entrada que les permitieron rechazar el ataque de las fuerzas de Gómes da Silva, que pretendían quemar las naves españolas.